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Andrés y la soberbia Andrés y la soberbia

Opinión

Andrés y la soberbia

Domingo Días

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Los estudiosos dicen que la soberbia reside en considerarse con más méritos de los que uno tiene, es la trampa del amor propio: estimarse muy por encima de lo que uno vale. Es una falta de humildad y por lo tanto de lucidez. Es una pasión desenfrenada sobre sí mismo.

Sus características más notorias son: prepotencia, presunción, jactancia, vanagloria, situarse por encima de todos lo que le rodean. La inteligencia hace un juicio deformado de sí en positivo, que arrastra a sentirse el centro de todo, un entusiasmo que es idolatría personal. El soberbio es un mentiroso.

Los soberbios se destacan por creer que siempre tienen la razón, necesitan sentirse halagados, están muy al pendiente de lo que los demás opinan de él, se enfadan fácilmente ante alguien que les lleva la contra, tratan de llamar la atención para ser siempre el centro de atención, ven a los demás como cosas y las utilizan para aumentar su ego y humillan a los demás.

Y como siempre que se expone algo hay que poner ejemplos, no queda más que proponer a un personaje público que todos los mexicanos conocen, ya que si decimos la mayoría en vez de todos podríamos ser objeto de su ira, y este personaje no es ni más ni menos que “Mi Viejito Lindo”.

Si lo analizamos, veremos que cumple cabalmente con los requisitos, no ha reconocido ningún error, todo es perfecto en su 4T, siempre está a la espera de que alguno de sus subalternos haga algo que lo alague, ya sea entregándole un cheque producto de una negociación que no ha quedado clara, o entregándole un libro con la garantía de que será el libro que engrandezca su 4T y por ende a él, aunque a la fecha no sabemos a ciencia cierta si la 4T es buena o mala.

Apenas alguien dice algo de él, en el siguiente “Show Mañanero” sale a colación, si no, pregúntele al diario El País que le dedicó una editorial y ni tardo ni perezoso al día siguiente se fue contra ellos.

Del enojo fácil, no queda más que ver cómo arremete contra todo aquel que no ve su magnificencia, ya tenemos al villano eterno Felipe “El Borolas” Calderón y cuando no es él, es el neoliberalismo.

En su gobierno nadie le hace sombra, únicamente él brilla, cuando lleva a alguno de sus subalternos al “Show Mañanero” sólo lo hace para exhibirlos por algún error y a dar la cara por él ante el pueblo bueno, o como decíamos para elogiarlo e inflarle el ego, el cual ya debe estar a punto de reventar de lo inflado que se encuentra.

Y qué ha sido de los que lo han ayudado a llegar, donde están: Nico, Ponce, Bejarano, Imaz y demás gente de su equipo cuando gobernó en la CDMX, están todos desinflados, en algún puesto menor u olvidados, a ellos sí que “no les hizo justicia la revolución”, como dirían los priistas, bueno, ya hasta a Tatis Clouthier y Citlalli “La Yeidkol” Ibáñez las tiene abandonadas, ni un lazo les echa. Ya cumplieron su objetivo y ahora a la heladera.

No se cansa de humillar a sus oponentes, los insulta y descalifica, basta ser periodista de algún medio F1F1 y ya es automáticamente un neoliberal, explotador del pueblo bueno, ratero y demás calificativos que aplica a todos los que no ven su magnificencia.

“Mi Viejito Lindo” siempre gana, dejó de hacer un aeropuerto porque había corrupción y como no pudo demostrarlo salió al quite diciendo que estaba muy caro, aunque ya por ahí empiezan a circular publicaciones que dicen que va a salir más caro Santa Lucia que el NAIM, pero él no se equivoca.

Del avión ni que decir, salió a la venta tal como lo prometió, y como no pudo por no haber hecho la tarea de ver si esto era posible, estudiando los documentos de compra, como opera el mercado de aviones usado y demás pequeñeces ya que en su grandeza el lo sabe todo y siempre tiene la razón, lo saco a la rifa que no resulto rifa, pero de su error no dice nada.

Lanzó un concurso para la refinería de Dos Bocas, invitó sólo a los mejores a nivel mundial y cuando ninguno le entró, ya sea porque el dinero no alcanzaba o no se podía hacer en el tiempo que decía, en vez de recapitular y hacer caso a los expertos y modificar alguno de estos términos, en su sabiduría multicultural decidió que la construyera PEMEX, que ellos si podían en tiempo y costo. Habrá que esperar a ver si lo logra, un servidor dice que no, pero ¿usted qué opina?

Ya dijo a los cuatro vientos y no se cansa de repetir: “ya no hay desabasto de medicina para los niños con cáncer”, pero en los noticieros vemos todos los días entrevistas con padres de familia que dicen lo contrario.

En la última reunión de un grupo de padres de familia con el gobierno, se les aseguró que había suficiencia de medicinas, sólo estaba la COFEPRIS haciendo las pruebas necesarias para liberar el cargamento y en cuanto pidieron ver los camiones con los medicamentos el gobierno se negó rotundamente, ¿será porque no existen?

Su soberbia lo llevó a decir que era más importante la rifa no rifa del avión que los feminicidios, lo cual con justa razón generó gran irritación en los grupos feministas.

Y sigue sin reaccionar, ante la creciente irritación causada por sus comentarios, no ha hecho más que hundirse cada vez más, ya andaba desvariando y atacando a quienes lo criticaron por no saber conjugar los verbos en español, con tal de no responder una pregunta clara y precisa: ¿Qué están haciendo en contra de los feminicidios?

Y no le quedó más que con cara sumamente molesta y en tono alto y autoritario dictar su decálogo sobre el feminicidio. Un decálogo totalmente desarticulado, reiterativo y sin acciones, como si estuviera en campaña pura promesa, nada de acciones.

Sería más fácil que “Mi Viejito Lindo” reconociera sus errores y se pusiera a trabajar en solucionar los problemas que nos aquejan y que son muchos, bien podría dejar las mañaneras y esas dos horas que pierde al día en “tonterías” las use en bien de México.

domingo.dias@yahoo.com.mx
Twitter: @domingodias7
www.domingodias.com

• “Un año más para que esto cambie por completo”, AMLO 1/11/19. Que emoción en tan solo 253 días México será otro.

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx

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Laboratorio de Ideas

¿Parar y retraerse, o reinventarse?

Gerardo Medina Romero

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¿Hasta dónde debemos frenar los proyectos y estrategias internas en las organizaciones ante esta crisis? Esta pregunta me la han hecho muchas personas y mi respuesta ha sido que no hay mejor momento de transformar a las empresas que este.

En estos días he visto a algunas empresas bajar el ritmo de sus proyectos de transformación y de los planes que venían implementando por miedo, otras por el contrario, están aprovechando esta situación para reforzar esos planes e incluso iniciar con proyectos que tenían en pausa.

 ¿Quién está en lo correcto?

En las últimas semanas, la mayoría de las personas hemos experimentado un cambio importante en nuestra rutina laboral, sin duda una situación sin precedentes en nuestras vidas profesionales para muchos. Algunos han tenido que dejar de trabajar e irse a casa con la tranquilidad de mantener sus ingresos, otros han tenido que dejar de trabajar e irse a casa sin ingresos y otros han tenido que irse a casa y seguir trabajando desde ahí. Cualquiera que sea la modalidad, este cambio ha generado un espacio de reflexión para analizar y cuestionar muchos aspectos de la vida hasta antes de la crisis, y sin duda la escala de valores de mucha gente se ha modificado. Muchos están iniciando transformaciones internas como seres humanos, la convivencia con sus seres queridos de pronto les ha abierto los ojos a cosas tan sencillas pero tan maravillosas que por alguna razón habían dejado de observar y disfrutar. En pocas palabras, la gente está mucho más sensible y dispuesta a implementar cambios importantes en sus vidas y por ende en su trabajo.

Bueno, pues de la misma manera, estos tiempos deben permitir a las empresas reflexionar y reinventarse para transformar finalmente aquellas cosas que venían acarreando, quitar vicios de años, romper viejos paradigmas, modificar las prácticas nocivas y refrescar los modelos de trabajo en todos los sentidos. Los colaboradores están ahora más sensibles que nunca y abiertos a la transformación y a adoptar nuevas maneras de trabajo y de interactuar unos con otros. No hay mejor momento para impulsar proyectos de transformación internos que ahora.

Yo sé que el reto inmediato en todas las organizaciones es el impacto económico que tendrá para la organización está crisis, y seamos honestos, mucha gente tendrá que salir de la empresa, lamentablemente así será. Pero justo por eso, las empresas tendrán que aprender a hacer más con menos, deberán mantener los niveles de productividad e incluso mejorarlos, utilizando formas más eficientes y creativas de hacer el trabajo. Sí, muchos tendrán que salir, pero los que se queden deberán cerrar filas con sus patrones y hacer lo necesario para recuperar lo antes posible a esos compañeros que hoy se van. Dependerá de esa unión entre patrones y empleados, que pronto los tengan de regreso.

En este mismo espacio hace tan solo dos semanas, mencionaba lo que para mí era lo más importante para poder salir de lo que parece será una de las peores crisis que vayamos a tener en este país. Hablaba de la metáfora de la cubeta de cangrejos mexicanos y de cómo me gustaría que ante esta crisis la desmintiéramos de una vez por todas, haciendo equipo en todos los frentes. Lamentablemente también escribía que el primero que pensaba se bajaría del barco iba a ser el Gobierno y lamentablemente así nos quedó claro el Domingo pasado.

“El Gobierno nos ha dejado solos”, decía la carta de un empresario a sus empleados, ahora solo nos queda ver si los dueños y empleados pueden hacer equipo o cada quién verá por sus intereses para que al final del camino, todos perdamos.  Está clara la estrategia del Gobierno de aprovechar esta crisis para consolidar su proyecto socialista, dejar que la iniciativa privada sucumba lo más posible para que el pueblo no tenga otra opción que depender de papá gobierno, quién terminará de tomar el control, ahora no solo a través de la ignorancia del pueblo, sino ahora a través del hambre.

Sigo confiando que la metáfora de los cangrejos ya no aplica a los Mexicanos, estoy seguro de que las empresas y sus empleados harán equipo para buscar formas creativas de activar la economía. Pero lo primero que debemos hacer es cambiar, buscar eficiencias, reinventar la manera de hacer el trabajo y buscar obtener mejores resultados con menos. Hoy más que nunca debes arrancar los proyectos de innovación, de reingeniería, de optimización y sobre todo de transformación cultural.

Si crees que la manera de enfrentar la crisis económica es frenar los proyectos, frenar las iniciativas, dejar de gastar en los apoyos externos que venias utilizando y pensar que todo pasará pronto sin cambiar nada, lo más probable es que no haya un mañana para tu empresa. Por el contrario, si impulsas los proyectos de transformación y continuas con ellos para reinventar la manera en que trabajas, entonces serás de los que podrán contar en el futuro, cómo esta crisis nos fortaleció como empresas y como país.

Sugerencias y comentarios en Twitter: @gemedinaro

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Análisis y Opinión

Economía de crisis: Integridad, ética y sacrificio

Felipe Monroy

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Partamos de dos terribles certezas. Primero, la emergencia sanitaria global ya ha generado un panorama sumamente complejo para la economía de todas las naciones; segundo, este tipo de crisis suele evidenciar dos actitudes comprensibles ante el escenario económico: la desesperada angustia por volver a la situación precedente o la inquieta creatividad por imaginar nuevos modelos de producción y de mercados.

En los primeros momentos de una crisis económica es natural que predominen las voces que demandan resguardar el statu quo, que soliciten una defensa de sus bienes, sus derechos, sus beneficios, las leyes y las relaciones que les habían funcionado hasta el momento; sin embargo, conforme las crisis se prolongan o agudizan, comienzan a tomar sentido aquellas voces que planean cambios profundos en los modelos económicos.

También es sencillo intuir quiénes se encuentran en uno u otro espectro de pensamiento: los más aventajados, cómodos y seguros harán lo imposible por permanecer aventajados, cómodos y seguros; quienes no, parecerán más abiertos a los cambios. Sin embargo, en una crisis hay algo más importante que el porvenir o la resolución del modelo económico: es atender las tensiones propias del escenario de crisis, las personas, sus empleos, sus bienes, sus relaciones, sus expectativas y necesidades.

Saber mirar esta realidad excruciante y obrar en consecuencia es mucho más importante que gastar todas nuestras fuerzas en tener la razón sobre lo que depara el futuro. Nuestro país y todo el orbe han entrado en una economía de crisis lo cual indica que los valores y principios tomarán más visibilidad en las dinámicas de producción, mercado y administración existentes. En las industrias, negocios y servicios donde antes de la crisis había integridad, ética y sacrificio económicos, estos refulgen como antorchas en medio de la noche; donde sólo había interés, usufructo y utilitarismo, también descollarán, pero por su obscenidad y escándalo.

Es decir, si hay ética y solidaridad en una dinámica económica (sea empresa, negocio o servicio) aquellas resplandecerán ante las adversidades; pero si no, será imposible maquillar con ganancias, dádivas o privilegios su rostro perverso; si -como dijera Camus- la integridad de un empleado o empleador no requirió de leyes, habrá certeza laboral; si había auténtico riesgo en el empresario y si había verdadero compromiso en el trabajador, no hay razón para que no lo sigan practicando con creatividad en una crisis o dialogarlo con madurez para reemprender esfuerzos con el mismo compromiso y denuedo cuando se vislumbre luz al final del túnel.

Y ojalá muchas de estas relaciones fueran autoimpuestas como producto de la razón, la moral, la justicia y el bien común; sin embargo, es un hecho que las sociedades han necesitado gobernanza, han requerido del brazo ejecutor del orden, de la ley y de la justicia. Allí es donde entran las autoridades, el gobierno en sus mejores y peores expresiones. Y es que también las crisis desvelan el rostro y las deformidades de los gobiernos. Gobernar -decía Kaultilya- es discernir las circunstancias y aprovechar las experiencias adquiridas.

Los gobiernos en las crisis, por tanto, tienen la facultad de mostrar con más severidad el peso de su yugo y también modular la tolerancia punitiva no sólo a quienes no se apegan a la ley sino principalmente con quienes subvierten a los principios y valores que soportan la legitimidad del gobierno. Pero bien decían los sabios de la antigüedad: “En el gobierno, siempre será mejor multar antes que mutilar; pues lo primero llena las arcas de recursos y lo segundo llena las calles de mendigos”.

Una crisis económica siempre se presenta como el fin de un modelo probado y la oportunidad de transformarlo. Transformar con rigor y realidad, pero también con valores y principios, de lo contrario el tiempo y la crisis nos dirán: “Un tiempo estuvo la copa de Alejandro en tu mano; la has perdido de tu mano, es tu daño. La joya del carbonero era tu resplandor; si no la has estimado ¿qué puedo hacer yo?”

*Director VCNoticias @monroyfelipe

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx

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