Vida y Familia
Nutrición prenatal desarrolla órganos, cerebro y metabolismo del bebé: especialistas
Ciudad de México.- La etapa que va desde la concepción hasta los dos años de vida, conocida como los primeros mil días, es determinante para la salud futura de los bebés. Especialistas en nutrición advierten que este periodo condiciona el metabolismo, el desarrollo del apetito y el riesgo de enfermedades como obesidad y diabetes.

Durante el ZOE Podcast, la profesora Lucilla Poston y la doctora Federica Amati coincidieron en que las decisiones alimentarias y los hábitos familiares en esta etapa tienen efectos duraderos en la salud.
Las expertas explicaron que, en este periodo, el cuerpo humano experimenta un crecimiento acelerado y una intensa maduración de órganos.
“La razón por la que este período es tan relevante es que todo, cerebro, órganos, metabolismo, se desarrolla a un ritmo muy rápido”, afirmó Poston.
Añadió que tanto el no nacido como el recién nacido son altamente vulnerables.

“En el feto, el embrión y el niño se produce una división celular y un crecimiento muy acelerado, lo que vuelve especialmente vulnerable tanto a la madre como al bebé”, señaló.
Por su parte, Amati subrayó que se trata de una etapa crítica para el desarrollo cerebral.
“Lo que ocurre durante esa etapa influye de manera permanente en la configuración de la salud para toda la vida”, dijo.
¿Qué relación existe entre la nutrición temprana y las enfermedades?
La evidencia científica ha mostrado que la alimentación en los primeros años es clave y si no se lleva a cabo, tiene consecuencias a largo plazo.

Poston citó el Estudio de Barker, realizado en el Reino Unido, que vinculó el bajo peso al nacer con mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares en la adultez.
Además, recordó lo ocurrido durante el Invierno del Hambre en los Países Bajos, cuando la desnutrición temprana se asoció con mayores problemas cardíacos y pulmonares en etapas posteriores de la vida.
El exceso de peso también representa un riesgo.

“Cuando las madres tienen sobrepeso u obesidad, el riesgo de obesidad en el niño es muy alto”, advirtió Poston, al referirse a datos observados en Reino Unido.
Amati explicó que el organismo materno tiende a priorizar al bebé, pero no siempre logra compensar condiciones extremas.
“El cuerpo toma lo necesario para el bebé y la madre queda en segundo plano, pero los riesgos aumentan cuando el embarazo transcurre con malnutrición o exceso de peso”, afirmó en el podcast.
¿Qué nutrientes y hábitos son clave durante el embarazo?
Las especialistas coincidieron en que la calidad de la alimentación es tan importante como la cantidad. Antes y durante el embarazo, recomiendan mantener un peso saludable y asegurar el consumo de nutrientes esenciales.
El ácido fólico, presente en verduras de hoja verde y legumbres, es fundamental para prevenir defectos congénitos.
El hierro, cuya deficiencia afecta a un alto porcentaje de mujeres jóvenes, es clave para evitar anemia.
También se recomienda la suplementación de vitamina D, especialmente en contextos de baja exposición solar.

Referente a los hábitos, Poston enfatizó la importancia de la actividad física. “No hay que dejar de moverse durante el embarazo”, señaló.
Asimismo, insistió en la importancia de una dieta equilibrada.
“La nutrición no requiere perfección, sino suficiencia y variedad: alimentos integrales, frutas, verduras y legumbres, evitando ultraprocesados”, puntualizó.
¿Cómo influyen la lactancia y la alimentación temprana?
La lactancia materna es uno de los pilares de la salud infantil. Amati destacó que la leche materna contiene componentes que fortalecen el sistema inmunológico. “La composición de la leche materna es ideal”, afirmó.
Además, explicó un beneficio poco conocido: “Incluso, en dos horas, la madre puede transferir anticuerpos generados al interactuar con virus”, indicó.
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Tras la lactancia, la introducción de alimentos debe priorizar la variedad y evitar azúcares y sal añadida.
Las expertas recomiendan incluir frutas, verduras, cereales y legumbres desde etapas tempranas, así como fomentar el consumo de agua.
Amati también destacó la importancia del entorno familiar en la formación de hábitos. “Se recomienda exponer a los bebés a la mayor variedad posible de alimentos integrales”, señaló.

¿Qué papel juega el entorno y el apoyo social?
El contexto social y familiar influye directamente en las decisiones de alimentación y cuidado. Las especialistas advirtieron que la falta de información puede generar ansiedad en madres y padres.
En ese sentido, Poston señaló que el acompañamiento profesional es clave para reducir riesgos y tomar decisiones informadas.
Amati, por su parte, subrayó la importancia de fortalecer la educación nutricional y el apoyo comunitario.

Ambas coincidieron en que pedir ayuda y contar con redes de apoyo permite enfrentar mejor los retos del embarazo y la crianza, con efectos positivos en la salud infantil a largo plazo.
ARH
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