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Cine

[Reseña] Infinity saga, el problema del final

Felipe Monroy

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Ciudad de México.- Primero lo obvio: Los estudios Disney-Marvel lograron una hazaña tremenda con su primer ciclo de películas sobre superhéroes. Como pocas veces, se concatenaron diversos esfuerzos en una ruta cinematográfica que comenzó en 2008 y concluyó este 2019. Once años de construcción de personajes e historias que va a ser muy difícil superar; no sólo por el tremendo gasto de inversión de los 22 filmes (aproximadamente 4.5 mil millones de dólares) sino por el todavía más abultado ingreso en taquilla (más de 22 mil millones de dólares).

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Sin embargo, al concluir la última película del ciclo (‘Spiderman lejos de casa’), la gente de Marvel se va a enfrentar a un dilema mayúsculo. El nuevo ciclo tendrá que cabalgar sobre dos posibilidades: construir un nuevo universo o llevar a sus héroes sobre las cenizas y ruinas del universo previo.
El problema radica en la estructura y la construcción del final de ciclo que hoy llaman “Infinity Saga“. Al puro estilo de la literatura griega, el ciclo que conduce inexorablemente al titán Thanos estuvo organizado en tres fases, cada una de ellas con historias que intentaban sostener su tiempo y espacio sobre las otras. A lo largo de las tres fases se van consolidando dos ideas generales: La primera, que paulatinamente emergen, por sus fueros o por el destino, los héroes que habrán de parar la amenaza máxima; y, la segunda, que desde el rincón más apartado del tiempo y el espacio se aproxima el desastre inevitable en manos (literalmente) del titán.

Tragedia y comedia
La ruta de estas dos ideas es el choque final de esas dos fuerzas. Los estudios y los directores definieron ese desenlace en dos películas: Infinity war y Endgame. Ambos filmes están construidos en tres actos; el primero constituye una tragedia con todos los elementos clásicos y, el segundo, una comedia Deus ex machina.
Los actos de la tragedia Infinity war son: Primer acto. Un titán irrefrenable comienza la búsqueda de seis gemas y aniquila a dos poblaciones para obtener dos de ellas. Segundo acto. Los hechos sangrientos de la búsqueda de las gemas alertan a quienes poseen el resto de ellas y ponen todos sus talentos para intentar detenerlo. Tercer acto. El titán consigue su objetivo y se abandona a la realidad que ha sido definida por su voluntad.
Los personajes de Infitity war son héroes trágicos (incluso su antagonista), esclavos de su ética, de su dignidad y de su misión; pero todo cambia en Endgame, tanto el filme como sus personajes mutan, se les despoja su heroísmo trágico y gracias a intervenciones ‘superiores’ o muchas veces azarosas, se da sentido a sus actos y episodios.

Spiderman lejos de casa pero con tres pósters

Los actos de Endgame como comedia Deus ex machina son: Primer acto. Los héroes no aceptan la derrota personal ni la pérdida de sus seres queridos provocadas por el titán; buscan y consiguen venganza. Segundo acto. La venganza aniquila el sentido y la razón de ser de los héroes, su espíritu y misión se convierten en lentos venenos hasta que el azar les devuelve una ventana de esperanza. Tercer acto. Los héroes roban al tiempo las gemas que causaron la primera destrucción y revierten -no sin sacrificios- la derrota y la ausencia.

Primer problema: Dios desde la máquina
Por supuesto, Endgame nunca fue un filme fácil de construir. Pero, para amalgamar todo el universo cinematográfico de Marvel, los hermanos Russo echaron mano, no de uno, sino de varios Deus ex machina, que son actos o situaciones inmotivadas que intentan dar lógica a los actos. Por ejemplo, que en la infinitud del cosmos, uno de ellos localice una nave que nunca se supo de dónde venía; que un curioso ratón opere diestramente un equipo altamente avanzado; que el universo permita robos (o préstamos) de viajeros en el tiempo; que una de las heroínas se sincronice automáticamente con su otra yo mediante una especie de wifi sideral; etcétera.
El Deus ex machina juega un rol absoluto en el filme Endgame de la saga y eso es perfecto para regresar el alma a los espectadores tras la tragedia Infinity war (semejante a la ‘noble simpleza’ en el drama de la ópera Orfeo y Eurídice de Gluck); pero es un problema para la construcción de la saga narrativa que Marvel promete tras ‘Spiderman, lejos de casa‘.

Segundo problema: el final final
Dije más arriba que el nuevo ciclo de los estudios Marvel tendrá que cabalgar sobre dos posibilidades: construir un nuevo universo o llevar a sus héroes sobre las cenizas y ruinas del universo previo. Los avances del nuevo filme aseguran que los productores irán por ambas rutas quizá por la incapacidad de decidir cuál tendrá éxito: habrá un multiverso (es decir, un universo donde todos los tiempos y espacios tienen versiones infinitas de sí mismos) y dicho universo reposa sobre los dólmenes de los héroes del ciclo previo .
Esto pareciera apenas un dilema y no un problema. Y, sin embargo, es justo el problema que tienen muchos productos de entretenimiento: No saben cómo concluir. La famosa serie de animación The Simpson lleva 30 años sin saber cómo dar fin a las peripecias de la familia amarilla; Game of Trones cierra su temporada octava con incesantes actos inmotivados; Star Warsha abandonado el contexto político de su primera trilogía y apila historias inconexas sobre las costosas cenizas de sus héroes; The Big Bang Theory optó por el final de bucle cerrado al ya no permitir la integración de nuevos elementos (lo cual, por otra parte, fue el éxito de la triada original); incluso los productores de Breaking Bad, sin satisfacerse del todo por el spin off del abogado Saul Goodman, anunciaron un filme que seguirá los pasos de uno de los protagonistas tras los eventos de la serie; vaya, incluso House of Cards concedió una larga y dolorosa temporada ‘ata-cabos’ tras la abrupta salida del protagonista Kevin Spacey.

 

Cerrar ciclos

Algo sucede en los productos de entretenimiento del siglo XXI; el éxito los convierte en una saga infinita de recursos poco narrativos, pero el fracaso los deja en historias mutiladas. Quizá valga la pena volver a mirar los orígenes de la construcción de tragedias y comedias, para recordar que la maldición sobre la casa átrida no es eterna; o que incluso Tiresias, el vidente de siete generaciones tebanas, puede morir de senectud en tranquilidad.

 

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El problema es que las historias derivadas del universo Marvel pueden valerse ahora de cualquier excusa: ¿Qué lógica impide someter al anciano capitán Rogers al mismo proceso que rejuveneció a Ant-man a mitad del filme? Básicamente construyeron la fuente de la eterna juventud por accidente mientras intentaban viajar en el tiempo. Justo ese es el tipo de Deus ex machina que relativiza toda la narrativa y abre la existencia a todo lo imposible. Es claro que, sin reglas, las próximas películas sólo podrán caminar por el curso de la parodia.

Es de sabios cerrar ciclos con elegancia, sin mirar atrás. En la literatura griega, el largo y fecundo ciclo de Micenas concluye con un profundo y doloroso juicio sobre el último de los átridas malditos; sus actos y los de sus ancestros quedan zanjados por la divinidad, el perdón es reparador y sanador; lo roto, roto está pero la aceptación y el perdón son el nuevo camino de un hombre normal. Hay otro caso, el ciclo de Tebas; este concluye con la muerte natural de quien fuera el vidente ciego de la larga estirpe autótrofa; el longevo adivino siempre fue parte de la ciudad y la última de sus guerras le deja indemne pero inútil para su porvenir.
Así se cierran los ciclos. Ojalá las series de televisión o sagas cinematográficas de la próxima década tomen en cuenta esta riqueza de la narrativa clásica. O quizá permanezcan en la misma ruta, a la expectativa de las abultadas ganancias. Entonces se habrán perdido la oportunidad de hacer historia, verdaderamente.

@monroyfelipe

 

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Cine

Mulán ya tiene su primer adelanto en acción real

Liu Yifei es Mulán

Norma Pérez Quiroz

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Mulan (Yifei Liu)..Photo: Film Frame..© 2019 Disney Enterprises, Inc. All Rights Reserved.
Foto: Cortesía Disney

Ciudad de México.- Disney publicó el primer trailer de su nueva película de acción real, Mulán.

La legendaria guerrera china Mulán, interpretada por Liu Yifei, tomará el lugar de su padre en el Ejército Imperial para proteger y honrar a su familia y a su pueblo.

El adelanto de 2:26 minutos presenta la historia basada en el poema tradicional chino La balada de Mulán.

En esta historia, la hija del guerrero Fa Zhou dejará de lado las expectativas de su familia sobre las mujeres para unirse al ejército y cumplir con su destino.

Aparece también la antagonista, quien, a diferencia de la historia animada de 1998 en la que Mulán enfrentaba al líder de los hunos Shan Yu.

Shan Yu es una poderosa maga que utilizará sus poderes para controlar al ejército.

La villana será la actriz Gong Li.

¿Cuál es la historia de Mulán?

El emperador de China emite un decreto para reclutar a un varón por cada familia que deberá servir en el Ejército Imperial para defender al país de los invasores del Norte.

Hua Mulán, hija única de un condecorado guerrero, se presenta para evitar que su anciano padre sea llamado a filas y se hace pasar por un hombre, “Hua Jun”, quien se someterá a todo tipo de pruebas; “para conseguirlo, deberá apelar a su fuerza interior y sacar a la luz todo su potencial”.

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Junto a Yifei y Gong Li, actúa también Jet Li, como el “Emperador”.

El reparto lo completan: Donnie Yen, como el “comandante Tung”; Jason Scott Lee, como “Böri Khan”; Yoson An, como “Cheng Honghui”; Gong Li, como “Xianniang”.

Mulán es dirigida por la cineasta neozelandesa Niki Caro.

La película estrena el 27 de marzo del 2020.

Mulán se une a las nuevas versiones en acción real de Disney como Dumbo, La Cenicienta, Bella y Bestia.

El estudio ya prepara también La dama y el vagabundo

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Cine

‘Los dos Papas’ pone frente a frente a Francisco y Benedicto

Actúan dos grandes: Jonathan Pryce y Anthony Hopkins

Siete24.mx

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Los Dos Papas/Foto: Cortesía Netflix

Buenos Aires.- La película “Los dos papas”, que pone frente a frente a Francisco con Benedicto XVI en una reunión imaginada, se presentó este miércoles en Buenos Aires.

Y es que en la ciudad bonaerense se desarrolla parte de la acción de este, uno de los estrenos destacados del año en Netflix.

“Vi en Francisco a alguien que estaba hablándome como político, en términos políticos, y me gustó lo que decía y aún sigue diciendo: sobre los refugiados, cuidar de nuestro planeta, hacer la economía más justa y la brecha entre ricos y pobres”.

Así se expresó en la rueda de prensa el actor galés Jonathan Pryce, quien encarna al actual pontífice en la película.

Dos titanes de la actuación

La apuesta de Netflix es protagonizada por Jonathan Pryce como el Papa Francisco y Anthony Hopkins como Benedicto.

Pryce (Game of Thrones), comparte pantalla en “Los dos papas” con Hopkin, también en una reunión entre dos de los grandes actores de la segunda mitad del cine del siglo XX.

El actor indicó que con Hopkins desarrolló una relación de amistad durante el rodaje.

“Se parece un poco a la relación que imaginamos entre Francisco y Benedicto, queríamos ser muy cuidadosos con cada uno en el principio y luego nos fuimos volviendo cada vez más y más amigos”.

Los dos Papas/Foto: Cortesía Netflix
Los dos Papas/Foto: Cortesía Netflix

También asistió a la premier el director de la cinta, el brasileño Fernando Meirelles.

Para el cineasta, la película no habla tanto de la religión católica sino de “conexión espiritual” y de problemas del mundo.

“Hablo un poco de la tolerancia, del perdón, que son cosas que faltan en el mundo hoy. Ya no nos gusta oír con lo que no estamos de acuerdo”.



¿De qué trata la reunión de Los dos Papas?

Netflix produce la historia de un encuentro ficticio que pone de relieve el pasado, presente y futuro de la Iglesia católica.

¿Y si Benedicto XVI y Francisco se hubieran encontrado en el período en el que el primero todavía ejercía como sumo pontífice y el segundo era solo un arzobispo con ideas en las antípodas de Ratzinger?

En 2012, Benedicto XVI y el arzobispo de Buenos Aires, Bergoglio, se ven en la residencia papal de Castel Gandolfo, en Roma, un año antes de que el primero renunciara al cargo en una decisión histórica y el segundo fuera elegido como sucesor de San Pedro en el cónclave, para convertirse en el primer Papa procedente de Sudamérica.

El alemán Joseph Ratzinger representaba una Iglesia reticente al cambio y enredada en varios escándalos, desde la corrupción al abuso sexual de menores por parte de sacerdotes en diversas partes del mundo.

El argentino, quien en un principio acude para presentar su renuncia como arzobispo, tiene la idea de una Santa Sede más ligada a los pobres y que actuara contra los casos de abusos sexuales, ambas posturas sostenidas en su período al frente del Vaticano.

En Netflix, estará disponible en todo el mundo el próximo 20 de diciembre.

EFE

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Los dos Papas

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