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Análisis y Opinión

Voto presencial, templos virtuales

Felipe Monroy

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La semana pasada se realizó de manera virtual la asamblea plenaria semestral de los obispos católicos mexicanos con una agenda llena de actividades, preparativos para eventos y algunos espacios para el análisis de acontecimientos y fenómenos contemporáneos. Sobre estos últimos vale destacar la reflexión sobre la posibilidad de que las votaciones de los cargos, servicios y responsabilidades del órgano colegiado de obispos se realice de manera electrónica y a distancia; y la dura realidad sobre la virtualidad de la vida ritual de los católicos y el futuro de los templos y recintos religiosos.

En el primer asunto, la Santa Sede es tajante: las elecciones de la presidencia, tesorería, secretaría general, consejos, comisiones, dimensiones y delegados de la Conferencia del Episcopado Mexicano deben ser presenciales; ni digitales ni virtuales ni a distancia. La decisión se respalda en el canon 119 del Código de Derecho Canónico que a la letra dice “hallándose presente” y “mayoría de los presentes”. Además, preferir la votación presencial de estos cargos tiene un principio de sentido común: Si hubiere un desacuerdo, malestar o reclamo por parte de algún obispo durante el proceso, las reclamaciones deben hacerse de frente y ‘en la cara’, como justo les dijo el papa Francisco a los mitrados mexicanos.

También hay un prurito de cautela sobre algo que nos advirtió sagazmente Stalin: “No importa quién vota sino quién cuenta los votos”. En un tradicional mecanismo de votación cerrado, los escrutadores llevan esta responsabilidad; pero en un sistema electrónico, la mediación tecnológica de la plataforma y su operario son un factor que podría o no incidir en la fidelidad de las opciones de los electores en el resultado final.

El segundo tema requiere aún muchísimo más análisis: la virtualidad de la vida religiosa de los católicos. La pandemia que impuso cuarentenas y distanciamiento social impidió la presencia física de los fieles en los templos para las asambleas y celebraciones. Como respuesta, los pastores utilizaron las herramientas digitales para llevar misas y otros servicios.

La digitalización de los rituales religiosos y las experiencias de fe fue una respuesta que ofrecieron diversos sacerdotes y comunidades religiosas ante la imposibilidad de tener los templos abiertos al culto público. La respuesta fue ciertamente improvisada al principio, pero poco a poco ha buscado carta de ciudadanía como un vehículo esencial para la vida espiritual de los fieles y creyentes. De esta experiencia hay varias consideraciones: hay pastores que, con pequeñas inversiones en herramientas tecnológicas, han encontrado toda una nueva veta de oportunidad para atender comunidades a las que jamás hubiera podido llegar, al tiempo de generar dinámicas de apoyo económico para el sostén del ministro, de los técnicos y la obra social de su iglesia.

Existe el riesgo, por otro lado, de que los imperativos tecnológicos condicionen la experiencia religiosa. Durante la pandemia, por ejemplo, una diócesis grabó misas y peregrinaciones que transmitió días más tarde como si fuesen en vivo, generando no sólo confusión entre los asistentes digitales sino la desconfianza de los fieles. Otro riesgo ya sabido: La fascinación por la digitalización total de la vida puede conducir al olvido de lo impreso, del testimonio físico. La propia conferencia de obispos comprende este fenómeno pues durante el boom de las páginas web, muchos documentos oficiales e interesantes de los pastores mexicanos se diluyeron hasta perderse entre los recambios de operadores de páginas y sistemas anacrónicos de almacenaje de datos.

La reflexión sobre las elecciones digitalizadas y a distancia no es un tema menor; como tampoco lo es la virtualidad de la vida espiritual de los creyentes; y no sólo es una preocupación para la Iglesia católica. Es claro que la pandemia de COVID-19 trastocó profundamente muchas dinámicas sociales y grupales; y, aunque el desarrollo de tecnologías y herramientas virtuales facilitaron que diversas relaciones personales, laborales, económicas, educativas, culturales y hasta religiosas no quedaran absolutamente paralizadas, aún falta mucho análisis respecto a si estas dinámicas virtuales a distancia pueden suplir de manera permanente lo que alguna vez fue exclusivamente presencial.

Lo anterior se resume en una pregunta necesaria: ¿Los cambios impondrán sus criterios a las dinámicas relacionales pragmáticas o trascendentes de las organizaciones? ¿O deben ser las instituciones y los grupos humanos los que deban ir reglamentando, administrando, controlando las fuerzas del cambio? Si algo hemos aprendido como civilización, es que la esfera social no es un conjunto de diques impenetrables sino una porosa construcción donde la vida cotidiana fluye conteniéndose y transformando el mundo.

LEE El problema de las campañas de contraste

*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe



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Análisis y Opinión

La digitalización no es tan costosa

Gerardo Medina Romero

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El Mundo Interno de las Organizaciones

Se ha hablado mucho sobre que la pandemia del COVID-19 aceleró la transformación digital en muchas empresas, aunque en realidad nos referimos a la digitalización de su trabajo o mejor conocida como DX (digital experience platform) y no tanto a la digitalización que impacta al cliente y al consumidor de sus productos y servicios, conocida como CX (customer experience platform), que es donde quizá esta transformación debería estar enfocada. Ambas plataformas son similares al administrar contenido que produce experiencias interactivas, pero con un foco distinto en cuanto a la audiencia final que se busca impactar.

El teléfono inteligente ha dejado de ser exclusivo para las clases alta y media para convertirse en una extensión de prácticamente cualquier persona; por lo tanto, la digitalización debe comenzar por que las empresas se pregunten: ¿qué tanto sus productos y servicios están disponibles a través de ese sencillo dispositivo?

Podemos dejar de pensar en la digitalización como la necesidad de acceder a tecnología costosa para ofrecer servicios interactivos a través de medios digitales donde, por ejemplo, el consumidor pueda entrar a una tienda automatizada y seleccionar a través de tecnología sofisticada los productos que necesita, recibir atención personalizada de manera virtual e incluso a distancia para asesorarlo en su compra y pagar de manera digital. Otro ejemplo son los bancos que hoy han implementado sistemas de reconocimiento facial para identificar a sus clientes y permitirles hacer las transacciones sin necesidad de que nadie los atienda de manera física, o las líneas aéreas que hacen el check in a través de la misma tecnología sin que el pasajero tenga que mostrar su pase de abordar; los sistemas de seguridad para hacer trámites en línea, firmas electrónicas para realizar procesos automatizados, productos conectados y controlados entre sí a través del internet de las cosas, edificios y casas inteligentes donde los electrodomésticos, la iluminación y los servicios son controlados a través de comandos de voz.

Parece tecnología muy costosa para que nosotros como empresa pequeña o mediana podamos acceder a ella en el corto plazo, pero la realidad está en este momento en la palma de nuestra mano, literalmente. Hoy en día desarrollar una app resulta muy accesible para cualquier empresa, dependiendo de la funcionalidad que queramos tener, pero generalmente lo que se puede hacer es simplemente conectar al cliente y consumidor con nuestros sistemas y plataformas existentes, donde reside realmente esa funcionalidad. Tener una página web básica pero interactiva hoy en día resulta muy barato y el impacto que eso puede generar en un cliente para que nos pueda elaborar un pedido a través de su dispositivo móvil, resulta de mucho valor.

Una pequeña empresa de mayoreo en la central de abastos de la Ciudad de México desarrolló una aplicación por menos de treinta mil pesos para que las tiendas de abarrotes y tiendas de conveniencia que son sus clientes le hicieran los pedidos a través del teléfono celular. Eso disparó sus ventas en un 30% los primeros dos meses. Un autolavado desarrolló una aplicación para que sus clientes pudieran hacer cita y evitar perder tiempo esperando su turno; eso le sirvió además para organizar mejor a su personal en turnos con base en la demanda, incrementar sus ventas y optimizar sus recursos. No importa si tienes un salón de belleza, un pequeño taller mecánico o incluso si eres un ama de casa que vende comida a domicilio: en todos los casos se puede digitalizar parte del proceso a bajo costo y generar mayor valor.

Por supuesto que no quiero reducir la digitalización a una simple aplicación en el dispositivo móvil, pero esto sí puede ser el comienzo para que, sin importar el giro de su empresa o negocio, piense fuera de la caja e imagine cómo su empresa puede, a partir de mañana, incursionar a la digitalización que hoy parece exclusiva de los grandes corporativos.

El ser humano ha modificado su manera de interactuar. Hoy las relaciones se crean y se mantienen cada vez menos de manera presencial y cada vez más de manera virtual: ese es el mundo digital en el que nuestra empresa se debe hacer presente. La tecnología está disponible y no es tan costosa como pensamos, lo que hace falta simplemente es creatividad y romper alguno que otro paradigma que nosotros o nuestros líderes pudiéramos tener.

La movilidad, las interacciones virtuales, el internet de las cosas, el reconocimiento facial, la conectividad, el control de nuestra salud, nuestro estilo de vida y prácticamente nuestra formación y aprendizaje entre muchas otras cosas, se encuentran disponibles en nuestros teléfonos celulares en este momento. Solo hace falta creatividad, una baja inversión y la decisión de entrarle.

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Análisis y Opinión

Teletrabajo, la nueva realidad en el mundo laboral

Andrea Villamizar

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Desde hace meses, hay quienes siguen en espera de regresar a su oficina, estar en su lugar de trabajo, utilizar su computadora, convivir con sus compañeros y hasta interactuar con los jefes. Sin embargo, lo que nos ha traído la pandemia de Covid-19 no es una nueva normalidad, sino una nueva realidad con grandes cambios que transformaron la forma de trabajar, con un paradigma laboral distinto y un cambio mindset desde el liderazgo.

El trabajo pedía a gritos evolución. Sin embargo, la contingencia aceleró el proceso y el modo tradicional cedió su lugar al teletrabajo, una modalidad atípica que llegó con muchas interrogantes y por la premura, no permitía vislumbrar los enormes beneficios que trae consigo la flexibilidad en el trabajo, desde la necesidad de una economía sostenible que contribuye al cuidado del medio ambiente -con menores gastos de energía, papelería y recursos para trasladarse- hasta la horizontalidad, donde los espacios colaborativos fomenten relaciones, cooperación y sinergias.

Nadie estaba preparado para un escenario como el actual, pero hoy, un año después, muchas organizaciones están logrando su adaptación y reinvención, revolucionando la forma de interactuar y de comunicarse de manera eficaz, con gente que no está físicamente en un mismo espacio y que, incluso, son de países y/o culturas diversas.

El trabajo remoto llegó para quedarse, por lo que las compañías y sus líderes deben entender que flexibilidad no es desaparecer las oficinas, sino lograr eficiencias importantes aprovechando mejor los espacios y recursos; la nueva “mentalidad corporativa” debe entender los beneficios de facilitar la conciliación de la vida laboral con lo personal, donde se tome en cuenta el bienestar del trabajador y pueda atender asuntos personales en cualquier momento sin sentirse el peor elemento por ello.

Si la tecnología permitía desde hace tiempo trabajar vía remota, ¿por qué esta revolución laboral no llegó antes? Tal vez porque el obstáculo además de las herramientas, era un pensamiento anticuado y modelos obsoletos, intransigentes para el home office. El escenario actual demanda organizaciones dinámicas, que olviden el presentismo y que se apoyan en expertos y tecnologías para convertir esta nueva forma de trabajar en una ventaja competitiva, alineada a los objetivos estratégicos, pues al final también los negocios quieren aumentar las ventas, crecer e innovar para afrontar la hipercompetitividad.

Por ejemplo, en Grupo Soluciones Horizonte (GSH), empresa colombiana especialista en Soft Landing y Desarrollo y Gestión del Talento, con operaciones México, Brasil y Estados Unidos, creamos un servicio denominado Más Cerca de Ti para responder a la ubicuidad digital en la contemporaneidad a través de 3 vertientes:

La primera, mapear a los colaboradores para tener una verdadera conexión; no es solo que cuente con los implementos sino comprender cuales son sus necesidades de forma y de fondo. También es muy importante cómo está frente a las nuevas competencias y habilidades requeridas y así construir un plan de formación y desarrollo que ayude a cerrar las brechas y de verdad contribuya en el cuidado de la salud mental y bienestar de las personas.

Segundo, aplicar herramientas de gestión para definir y direccionar el crecimiento de las actividades de la mano de los indicadores claves de rendimiento, es decir los Key Performance Indicator (KPI), métricas que se utilizan para ver cómo el departamento de Recursos Humanos está contribuyendo al resto de la organización y miden su éxito en la estrategia global de la empresa.

Y por último, adaptar los nuevos puestos de trabajo en home office garantizando el cuidado de la salud física, entendiendo la importancia del derecho a la desconexión digital y otras medidas para prevenir los riesgos en los trabajadores, lo que sin duda aumenta la productividad de manera significativa, sin que esto implique más trabajo y más horas.

Hoy la cultura organizacional contempla experiencias para que disfruten los colaboradores y que, además, les permite ahorrar esfuerzos y dinero de transporte para ir y venir de la oficina, disfrutar de un entorno seguro, y más tiempo para estar en su hogar, con la familia o para hacer otras actividades, entre otros beneficios.


Fundadora y CEO de Grupo Soluciones Horizonte (GSH)
www.gsh.com.mx
www.gsh.com.co
www.linkedin.com/in/andrea-villamizar-giraldo/

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