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Affaire Editorial, Crisis Política Y Guerras Pontificias Affaire Editorial, Crisis Política Y Guerras Pontificias

Opinión

Affaire editorial, crisis política y guerras pontificias

Felipe Monroy

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Ciudad de México.— Una larga, sutil y hasta elegante tensión en el seno político de la Iglesia católica ha llegado a un quiebre obtuso e irreparable. Las luchas intestinas en la cúspide de la burocracia vaticana dejaron la acuidad y se han lanzado burdamente a crear un conflicto entre dos supuestas ‘Iglesias’, la de Joseph Ratzinger y la de Jorge Mario Bergoglio; han aprovechado el malentendido del libro “Desde el fondo de nuestros corazones” del cardenal guineano Robert Sarah para crear todo un affaire que vertió demasiada tinta en los medios de comunicación.

Los actos polarizantes que parecen enemistar a los católicos entre sí —más atentos a la corte vaticana que a sus prójimos inmediatos— han llegado a tal grado que hubo quienes hablaron de una guerra abierta entre los partidarios de Benedicto XVI y los de Francisco. Una guerra en la que parecen participar todos excepto los propios pontífices. Es un fenómeno que ha alcanzado la cultura popular alimentada de falacias y alarmismos; es un conflicto creado cuyos prosélitos e ideólogos obran bajo el criterio: “Para vaciar aquí es preciso amontonar allá”.

El episodio sobre el libro del cardenal Robert Sarah, prefecto para la Sagrada Congregación para el Culto Divino, ha sido sencillamente alucinante y además es el más claro ejemplo de cómo ha funcionado esta operación de división. La noticia originalmente saltó al plano internacional porque el libro fue aparentemente escrito en coautoría con el papa emérito Benedicto XVI; las pléyades anti-Francisco vendieron el acontecimiento como la declaración abierta de que el emérito Benedicto encontraba la manera de ‘corregir la plana’ al papa Bergoglio y los defensores de éste acusaron al cardenal guineano de manipulación.

Vamos por partes. El adelanto del libro, que sería presentado oficialmente el 15 de enero, fue exquisitamente calculado. En el escenario global católico se encuentra la alta expectativa por el documento post sinodal del papa Francisco respecto al reciente sínodo Panamazónico; el morbo ha crecido por la audacia reformista que el pontífice argentino suele verter en sus documentos. En no pocas ocasiones, Bergoglio ha insistido que prefiere una Iglesia accidentada por arriesgarse a salir que enferma de encierro; y por ello se espera que dé un paso adelante respecto a la votación positiva que dieron los obispos sinodales a la posibilidad de ordenar de manera extraordinaria (y sólo por causas extremas que ameriten en la selva amazónica) a diáconos casados como sacerdotes presbíteros.

Esto por supuesto ha despertado voces de alarma provenientes de cardenales y peritos de la curia romana que defienden la tradición y la disciplina con tanta vehemencia como a los dogmas, advierten que lo extraordinario se hace ordinario y consideran que sin control se pierde el rumbo de la fe en la Iglesia. No han sido pocos y sus títulos son mayúsculos: los cardenales Burke, Brandmüller, Müller y hasta los finados Caffarra y Meisner han incluso perdido las formas diplomáticas para desacreditar el estilo del Papa argentino. Uno de estos ‘guardianes de la ortodoxia’ ha sido justo el cardenal Sarah quien, a pesar de insistir en la fidelidad al pontífice reinante, parece no poder salvarse de ser instrumento de incordio en el corazón de la Santa Sede.

Ahora ya se sabe casi con plena certeza qué fue lo que ocurrió en el affaire del libro. Ha sido el propio Prefecto de la Casa Pontificia y secretario del papa Benedicto XVI, George Gänswein, quien ha esclarecido la historia: El cardenal Sarah visitó al papa emérito y posteriormente le escribió su interés de reflexionar sobre el ministerio sacerdotal católico; más tarde animó a Ratzinger a escribir unas cuantas líneas que éste le compartió también vía epistolar. El cardenal le agradeció personalmente su reflexión y le manifestó su interés de usarlo en un libro; un generoso Ratzinger confió su texto al purpurado. Todo esto aparece en las cartas presentadas por el cardenal Sarah para responder a quienes ya lo acusaban de manipular y mentir con el nombre del pontífice.

El libro fue adelantado con bombo y platillo como escrito ‘a cuatro manos’ entre el cardenal Sarah y Benedicto XVI, en la portada aparecen las fotos de ambos y el título (“Desde el fondo de nuestros corazones”) advertía que el Papa alemán daba certificado a todo el volumen.

Mediáticamente se insistió que era un libro en coautoría del Papa emérito con el cardenal guineano. La caja de Pandora se desató cuando la casa Mater Ecclesiae (donde vive actualmente Benedicto XVI) confió a algunos periodistas que Ratzinger no había aceptado ser coautor del libro; de inmediato se acusó al cardenal Sarah y éste tuvo que salir a defenderse con pruebas; finalmente el propio Prefecto de la Casa Pontificia zanjó la cuestión llamándola ‘malentendido’ de la editorial y recomendando un cambio de portada y estrategia de venta: Benedicto XVI sí escribió siete páginas del libro pero jamás fue consultado como coautor del mismo.

Al final, considero oportunos dos comentarios sobre todo lo acontecido. El filósofo Emerson ya decía que “una dualidad ineludible divide la naturaleza en dos, de suerte que cada cosa no es sino una mitad”. Los prosélitos que azuzan y alimentan estas tensiones entre ratzingerianos y bergoglianos como ubicaciones teológicas y pastorales mutuamente excluyentes no sólo trabajan por la división sino por la disminución de la integralidad de la unidad católica; si su naturaleza se puede expresar en dos partes entonces cada expresión de ‘su catolicismo’ no es sino la mitad de lo que puede ser.

Bien se ha dicho que la cabeza coronada siempre será más vulnerable a los ataques de su propia corte y justo hay que explorar con cautela cuáles son las dinámicas con las que las cortes pontificias socavan justo la autoridad papal. Aunque tampoco hay que ser tan despiadados con este ‘entourage vaticano’, quizá no todos estén enojados o sean ambiciosos o estén alarmados, son instrumentos de los enemigos del Papa porque viven en un momento completamente desconocido para ellos.

Hay que remontarnos a la histórica renuncia de Benedicto XVI en febrero del 2013. A partir de entonces sabíamos que toda la curia romana, cardenales, obispos y sacerdotes andarían sobre territorio completamente nuevo. Ninguna preparación les habría facilitado comprender el delicado momento que se avecinaba y aún a la distancia de los años, la gran mayoría de los pastores sigue experimentando, encontrándose con escenarios inéditos.

En este año 2020, el papa Francisco cumple tantos años en el trono pontificio como los cumplidos por Benedicto XVI. Es decir, por primera vez en toda la historia de la Iglesia, los católicos han gozado de una larga presencia vital de un papa reinante y de un papa emérito, se han tenido que enfrentar a dinámicas vaticanas que diariamente conviven con esta realidad y, sin referencia histórica alguna, parece que sólo pueden voltear al cielo para intentar comprenderla.

El último comentario es sobre el papel de los medios de comunicación (institucionales católicos o no) en este affaire. Cada hora se fue desvelando un fragmento de la historia y cada hora los medios debían recomponer las aparentes certezas que habían esparcido como verdades absolutas. Apostaron por el conflicto, pero no por la resolución; hicieron más eco del descrédito que de las voces prudentes y, en lugar de hacer pausado periodismo profesional, vertieron filias y fobias según su posicionamiento político. Se apasionaron al extremo de confundir sus deseos con la realidad y esto es un enorme peligro contemporáneo pues abre la puerta a la difamación, la calumnia, la parcialidad y el amor al escándalo.

Una vez allí, los medios de comunicación se encuentran en verdadero riesgo de ser utilizados como vehículos de propaganda y esto, en conclusión, ha sido lo peor que ha ocurrido con esta supuesta guerra entre pontífices y tipos Iglesia; porque si estamos en esas, ¿qué idea se han ocupado en verter: un asunto sobre la riqueza de contar con dos personalidades y dos estilos o un conflicto de dos Iglesias que desde las antípodas parecen querer desacreditarse mutuamente?

Ya lo escribió el sabio Kautylia en Artasastra: “Cada reino tiene embajadores cuyo mejor servicio debe ser promover y defender las causas humanas y superiores de la soberanía; y pueden ser brillantes, pero si no guardan modestia ni lealtad, no pueden recibir la confianza plena del rey”.

@monroyfelipe

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx



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Laboratorio de Ideas

Hablando con Él, que puede hacer lo imposible

Samantha Alcázar

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“Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren en la oración”

Romanos 12:12

¿Qué es orar?

Orar es hablar con Dios con tus propias palabras, expresando lo que hay en tu corazón. Cuando oramos abrimos nuestro corazón a Dios para contarle cómo nos sentimos o lo que pasó en nuestro día.

La oración es pasar tiempo con Dios.

Frente a este problema a nivel mundial debemos ser positivos y orar creyendo que Dios es nuestra ayuda en este tiempo difícil que enfrentamos.

Cuando oramos, no solo hagamos peticiones, no solo digamos palabras. Créeme, Él quiere escucharte a ti, quiere conocerte y saber más de ti.  

En algunas ocasiones vamos a tener que guardar silencio y dejar que Él actúe. Dios nos habla a través de la oración.

Una forma en la cual puedes orar es apoyándote de tu Biblia, leyendo un texto y orar conforme a lo que leíste. Por ejemplo:

El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende. Gustad y ved que es bueno Jehová; dichoso el hombre que confía en él. Temed a Jehová, vosotros sus santos, pues nada falta a los que le temen. Los leoncillos necesitan y tienen hambre; pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.

Salmos 34:7-10

Dios nos habla a través de la oración, a veces tenemos que guardar silencio y dejar que Él actúe.

Jesús les enseñaba a sus discípulos a pasar tiempo con Él Padre. Él ha prometido lo siguiente y lo creemos; porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. Mateo 18:20.

Cuando pasamos por momentos difíciles viene angustia, miedo, ansiedad. Pero Dios trae promesas a nuestra vida a través de la oración. Podemos ir declarando situaciones de victoria en medio de la tempestad.

La oración es parte fundamental en nuestra vida, en ella podemos tener una relación con el Padre, le conocemos, te vuelves amigo de Dios, nos ayuda en la toma de decisiones, se vuelve indispensable en nuestra vida espiritual.

Busca su voz y espera su respuesta, él nunca deja de responder.

La oración puede ser tu mejor arma en esta tormenta. 

 Ánimo, Dios está con nosotros y todo esto pasará.

“En la oración es mejor tener un corazón sin palabras que tener palabras sin un corazón” 

John Bunyan

Nos leemos en la siguiente Neta…

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Laboratorio de Ideas

El “Home Office” y el impacto en la Familia, en la Empresa y en la Sociedad

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El COVID-19, además de convertirse en una pandemia y uno de los retos de salud más importantes de este inicio de siglo, está siendo un detonante de situaciones no esperadas y no planeadas en el ámbito económico, social, político y familiar. 

Hoy, por ejemplo, muchos centros de trabajo han tenido que cerrar sus puertas y muchos colaboradores hoy están trabajando desde sus hogares, obligando a ambos a usar una herramienta, conocida, pero no siempre aprovechada o valorada, el home office. 

A largo de estos días, se han habilitado muchas herramientas, conferencias y contenidos para llevar a buen puerto esta forma de trabajo. En este artículo me gustaría profundizar en el contexto en que toma esta contingencia a la familia y a la empresa, y también, el impacto, retos y oportunidades del home office en ambos, hacia el futuro. 

Distintos cambios socioculturales y demográficos se han dado en las últimas décadas, como el aumento de la esperanza de vida, cambio en los hogares con un solo ingreso, el positivo aumento de la participación laboral femenina y  el desarrollo exponencial de las tecnologías de comunicación. 

Estos cambios han tenido un impacto dentro de la empresa, pero también de la familia. Estas dos realidades son distintas en muchos aspectos, siendo la primera un espacio donde generalmente se prioriza la productividad y eficiencia y la segunda donde se busca procurar la reciprocidad y la complementariedad. Estas dos realidades distintas tienen mucho que aportarse la una a la otra, que hoy no se han sabido vincular del todo y que les urgen esquemas de vínculo y sinergia. 

Distintos estudios han recomendado políticas familiares al interior de la empresa que procuren el bienestar de los colaboradores y sus familias, y que su vez, retribuyan al bienestar de la empresa. Guglielmo Faldetta, académico italiano, propone tres tipos de políticas:

  • Articulaciones temporales, como flexibilidad horaria, permisos y licencias.
  • Articulaciones espaciales, como teletrabajo o “home office.
  • Servicios, como guarderías y salas de lactancia.

De las anteriores, el “home office” podría ser un primer paso y una estrategia interesante en varios aspectos. Primero, no requiere un gran presupuesto para ser implementado, inclusive podría reportar un ahorro a la empresa. Segundo, además de ser una articulación espacial, también impacta como articulación temporal, al hacer flexible los “dóndes” también impacta en los “cuándos”. Tercero, sin sustituir a los servicios, puede abonar a la administración del tiempo de colaborador, situación puede facilitar la gestión del tiempo familiar.

El mismo Guglielmo Faldetta menciona algunos beneficios del home office, pero también algunos retos con base a las experiencias documentadas en Italia y algunos países de Europa. Entre los beneficios se encuentran: 

  1. Retención de los trabajadores (reducción de la rotación laboral)
  2. Aumento de confianza y lealtad recíproca (entre empresa y colaboradores)
  3. Atraer colaboradores (y talento competitivo)
  4. Reducción de los niveles de estrés 

Así mismo, algunos de los retos encontrados son:

  1. Preocupación de trabajadores de que su carrera no avance de la misma manera.
  2. Cultura dominante de jornadas laborales rígidas.
  3. Conocimiento escaso de funcionamiento y herramientas 
  4. Falta de adecuación en la infraestructura y tecnologías de apoyo

Hoy, ante la contingencia, muchos centros de trabajo se han visto obligados a trabajar en la modalidad de home office, situación que ha derrumbado (por lo menos temporalmente) los dos primeros retos planteados por Faldetta y ha lidiar con los últimos dos. Esta situación debe llevarnos a reflexionar, hacia el futuro, de los beneficios que este tipo de herramientas tiene para el colaborador, para su familia y para la empresa, de manera que se pueda aspirar a generar un círculo virtuoso entre el crecimiento de la empresa, el bienestar del colaborador y su familia y el desarrollo de la comunidad. 

La contingencia ante el COVID-19 es un hecho sin precedentes y además de los retos que plantea, no podemos dejar de ver las potencialidades y el “cambio de chip” que podemos impulsar en términos de la gestión del trabajo en vías de un balance entre la vida laboral y la vida familiar. 

Mientras tanto, sigamos las recomendaciones y cuidémonos los unos a los otros, esta contingencia requiere de la colaboración de todos.

@Juanlbaljarg

Director general del Instituto de Análisis de Política Familia

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