A unos meses de convertirse en madre, la medallista olímpica, Paola Espinosa dice que ahora enfrentará el mayor reto de su vida

Ciudad de México.— A unos meses de convertirse en madre, la medallista olímpica, Paola Espinosa dice que ahora enfrentará el mayor reto de su vida que será educar a su hija Ivana para que sea una mujer valiosa, valiente y con valores como a ella le inculcaron sus padres.

Paola Espinosa, la primera clavadista mexicana en obtener un título mundial y con ello romper la barrera de género en ese deporte en el que sólo había hombres medallistas, como Joaquín Capilla, Fernando Platas y Carlos Girón, expresa sentirse una mujer plena y exitosa.

PRIMERA MEDALLISTA EN CLAVADOS

Recuerda los principios de su carrera que el mayor reto al que tuvo que enfrentarse, fue que confiaran en que una mujer podía ganar una medalla olímpica en clavados, y agrega, “creo que fui la primera mujer y estoy muy contenta por eso”.

Hoy dice sentirse exitosa pero no en el sentido de medallas ni de logros, “ me siento una mujer exitosa porque creo que en todos los roles de la vida que me han tocado vivir los he hecho como yo he querido, estoy bien, estoy tranquila, estoy feliz, creo que he cumplido mis sueños, mis objetivos y mis metas, me ha costado mucho trabajo lo que tengo el día de hoy y, lo digo porque llevo 23 años haciendo lo que me gusta, lo que me apasiona que es mi deporte”.

Considera que tanto para una mujer como para un hombre es difícil competir en unos Juegos Olímpicos, pero para ella fue doblemente más difícil, porque” tal vez me tocó picar piedra porque no había un ejemplo de una mujer que tuviera resultados en el este deporte”.

Te puede interesar  Persisten grandes deudas sociales con las madres mexicanas

MIS PADRES, UN MOTOR

Portando un vestido de encaje azul marino que la hacía lucir sus seis meses de embarazo, Paola recuerda con orgullo que sus padres han sido la pieza fundamental de su carrera como deportista.

“Mi papá fue nadador muchos años y por eso me inculcaron los deportes desde muy chiquita y mi mamá es la plataforma de mi vida, sin el apoyo de ella, yo no hubiera estado aquí, yo no hubiera sido la mujer que soy hoy, ni la futura madre que voy hacer, porque mi mamá y mi papá hicieron de mí, una mujer valiosa, una mujer valiente, una mujer con valores y se los agradezco mucho”.

Resalta que esas mismas acciones las fomentará en su hija a quien podrá atender sin descuidar el deporte, su Fundación Paola Espinosa y su academia del mismo nombre, porque considera que son cosas que se pueden conjugar.

Aunque considera que ser madre, deportista y empresaria, podría ser difícil más no imposible. “Sabes mi mamá fue una mujer muy trabajadora, teniendo dos niñas, ella trabajó, entonces no le tengo miedo a ser madre y seguir cumpliendo con mis sueños y mis objetivos, quiero seguir estando activa, quiero llegar a los próximos Juegos Olímpicos, y creo que lo puedo hacer siendo mamá, creo que no tiene nada que ver una cosa con la otra, las puedo compaginar”.

SER MADRE NO LE ASUSTA

Dice que ser madre no le asusta, por el contrario, Ivana será el motor y su motivación que necesita para cumplir con más objetivos, uno de ellos prepararse para competir nuevamente en los siguientes Juegos Olímpicos que se llevarán a cabo en el 2020 en Tokio, Japón, pero ahora lo hará en plataforma de trampolín de tres metros, por lo que considera que habrá Paola Espinosa para más tiempo.

Con una leve sonrisa que deja ver en su rostro sin maquillaje, la medallista emocionada apunta, que Iván García, también clavadista y padre de su bebé, ambos fomentarán en Ivana el deporte “el que ella quiera hacer, clavados o de alto rendimiento, sí inculcarle el valor del deporte que tenga una vida sana en un ambiente sano, los dos somos fieles creyentes que el deporte te lleva hacia una vida mejor, mucho más sana, con otra visión de vida y así queremos para Ivana”.

Insiste que para ella el deporte ha sido la mejor alternativa de vida, que impulsa a través de su Fundación Paola Espinosa y la Academia, todo esto en pro de la actividad física, “decirles a los niños que, si yo puedo hacerlo, cualquier niño lo puede lograr, lo puede hacer porque yo era una niña hiperactiva que no me aguantaban en mi casa y al final mis papás tomaron la mejor decisión de guiarme a través del deporte”.

De acuerdo con la medallista, el deporte es una buena alternativa para atacar los problemas reales que vive nuestro país como el sobrepeso, la obesidad y el bullying “y lo que yo quiero en mi país es poner ese granito de arena en donde los niños puedan tener la oportunidad de acercarse al deporte”.

MÁS APERTURA A LA MUJER

La joven medallista de 31 años de edad, reconoce que en México existe mayores oportunidades para que las mujeres se desarrollen en todos los ámbitos, muestra de ello es en los últimos años los mejores resultados olímpicos los han logrado mujeres mexicanas, resalta que ni en nuestro país ni en otras partes del mundo ha sentido discriminación por el simple hecho de ser mujer.

“No es cuestión de que los hombres nos hagan menos sino es cuestión de que nosotras mismas nos hacemos menos, que no nos damos el valor que tenemos como mujeres y a veces nosotras mismas somos las que nos discriminamos o las que nos hacemos menos”.

Sin embargo, acepta que en México todavía hace falta más educación para saber tratar a una mujer, aunque se tienen avances, ya no es lo mismo de hace cinco o 10 años, “se han dado cuenta que también somos mujeres, madres emprendedoras, exitosas que podemos movernos en cualquier rol de la vida”.

ebv