Connect with us

Análisis y Opinión

De las sanciones a la madurez democrática

Felipe Monroy

Publicada

on

La semana pasada, la Sala Regional Especializada del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación discutió amplia y profundamente cinco casos de potencial vulneración al Estado laico presuntamente cometidos por dos cardenales, un obispo y dos sacerdotes mexicanos durante el proceso electoral de 2021; en su opinión, los ministros de culto quebrantaron principios constitucionales sobre la separación de la Iglesia y el Estado que afectaron la equidad y la igualdad durante la contienda política.

Durante la presentación de argumentos, algunos magistrados dieron crudas apreciaciones contra los clérigos: “Se valen de su posición para manipular el voto” y “utilizan la fe para orientar o desorientar el voto, por lo tanto, el voto no es libre”, dijeron. Los magistrados turnaron a Gobernación su resolutivo en espera de que sea dicha instancia la que defina las sanciones contra los ministros de culto.

Como se sabe, las leyes mexicanas respecto a la libertad religiosa están atadas a condiciones históricas sumamente peculiares: tanto la Reforma como las leyes constitucionales post-revolucionarias no sólo separaron a las iglesias del Estado, sino que acrisolaron prejuicios y resentimientos entre el poder político y el poder eclesiástico que condujeron inexorablemente a la cruel, fraticida e ignominiosa Guerra Cristera. Luego, tras un largo periodo de silencio, simulación y convivencia utilitaria, se concretó un sustancial avance con el reconocimiento oficial de las instituciones religiosas. Reconocimiento que, no obstante, aún conserva prejuicios y sospechas contra las iglesias y sus ministros.

La muestra está en la resolución de los magistrados que parece confirmar que los ministros de culto, si no se les mete al orden, son capaces de utilizar cualquier medio para influir contra la libertad ciudadana en la elección de sus representantes políticos. El problema de esta hipótesis es la crítica que se hace a la madurez ciudadana, no tanto a las intenciones de líderes religiosos. El conflicto parece estar en una disputa de paternidad sobre una ciudadanía aún infantil, maleable y manipulable.

Lo triste es que parece que nada ha cambiado en cien años. Apenas el 14 de noviembre pasado se cumplió un siglo del atentado dinamitero contra la Virgen de Guadalupe que, si bien nunca se ha comprobado que el gobierno revolucionario de aquel 1921 fuera artífice directo, sí se ha verificado que, por lo menos, protegió y controló tanto al autor material como a los autores intelectuales.

Una de las tesis históricas de aquel evento explica que, en el nacimiento del ideal post-revolucionario mexicano y de sus primeras instituciones sociales, el nuevo Estado tuvo que engullir todas viejas instituciones para crear las nuevas pero el símbolo de la institución católica mexicana (Guadalupe) era imposible de devorar. Su destrucción parecía condición indispensable para un nuevo país; su milagrosa supervivencia, el fracaso de cierto proyecto revolucionario.

En todo el siglo XX, el Estado no renunciará a querer controlar la fe y las expresiones religiosas del pueblo; negándole el derecho a vivir en madurez su ciudadanía y su libertad religiosa: Un Estado que pareció siempre exigir una esquizofrénica realidad que divide la conciencia política de la conciencia religiosa en cada mexicano. Y no es sólo atavismo para la autoridad civil, muchos líderes religiosos también continuaron creyendo que su influencia política sobre el poder debía ser la esencia de su misión. Todavía en 2016, ante los obispos de México, el papa Francisco justo criticó esta actitud de perseguir ‘los carros de los faraones de hoy’ y pidió a los próximos sacerdotes ‘no ser clérigos de Estado’.

La experiencia reciente nos confirma que estas posturas son ya anacrónicas: ni la orientación religiosa del voto o de la conciencia política se concreta en las opciones de los ciudadanos, ni el prejuicio de trasnochados jacobinismos concreta la separación mental entre la conciencia religiosa y la conciencia política de un ciudadano libre.

En el reciente proceso electoral, por ejemplo, un obispo católico se arriesgó a violar la ley para pedir a su grey el voto por una candidata y un partido; perdieron. Ahora los magistrados piden sanción a otros ministros porque suponen que utilizaron la fe para manipular a los ciudadanos, ¿creerán que los ciudadanos aún no tienen madurez democrática para conciliar con libertad sus convicciones éticas y morales con sus aspiraciones políticas?

LEE Obispos votan por ajustes para ‘no ser Iglesia muda’

*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe



Dejanos un comentario:

Análisis y Opinión

¿Qué explicarle a mis hijos sobre el vapeo?

Columna Invitada

Publicada

on

Por Gerardo Rivadeneyra

Todos hemos visto últimamente a los jóvenes, a los amigos de nuestros hijos, o a ellos mismos usando unos productos electrónicos. Son aparatos que parecen USBs o cilindros de colores. Son el aparatito de moda, cómo negarlo. Sacan un montón de humo. Algunos tienen luces, otros son de colores. Hay de sabores: desde los clásicos hasta frutas, pastel y galletas. Los venden en las esquinas, en los altos, en máquinas en centros comerciales y nunca con control de edad.

Estos aparatos son cigarros electrónicos, aunque algunos les dicen “vapes”, y se supone que están prohibidos en el país. Sin embargo, cualquiera los puede conseguir sin mayor problema.

Como padres o familiares, obviamente estamos preocupados y por eso quise entender qué son y por qué no hay controles. Investigué y lo que encontré fue muy interesante:

Estos productos de los que hablo son ilegales. Los importan a escondidas y no tienen licencia sanitaria, ni pagan impuestos. Su venta es parte de un mercado negro que se ha creado por una prohibición a las alternativas al cigarro.

Resulta que hay un millón y medio de personas que usan estos dispositivos. Pero como están prohibidos, y no regulados, no hay reglas.

Las alternativas al cigarro son tres. Los vapeadores, que, como su nombre indican, hacen vapor. No contienen tabaco pero sí nicotina. Los cigarros electrónicos se parecen mucho, pero a diferencia de los vapeadores son desechables. Estos son los más comunes. Por último existen los calentadores de tabaco. Se parecen al cigarro pero no se encienden.

Ningún producto es libre de riesgo. Las autoridades de Estados Unidos tienen una categoría que llaman “riesgo modificado” y para entrar en ella debe entregarse mucha evidencia científica y verificarla. Que algo sea de riesgo modificado quiere decir que causa daño pero menos que un cigarro porque no generan combustión, que es donde sale la mayoría de las sustancias tóxicas.
Hay países donde las alternativas ya han sustituido al cigarro. En Japón, donde la gente fuma mucho, la aparición de alternativas ha disminuido el consumo del cigarro drásticamente. En Reino Unido los doctores del servicio nacional de salud, el NHS, están ofreciendo alternativas a los fumadores para que dejen de consumir cigarros.

La historia nos dice que la prohibición no funciona. En Estados Unidos prohibieron el alcohol hace un siglo y la mafia se hizo rica. Hoy pasa algo similar: fabricantes de productos ilegales, que quién sabe qué contienen, están aprovechando la cerrazón de las autoridades.

Como no hay regulación, nuestros hijos están desprotegidos. Nadie revisa nada, nadie se hace cargo. Por eso hay maquinitas en centros comerciales que les venden estos cigarros electrónicos sin control de edad, por eso hay tantos productos en todos lados. Ojo, no se trata de fomentar su consumo, pero con regulación este mercado se haría chiquito y nuestros niños estarían más protegidos.

También descubrí que nos hace falta mucha más información sobre cómo funcionan y qué riesgos tiene usarlos. Ojalá las autoridades hicieran la misma investigación y regularan estos aparatos. Creo que prohibir nunca lleva a nada bueno, pero tampoco está bien que no haya reglas y que se puedan comprar en puestos de periódicos o afuera de las escuelas como si nada.

Así que, como padre, les recomiendo hablar con sus hijos para que sepan que mientras que sean menores de edad, lo mejor será que no usen estos aparatos. Y cuando sean mayores de edad, lo mejor sea no usarlos pero que tengan información de qué son.

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx

Seguir leyendo

Análisis y Opinión

Senadores escuchen al doctor

Columna Invitada

Publicada

on

Tú decides

La mejor explicación de lo que es la objeción de conciencia, para mi gusto viene de Armando Fuentes Aguirre, conocido por muchos como Catón, el ilustre coahuilense escribió hace días: “La persona humana, cada mujer, cada hombre, posee un ámbito interior en el que nadie puede entrar…, ese espacio intocable es su conciencia. Obligar a alguien a faltar a ella, a violar sus convicciones, constituye un grave atentado contra la persona, pues vulnera los derechos humanos, principalmente en lo que atañe a la libertad de pensamiento”.

Con motivo de la sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, de fecha 21 de septiembre de 2021, en la que se declaró la invalidez general del artículo 10 Bis de la Ley General de Salud, que protegía la objeción de conciencia se ha ocasionado una gran preocupación y molestia entre los prestadores de los servicios de salud. En particular, en los gremios de médicos, enfermería del país, así como en varias escuelas de medicina y enfermería.

Se han publicado cinco desplegados -la voz de miles de prestadores de servicios de la salud- exigiendo que se respete su conciencia: La Declaración de la Federación Mexicana de Colegios de Obstetricia y Ginecología, de fecha 13 de septiembre de 2021; el Comunicado que suscribieron 30 Federaciones, Asociaciones y Colegios Médicos de México, de fecha 15 de septiembre de 2021; Comunicado de la Comisión Nacional de Bioética, órgano asesor de la Secretaría de Salud, de fecha 15 de septiembre de 2021; el Comunicado de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), de fecha 15 de septiembre de 2021 y finalmente un comunicado que suscribieron varias Universidades, junto con 30 Colegios Médicos de México.

El tufo que percibe el sector salud de algunos parlamentarios amigos del autoritarismo, de eliminar la objeción de conciencia, ha dado pie a la creación de La Federación Mexicana de Objetores de Conciencia https://femoc.mx/ (FEMOC), una organización que representa respalda y agrupa a todo el personal médico del sector salud, con el objetivo de salvaguardar sus convicciones éticas y morales, su libertad de pensamiento.

Son tiempos de totalitarismo, pero también lo son de libertadas, es por ello por lo que los promotores de la FEMOC piden que se convoque a un Parlamento Abierto en el Senado de la República y se escuche al sector salud que quiere garantizar la libertad de pensamiento y de conciencia consagrada en el artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

De igual manera, el sector salud hace un llamado a todos los integrantes de la Comisión de Salud de la Cámara de Senadores del H. Congreso de la Unión, para que mañana martes 30 de noviembre se abstengan de aprobar el dictamen que pretende subordinar y condicionar el ejercicio de la objeción de conciencia de los prestadores de los servicios de salud a la previa aprobación de instancias administrativas, lo que las convertiría de facto en una auténtica policía del pensamiento, solamente existente en los regímenes totalitarios.

En lo personal pienso que la calidad y el compromiso con las libertades de algunos integrantes de la Comisión de Salud, entre ellos el @Dr_AVillarreal, que la preside y otros parlamentarios como @LillyTellez, @sylbeltrones, @jalfredobotello y @MarcoGamaSLP, no darán pie a una iniciativa que ejerza violencia ilegal del Estado contra el individuo, porque ningún profesional de la salud, trabajo o no en una institución pública, debe ser objeto de coacción legal que lo obligue a actuar en contra de sus valores personales.

Por Pablo Mier y Terán @pablomieryteran

Seguir leyendo

Te Recomendamos