El refrán evoca la idea general de que un manejo honrado del dinero, garantiza relaciones humanas benéficas y duraderas, honran esto de las cuentas claras.

Dice el refrán, cuentas claras, amistades largas.

Esta expresión, casi siempre, tiene que ver con cuestiones de dinero; la usamos cuando, por ejemplo, dos o más socios se reparten las ganancias –o pérdidas– de un negocio, o cuando una persona devuelve el cambio después de haber hecho un mandado. De la misma manera, cuando el que juega el papel de proveedor familiar, cumple con el honroso deber de dar para el gasto al ama de casa, que hace funcionar el hogar.

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El refrán evoca la idea general de que un manejo honrado, eficiente y transparente del dinero, garantiza relaciones humanas benéficas y duraderas, por la confianza y certidumbre que se generan cuando las partes involucradas, honran esto de las cuentas claras.

Si lo anterior lo viéremos en una perspectiva más amplia, estará usted de acuerdo en que cuentas claras es lo que el ciudadano espera de sus gobernantes en el uso y administración de los recursos públicos; es lo mismo que los propietarios de una empresa exigen y esperan de sus directores y administradores, en lo que se refiere a los recursos privados que les son encargados para generar utilidades y fortalecer a dicha empresa.

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El concepto cuentas claras, aplica en general a todas las actividades lucrativas en las cuales, el consumidor o cliente, demanda máxima calidad y la debida oportunidad, a cambio del dinero que paga al proveedor de bienes o servicios en toda operación de compra-venta. El proveedor demuestra su respeto y seguimiento estricto de cuentas claras, cuando logra la satisfacción total de su cliente, en todos los sentidos.

Lo antedicho aplica también –o debería–, en las actividades que llevan a cabo organizaciones no lucrativas. El hecho de que éstas no busquen ganancias monetarias, no significa que las partes involucradas no deban respetar cabalmente el principio de cuentas claras. Me atrevo a afirmar que, un donante, para otorgar una determinada cantidad de recursos a una organización filantrópica, debería estar convencido de que ésta administra y aplica con eficacia y eficiencia los donativos recibidos, y está obligada a rendir cuentas claras, a los donantes que han confiado en ella, a la sociedad y a las autoridades fiscales.

Debo decirle a usted que mi formación profesional –de Contador Público–, me ha llevado a trabajar durante más de 20 años en todas las fases del proceso administrativo: planeación, organización, dirección y control. He prestado servicios a organismos y dependencias del sector público, a empresas privadas con vocación de obtener utilidades y a organizaciones sin fines de lucro. He podido observar que en los tres tipos de entidades lo recursos nunca son ilimitados, es más, siempre son escasos o condicionados, por lo que he visto con claridad la gran necesidad de controlarlos rigurosamente, con transparencia y rendición de cuentas. En resumen, otra vez, cuentas claras.

Me he decidido a escribir estas colaboraciones que espero sean de utilidad para usted. Deseo poder ser capaz de captar su atención e interés. Si usted es empresario, empleado, servidor público, prestador de servicios profesionales independientes, arrendador, profesor o estudiante, es mi intención que aquí encuentre alguna enseñanza que pueda interesarle y aplicar de inmediato en sus asuntos y decisiones cotidianas.

Estaré compartiendo con usted experiencias, opiniones y recomendaciones en materia de finanzas personales, impuestos y variedad de temas administrativos, todo con perspectiva de cuentas claras, procurando hacerlo con un lenguaje llano y evitando al máximo caer en una costumbre arraigada de algunos especialistas, esa de saturar al público con tecnicismos que, debo reconocerlo, muchas veces nosotros mismos no entendemos del todo.

Sin duda, es muy posible que mucho de lo que aquí se comente usted ya lo conozca; pero confío en algún momento poder ofrecerle algo novedoso, interesante o útil para resolver alguna situación específica.

Estaré siempre abierto a sus críticas y observaciones; por favor sienta la confianza de que sus opiniones serán siempre bien recibidas y atendidas, con absoluta confidencialidad y mucho respeto. Error que usted me señale lo reconoceré y me esforzaré para corregirlo o aclararlo de inmediato. Le agradeceré escribirme a cuentasclarasahora@gmail.com

Dicho todo lo anterior a manera de presentación, le anticipo el tema que comentaré con usted en mi siguiente colaboración: Cuentas Claras en los Impuestos.

Aquí lo espero. Hasta la próxima.

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