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Familia y Políticas Públicas: La familia como objeto de la política pública Familia y Políticas Públicas: La familia como objeto de la política pública

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Familia y Políticas Públicas: La familia como objeto de la política pública

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“La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado” Declaración Universal de los Derechos Humanos

Las políticas públicas son acciones de gobierno que tienen por objetivo la solución de problemas públicos específicos a través de un proceso sistematizado de análisis, decisión y evaluación, de la cual debe participar la sociedad. Esto, tiene una gran riqueza tanto para el fortalecimiento de la gestión pública como para la gobernanza hacia la búsqueda del bien común.

En este sentido, ¿la familia podría ser objeto de las políticas públicas? Y si es así… ¿Cuál debería ser el enfoque? ¿cómo debería ser el proceso de análisis, decisión y evaluación?

La familia, como lo dice la Declaración Universal de los Derechos Humanos, “es el elemento natural y fundamental de la sociedad” y por lo tanto abarca de forma amplia la esfera pública y privada de la sociedad y de las personas, respectivamente. Esto plantea dos grandes retos, el primero refiere a la importancia de fortalecer y apoyar a la familia desde el ámbito público, y el segundo hacia la búsqueda de enfoques y procesos viables para atender a la familia, siendo que su realidad es muy amplia y la política pública tiene como objeto la solución de problemas específicos.

Ciertamente, podemos (y debemos) discernir y plantear distintos enfoques. En este momento, me propongo plantear uno, no como enfoque único pero si como un camino para enriquecer las propuestas y acciones para apoyar y fortalecer a la familia desde el ámbito público. Este enfoque es el de la familia como un cuerpo intermedio.

Un cuerpo intermedio es una entidad que se encuentra entre los individuos y el Estado,. Sus funciones son amplias, entre ellas se encuentran el organizar, representar y propiciar de forma subsidiaria el bienestar y desarrollo de individuos. En una sociedad, cada ves más compleja, los cuerpos intermedios son esenciales para la vida democrática, la protección de los derechos humanos y la construcción del bien común.

Cuerpos intermedios existen en gran diversidad, algunos más reconocidos que otros, como lo son los partidos políticos, los sindicatos y las cámaras empresariales. Cada uno de ellos con objetivos muy específicos, como la construcción e impulso de agendas ciudadanas, la representación de los trabajadores, el impulso del sector privado en la vida público y sus intereses, entre muchas más.

Cuando se reconoce el bien público de un cuerpo intermedio es más susceptible de la atención, protección y fortalecimiento por parte del Estado y de la sociedad, ya que sin ellos dejaría de atenderse (o no se atendería de la misma forma) algún aspecto de la vida pública de una comunidad.

Ver a la familia como un cuerpo intermedio, es un enfoque desde el cual podemos identificar los beneficios que brinda a la sociedad y reconocer las acciones necesarias para apoyarla y fortalecerla. En este sentido, podemos reconocer dos aspectos fundamentales que se generan en la familia: Cohesión familiar y Capital familiar.

La cohesión familiar es el vínculo solidario que se genera entre los miembros de la familia y que se da especialmente en ella. La construcción de lazos afectivos, el cuidado de personas dependientes (niños, adultos mayores, personas con discapacidad), la vinculación intergeneracional (abuelos, padres y madres e hijos), la complementariedad y corresponsabilidad entre mujeres y hombres, son sólo algunos de los aspectos que forman parte de la cohesión familiar.

El capital familiar es el conjunto de recursos económicos, culturales, sociales y humanos que se generan en la familia para el desarrollo y bienestar social. Es en la familia donde se brinda protección y sustento a cada uno de sus miembros; donde se forman los próximos ciudadanos; es actor protagónico de la economía local; donde se apoya y proyecta a los próximos profesionistas, académicos, científicos, empresarios, entre muchos más actores clave para la sociedad; es donde se transmiten valores y normas sociales de generación en generación; estos entre muchos otros aspectos fundamentales para la vida pública.

Los beneficios públicos y privados del capital familiar y de la cohesión social difícilmente podrían ser llevados por otra entidad pública o privada. Es por eso que la familia, como cuerpo intermedio, es fundamental para una sociedad y, por lo tanto, debe ser objeto de la atención del Estado y de la sociedad.

Pero… aún queda la pregunta ¿cómo debería ser el proceso de análisis, decisión y evaluación de las políticas públicas de la familia?

Esta pregunta la dejaremos para nuestro siguiente artículo. Encuéntralo en: https://actuarparatransformar.blogspot.com/2020/11/familia-y-politicas-publicas-parte-2-la.html

Juan Antonio López Baljarg | @JuanBaljarg
Director del Instituto de Análisis de Política Familiar



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El encuentro con mi propia voz

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El encuentro con mi propia voz
Foto pixabay.com

Por Andrea Amozurrutia

Mi historia no es la de una feminista de toda la vida, ni de una mujer que siempre quiso ocupar una posición de liderazgo en el mundo corporativo para darle voz a la mujer. Llegué aquí como resultado de muchos años de introspección y búsqueda personal –y por muchos me refiero a más de la mitad de mi vida– dedicada a descubrir quién soy y cuál era la mujer en la que me quería convertir cuando fuera grande.

Después de algunos tropezones en la búsqueda de aquello que me provocara querer levantarme todas las mañanas, decidí dedicarme a las finanzas y en el camino descubrí que parte de mi propósito en esta vida consistía en ser un factor de cambio para el mundo que habitarán las siguientes generaciones. Hoy, lidero las finanzas y la sustentabilidad en una empresa líder en su sector, dos temas que me apasionan y que efectivamente me hacen despertar todas las mañanas, porque al ponerlas a trabajar en sincronía, me han regalado enormes satisfacciones, incluso reconocimientos que jamás hubiera imaginado.

No crecí sintiéndome discriminada por ser mujer, al contrario, mis padres nunca hicieron distinciones entre mi hermano y yo. Algo sumamente visionario de ambos, porque las tareas y responsabilidades en la familia nunca correspondieron al género sino a la individualidad de cada uno. Ahí es donde se construyeron los cimientos de mi quehacer profesional y por qué no decirlo, personal. Y esto mismo es lo que quiero inculcar en mi hijo y fomentar en mi equipo de trabajo.

El mundo corporativo de hoy en día necesita profesionistas íntegros y apasionados, que no tengan la necesidad ni sientan el impulso de fingir ser lo que no son. En un ambiente tan competido y diverso, se necesitan mujeres que estén en paz con su feminidad y que desde ese lugar ejerzan su liderazgo –sin culpa por tener o no tener hijos, sin querer imitar el liderazgo masculino o bloquear el éxito de otras mujeres–, porque eso es lo que nos hace contribuidoras únicas al negocio y sus resultados.

Estamos viviendo un momento único en cuanto a la conciencia del valor que tenemos las mujeres, afortunadamente no sólo en el plano profesional sino también en el personal, por obvio que parezca este último.

Hoy, estoy convencida de que el liderazgo de la mujer debe ejercerse desde su rol de mujer, ni más ni menos. Debemos encontrar esa armonía en nosotras mismas y con el mundo que nos rodea, sin culpas, sin máscaras, con madurez emocional para realmente hacer del entorno laboral y personal uno más equitativo y consciente de las diferencias, para así dar cabida a la riqueza de la diversidad.

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México

¿Y a ellas…quién las voltea a ver?

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¿Y a ellas…quién las voltea a ver?
Imagen de archivo tomada de video

Martha Llamas, Directora de Hogares Faustino Llamas

Tuve la fortuna de conocer a Sol, una chica de 16 años con discapacidad intelectual. Su padrastro abusó sexualmente de ella y quedó embarazada. Sol, sabiendo que no tenía la capacidad para educar y darle una vida de oportunidades a su bebé, decidió darlo en adopción.

Sol tiene una edad mental de 5 años y fue capaz de tomar una decisión llena de amor.

La mamá de Sol pagó la fianza para sacar al padrastro de la cárcel.

Hoy Sol vive segura en Granja Betania. Sabe panadería, aprendió a bordar y está aprendiendo a leer y a escribir.

Esta historia dio un giro gracias a la labor de mi papá QPD. Gracias a él, yo pude conocer un sector de la población que muy pocos voltean a ver.

En las últimas marchas feministas he buscado a aquellas que luchan por este sector olvidado, cuántas de ellas tienen discapacidad o llevan una cartulina con el nombre de alguna de ellas; quizá no he tenido suerte, pero no he visto a nadie.

¿Quién ve por ellas?

Hablo de esas niñas y mujeres que nacieron con discapacidad intelectual, en una familia de escasos recursos y que han sido víctimas de abuso, maltrato y abandono.

En Hogares Faustino Llamas viven 89 niñas y mujeres bajo estas condiciones. Hace más de 20 años un hombre quiso ver por ellas, quiso cambiar sus vidas y decidió abrir estas casas, para darles un techo seguro y una vida digna.

Las mujeres somos vulnerables, la pobreza nos hace más vulnerables, la discapacidad intelectual aumenta nuestras probabilidades de recibir algún tipo de abuso.

Hoy tengo 89 maestras de vida que con acciones de amor me dan las mejores lecciones.
¿Te gustaría sumarte y ver por ellas? Visita nuestras redes sociales Hogares Faustino Llamas

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