Catedral de Nuestra Señora de Paris

Irreparables pérdidas del patrimonio cultural, artístico y religioso de la humanidad.

Felipe Monroy

Felipe Monroy

La fulminante conflagración que devastó la iglesia catedral de Nuestra Señora de París este 15 de abril, lunes santo, no deja sólo una pérdida cultural e histórica irreparable para la humanidad también una profunda herida para el patrimonio religioso que trascendió desde la Edad Media hasta nuestros días y que sobrevivió a los caprichos emperadores, una revolución laica y dos guerras mundiales.

Como apunta la revista Le-Point en su crónica al pie de los sucesos: “Es una vista angustiosa. Un cementerio de gárgolas, quimeras y piezas de pináculos que se acumulan en desorden. En el patio, una multitud de turistas asombrados levantan sus narices hacia el majestuoso recinto”.

La icónica Catedral de Notre Dame de Paris recibe a más de 14 millones de turistas anualmente; son mundialmente reconocidas las torres rectangulares, su incomparable rosetón de vitrales, sus gárgolas modernas y las agujas góticas que alcanzaban casi los 100 metros de altura.

Como dato curioso, la construcción del templo comenzó en 1163 y la primera piedra se colocó en presencia del papa Alejandro III. Casi 150 años más tarde se concluyó la primera parte de este majestuoso monumento parisino.

Por supuesto, también extensamente conocida la novela del escritor Víctor Hugo (autor de Los Miserables) cuyo personaje central es justamente el inabarcable recinto religioso en “Notre Dame de Paris”. Además, es muy conocida las historias de las coronaciones de Enrique VI de Inglaterra tras la Guerra de los Cien Años en 1429 y la del emperador Napoleón Bonaparte en 1804 que fue testificada por el papa Pio VII.

Pero poco es divulgada la ceremonia de beatificación de Santa Juana de Arco que se realizó en dicho recinto. La también llamada Doncella de Orleans es la venerada patrona de los cautivos, de Francia, de los soldados y las mujeres voluntarias.

Por si fuera poco, una de las presumidas reliquias de la Pasión de Jesucristo se encuentra en posesión de este santuario tras una serie de ires y venires desde Tierra Santa. La Corona de Espinas que fue utilizada por los romanos para burlarse de Jesús por ser llamado “rey de los judíos” es una de las reliquias más veneradas del mundo católico. Se dice que hay fragmentos de dicha corona en casi una veintena de iglesias italianas pero la historia registra que esta reliquia fue transferida desde Jerusalén a Constantinopla en 1063. Se asegura que el rey Luis IX (San Luis) llevó la corona de espina a Paris en 1238 y desde entonces han permanecido en suelo francés.

Se incendia Catedral de Notre Dame

El incendio registrado este 15 de abril parece haber comenzado en la zona alta de la viguería del recinto catedralicio. Dicho enrejado de madera que soportaba la magnífica techumbre era coloquialmente llamado “el bosque” pues consistía literalmente en los árboles de 52 acres que fueron talados en el siglo XII para el armado de la bóveda.

A pesar de ser la más devastadora agresión contra el patrimonio de Notre Dame, en múltiples ocasiones el recinto quedó a expensas de guerras, conflictos y agresiones. Se tiene registro que, tras la Revolución Francesa en 1789, fueron mutiladas varias esculturas de reyes bíblicos.

Otra de las pérdidas invaluables de este incendio sería el Monumental Órgano de Coro de la Catedral. Un magnífico instrumento musical con más de ocho mil flautas que fue restaurado en 2013 para la conmemoración de los 850 aniversario de la Catedral y que acompañaba las celebraciones litúrgicas de este recinto que actualmente es sede catedralicia del arzobispo Michel Aupetit.

Todo esto sin contar los innumerables tesoros litúrgicos, relicarios, donaciones, obras de arte y un gigantesco inventario de bienes culturales irremplazables.

La Catedral de Notre Dame se encontraba en un largo proceso de restauración; apenas la primera semana de abril, fueron retiradas dieciséis estatuas de ornato de la fachada del recinto. Ahora, tras la tragedia, se calcula que se necesitarán 150 millones de euros para poder levantar un poco de este invaluable tesoro de la humanidad.