El secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, consideró que los obispos de Venezuela deben ser institución mediadora

Washington, EU.- El secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, consideró que los obispos de la Conferencia Episcopal de Venezuela deben ser la institución mediadora en el conflicto que atenta contra la democracia y la libertad del país latinoamericano.

Para Almagro, la comunidad internacional que representa la OEA mira con preocupación que las fuerzas represivas del estado venezolano actúen contra personas desarmadas: “Esa es la realidad del pueblo venezolano hoy y por ello es imprescindible encontrar un camino pacífico hacia la paz [pues] la solución a la crisis es respetar a la voz soberana del pueblo venezolano”.

Por ello, hizo votos porque la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) sea la institución mediadora para hacer posibles los cambios que requiere la nación bolivariana: “Estamos un tiempo en que suceden los esfuerzos de mediación todos ellos bienvenidos [mas] la institución que está en mejores condiciones para actuar es la Conferencia Episcopal, por ser venezolana, por ser consciente del sentir del pueblo, porque conoce como nadie este proceso y por su inmensa autoridad moral. La Conferencia Episcopal ha mantenido una absoluta autoridad moral ante la crisis política, social y económica que vive el país”, dijo.

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El pasado 8 de junio, el papa Francisco recibió en el Vaticano a una delegación de obispos venezolanos quienes le comentaron su apreciación sobre la crisis política y social en el país: “Hoy en Venezuela ya no hay propiamente un conflicto ideológico entre derechas e izquierdas… sino una lucha entre un Gobierno devenido en dictadura, autorreferencial que sólo sirve para sus propios intereses y todo un pueblo que clama libertad y busca afanosamente, a riesgo de las vidas”. El pontífice, además de pedirle a Diego Padrón, arzobispo de Cumaná y presidente de la CEV, hiciera extensivo el apoyo de la Santa Sede al pueblo venezolano, dijo que el Vaticano no intervendrá en la mediación hasta que el gobierno de Maduro cumpla con las cuatro condiciones: la liberación de presos políticos, la apertura de un canal humanitario para hacer llegar medicamentos y alimentos a la población, organizar un cronograma electoral y el respecto a la autonomía de la Asamblea Nacional venezolana.

A través de un videomensaje, el secretario general de la OEA secundó las expresiones del Vaticano, sobre “la imposibilidad de confiar en la palabra del gobierno”, al cual llamó “régimen que carece de autoridad” debido principalmente a los más de 60 muertos registrados en los dos últimos meses de conflicto y porque, cada día que se prolonga la crisis, hay más venezolanos heridos.

Almagro acusó directamente al ministro del interior, Néstor Reverol, y al jefe de la Guardia Nacional, Mayor Benavides Torres, como responsables directos de la represión y de las graves violaciones de los derechos humanos, incluyendo crímenes de lesa humanidad.

Detener el constituyente, imprescindible

Aclamada por la OEA como la institución mediadora ideal para resolver el conflicto en Venezuela, la Conferencia del Episcopado venezolano tiene claro que la iniciativa de Nicolás Maduro de convocar a una nueva Asamblea Nacional Constituyente es el primer paso a vencer: “es innecesaria, desigual desde el punto de vista social y, en consecuencia, inconveniente y peligrosa”, declaró el presidente de la CEV, Diego Padrón.

La nueva asamblea constituyente propuesta por Maduro está prevista a convocarse el próximo mes de julio y, a decir de la Iglesia venezolana: “la iniciativa presidencial será impuesta por la fuerza y sus resultados serán la constitucionalización de una dictadura militar, socialistamarxista y comunista, la permanencia ilimitada del actual Gobierno en el poder, la anulación de los poderes públicos constituidos, particularmente de la actual Asamblea Nacional, representante de la soberanía popular, el aumento de la persecución y exilio de los opositores al sistema político dominante y la ampliación de las facilidades para la corrupción de los gobernantes y sus adláteres.

De aprobarse, no se descartan mayores controles a la libertad de expresión, incluso a la libertad religiosa, y mayor represión para la ciudadanía”.

Del 19 al 21 de junio próximos, en la ciudad mexicana de Cancún, se realizará la 47 Asamblea General de la OEA donde participarán los delegados de los países miembros del organismo. Entre los tópicos a abordar estará sin duda el papel de los estados americanos con su vecina Venezuela principalmente en la conformación de un más sólido cuerpo de observadores electorales pues “Una de las actividades más importantes y visibles de la OEA son las Misiones de Observación Electoral (MOE) en los países del hemisferio; así como colaborar en apoyar a los Estados a tener instituciones modernas, confiables, eficientes y transparentes en su gestión y cercanas a la ciudadanía”.

ebv