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Unión Mujer

Unión Mujer: crear una mejor sociedad para todos

Columna Invitada

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Por Arantxa Escribano y Paulina Amozurrutia

Después de un par de años de trabajar en esta iniciativa, hemos visto en unos meses cómo este movimiento cobró vida propia. Es genial darnos cuenta de que la ilusión, el esfuerzo y la voluntad para sacar proyectos adelante, superaron en mucho las circunstancias hostiles y las dificultades propias de esta pandemia.

Las preguntas surgen naturalmente: ¿Qué es?, ¿qué hacen?, ¿qué esperan?, ¿qué quieren? y sobre todo… ¿Cómo terminaron estas dos mujeres, siendo las dos caras de una misma moneda? Pau es mexicana, rubia, dulce, bondadosa, creyente y muy entusiasta; Arantxa es española radicada en Argentina, morena, medio bruja, liberal y con poco filtro para decir las cosas. Muy diferentes, sí; pero sobretodo muy complementarias.

Somos un equilibrio donde cualquier mujer de condición y orígenes distintos, fácilmente se podría sentir identificada. Algo tenemos en común: casadas, 4 hijos, multiplicidad de responsabilidades, entusiasmo exagerado, mismos valores, mismos códigos y mismos principios.

Había descontento social, movimientos feministas, medios abarrotados de posiciones radicales sobre temas viscerales. Muchos colores. Mucho ruido y poco sentido común. Coincidimos en que ninguna de esas mujeres nos representaba.

Lo conversamos entre nosotras, después con algunas amigas, extendimos la charla a conocidas y se empezó a gestar un lugar de encuentro dónde inspirarnos. Mediante experiencias, testimonios e iniciativas que en diferentes momentos y circunstancias de la vida nos ayuden a encontrar la plenitud.

Buscamos referentes filosóficos para apoyarnos, sabíamos que no crearíamos nada nuevo, sino que deberíamos apoyarnos en los pensadores que han cambiado el mundo para bien, encontramos el feminismo de la diferencia, el feminismo humanista y algunas corrientes que hablaban de lo que no solo creíamos, sino que tratábamos de vivir día con día.

El equilibrio entre las esferas personales, familiares, laborales y trascendentes de la mujer, la complementariedad con el hombre y no el verlo como el enemigo, la familia como base, el cuidado de la inocencia de los niños, la defensa de la integridad y libertad de la mujer sin reducir sus características biopsicosociales, los valores de siempre actualizados a las circunstancias de ahora.

Creemos que representamos a todas esas mujeres que no se encuentran cómodas con lo radical, queremos unirnos contigo para empujar lo que vivimos día con día, la lucha por sacar adelante nuestra familia, la necesidad de salvaguardar este mundo, de encontrar lo trascendente, el buscar la plenitud de dentro hacia afuera equilibrando nuestras esferas, empujando nuestros límites sin perfección pero con coraje y amor. Un día a la vez.

Quisimos compartirte nuestra historia para que sepas quiénes somos, en qué creemos, para que conozcas cómo nació, el porqué, pero sobretodo para que te unas si tú también sientes esta necesidad de dar más desde los más profundo de nuestra esencia de mujeres para tener una mejor sociedad: una más humana, una más plena, una donde mujeres, hombres y niños trabajamos juntos, con amor, para todos.

Sí, el primer empujón lo dimos nosotras, pero podrías haber sido tú. Lo que importa es que ahora esto nos une y nos unirá más, porque la mujer ideal sí existe: eres tú, trabajando con nosotras por lo que creemos. ¡Bienvenida!



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Unión Mujer

¿Y los hombres, qué?

Unión Mujer

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especial

POR Mariana Amozurrutia

Ahora que se empodera a la mujer, necesitamos también plantearnos rescatar al varón que sale del hogar a ganar el sustento, a tener el estómago para afrontar problemas, que cuida la vulnerabilidad de la mujer y que junto con ella, busca el desarrollo de cada uno.

“El nuevo hombre” o “el nuevo varón”.

Éste no ha de negar su fuerza física, que hace que pueda trabajar largas jornadas, que soporte lo que sólo es posible para alguien con sus características, como labores específicos de trabajo manual; reconoce la fuerza mental que le lleva a ser práctico y esquematizado, a poder dejar fuera de casa los problemas, a proteger a la mujer y los hijos en la vulnerabilidad que presentan, y que en el hogar pone el toque de disciplina y de humor.

El varón de hoy busca el desarrollo de las mujeres sin pedir perdón por ser varón, sino que pide perdón por las injusticias que pudiera cometer todo ser humano y, que en su desarrollo y actuar, ha tenido que luchar contra su propia educación por ver este nuevo papel de las mujeres.

En el ámbito trascendental, ha de complementarse con la espiritualidad de la mujer que es más sensible, más inmersa en el tiempo por los ciclos que le acontecen naturalmente y donde él aporta una ruta, una disciplina, una visión de conjunto.

En el ámbito familiar, ha de igualar las labores domésticas, así como el cuidado de los hijos, teniendo en cuenta que son necesarias las dos áreas que cada uno aporta, tanto la exigencia como el amor incondicional, el microcosmos de los sentimientos de los hijos, y el macrocosmos de los objetivos propuestos como familias. En todo esto, tomará en cuenta las necesidades que las mujeres tienen por naturaleza, como la vulnerabilidad en la maternidad y la protegerá.

En el ámbito laboral, comprendería que él es diferente a ella, que no rinden igual porque no es necesario ni justo que sea así, que no se trata de rendir, y que ello no es una desventaja, sino una reciprocidad porque tienen visiones y capacidades complementarias y que no hay límites establecidos, sino que cada quien en su área roza la del otro le aporta, y le completa.

En el área social política, ha de encontrarse con la mujer y hacer alianzas que resulten en una complementariedad de las características necesarias para la gobernanza: ir a los corazones y a las mentes, a la plenitud de todos y cada uno, no sólo de ellos, no sólo de ellas, pues ambos tienen compromisos y amores que no deben descuidar.

Por tanto, si queremos el surgimiento de un feminismo justo, tendrá que ser en relación a la masculinidad y no deberá existir una filosofía que no contemple a ambos, porque es justamente en la relación con el otro como pueden existir.

En otras palabras: reconozcamos a aquellos que son grandes hombres, respetémoslos y agradezcámosles.

Enseñemos a los demás qué es lo que esperamos, qué es lo que hace falta para bien de la familia y de ellos mismos.

Y seamos mujeres que aportemos lo mismo que exigimos porque, como dijimos, no queremos en unos años, pedir perdón por ser mujeres de estos tiempos.

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Unión Mujer

Más gestos, menos palabras

Unión Mujer

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De Instagram: TusRecuerdosCuentan

El éxito también es coherencia

Hoy compartí una foto de mis hijos en las redes. Lo hice sin preguntarles si podía o no hacerlo (cosa que debería ser más frecuente). Se apoderó de mi un halo de “madre babosa” al querer decirles a todos lo orgullosa que me siento de ellos y presumirlos.

Era una imagen donde salían los cuatro juntos, espontánea. Cada uno expresaba en su rostro lo que es. El canchero, el intelectual, el alegre y el pícaro. Entre los amigos trataban de identificarlos con alguno de nosotros. Y así fue como surgió la reflexión de esta editorial.

Los hijos son fruto y parte de lo que somos. De nuestra historia, de nuestra experiencia y de nuestro ejemplo. Qué importante es trabajar la coherencia. Pensar, decir y hacer lo mismo. Genera confianza y nos da credibilidad, nos conduce al éxito.

En los tiempos que corren, ¡no perder el foco es un reto! Los chicos nos observan, nos escuchan cuando hablamos por teléfono, cuando charlamos con alguien que nos cruzamos en la calle, cuando miramos a otro con desdén, cuando comentamos en familia  los temas que salen en la tele.

Nada mejor que mirarnos, “estacionar” el celular, abrir espacios a los gestos, vivir el mundo real y abandonar un poco más ese que nos esforzamos por crear en las redes.  Hacer más que decir. En definitiva recordar más ese proverbio que tanto me gusta “Las palabras vuelan, los ejemplos arrasan”.

Por Aranxa Escribano

Ilustración de Guillermina Feijoo. Puedes seguirla en Instagram en @tusrecuerdoscuentan

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