Ciudad de México.— El sol no avisa cuando empieza a dañar. Basta una caminata sin protección, una tarde en la playa o unas horas bajo cielo abierto para que la piel y el organismo comiencen a resentir los efectos de la radiación ultravioleta.
Especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) alertaron sobre los riesgos de la exposición prolongada al sol durante actividades al aire libre, al señalar que esta práctica puede derivar en daños que van desde quemaduras solares hasta envejecimiento prematuro y cáncer de piel.
El coordinador de Programas Médicos en la División de Promoción de la Salud, doctor Diego Balcón Caro, llamó a la población a adoptar medidas preventivas, especialmente en periodos vacacionales cuando aumentan las visitas a playas, balnearios y excursiones.
Efectos inmediatos y a largo plazo
El especialista explicó que la exposición a la radiación ultravioleta comienza a causar efectos desde los primeros minutos sin protección adecuada.
Precisó que los daños no se limitan al enrojecimiento o las quemaduras, sino que a largo plazo pueden aparecer manchas en la piel, fotoenvejecimiento, afectaciones oculares e incluso cáncer cutáneo, por lo que insistió en la importancia de la prevención.
Protector solar, no suficiente
Balcón Caro subrayó que el uso de protector solar es una de las principales medidas de protección, siempre que sea de amplio espectro, es decir, que cubra rayos UVA y UVB.
Detalló que se recomienda un factor de protección solar (FPS) mínimo de 30 para uso cotidiano y de 50 o más para actividades prolongadas al aire libre. Además, indicó que debe aplicarse cada dos horas o después de nadar, sudar o secarse con toalla.
Medidas complementarias contra la radiación
Además, señaló que el bloqueador debe acompañarse de otras acciones como el uso de ropa clara que cubra brazos y piernas, sombrero o gorra, así como lentes de sol con filtro UV.
También recomendó buscar sombra y evitar la exposición directa entre las 10:00 y las 16:00 horas, periodo en el que la radiación solar alcanza su mayor intensidad.
Hidratación para prevenir golpes de calor
Durante actividades recreativas, la hidratación adecuada resulta fundamental. El médico explicó que consumir entre 2 y 2.5 litros de agua al día ayuda a regular la temperatura corporal y disminuye el riesgo de agotamiento o golpe de calor.
Agregó que esta cantidad debe incrementarse en caso de realizar actividad física o permanecer en ambientes con altas temperaturas.
Grupos vulnerables y señales de alerta
El doctor Balcón Caro advirtió que niños, bebés, adultos mayores y personas con piel clara o sensible presentan mayor vulnerabilidad ante la radiación solar, por lo que requieren cuidados especiales.
Asimismo, pidió identificar síntomas de alerta como enrojecimiento intenso, ampollas, mareo, dolor de cabeza, náuseas, sed extrema o confusión, los cuales pueden indicar quemaduras solares, deshidratación o golpe de calor, este último considerado una emergencia médica.
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