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Análisis y Opinión

La peor pregunta en el peor momento pero…

Felipe Monroy

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Sólo lo puedo decir de una manera: La consulta popular a realizarse el próximo 1° de agosto es absolutamente necesaria. Tiene todas las fallas habidas y por haber, además aplaudo todas las voces críticas -incluso las alucinantes-; sin embargo, el significado detrás de la consulta es más importante que los resultados. Intentaré explicarme.

Primero, la pregunta. Es completamente cierto que la ‘pregunta’ ampliada y corregida por la Suprema Corte de Justicia de la Nación es un sinsentido mayúsculo. La mera interrogación sobre si se deben o no ‘hacer acciones pertinentes con apego al marco constitucional y legal’ es un despropósito para las autoridades cuya exclusiva función es precisamente aquella. Tienen razón -aunque parcialmente- quienes afirman que la aplicación de la ley vigente no debe ponerse a consideración popular; sólo hay que recordarles que, en una democracia, la participación ciudadana y la representación popular justamente configuran la ley, sus alcances e incluso las ocasiones en que se puede excusar su aplicación.

Consultas de esta naturaleza casi siempre se homologan a la amnistía; solo que, a diferencia del indulto (mecanismo de gracia otorgado por una autoridad personalizada en un funcionario o líder), la consulta pública se ha usado en otras naciones para moderar la acción de la ley a favor de la construcción de paz o reconciliación. Algo que México requiere con urgencia.

Segundo, el momento. Las crisis sanitarias, económicas y de inseguridad en México parecen alcanzar niveles no vistos. No importa cuán nocivas, destructivas y corruptas fueron las administraciones anteriores, es claro que las gestiones actuales están completamente rebasadas: en gran medida por la falta de profesionalismo en la operatividad, pero también por el excesivo centralismo que prioriza la pureza ideológica antes que la eficiencia. Una consulta para investigar y juzgar a delincuentes del pasado es la última de las preocupaciones que, tanto el gobierno como la ciudadanía deberían tener. El histórico apoyo de más de 30 millones de mexicanos en 2018 al proyecto de López Obrador habría bastado y sobrado para legitimar la formal persecución de traidores y defraudadores de la nación.

Me parece que, para cualquier persona sensata, el gasto de 528 millones de pesos en la consulta popular es un lujo que no se puede dar una nación cuyo sistema de salud agoniza, cuya economía sufre o cuya seguridad palidece por presiones criminales internas y diplomáticas externas. Como sea, hay que reconocer que el gasto actual para la consulta es casi tres veces menor que el solicitado originalmente por el INE.

Sin embargo, la experiencia en otras naciones nos indica que incluso si no se alcanza la votación mínima o aun cuando la ciudadanía rechaza la propuesta en cuestión, la participación o falta de esta ofrece una estampa bastante útil de la conciencia ciudadana, de sus verdaderas preocupaciones o de la indiferencia ante ciertas agendas. Hay casos en los que, la voz de unos pocos conmueve a las autoridades (no por conciencia sino por cálculo) para responder paralelamente a los disgustos y reclamos que manifestaron en una consulta inútil o perdida.

Me preguntó qué pasaría si la consulta popular alcanzara altos niveles de participación y, aún más, si el ‘No’ obtuviera una sólida representación ciudadana. Tanto el gobierno como la oposición saben que su trabajo es más sencillo en un contexto polarizado, en blanco y negro, de héroes y villanos; pero ¿qué sucedería si la consulta popular es un éxito y la ciudadanía asumiera estos ejercicios como una verdadera voz democrática participativa?

¿Qué sucedería si esa misma ciudadanía da una negativa a la agenda de venganza o distracción política? ¿Qué pasaría si la consulta se confirma como un ejercicio libre del pueblo, a pesar los malabares lingüísticos de la Corte, a pesar de los siempre abultados presupuestos solicitados por el INE, a pesar de la maña de la Presidencia y a pesar de los perversos políticos oportunistas? ¿No sería eso madurez democrática ciudadana? ¿No es esto claramente necesario para evitar vaivenes autocráticos futuros?

LEE Del ataque a la utilización de la Virgen de Guadalupe

*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe



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Análisis y Opinión

El mejor de los rostros de un creyente

Felipe Monroy

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Por fuera, el edificio luce inacabado. Los muros no fueron recubiertos ni aplanados, los ladrillos tienen apenas una capa de pintura y los portones son de lámina cruda. En realidad es lugar es muy semejante a los cientos de templos católicos en colonias populares, sitios que comenzaron como asentamientos irregulares, en riesgosos terrenos y alejados de todo tipo de servicios. Pero importa menos el exterior que el interior.

Se trata de la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, asentada en la ladera del icónico Cerro del Chiquihuite; el complejo montañoso al norte de la Ciudad de México, desde donde las principales antenas de radiotransmisión bañan el valle central de las emisiones de empresas de comunicación públicas y privadas. El recinto parroquial se convirtió de la noche a la mañana en el principal refugio y centro de asistencia para las víctimas del deslave que sufrió el cerro tras las lluvias y el sismo de la semana anterior.

Párroco, feligreses y voluntarios desempeñaron arduas labores de limpieza y acondicionamiento para recibir a las familias damnificadas por una tragedia colosal; pero no sólo ofrecieron el espacio, también organizaron y desarrollaron una logística necesaria para proveerles alimentos, cobijo, ropa, atención médica primaria y, obviamente, auxilio espiritual ante la pérdida de sus hogares y, en un par de casos, de sus familiares.

No fue el único centro religioso que abrió sus puertas y sus brazos para recibir a gente en condiciones de precariedad. Tanto en el Estado de México, como en Hidalgo por las inundaciones de esta temporada de lluvias; y en ambos extremos de las fronteras mexicanas, los recintos religiosos son verdaderos oasis para miles de personas y migrantes que padecen las inclemencias del tiempo o la indolencia de políticas persecutorias.

No importa lo apartado o inaccesible del lugar, aunque precario, siempre hay algún templo, un espacio para la celebración y enseñanza de la fe; que, cuando la desgracia sacude intempestivamente a los pobladores se tornan justamente en espacios que ofrecen el mejor de los rostros de la comunidad de creyentes: casas de solidaridad, caridad, servicio y sacrificio para auxiliar en las necesidades del prójimo que, desde la perspectiva cristiana, no son sino el reflejo del rostro de Jesús.

La semana pasada, una inquietante combinación de factores y fenómenos pusieron a prueba esta vocación cristiana en varias localidades del país. Desde el excruciante fenómeno migratorio que hace crisis en las fronteras como las afectaciones a millares de ciudadanos por las cargas hidrometeorológicas o sísmicas: comedores, dispensarios médicos, logística de centros de acopio, albergues, refugios, asesoría jurídica, defensa ante arbitrariedades de gobierno o de abusadores ocasionales.

Ha sido una sugerente coincidencia que, también la semana anterior, la Iglesia española haya presentado su proyecto de pastoral para los próximos cinco años. En algunos fragmentos de su plan se acepta que los casos de abuso sexual y los malos ejemplos de la administración de bienes en manos de la Iglesia parecen razones suficientes para que la sociedad contemporánea desconfíe de los ministros y las instituciones eclesiásticas (algo que se comparte en otras latitudes). Y, sin embargo, los gestos de gran compromiso, de compasión y solidaridad con las personas sufrientes también revelan que la perspectiva cristiana quiere y puede ofrecer la ternura, el consuelo y el auxilio que ninguna otra institución formal puede hacer. Ese es el mejor rostro de una Iglesia y de todos sus miembros; más que la fachada, el interior.

*Director VCNoticias.com

@monroyfelipe

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Análisis y Opinión

La confrontación del poder con los medios

José Vilchis Guerrero

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Nigromante

Un reportero, Alberto Peláez, corresponsal de Televisa en Madrid por muchos años, le planteó de nueva cuenta al presidente López Obrador una cuestión que ha permeado en las más de 600 conferencias mañaneras: ¿hasta cuándo va a prevalecer su confrontación a los medios y la polarización entre fifís y simpatizantes de la 4T? ¿hasta cuándo la polarización?

“Este es un país que tiene graves problemas estructurales en algunas ocasiones, fundamentalmente económicos, pero a pesar de esos problemas económicos que ha tenido México, sin embargo, desde el punto de vista social aquí ha habido siempre una estabilidad social”, le planteó.

Sin embargo, le dijo, en los últimos tres años se ve que esa estabilidad social se está quebrando cada vez más, que empieza a haber una preocupante polarización que antes no existía.

“Mire, los periodistas, presidente, somos guardines de las palabras, somos los cancerberos de este común idioma, que es el español, y de aquí han salido palabras que pueden resultar duras ¿no?, la palabra ‘fifí’, que es nueva, o la palabra ‘chairo’, que no es tan nueva. Y esto, desde luego, no hace más que no contribuir más que a la polarización que hay en este país”.

En la mañanera de este jueves Peláez le restregó al presidente su estrategia de los abrazos y no balazos, que la 4T tenía que unir a los mexicanos, que iba a ser la confraternización de los mexicanos y que el 15 de septiembre podría ser una oportunidad para empezar a dejar la belicosidad hacia los reporteros y los opositores.

La pregunta que le formulo, señor presidente, es: ¿qué se va a hacer desde el gobierno, desde la Cuarta Transformación, para que ya no esté la sociedad dividida y comienza de verdad a haber una unión donde esa posición de concordia entre los mexicanos?

-Sí, fíjate que estoy de acuerdo con tu planteamiento, pero no coincido, tenemos visiones distintas, y qué bueno ¿no?, que sea así, porque esto tiene que ver con la libertad y tiene que ver con la democracia.

Pero por su respuesta, no percibió el sentido ni el contexto de la pregunta porque su respuesta tomó otra ruta, porque afirma que hay menos polarización y menos inestabilidad política, si la pregunta se refería a las élites políticas, donde afirma que ahí sí hay polarización.

Polarización económica y social, esa sí existe, dijo, y afirma que busca que cada vez sea menor. “Hay una monstruosa desigualdad económica y social en el país heredada de siglos, desde hace 500 años, y muy profundizada en lo que nosotros llamamos periodo neoliberal o neoporfirista, es cuando se profundizó más la desigualdad económica y social, donde unos cuantos se hicieron inmensamente ricos y se empobreció a la mayoría del pueblo con las políticas privatizadoras que consistieron en trasladar bienes del pueblo y de la nación a particulares”.

Pero también existe la polarización hacia la prensa y los periodistas. A la queja de López Obrador de que nunca había habido un presidente tan atacado como él, desde Francisco I. Madero, tampoco había habido un presidente que atacara frontalmente a la prensa precisamente en conferencias de prensa con difusión nacional.

A un periodista que le preguntó su postura frente a actos de corrupción de militares durante la pandemia, según pudo documentar en un reportaje, le respondió que se trataba de infundios del diario al que representa al señalar que no tiene información de ningún acto de corrupción de militares, por ahora sector privilegiado por el gobierno.

Otro reportero, Ramsés Ancira, cuestionó la semana pasada el mecanismo de seguridad a los reporteros antes de que abandonara el Salón Tesorería Julio Scherer Ibarra, quien renunció a su puesto de consejero jurídico, denunció que en los tres años de este gobierno han sucumbido por criminales comunes y de cuello blanco reporteros que se han expuesto con el mencionado mecanismo de protección, en manos del crimen organizado.

A las preguntas sobre la impunidad que gozan los responsables de la muerte de reporteros en cualquier parte del país responde invariablemente que cada caso se investiga y se procede, pero no se sabe de culpables presos por homicidio de informadores.

A finales de agosto, la Agencia de Noticias del Estado Mexicano (Notimex) señaló que la lideresa del Sindicato Único de Trabajadores de Notimex (SutNotimex), Beatriz Adriana Urrea Torres, fue citada a una audiencia para presentarse ante un juez de Control para responder por acusaciones por corrupción.

La cita fue fijada para el 17 de septiembre a las 12 horas en el Reclusorio Sur. El director Jurídico de Notimex, Víctor Fernández, dijo que el citatorio firmado por José Antonio López, administrador del Centro de Justicia Penal Federal en la Ciudad de México, señala que de no presentarse en la audiencia Urrea Torres será objeto de otras medidas precautorias. (La Jornada).

Después de casi 600 días de huelga de informadores de Notimex, la 4T no da una solución, sólo expresa el jefe del Ejecutivo su esperanza de que se llegue a un arreglo, pero a la fecha la 4T sigue debiendo a los periodistas justicia que ha puesto en manos de Sanjuana Martínez, quien ha hundido a la agencia de noticias del Estado Mexicano en un laberinto judicial. Pero López Obrador la defiende a ultranza.

Pero todos los días proclama que ahora vivimos en un país de libertades en el que los informadores y los medios gozan del privilegio hasta de ofenderlo. Su argumento: los medios atacan porque ya no les entrega el gobierno los miles de millones de pesos por publicidad. Pero la contradicción va incluida en la realidad, los reporteros viven con bajos salarios y no dejarán de denunciar las arbitrariedades. Los medios no dejarán de mostrar la realidad como es.

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