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El encuentro con mi propia voz El encuentro con mi propia voz

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El encuentro con mi propia voz

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Unión Mujer

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Por Andrea Amozurrutia

Mi historia no es la de una feminista de toda la vida, ni de una mujer que siempre quiso ocupar una posición de liderazgo en el mundo corporativo para darle voz a la mujer. Llegué aquí como resultado de muchos años de introspección y búsqueda personal –y por muchos me refiero a más de la mitad de mi vida– dedicada a descubrir quién soy y cuál era la mujer en la que me quería convertir cuando fuera grande.

Después de algunos tropezones en la búsqueda de aquello que me provocara querer levantarme todas las mañanas, decidí dedicarme a las finanzas y en el camino descubrí que parte de mi propósito en esta vida consistía en ser un factor de cambio para el mundo que habitarán las siguientes generaciones. Hoy, lidero las finanzas y la sustentabilidad en una empresa líder en su sector, dos temas que me apasionan y que efectivamente me hacen despertar todas las mañanas, porque al ponerlas a trabajar en sincronía, me han regalado enormes satisfacciones, incluso reconocimientos que jamás hubiera imaginado.

No crecí sintiéndome discriminada por ser mujer, al contrario, mis padres nunca hicieron distinciones entre mi hermano y yo. Algo sumamente visionario de ambos, porque las tareas y responsabilidades en la familia nunca correspondieron al género sino a la individualidad de cada uno. Ahí es donde se construyeron los cimientos de mi quehacer profesional y por qué no decirlo, personal. Y esto mismo es lo que quiero inculcar en mi hijo y fomentar en mi equipo de trabajo.

El mundo corporativo de hoy en día necesita profesionistas íntegros y apasionados, que no tengan la necesidad ni sientan el impulso de fingir ser lo que no son. En un ambiente tan competido y diverso, se necesitan mujeres que estén en paz con su feminidad y que desde ese lugar ejerzan su liderazgo –sin culpa por tener o no tener hijos, sin querer imitar el liderazgo masculino o bloquear el éxito de otras mujeres–, porque eso es lo que nos hace contribuidoras únicas al negocio y sus resultados.

Estamos viviendo un momento único en cuanto a la conciencia del valor que tenemos las mujeres, afortunadamente no sólo en el plano profesional sino también en el personal, por obvio que parezca este último.

Hoy, estoy convencida de que el liderazgo de la mujer debe ejercerse desde su rol de mujer, ni más ni menos. Debemos encontrar esa armonía en nosotras mismas y con el mundo que nos rodea, sin culpas, sin máscaras, con madurez emocional para realmente hacer del entorno laboral y personal uno más equitativo y consciente de las diferencias, para así dar cabida a la riqueza de la diversidad.

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Cáncer de mama, tercera causa de muerte en México

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CUARTOSCURO

México.- En México el cáncer de mama ocupa el primer lugar entre las neoplasias y se ubica en el tercer y cuarto de las causas de muerte, destaca el profesor de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Medicina (FM) y médico clínico en el Instituto Nacional de Cancerología, Gilberto Nicolás Solorza.

La mortalidad es muy alta porque las pacientes acuden tardíamente a consulta médica, sobre todo a las instituciones de salud.

“Al médico privado llegan las que tienen el recurso, el cuidado y la educación para hacerse la mastografía anualmente después de los 40 años, que es lo recomendable, pero son minoría”, enfatiza.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México durante 2017, en el caso de la población de 20 años o más, de cada 100 egresos hospitalarios por cáncer 24 fueron de mama, de ahí que se ubicó como la principal causa de egreso por tumores malignos.

Por sexo, uno de cada 100 hombres y 37 de cada 100, fue debido a este tipo de padecimiento. En 2019 la distribución por entidad federativa de nuevos casos en mujeres de 20 años o más muestra que Morelos (151.94 por cada 100 mil mujeres), Colima (139.62) y Aguascalientes (66.64) son las entidades con las tasas más elevadas.

A nivel nacional, la tasa de mortalidad es de 17.19 defunciones por cada 100 mil mujeres de 20 años o más. Los estados de la República mexicana con menores tasas (de 9.29 a 13.64) son: Quintana Roo, Chiapas, Oaxaca, Yucatán, Campeche, Colima, Guerrero, Morelos, Hidalgo, Tabasco.

En el siguiente estrato (13.65 a 18) se encuentran Tlaxcala, Puebla, México, San Luis Potosí, Veracruz, Michoacán, Guanajuato, Durango y Zacatecas. Le siguen (estrato 18.01 a 22.35) Querétaro, Coahuila, Sinaloa, Sonora, Jalisco, Nuevo León, Aguascalientes, Tamaulipas y Nayarit. Las mayores tasas (22.36 a 26.71) están en Chihuahua, Ciudad de México, Baja California y Baja California Sur.

Entre las mujeres que fallecen por esta causa, uno por ciento son jóvenes de 15 a 29 años de edad, 13 por ciento de 30 a 44 años y más de la tercera parte (38 por ciento), está entre los 45 a 59 años; la mayoría muere después de los 59 años (48 por ciento).

A nivel mundial, cada año se detectan 1.38 millones de casos nuevos de este carcinoma y, en promedio, 480 mil decesos anuales, según datos de la OMS.

De acuerdo con la organización Breastcancer, se trata del crecimiento descontrolado de las células mamarias; se origina en las glándulas productoras de leche (lobulillos) o en los conductos que son las vías que transportan este alimento hacia el pezón.

A propósito del Día Mundial de la Lucha Contra el Cáncer de Mama, que se conmemora el 19 de octubre, Solorza Luna recuerda que las formas de lograr detección temprana son la autoexploración y la mastografía.

“Pero ésta es cara, por lo que no se cuenta con el recurso ideal para hacer mastografías de forma masiva en México, y tampoco se cuenta con la calidad, que debería mejorarse mucho para tener una mejor apreciación y un diagnóstico más temprano”, señala el médico oncólogo.

Alerta que en la actualidad se observa en consulta cada vez más este tumor maligno en mujeres jóvenes que no han tenido hijos, de 20 a 25 años de edad. Desgraciadamente para ellas el pronóstico es peor que en la adulta de 50 o 60 años en adelante, porque el tejido mamario está creciendo más rápidamente, puede modificarse y tener mutaciones.

Para las jóvenes, Solorza Luna recomienda realizarse ultrasonido, el cual puede indicar si se requiere la mastografía, e identificar lesiones en etapas tempranas. “Si el nódulo se encuentra focalizado a la mama, tenemos un 90 a 95 por ciento de posibilidades de controlar el cáncer de mama, pues en esta enfermedad no hablamos de curación sino de control”.

Se debe continuar en seguimiento toda la vida porque no sabemos en qué momento puede resurgir, y mientras más temprano se detecte esa recurrencia, será más fácil controlarlo.

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emc

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Adultos mayores destacan valor de la familia para superar Covid-19

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Adultos mayores destacan valor de la familia para superar Covid-19

Ciudad de México.— El Covid-19 se ha convertido, especialmente para las personas mayores, en elemento de exclusión social porque se les considera más vulnerables; además les resta voz en la toma de decisiones sobre su salud y vida, consideraron especialistas de diversas disciplinas.

Marissa Vivaldo Martínez, de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, aseguró que lo anterior se debe al discurso de estigmatización en el cual se les considera las más vulnerables, quienes podrían ser más susceptibles al contagio y morir, y “de pronto toda la atención se centró en esas características negativas”.

Vivaldo Martínez sostuvo que esa exclusión también se puede apreciar en la falta de apoyo institucional, que queda en evidencia ante la propia crisis.

“Podemos ver el fallo estructural de los sistemas de cuidado a largo plazo, la falta de recursos económicos y educativos (la brecha digital se convirtió en un elemento de desigualdad), y la falta de empatía colectiva hacia las personas mayores”.

La resiliencia individual, agregó, presenta dos aspectos: factores protectores y de riesgo. Entre los primeros encontramos el optimismo, afecto positivo, autoestima, apoyo social, búsqueda de metas, altruismo o pensamiento positivo. En el segundo ámbito: ansiedad, depresión, estrés y trastorno de estrés postraumático.

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LA FAMILIA

En este momento las personas envejecidas enfrentan varios factores de riesgo, pero al mismo tiempo se pueden desarrollar factores protectores, para que superen y salgan transformadas de la pandemia, mencionó la experta.

María Montero y López Lena, académica de la Facultad de Psicología, explicó que a partir de esta ciencia la resiliencia se asocia con la capacidad que tienen las personas para enfrentar factores de riesgo que representan un obstáculo para su desarrollo, pero que pueden trascender y cuando lo hacen quedan con una capacidad mayor a la que tenían antes, para gestionar sus emociones y sus recursos sociales. Es una forma de crecimiento.

En la familia, mencionó, es importante promover la interacción afectiva e instrumental; constituye un escenario de protección, siempre y cuando sea funcional, y para promover esa funcionalidad se necesita identificar patrones de interacción constructiva que, entre otras características, incrementan la confianza entre los miembros del propio núcleo.

Algunas acciones concretas que pueden abonar a la generación de la habilidad resiliente de las personas mayores son: tener la certeza de que se superará la pandemia; “todo en la vida pasa, no vamos a permanecer en esta incertidumbre por mucho tiempo”; conservar en lo posible las actividades cotidianas, como vestirse o arreglarse, guardando los horarios; realizar actividades que impliquen un desafío físico o mental; aspirar con profundidad para oxigenar el cerebro; y tener gratitud, es decir, “sacar saldos, no de lo que nos falta, sino de lo que tenemos”, enfatizó Montero y López Lena.

El cuidado de las personas mayores respecto a que tenían mayor riesgo de contraer Covid-19 ha sido contraproducente, en el sentido de que “hemos vuelto atrás y se les ha quitado voz respecto a la toma de decisiones sobre su salud y su vida”.

Se puede ir en contra de esos símbolos que estereotipan a ese sector de la población como débiles, sin fuerza o que no pueden realizar ciertas actividades.

Recalcó la importancia de construir entornos donde cada persona se vuelve “agente terapéutico” del otro, donde cada quien comparte su resiliencia y entre todos se fortalecen.

Las emociones positivas son relevantes en el proceso de resiliencia, y operan de manera especial en la vejez.

La experta mencionó la realización de un diagnóstico psicosocial con personas mayores en el contexto de Covid-19, realizado en 2020, donde se quiso analizar la situación de ese sector con la finalidad de contribuir a la mejora en su atención.

Entre los resultados del estudio de la ENTS con apoyo del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores, realizado en redes sociales, se encuentran que entre las experiencias negativas en este sector están la alteración del sueño, tristeza, temor a enfermar e incertidumbre.

Algunas personas adultas mayores opinaron que aun cuando el semáforo epidemiológico esté en color verde, se deben mantener las medidas sanitarias para evitar la enfermedad; otras consideraron que se tomará conciencia del valor de la familia y los amigos, que habrá nuevas formas de relacionarse. En general, parecería que esa población tiene gran capacidad de resiliencia, pero no se debe olvidar que hay diferentes vejeces y que se debe intervenir de diferentes maneras para cada una de ellas, concluyó la universitaria.

ebv

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