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Columna Invitada

Romero Deschamps, emblema de la decadencia

México requiere una regeneración de valores, una renovación de cuadros y de personajes que deje atrás la decadencia del viejo régimen

Jorge Francomárquez

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Tras la derrota electoral del viejo régimen, los partidos y personajes que fueron su soporte han sufrido episodios subsecuentes que los dejan postrados por su pasado, uno de ellos es Carlos Romero Deschamps, personaje político éticamente indefendible.

Aún tratando de hacer un análisis frío, es complicado encontrar elementos de justificación del ex líder sindical para los excesos que propició contra de la empresa pública más importante de nuestro país.

Pemex ha sido sometida por décadas a un saqueo de recursos y a la gestión de intereses personales, desde la Presidencia de la República, pasando encima o en contubernio con sus directores generales y el liderazgo sindical, que han dilapidado nuestros recursos naturales y la viabilidad del desarrollo de dicha empresa.

En el imaginario social los dirigentes obreros del sistema corporativo del PRI -desde la referencia de Fidel Velázquez en la CTM-, son una combinación de magnates y seres ajenos a la realidad del trabajador en el país.

Romero Deschamps es miembro activo del PRI desde 1961, iniciando en su estado natal Tamaulipas como operador electoral. En 1969 ingresó a Pemex y dos años después inició su actividad en el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM).

A la par de los 27 años de liderazgo, fue tres veces diputado federal y dos veces Senador de la República. 

Aun con las prácticas de corrupción ejercidas ha sido posible que Romero Deschamps “sobreviva”, a pesar de ser señalado por el desvío de 500 millones de pesos de recursos sindicales para apoyar al candidato del PRI en la elección del año 2000, Francisco Labastida Ochoa. 

De ese capítulo indignante conocido como Pemexgate, salió sin responsabilidad por decisión de los órganos de justicia, arropado por gobiernos panistas y priístas, sin distingo.

Ostentoso, y para un sector amplio de la población con gustos ofensivos en el uso de artículos de lujo, como relojes de oro que portaba permanentemente, algunos valuados en siete millones de pesos, además de escolta, autos de lujo, casas en el extranjero, nunca recibió sanción o comentario público de sus dirigentes políticos ni de los Presidentes en turno, mientras la dirigencia sindical siguió ganando terreno con un contrato colectivo ventajoso en demasía.

En su último capítulo dentro de Pemex, antes de su renuncia anunciada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, quería hacer uso del derecho sindical de gozar de las vacaciones acumuladas en 27 años y que según él no había tomado a pesar de los frecuentes viajes que realizaba. En suma, un personaje moralmente indefendible que deja bien colocados a una serie de dirigentes seccionales que operan bajo el esquema de contubernio que él mismo les diseñó.

En contraste, la actuación del actual Gobierno Federal muestra una diferencia notable para tratar estos temas, muy distinto a la transición frustrada que en teoría representaba Vicente Fox cuando ganó la elección del año 2000.

Nuestra nación requiere una regeneración de valores, una renovación de cuadros y de personajes que deje atrás la decadencia del viejo régimen.



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Columna Invitada

El Dilema Educativo

¿Por qué SÍ deben regresar los niños y jóvenes a las aulas?

Jorge Francomárquez

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Me podrán sacrificar por lo que voy a escribir. He leído cientos de comentarios de madres y padres de familia diciendo un rotundo “No” respecto a la posibilidad del regreso a las aulas de sus hijos. El argumento principal es porque ellas y ellos aman a sus hijos, que porque como los quieren mucho entonces no resultan ser un estorbo en casa, porque no los van a exponer a la enfermedad, que no permitirán que regresen hasta que los vacunen y dejen de estar en riesgo de contraer el virus y un largo etcétera.

Sin embargo, aquí mis razones para no estar de acuerdo en que los niños y jóvenes permanezcan aislados en casa.

1.- De las pocas cosas que tenemos la certeza es que la vida es un cambio permanente. Debemos aceptar la transformación buena o mala, como venga, pero aceptarla aunque no nos guste. Hace poco más de un año ni remotamente nos podríamos imaginar la terrible realidad que estaríamos viviendo, en donde no sólo hemos perdido conocidos, amigos y familiares, sino que en muchos casos, nuestros cercanos tendrían que vivir por meses o de por vida con las secuelas que el Covid-19 les causó en el organismo. No tenemos alternativa más que aceptar que nos encontramos en una nueva realidad y aprehender a vivir con eso. El virus no se va a ir, y aunque afortunadamente ya tenemos una vacuna que nos está llegando de manera paulatina, con enormes esfuerzos que está haciendo nuestro país por vacunarnos, el virus no va a desaparecer, por lo tanto nuestra única opción es adaptarnos a vivir con esta nueva realidad.

2.- Las niñas y los niños infectados menores de 10 años son menos contagiosos que las personas adultas. De acuerdo con la UNICEF, los niños y niñas menores de 18 años representan alrededor del 8.5% de casos contagiados de COVID-19, con relativamente pocas muertes en comparación con otros grupos de edad. Así que las niñas y los niños infectados menores de 10 años son menos contagiosos que las personas adultas; los estudios sobre contextos educativos en donde las escuelas reabrieron, sugieren que las escuelas no se asocian con un aumento de contagios a nivel comunitario. La mayoría de los casos las escuelas han reabierto junto con la implementación de varias medidas para eviatar la propagación del virus.

3.- No se puede vacunar a niños menores de 16 años. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la vacuna sólo se ha probado en niños mayores de 16 años, por lo tanto, no se puede vacunar a niños menores de 16, incluso si pertenecen a un grupo de alto riesgo, esta es una de las razones por las que en México el Gobierno Federal está priorizando vacunar a docentes. Y aunque en Estados Unidos ya se autorizó vacunar a niños entre 12 y 16 años, la Organización Mundial de Salud todavía no ha dado luz verde para que esto ocurra de manera global, pero si así lo autorizara ¿acaso los niños menores de 12 años no podían regresar a las aulas?

4.- Riesgos en la economía y otras razones. A mediados de abril, la UNICEF urgió a México a abrir las escuelas, alguna de las razones que menciona, son el retroceso en los avances alcanzados, la gran posibilidad de que la desigualdad aumente, además de los graves riesgos que la economía sufrirá durante las generaciones futuras que tomará años en recuperarse: antes de la pandemia existía una crisis de educación en nuestro país. De acuerdo con las evaluaciones de aprendizaje PLANEA 2018, casi el 80% de las niñas y niños mexicanos no alcanzaban los aprendizajes esperados en las áreas de comprensión lectora y matemáticas.

La evidencia del impacto de la pandemia en el mundo también demuestra que con el cierre prolongado de escuelas, el riesgo de abandono escolar se incrementa.

5.- El confinamiento ha agravado los niveles de violencia, que ya de por sí sufrian nuestros niños y jóvenes en el hogar. Por lo que su permanencia prolongada en casa, crea un contexto de aislamiento social, sin posibilidad de recibir apoyo de un docente o de una persona de confianza para poder pedir ayuda. Además, estudios existentes han demostrado que el ciberacoso en línea contra niñas, niños y adolescentes en la pandemia, ha aumentado a niveles alarmantes, dejándolos en un estado de profunda vulnerabilidad.

6.- Las consecuencias que pueden tener nuestros niños y jóvenes de pasar horas frente a una pantalla de televisión son múltiples. El aprendizaje se está viendo terriblemente afectado ante la falta de socialización tanto con sus compañeros como con sus docentes. Está demostrado que el aprendizaje debe estar de la mano con estímulos emocionales que son prácticamente imposibles de obtener a través de una pantalla de televisión o digital. Adicional a esto, el sedentarismo y la falta de actividad física también están permeando la salud de niños y jóvenes. Factores físicos y psicológicos como el sobrepeso, la obesidad, la ansiedad y la frustración están alterando la vida de los más jóvenes.

Es cuestión de derechos humanos fundamentales. Por lo tanto, con todas las medidas necesarias que deben implementar las instituciones académicas para poder llevar a cabo esta nueva normalidad, como lo son estrictos controles de limpieza, sana distancia, evaluaciones médicas de manera rutinaria, etc. Nuestros niños y adolescentes deben regresar a las aulas para preservar su libre desarrollo y sus derechos humanos fundamentales.

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Columna Invitada

¿Qué tanto valoramos a los adultos mayores?

La pensión para adultos mayores ha marcado un antes y después en políticas de desarrollo social en México

Jorge Francomárquez

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En la mayor parte de las sociedades se colocan al final de la fila el respeto y las necesidades de los adultos mayores. Son el grupo etario menos valorado y del que erróneamente se considera que no tiene aportaciones por realizar.

Han sido replegados en la atención de las familias y durante mucho tiempo también de políticas pública específicas del gobierno.

Sin generalizar, hay múltiples casos de abandono y maltrato a adultos mayores. Recientemente vimos en video la agresión de un hijo a su madre, en su propio hogar. Desafortunadamente no son casos aislados.

A partir del sexenio de 2000 a 2006, desde la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México Andrés Manuel López Obrador colocó énfasis en el apoyo a los adultos mayores y hace poco en su conferencia cotidiana, contó que la “inspiración” para ello fue su padre.

Fue por una experiencia familiar, contó, pues cuando llegaba su pensión, se ponía contento.

Las acciones de gobierno surgen de la observación y la experiencia, de la razón y la planeación de especialistas y gobernantes en contacto con la gente, y lo más importante, pensando en el beneficio que se busca para quienes va dirigido.

La pensión para adultos mayores ha marcado un antes y después en políticas de desarrollo social en México.

La administración del gobierno federal ha hecho posible la entrega de apoyos a diferentes grupos sociales como nunca antes. Ahora aumentará anualmente la pensión de los adultos mayores, a partir de julio de este año y se prolongará al 2024 en que se duplicará el monto, para llegar a 6 mil pesos por bimestre.

La medida anunciada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, se entregará a los 65 años y no a los 68 como ocurre actualmente, y el beneficio será para 10 millones 300 mil adultos mayores.

Esta decisión está en sintonía con otras recientes del Presidente, por ejemplo, la iniciativa en los fondos de las Afores que envió al Congreso de la Unión donde se aprobó también en beneficio de adultos mayores.

La asignación presupuestal para este derecho este año es de 135 mil millones de pesos y aumentará anualmente de la siguiente manera: subirá a 240 mil millones en 2022; 300 mil millones en 2023 y 370 mil millones en 2024.

El anuncio del presidente López Obrador es congruente con su discurso y comprobable en los hechos, atendiendo a los adultos mayores, para contribuir a la certeza del futuro y de la manutención.

Es una acción dedicada especialmente al sector. Les genera una mayor autonomía en sus necesidades y un horizonte de planeación.

Si volteamos a nuestro entorno e indagamos, podemos tener el pulso de adultos mayores que reciben la pensión. Qué les facilita, qué les permite realizar.

No se puede hablar de una acción electorera cuando él fue el primero en actuar a su favor, desde que gobernó la Ciudad de México. Posteriormente gobiernos de los estados han implementados políticas similares.

En noviembre de 2019 López Obrador envió una iniciativa al Congreso de la Unión para que la pensión a los adultos mayores quedara integrada en la Constitución, que finalmente fue aprobada.

La modificación en el artículo 4º de la Constitución establece la obligación del Estado de garantizar pensiones a adultos mayores y personas con discapacidad; becas para estudiantes en condición de pobreza, y la gratuidad de los servicios de salud y medicamentos para la población sin seguridad social.

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