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Análisis y Opinión

Niza, la terrible muerte acecha la paz ilustrada

Felipe Monroy

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Una dolorosa narración de miedo y desconfianza se despliega funestamente sobre Francia. Hace tiempo que los crímenes raciales, religiosos o culturales han dejado de ser casos aislados; se trata de una profunda y prolongada herida sobre una nación que una vez quiso mostrar al mundo el camino de la libertad, la igualdad y la fraternidad.

El terrible acto criminal e inhumano perpetrado este 29 de octubre en la catedral de Nuestra Señora de Niza por un desequilibrado que decapitó a una mujer antes de asesinar a otras dos personas que se cruzaron en su camino, está peligrosamente relacionado con el reciente crimen contra el profesor Samuel Paty, también degollado por un joven radicalizado, y con los 259 asesinatos vinculados al extremismo pararreligioso en la nación gala.

La compleja descomposición del tejido social en Europa (especialmente en Francia) no puede ser explicada parcialmente o adjudicando los horrores a un solo fenómeno. Es claro que los sectores del conservadurismo xenófobo achacan a la migración los crímenes; y los sectores del progresismo antirreligioso afirman que los problemas crecen por la naturaleza irracional de las expresiones religiosas.

En ambos extremos, ni la migración ni la dimensión religiosa son culpables por sí mismas de la terrible polarización. Sin menospreciar las tensiones que sí pueden generar en las comunidades estos fenómenos, la movilidad humana y la espiritualidad trascendente pueden ser percutores de pluralidad, tolerancia, integración, corresponsabilidad y participación. Lo han demostrado en otros tiempos y otras latitudes. Sin embargo, la migración y la religión aderezadas de miedo, intolerancia, desprecio al prójimo, violencia y desesperanza generalizadas se integran con facilidad a una cultura de muerte, odio, autopreservación y descarte.

Resulta revelador -y al mismo tiempo escalofriante- que la nación materna de la Ilustración sea la que más expresiones de terrorismo integrista nos presenta en este siglo XXI: desde las balaceras por las publicaciones de Charlie Hebdo, hasta las detonaciones y múltiples atentados suicidas en Paris en noviembre del 2015 pasando por las trágicamente recurrentes noticias de agresiones con cuchillo y atropellamientos en Niza; Francia vive una ruptura cultural sumamente dolorosa.

La Ilustración francesa parecía buscar -no sin sacrificios- que las diferentes fuentes y tradiciones culturales pudieran convivir bajo un marco de respeto, tolerancia y diálogo. Una propuesta que, a todas luces ha sido difícil de asimilar especialmente entre las religiones monoteístas o los integrismos políticos nacionalistas pues, desde sus criterios, su experiencia es un absoluto que no reserva espacio para ninguna otra expresión.

En el ámbito religioso, la Iglesia católica ha sido la institución que mejor ha comprendido los cambios culturales y, sin traicionar su misión de conversión y evangelización, ha apostado por la figura del Estado democrático y la pluralidad. Incluso en casos que generan tensión dentro de la misma institución, los pastores han comenzado a ceder y compartir marcos referenciales de moral laica útiles para la convivencia.

Algo así expresó el papa Francisco en la carta que conmemoró los 50 años de relaciones entre la Santa Sede y la Unión Europea: “Sueño con una Europa sanamente laica, donde Dios y el César sean distintos, pero no contrapuestos”. El pontífice reconoce el fin de los Estados confesionales, pero reclama también que el laicismo antirreligioso no excluya a los creyentes en su participación cultural y concreta por el bien común. Ya en su encíclica Fratelli tutti, el Papa había confirmado: “En una sociedad pluralista, el diálogo es el camino más adecuado para llegar a reconocer aquello que debe ser siempre afirmado y respetado, y que está más allá del consenso circunstancial.

Hablamos de un diálogo que necesita ser enriquecido e iluminado por razones, por argumentos racionales, por variedad de perspectivas, por aportes de diversos saberes y puntos de vista, y que no excluye la convicción de que es posible llegar a algunas verdades elementales que deben y deberán ser siempre sostenidas”.

A pesar de que aún hay grupúsculos católicos que no aceptan esta realidad, la Iglesia católica demuestra que no es un monolito incólume al vaivén del tiempo, que se actualiza en la sentencia de san Pablo: ‘El que ama a su prójimo ha cumplido la Ley’. Y al mismo tiempo se torna en un ejemplo de tolerancia para otros grupos religiosos, especialmente a los fieles del islam; pues será una responsabilidad que deberán asumir el resto del siglo XXI.

Al final, como pronostica el PewCenter Research, antes de que concluya esta centuria, habrá más musulmanes que cristianos en el mundo y, aunque la civilidad contemporánea no les reclama ninguno de sus derechos, sí les habrá de exigir la humildad para facilitar la convivencia plural. Lo dice el profeta Mahoma: “No vuelvas tu rostro a la gente con desprecio y no andes la Tierra con arrogancia”.

*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe



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Análisis y Opinión

Los diferenciadores electorales

Felipe Monroy

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Si hacemos caso a las campañas políticas que saturan los medios de comunicación estos días, básicamente hay dos escenarios para la construcción política mexicana: “O volver a la célula partidocrática de corrupción y privilegios que repartió la riqueza en las cúpulas de poder mientras se acendraban las injusticias sociales, o reafirmar un proceso de descomposición económica y democrática a través de un poder hegemónico monomaniaco de ínfulas autocráticas”. El gran escenario de la narrativa electoral parece insistirnos en que no hay otras historias sucediendo al margen de este drama nacional; pero se equivoca.

La narrativa electoral hoy se reduce a un absurdo terrible que quizá baste para quienes padecen delirio de analista político: ‘Aquel es peor que yo, yo soy mejor que aquel’. Sin embargo -dijo el impertinente-, la gente lista suele ser más callada. Y en sus silencios seguramente valora algunos diferenciadores en candidatos y escenarios postelectorales que lo animarán a emitir su decisión en forma de voto. Y esos diferenciadores, cuando elementales, están cooptados por la narrativa maniquea; pero cuando no -y aquí hay una gran porción de ciudadanos indecisos y que honestamente tienen preocupación por la responsabilidad que implica su voto-, hay ciertos diferenciadores que vale la pena atender.

Al contrario de lo que se cree, los diferenciadores del electorado respecto a las posiciones políticas de sus candidatos no están en los temas de consenso social como la transparencia administrativa, el bien común, el combate a la inseguridad y la pobreza, la promoción al empleo y a la economía, la defensa del medioambiente, etcétera. Los diferenciadores obviamente están justo en los temas polémicos: aborto, legalización de drogas, migración, censura y control de las libertades individuales (desde la libertad de expresión hasta la libertad religiosa), vigilancia del Estado, en fin.

Y es en esa pequeña franja de incertidumbre de se pueden ganar o perder muchos votos, eso lo saben bien partidos y candidatos. Así, por ejemplo, hay partidos cuyo marketing está aparentemente orientado a convencer a votantes provida pero cuya plataforma dista mucho de la defensa del no nacido; hay otros movimientos que alegan que la legalización de las drogas es para combatir el narcotráfico pero sólo favorecen un mercado irresponsable de estupefacientes; hay organizaciones que dicen mostrase sensibles a la migración pero no se manifiestan ante la militarización de las fronteras; y los últimas, partidos que dicen promover la libertad pero siempre encuentran la manera de estatizar la violencia para controlar la organización ciudadana.

Ante este panorama, resulta evidente la necesidad de plataformas que verifiquen permanentemente el decir y el hacer de partidos, candidatos y dirigentes sociales; que contrasten los discursos y califiquen sus acciones en el pasado, tanto los que buscan la reelección como aquellos que van iniciando en la carrera política. Este tipo de plataformas de análisis ciudadano son herramientas muy útiles para aquellas personas que no quieren limitarse a las narrativas simplificadas de nación que se promueven en las estrategias partidistas.

Una de estas herramientas es Voto Católico, organización ciudadana que contrasta las diferentes polémicas sociales contra la doctrina social y el magisterio de la Iglesia. Esta iniciativa estará relanzando su plataforma de análisis dirigida específicamente a los católicos mexicanos para que, desde una sólida documentación, se auxilie a los potenciales votantes a conocer a los candidatos en los diferenciadores que realmente le importan a este sector.

Así como esta organización, hay una pléyade de grupos de la sociedad civil que habrán de hacer su evaluación directa de candidatos, partidos y plataformas; son un imprescindible para la construcción de diálogo y conversación política.

*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe

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Análisis y Opinión

¿Acuerdo por la Democracia?

Cristian Ampudia

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Conversando

Uno de los grandes errores a corregir por parte del Instituto Nacional Electoral (INE) es su papel de censor en las campañas electorales. Es así que durante años no son pocas las voces que se han pronunciado por quitar esa carga al Instituto, dado que no queda claro el abono real que tiene a la equidad de la contienda.

Las campañas en Estados Unidos, por ejemplo, son muy diferentes. Más allá del sistema electoral utilizado por el vecino del norte, la realidad es que en ese país no existe una camisa de fuerza que impida a candidatos y otros actores políticos hablar libremente durante el desarrollo de una campaña. En México, es diferente. Se entiende que a partir de 2007 los partidos de oposición pugnaron por que, en un afán de hacer la contienda más equitativa, buscaron silenciar al Presidente en turno para que la campaña tuviera piso parejo, pero hoy las cosas han cambiado y mucho.

Es menester mencionar que el “cállate chachalaca”, de Andrés Manuel López Obrador López Obrador a Vicente Fox fue uno de los detonantes para esas reformas que paradójicamente hoy tienen al INE en una posición muy complicada, pues es el mismo Presidente quien acusa de censor al Instituto. Y no le falta la razón, sin embargo el mismo Andrés Manuel pugnó en su momento por silenciar a Fox, entonces lo que queda claro es que falta congruencia.

Bueno, congruencia y algo más. Me explico, el 24 de marzo el Presidente firmó el Acuerdo Nacional por la Democracia, en conjunto con gobernadores del país, en el que se comprometieron a no incidir en las elecciones para que tuvieran un cauce limpio y equitativo. Bueno, 48 horas más tarde, desde Palacio Nacional, López Obrador acusó que hay una estrategia contra su movimiento de transformación para quitarle la mayoría en la Cámara de Diputados. Ese mismo día comenzó el golpeteo al INE por el retiro de candidaturas a candidatos de todos los partidos, incluido Morena, por la falta de informes de gastos de precampaña.

A partir de ese punto, se vino un constante golpeteo, amagos e insultos a las autoridades electorales del INE que salpicó incluso hasta a los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), pues fueron quienes validaron el retiro de las candidaturas a los aspirantes a los gobiernos de Michoacán y Guerrero, Raúl Morón y Félix Salgado, respectivamente.

Es así que prácticamente todos los días hemos estado escuchando al Presidente vociferar en contra del INE violando sistemáticamente su propio acuerdo y acumulando llamados del mismo Instituto a no interferir en la campaña. ¿De qué sirve que uno y otro lado sigan jugando el juego en ese círculo vicioso? López Obrador consigue lo que quiere, pues golpea y menoscaba la autoridad del INE, mientras que el Instituto está obligado por ley a seguirlo haciendo… ¡Qué necesidad!

Por no dejar

Cuestionado sobre el porqué nombró a Isabel Arvide cónsul de México en Estambul, Turquía, López Obrador respondió que lo hizo debido a que Arvide ha padecido la persecución desde el poder.

“Se trata de una mujer que nosotros le tenemos respeto, la señora cónsul Isabel Arvide, por eso se le nombró porque es una mujer que ha hecho periodismo desde hace muchos años, y ha hecho un periodismo polémico y ha padecido también de persecución y del poder y a eso se debió básicamente el que se le haya nombrado para ser cónsul. Es una reivindicación a su labor”, dijo López Obrador.

¿Persecución desde el poder? ¿Apoco también pretende mandar al extranjero a Francisco Javier García Cabeza de Vaca?, ¿Suena absurdo? No menos que la respuesta que empleó el Presidente…

LEE El INE como ‘adversario’

Twitter: @campudia

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