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México

La diferencia entre resistencia a la insulina y diabetes que define el tratamiento

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Ciudad de México.— La pregunta se repite con inquietud ¿resistencia a la insulina es lo mismo que diabetes? La doctora Leonor Mireles, especialista en Endocrinología y Medicina Interna, responde con precisión clínica. No es lo mismo. Sin embargo, si no se atiende, puede convertirse en el paso previo hacia un diagnóstico de diabetes.

La especialista señaló que la resistencia a la insulina avanza sin síntomas evidentes y la glucosa puede mantenerse en rangos normales mientras el organismo trabaja a un costo elevado. Ese proceso explica por qué el padecimiento suele pasar inadvertido durante años.

¿Qué es la insulina y cuál es su función?

La insulina es una hormona que actúa como una llave. Permite que la glucosa en la sangre entre a las células para transformarse en energía. En condiciones habituales, una cantidad suficiente de insulina abre la puerta celular y cumple su función.

Cuando existe predisposición genética a diabetes y aumento de grasa visceral, el mecanismo cambia. La grasa acumulada en las vísceras genera alteraciones celulares que dificultan la acción de la insulina. La llave ya no abre con la misma facilidad. El cuerpo responde con mayor producción de insulina para mantener la glucosa en niveles normales.

Ese esfuerzo adicional define la resistencia a la insulina. Los estudios de glucosa pueden reportar cifras dentro del rango esperado, pero a expensas de una sobreproducción hormonal.

Resistencia a la insulina y diabetes: diferencias clínicas

La doctora Leonor Mireles refirió que en la resistencia a la insulina, el páncreas aún compensa con mayor producción de insulina y logra mantener cifras normales. En la diabetes, esa capacidad disminuye o se agota y la glucosa se eleva de manera persistente.

La resistencia no equivale a diabetes, aunque sí representa un factor de riesgo. Si no se modifica el estilo de vida o no se recibe tratamiento médico, el proceso puede evolucionar hasta alterar de forma definitiva el control de la glucosa.

El círculo entre grasa visceral e insulina

La grasa visceral ocupa un lugar central en este proceso metabólico, a mayor acumulación, mayor dificultad para que la insulina actúe, el organismo responde con más producción hormonal. Esa sobreproducción favorece a su vez el aumento de grasa visceral.

Cómo identificar la resistencia a la insulina

El diagnóstico no depende solo de la glucosa en ayuno. El médico evalúa antecedentes familiares, distribución de grasa corporal, peso y estudios específicos que miden la respuesta de la insulina. En muchos casos, la sospecha surge en personas con aumento de grasa abdominal y antecedentes de diabetes en la familia.

La detección temprana permite intervenir antes de que aparezcan alteraciones irreversibles.

Ejercicio: la intervención con efecto metabólico

La doctora Leonor Mireles explica que el ejercicio actúa como un medicamento metabólico. No depende exclusivamente de la pérdida de peso. Su efecto principal consiste en facilitar la entrada de la glucosa a la célula y mejorar la sensibilidad a la insulina.

La recomendación mínima es de 150 minutos de actividad física a la semana para lograr impacto metabólico. Para mantener peso corporal, la meta se aproxima a 300 minutos semanales. No deben transcurrir más de dos días sin actividad, ya que el efecto metabólico disminuye.

La reducción de peso corporal también contribuye a disminuir la grasa visceral y favorece la eficacia de la insulina.

Tratamiento farmacológico y control médico

Cuando el cambio en estilo de vida no resulta suficiente, el tratamiento puede incluir fármacos. Entre ellos se encuentra la metformina y otros medicamentos que mejoran la acción de la insulina en el organismo.

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