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Columna Invitada

Experiencia legislativa con rostro ciudadano

Detrás de cada Legislador, de cada Gobernador y del propio Presidente, hay un equipo de especialistas que perfila y acota sus propuestas.

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Ciudad de México.- Soy una mujer que ha trabajado por más de 14 años en el Senado de la República. Por convicción he estado siempre en la izquierda y me han correspondido periodos desde la oposición y ahora con Morena como mayoría en el Senado.

Estoy orgullosa de mi desempeño y quiero construir nuevas metas profesionales y sociales.

Como asesora he tenido el espacio para aportar mi enfoque como mujer en la manera de enfrentar y resolver problemas, y emprender iniciativas.

He sido asesora y/o secretaria técnica de senadores en lo individual, de grupos parlamentarios y del presidente de la Mesa Directiva. A lo largo de estos 14 años con trabajo he logrado tener la especialidad en Derecho Parlamentario, Diplomacia Parlamentaria, Asuntos Internacionales y Medioambientales.

Todo lo alcanzado me da seguridad para ir por más. ¿Pero qué realizo en el Senado?

Puedo decir que detrás del liderazgo de una senadora, de un senador, hay un equipo que realiza un trabajo especializado y preciso. Un asesor es un observador agudo que debe tener una vista panorámica y profunda a la vez. Que puede crear y acotar.

El Poder Legislativo tiene la representación de la sociedad. Es el sitio en donde está el debate de la nación. Historicámente así ha sido. La Constitución y nuestros avances y derechos surgen ahí, y son resultado del compromiso social, de un concepto ideológico que sea viable, y precisamente corresponde a un asesor cuidar cada uno de esos aspectos, desde el debate parlamentario, la defensa de una iniciativa de ley o la rendición de cuentas en forma accesible para los ciudadanos.

Nunca se puede perder el balance. Sea en una situación ordinaria, de emergencia o de coyuntura. Se tiene que asesorar con principios y con credibilidad.

Un asesor destaca y se mantiene del crédito y resultados de su trabajo. De ahí la importancia de su especialidad para entender y aportar.

Como asesora se tiene que estar sensible, atenta a proponer y elaborar estrategias. Eres parte o contribuyes a las decisiones más importantes del país. Sin exagerar, se tiene que estar muy centrada, por la gran responsabilidad del manejo de la información y de la prospectiva en la tarea del legislador.

En mi consideración, el diputado juega un papel positivo en diversos sentidos. Menciono dos de ellos: por una parte, dentro del Congreso es un servidor público, pero también suele ser un líder de su región o representante de algún sector, y en ambos casos, tiene compromisos y acuerdos que desempeñar.

Como representante, requiere sin duda de un equipo profesional. Una asesora posee una competencia concreta y especializada, para aconsejar, estudiar, analizar, proporcionar las bases teóricas y técnicas a los legisladores.

El legislador federal realiza la tarea con sus equipos de trabajo, específicamente con secretarios técnicos o asesores legislativos que efectúan el estudio a fondo de los temas, el impacto social, urbano, presupuestal y el impacto legislativo real en la gente.

Siempre, insisto, respetando el balance, porque no es un asunto de partido, sino de un ideario, un programa de trabajo y el rumbo de un país a favor de la gente.

En el Congreso se encuentra la representación de los partidos políticos y la demanda de los ciudadanos. Es un gran espacio para formarse en los grandes temas y las necesidades evidentes de los ciudadanos.

En suma, una asesora legislativa debe analizar las mejores prácticas en el país y en el contexto internacional, los estudios de caso, la literatura sobre el tema, convirtiéndose en un especialista de la técnica parlamentaria para proponer soluciones, cuidando siempre principios que debe manejar con exactitud, trátese de los derechos humanos, la soberanía, competencias de las autoridades en sus diversos niveles de actuación, en preservar los derechos de los particulares, en cuidar las normas y medios de protección que tienen las empresas privadas o particulares en general.

Hoy vivimos un momento de transformación, en que prácticamente existe la plena paridad en la Cámara de Diputados y el Senado de la República. Las mujeres hemos ganado cada vez más espacios. Es el momento de tener una agenda que recoja ambos mundos.

Me siento productiva y en asertividad de que puedo hacer más. Ser asesora en todos estos años es un privilegio y me gusta proveer insumos de certeza para los legisladores y en el resto de las actividades de mi vida.

Los asesores somos creadores de beneficio general, de instrumentos de solución, y hacedores de las construcciones en las decisiones del país.



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Columna Invitada

Relaciones, palancas y buenos amigos

Esa manera dicotómica de organizar la historia nacional.

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Por Ignacio Anaya Minjarez

Centralistas, federalistas, hombres de bien, hombres del progreso, liberales y conservadores son algunos de los términos que se han empleado por los historiadores para definir los diferentes bandos de la política decimonónica en México. Esa manera dicotómica de organizar la historia nacional. Pero esta mirada representa un panorama general sobre una situación del país que, si bien tiene cierta validez, también carece de un elemento importante que estuvo presente dentro de la política del país: las relaciones personales. No se podrían entender las acciones, los intereses y el escala a lo más alto en ciertos personajes destacados de la política mexicana sin ver los nexos que crearon en su etapa temprana mediante alianzas familiares, con el objetivo de satisfacer ciertos objetivos e ambiciones. Es cierto que este fenómeno sucedió en todo el país, las relaciones entre individuos crearon fuertes familias en diferentes estados, mismas que suelen ser recordadas con escuchar los apellidos. El poder de estos grupos creó una política estatal ajena a lo que sucedía en el centro y de la cual surgieron grandes caudillos.

El estado de Sonora no fue la excepción. En efecto, fue parte de un sistema que provino desde el último siglo del virreinato y que se mantuvo durante todo el siglo XIX. El historiador Ignacio Almada en su texto De regidores porfiristas a presidentes de la república (2010) da algunas de las siguientes razones por las cuales se crearon redes de parentesco de gran poder en este estado: “Las redes de parentesco florecieron durante las reformas borbónicas y participaron en la producción y control de la violencia en Sonora a partir de 1821, puesto que la sociedad blanca y mestiza estaba fundada sobre bases militares para sobrevivir y valoraba el liderazgo basado en el poder personal”. Un elemento fundamental que produjo el gran surgimiento de caudillos en el norte durante el siglo XIX fue la localización geográfica y aislada del centro del país. Cierto es que llegaban noticias de la situación general de la nación, pero al final la realidad de un estado como Sonora, tan cerca de Estados Unidos, con sus propios conflictos, era diferente a los temas de interés para el centro. También estuvo presente el conflicto con diversos grupos originarios, sobre todo los apaches. Por ello, como menciona Almada, la formación de redes de parentesco con el fin último de sobrevivir jugó un papel importante, aunque si bien es cierto que hubo otros intereses que jugaron un gran papel.

Con la llegada de Porfirio Díaz al poder, hubo un nuevo giro en la política estatal. El presidente, sabiendo por experiencia el peligro para su política que representaban los caudillos estatales, implementó reglas para tener un mayor control sobre los estados. En ocasiones se presentó a sí mismo como un mediador durante elecciones o llevó a cabo negociaciones con las facciones.

En Sonora, para personajes como Obregón sus relaciones de parentesco se vieron beneficiadas bajo la presidencia de Diaz, misma razón que explica la acción tardía de este personajes en la revolución.

Con la muerte de Venustiano Carranza comenzó el dominio del grupo Sonora conformado por Álvaro Obregón, Adolfo de la Huerta y Plutarco Elías Calles. Desde dichos personajes comenzaron los inicios de un sistema político que dominó hasta finales del siglo veinte la política mexicana. Tuvo que cambiar de nombre, transformarse, cambiar ciertos de sus métodos, pero al final se mantuvo por décadas, no sin uno que otro compadrazgo o nepotismo ahí dentro . ¿Qué tanto aún queda de las relaciones de parentesco en la política mexicana? Sobre todo la influencia de varios actores sonorenses que iniciaron sus procesos desde muy temprano. Sonora fue un caso de muchos, ahora en las noticias y aludir al pasado en este texto no tuvo la intención de decir que la historia se repite, sin embargo, no se deben ignorar aquellos elementos de dentro de las maniobras políticas, como el llegar a un puesto por alguien cercano, provenientes de procesos más largos.

@IgnacioMinj

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx

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Columna Invitada

Violencia Política de Género

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Por Nayely De Jesús

En esta primera intervención arrastrando la pluma digital, es menester para la de la voz, hablar sobre la frecuencia con la que los oprimidos, sin importar género, levantan la voz. Cientos de grupos minoritarios, discriminados y violentados desde hace años, han comenzado a exigir tratos justos.

Y es entre estos clamores que se han levantado quienes sufren de violencia política de género. Exigencia social presente desde hace tiempo en las tintas de cientos de libros, manuales, protocolos o leyes, pero, desafortunadamente, de reciente visibilidad en las agendas sociales y gubernamentales.

Se puede definir a la violencia política de género, según diversos autores, agencias internacionales y organizaciones de la sociedad civil, como el conjunto de acciones u omisiones dirigidas hacia mujeres, cuyo propósito es obstaculizar o anular el reconocimiento, ejercicio y/o goce de cualquier derecho político-electoral o ejercicio de un cargo público, por el simple hecho de ser mujer.

Debe tenerse cuidado al hacer uso de este concepto, pues no todo acto de violencia hacia una mujer puede ser catalogado como violencia de género, y la violencia política no es la salvedad. Los criterios a partir de los cuales se clasifica y mide este fenómeno parten, en primer lugar, de la distinción entre sexo y género.

El sexo es una clasificación biológica que distingue a machos y hembras conforme a rasgos físicos (principalmente). Por otro lado, el género es una clasificación cultural, una construcción social que determina personalidad, roles, acciones, entre otros, de un género u otro. Para ejemplificar esta distinción, basta con observar el uso (legítimo y arbitrario) que se le ha dado al término en nuestro país.

Un claro ejemplo es el de Mariana Rodríguez, esposa de Samuel García, quien acusa al INE de violentarla políticamente por cuestión de género. Esto por haber multado al excandidato y ahora gobernador, por no haber contabilizado dentro de su reporte de gastos la publicidad en redes sociales y fotografías realizadas por Mariana Rodríguez a favor de su pareja.

En este caso, la acción es en contra de Samuel García, por lo cual en ningún momento se están coartando los derechos políticos de Mariana Rodríguez. Además, el tema es una cuestión de índole administrativa, y no se observa condicionamiento alguno al hecho de que ella sea mujer.

Por el contrario, existen varios casos documentados en Oaxaca y Guerrero, donde se niega el derecho a votar y ser votadas a las mujeres. Llegándose incluso a impedir o negar la toma de posesión de una candidata.

Este ejemplo es violencia política de género porque se está limitando el ejercicio de los derechos político- electorales a una mujer, por el rol que en la sociedad se le ha asignado.
Esto es apenas la punta de un inmenso iceberg sumergido en un mar de conceptos difusos y confusos que, cada semana, me propongo dilucidar a través de estos pensamientos que, cierta estoy, son de muchos adentros.

Me despido enviándoles un cordial saludo y dejando la pluma en el tintero porque estas líneas seguirán surcando la superficie digital.

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx

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