Según el INEGI, al cuarto trimestre de 2016, la población económicamente activa era de 54 millones 34 mil 800 personas, de las cuales 2% estaban desocupadas

Ciudad de México.— De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), al cuarto trimestre de 2016, la población económicamente activa en México era de 54 millones 34 mil 800 personas, de las cuales un millón 911 mil 126 estaban desocupadas y, de estas últimas, el 40 por ciento se encontraban en un rango de 40 a 64 años de edad.

Senadores del Partido Acción Nacional (PAN), sostuvieron que en nuestro país no ha sido posible erradicar la idea equívoca de muchos empleadores, en el sentido de que la edad madura supone menor productividad laboral, falta de adaptación a los cambios o dificultad para ajustarse a decisiones flexibles, indicó el senador por Coahuila.

El prejuicio en torno a la edad de un trabajador se ha vinculado con el concepto de rentabilidad económica, al presumir que una persona de mayor edad tiene menor aptitud que quien se encuentra en la etapa de la juventud, razón por la cual su contratación implicaría pérdidas económicas para una empresa, expuso el senador por Coahuila, Luis Fernando Salazar.

Te puede interesar: Baja histórica de desempleo en México

En este contexto, el senador Luis Fernando Salazar Fernández, presentó una iniciativa de reformas a la Ley Federal del Trabajo, con el fin de que la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) diseñe e implemente programas que generen oportunidades de empleo a los adultos mayores de 40 años, que garanticen su inclusión laboral. Además, planteó que la Secretaría del Trabajo, en coordinación con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), implemente programas que otorguen incentivos fiscales a las empresas que contraten de manera formal a personas mayores de 40 años. En su iniciativa señala que se considera oportuno prever como uno de los objetivos del Servicio Nacional de Empleo, a cargo de la STPS, el diseño y la promoción de programas para generar oportunidades de empleo que garanticen la inclusión de los adultos mayores de 40 años al mercado laboral, así como de programas para formar e introducir a las nuevas tecnologías a los adultos que se encuentren en situación de desempleo, para facilitar su reinserción profesional. Señaló que, desafortunadamente, las diferencias de edad son un pretexto para discriminar en el empleo a los trabajadores, en particular a aquellos que se encuentran en edad madura. “Esto ha dado lugar al trato diferencial que muchas personas padecen en la búsqueda de un empleo, en razón de su edad; la oportunidad de encontrar trabajo se ve limitada si de antemano, sólo por la edad, no son consideradas sus capacidades o aptitudes individuales”. Por eso, resaltó, resulta fundamental incentivar las oportunidades de empleo para quienes enfrentan como obstáculo su edad.