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Laboratorio de Ideas

Economía familiar compartida

Javier Chávez de Icaza

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Aunque en este escrito trataré de abordar varios temas de las relaciones intrafamiliares y no únicamente el económico, creo que podemos usar el factor económico para describir la nueva forma de relacionarse en la familia, eliminando los roles tan firmes como existían antes.

Como ya he comentado en escritos anteriores, en las familias tradicionales los roles de los integrantes estaban claramente definidos, sin embargo, en las que yo llamo familias contemporáneas, estos roles ya no son tan fijos y generan una real convivencia de individuos dentro de las familias.

Partamos entonces del factor económico, cuando el padre no es el único responsable de los ingresos de la familia. De entrada, nos podemos ahorrar el dicho popular que dice “El que paga manda” y segundo generamos que la relación de la pareja, sea de individuos con responsabilidades compartidas, pero también que la toma de decisiones no sea solo colectiva sino personales también.

Ahora bien, si ya los ingresos no sólo dependen del padre, el cuidado de los hijos y de la casa no dependerá únicamente de la madre, pero lo importante aquí es como se califica es aportación de cada uno al beneficio de la familia. Porque no se trata de pensar que si la mamá “ayuda” con el sustento, el papá “ayude” con el cuidado de la casa y los hijos, sino de entender que la maternidad y la paternidad, significan aportar a la familia algo más que lo que tradicionalmente aportábamos. Resumiendo, no es ayuda entre la pareja, es asumir su rol de una manera más completa.

También es cierto que, hoy en día, el que una familia subsista solo con un ingreso es cada vez más complicado y menos probable, por eso, no se trata de que evolucionemos hasta esta situación sino que nos adaptemos a la realidad actual.

Cuando ambos padres trabajan, se simplifica el hecho de la participación de los dos en las demás actividades propias de la familia y como ambos tendrán que destinar tiempo a sus trabajos personales, tendrán también que distribuir sus tiempos en la atención de las actividades de los hijos(as).

Con esto se genera una inercia diferente en la familia y le simplifica a los padres a crear vínculos individuales con cada hijo, porque al tener que atender ciertas actividades de los hijos, facilita la creación de situaciones en donde solo estén involucrados él y su hijo(a).

La forma es que se distribuye la aportación de los ingresos por familia, es variable, algunos preferirán crean una cuenta familiar y de ahí pagar los gastos, algunos otros dividirán que gastos paga el padre y cuales la madre, en fin cada familia determina la forma en que la economía familiar se administra, pero lo importante es que la participación en los ingresos familiares sea acorde a los ingresos individuales de los padres, para que de esta manera, cada uno tenga la posibilidad de hacer actividades individuales que no necesariamente tengan que ver con la familia, sino que puede ser actividad extra familiares, amigos(as) compañeros de trabajo, etcétera.

En varios escritos he manifestado que es importante que se considere a los hijos como individuos y nos solo como el conjunto “hijos” para permitirles a ellos irse desarrollando hacia los temas o acciones que más les apasionen o que más bienestar les genere, de la misma manera, el hecho de que ambos padres tengan actividades individuales, enriquecerá el contenido informativo y de desarrollo de la familia.

Yo siempre he creído que aunque suena muy romántica la frase “Tu eres mi vida” y a las parejas le resultan muy atractivo que se las digan, el llevarla a la práctica al 100% es dañino. No se debe de hipotecar nuestra vida a nadie, ni siquiera a los hijos o a la pareja, porque si cualquiera de ellos o todos son nuestra vida, entonces no tendremos nada que aportar a la relación familiar o de pareja.

Desde mi punto de vista, lo ideal es que yo tenga mi vida propia y decida voluntariamente que mi pareja y mis hijos sean una parte muy importante de ella, porque de esta manera, siempre tendré algo nuevo que aportar a la relación ya sea de pareja o familiar.

El simple hecho de que los dos padres generen ingresos para la familia, cambia también la perspectiva de los hijos, porque sin tener que hacer un gran esfuerzo, ellos entenderán que su papel en la vida y en su futura familia, no será solo el que la tradición le impone, sino el que ellos(as) vayan construyendo, en base a lo que más les apasiona o más les atrae.

Por lo tanto, ni siquiera es relevante quien de los padres gana más, sino que ambos trabajan y a lo largo de relación de la pareja puede ser que haya momentos en que el padre y otros en que la madre sea el que más aporte. Pero el hecho de trabajar y tener compromisos fuera de la familia, también le da a ambos padres, más experiencias y más temas de los cuales platicar en la familia.

Un amigo tenía una frase que decía: “Imagínate que tan feo será trabajar, que hasta te pagan por hacerlo” Y aunque esta frase suena lapidaria y desafortunadamente se cumple en muchas ocasiones, porque las necesidades económicas no se detienen y hay muchas personas que trabajan en empleos que no les gustan pero que les dan los ingresos o parte de ellos que necesitan para continuar con su vida.

La nueva generación de empleados, a los que llamamos milenial, creo que ha entendido mucho mejor el concepto del trabajo y ellos buscan trabajos que los apasionen, que les genere retos, peor lo más importante y que es algo que las personas de mi generación generalmente no hacíamos, es que no les tiembla la mano en dejar un trabajo por no ser el que esperaban incluso antes de tener otro que cubra sus necesidades.

Los milenials son una generación como todas que nace por consecuencia y contexto. Ellos no quieren seguir con las malas prácticas de nuestra generación. Por eso debemos educar con el ejemplo y ser feliz es primordial en todos los ámbitos de la vida. La vida no solo se trata del trabajo o del dinero, sino de ser lo más feliz posible con lo que hacemos.

Para mi generación, el renunciar sin tener otro trabajo era visto muy mal y muchos tuvieron que soportar trabajos desgastantes y desmotivantes solo por el hecho de no tener otro trabajo ya confirmado que les entusiasmara más y si no lo conseguían, seguían en su trabajo por años, aun sabiendo que nos les gustaba.

Yo creo que incluso, en muchos casos, era esa la educación que recibimos de nuestros padres. Sin embargo, hoy que las relaciones de padres-hijos es mucho más cercana, hemos sido nosotros, lo que hemos preparado a nuestros hijos a buscar algo mas allá, que solo dinero cuando se busca o se mantiene un trabajo.

El hecho de que la economía familiar no recaiga en una sola persona (generalmente el padre, cuando están ambos padres presentes en la familia) hace, como decía un poco más arriba, que los roles en la familia, no sean tan rígidos y que la relaciones familiares, entre todos los integrantes de la familia no sea solo en conjunto sino que se creen relaciones mamá-hijo(a); mamá-papá y papá-hijo(a) y el hecho de que por necesidad o decisión ninguno de los padres pueda invertir el 100% de su tiempo en la familia permite que estos vínculos individuales se desarrollen y lo que es mejor, les da a los hijos una nueva perspectiva para que ellos puedan ir encaminando su vida.

Porque además, no solo se trata de quien aporta dinero, sino de quien aporta tiempo, esfuerzo, cariño para el desarrollo de la familia y eso facilita mucho el no caer en estigmatizaciones de género, algo que como se ha visto en estos últimos días, ha generado una reacción por parte de las mujeres.

Si en la relación en la familia hay equidad de género, cuando nuestros hijos desarrollen sus relaciones personales, amigos, novias, jefes, compañeros, etcétera, les resultará hasta raro, aquellas personas que no practiquen la igualdad de oportunidades en base a género o incluso en base a otras preferencias y se opondrán a ello, evitando con esto, seguir propagando el Patriarcado y machismo, que hoy nos está afectando tanto. 

Resumiendo, si bien el hecho de que los ingresos familiares sea responsabilidad de ambos padres, no hace por si solo que la visión de la familia cambie, si ayuda a que las demás funciones dentro del ámbito familiar sean igualmente compartidas y se generen las condiciones para estas que yo llamo “familias contemporáneas” capaces de entender mejor la realidad que estamos viviendo, pero sobre todo la que vivirán nuestros hijos cuando empiecen con su vida independiente.

Laboratorio de Ideas

¿Y la activación física contra la obesidad?

Columna Invitada

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Por Agustín A. Herrera Fragoso

¿Qué le pasó a Poncho?, se cuestionó la familia del niño en un video subido a la red social Youtube, el cual narra la historia del estudiante de secundaria que falleció el 2 de diciembre de 2013 por la misma causa que tiene sumida a una buena cantidad de niños mexicanos en una regular o mala calidad de vida y con riesgo a contraer enfermedades como diabetes e hipertensión: la obesidad.

“Ves a tus hijos crecer y piensas que están sanos. Desafortunadamente no te das cuenta y pasas por muchas situaciones, que en el caso de Poncho fue lo que me pasó. No me di cuenta de que su alimentación, el que no hiciera ejercicio, su sobrepeso le causara la muerte”, señala el padre de Poncho en la grabación.

Con el video, los padres del joven pretenden crear conciencia sobre el problema de la obesidad en México que, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de 2018, en el país se registró 18.1 por ciento de sobrepeso en infantes de 5 a 11 años de edad y 17.5 por ciento de éstos con obesidad.

El sobrepeso y la obesidad constituyen ya, en conjunto el principal problema de salud pública en México. Para enfrentar el problema se limitan a prohibir los alimentos denominados Chatarra por su alto índice calórico y de azúcar, sin hacer un abordaje de manera integral y desarrollar políticas públicas que involucren a los diversos sectores de la sociedad mexicana en conjunto con los padres y la sociedad.

La obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. El problema es mundial y está afectando progresivamente a muchos países de bajos y medianos ingresos, sobre todo en el medio urbano. Se calcula que en 2016, más de 41 millones de niños menores de cinco años en todo el mundo tenían sobrepeso o eran obesos.[1]

Los niños obesos y con sobrepeso tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta y tienen más probabilidades de padecer a edades más tempranas enfermedades no transmisibles como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Mismas que son prevenibles.

La obesidad entre los niños y los adolescentes se ha multiplicado por 10 en los cuatro últimos decenios[2]. El número de niños y adolescentes de edades comprendidas entre los cinco y los 19 años que presentan obesidad se ha multiplicado por 10 en el mundo en los cuatro últimos decenios.

Las conclusiones de un nuevo estudio dirigido por el Imperial College de Londres y la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que, si se mantienen las tendencias actuales, en 2022 habrá más población infantil y adolescente con obesidad que con insuficiencia ponderal moderada o grave.[3]

La Dra. Fiona Bull, coordinadora del programa de la OMS de vigilancia y prevención poblacionales de las enfermedades no transmisibles señala: “La OMS alienta a los países a esforzarse por modificar los factores del entorno que aumentan el riesgo de obesidad en nuestros hijos. Más concretamente, es preciso reducir el consumo de alimentos muy elaborados baratos, con alto contenido calórico y bajo valor nutricional. Además, conviene que los niños dediquen menos tiempo de ocio a actividades sedentarias y que incluyen el uso de pantallas. Para ello, es necesario fomentar la actividad física mediante el deporte y la recreación activa”.

Los niños obesos y con sobrepeso tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta y tienen más probabilidades de padecer a edades más tempranas enfermedades no transmisibles como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad infantiles es el desequilibrio entre la ingesta calórica y el gasto calórico. El aumento mundial del sobrepeso y la obesidad infantiles es atribuible a varios factores, tales como:

  • El cambio dietético mundial hacia un aumento de la ingesta de alimentos hipercalóricos con abundantes grasas y azúcares, pero con escasas vitaminas, minerales y otros micronutrientes saludables.
  • La tendencia a la disminución de la actividad física debido al aumento de la naturaleza sedentaria de muchas actividades recreativas, el cambio de los modos de transporte y la creciente urbanización.

Se acepta que la prevención es la opción más viable para poner freno a la epidemia de obesidad infantil, dado que las prácticas terapéuticas actuales se destinan en gran medida a controlar el problema, más que a la curación. El objetivo de la lucha contra la epidemia de obesidad infantil consiste en lograr un equilibrio calórico que se mantenga a lo largo de toda la vida.

Equilibrio que se vivía y que forjábamos principalmente en los 70s, 80s y 90s, cuando la alineación tecnológica no destituía el juego y la diversión en los parques, la delincuencia organizada no invadía las calles y espacios de recreación infantil; donde se podía mantener un equilibrio calórico con el ejercicio, por lo que falta:

  • Mantener la actividad física: un mínimo de 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada o vigorosa que sea adecuada para la fase de desarrollo y conste de actividades diversas.

Elemento fundamental que la OMS lo señala para complementar el régimen alimentario y saludable.

Situación que también va de la mano de la seguridad, el contar con los espacios adecuados, donde podemos cambiar una cultura virtuosa del ejercicio y el juego sumando a la familia, amistades y la sociedad.

Por lo que se recomienda que se den las condiciones legales y de política pública para que:

  • Los niños y jóvenes de 5 a 17 años inviertan como mínimo 60 minutos diarios en actividades físicas de intensidad moderada a vigorosa.
  • La actividad física por un tiempo superior a 60 minutos diarios reportará un beneficio aún mayor para la salud.
  • La actividad física diaria debería ser, en su mayor parte, aeróbica. Convendría incorporar, como mínimo tres veces por semana, actividades vigorosas que refuercen, en particular, los músculos y huesos.

Donde la realización de una actividad física adecuada ayuda a los jóvenes a:

  • Desarrollar un aparato locomotor (huesos, músculos y articulaciones) sano;
  • Desarrollar un sistema cardiovascular (corazón y pulmones) sano;
  • Aprender a controlar el sistema neuromuscular (coordinación y control de los movimientos);
  • Mantener un peso corporal saludable.

La actividad física se ha asociado también a efectos psicológicos beneficiosos en los jóvenes, gracias a un mejor control de la ansiedad y la depresión. Asimismo, la actividad física puede contribuir al desarrollo social de los jóvenes, dándoles la oportunidad de expresarse y fomentando la autoconfianza, la interacción social y la integración. También se ha sugerido que los jóvenes activos pueden adoptar con más facilidad otros comportamientos saludables, como evitar el consumo de tabaco, alcohol y drogas, y tienen mejor rendimiento escolar.


[1] Ver: https://www.who.int/dietphysicalactivity/childhood/es/

[2] Ver: http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2017/increase-childhood-obesity/es/

[3] 11 de octubre de 2017, LONDRES

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Análisis y Opinión

La imagen se construye desde los detalles

Gerardo Medina Romero

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El Mundo Interno de las Organizaciones

Cada vez es más común ver en redes sociales a profesionales o empresas que hacen publicaciones sobre distintos temas relacionados a sus servicios o productos tratando de llamar la atención de posibles clientes. Es importante destacar que en ocasiones la forma resulta mucho más relevante para captar la atención de un posible cliente que el fondo del contenido.

El fondo es el contenido y mensaje que se intenta transmitir, incluye el enfoque y el manejo del tema. El fondo nos permitirá hacer juicios sobre el nivel de experiencia que tiene el profesional y la empresa, dominio del tema, punto de vista con el que hace la observación, enfoque práctico que le da, y muchas cosas más.

Por su parte, la forma incluye tanto la redacción y ortografía utilizada, así como el diseño, las imágenes y el medio seleccionado para comunicarlo. La forma nos permitirá hacer juicios sobre la importancia que tiene para la empresa o persona que lo publica hacer o entregar cosas con calidad, su nivel de profesionalismo y la atención que le da a los detalles.

Todo comunica y todo lo que una empresa o un profesional hace, de manera consciente o inconsciente, contribuye a que el público con el que tiene contacto genere una determinada imagen de ellos que influirá en la toma de decisiones con relación a la compra del producto o servicio que ofrece.

La imagen es la suma de los juicios que un determinado público hace sobre una organización o un profesional a través de la acumulación de todos los mensajes que haya recibido, directa o indirectamente.

Una publicación con errores ortográficos o de redacción genera juicios tan negativos como una publicación donde el manejo del tema es confuso, erróneo o sin ofrecer valor alguno. Un profesional que no cuida el manejo de sus redes sociales y el tipo de publicaciones o fotos que comparte puede contribuir de manera negativa a su imagen profesional, tanto como un conflicto laboral.

Desde mi punto de vista, si una empresa no tiene algo verdaderamente relevante que aportar que sea distinto o nuevo a lo que se ha dicho, o si no domina un tema en particular, es mejor no escribir nada, ya que eso solo pondrá en evidencia su incapacidad ante sus potenciales clientes. Si una empresa no es capaz de revisar la puntuación, la redacción y la ortografía de una publicación, seguramente tampoco pondrá atención al hacer las cosas con calidad y profesionalismo para sus clientes.

La calidad de los productos y servicios de una organización o de un profesional son tan importantes para construir su imagen como lo son la actitud y comportamiento fuera y dentro de la empresa, al igual que la calidad de sus publicaciones y mensajes que emite a través de los distintos medios de comunicación.

El incremento en el uso de los chats a través de dispositivos móviles ha atrofiado tanto nuestra capacidad de escribir como la de leer, y nos hemos llenado de una serie de vicios y malos hábitos que pueden verse reflejados en las publicaciones que elaboramos y publicamos. De pronto ya no sabemos usar la puntuación correctamente y al revisarla no somos capaces de detectar errores tan graves como la falta de un signo de interrogación al inicio de una pregunta, o el uso indiscriminado de mayúsculas por ejemplo. Es por ello que debemos darle el doble de importancia a la revisión de los textos.

Si queremos fortalecer nuestra imagen como empresa o profesionales independientes, debemos comenzar por cuidar todos los mensajes que enviamos, al menos los que hacemos de manera consciente. Hay que reconocer que para hablar de un tema hay que dominarlo y tener algo nuevo que aportar o, de lo contrario, será mejor no escribir a menos que se trate de una simple opinión sobre el tema.

Y si ya decidiste publicar un artículo, un aviso o un simple comentario de cualquier índole, asegúrate de hacerlo con buena redacción, verifica el significado real de las palabras que utilizas, revisa que tiene la puntuación adecuada y asegúrate que esa publicación realmente refleja la imagen que quieres proyectar.

Recuerda, la imagen pública de una empresa puede ser su principal aliado o su peor enemigo para lograr sus objetivos de negocio y su construcción comienza desde los detalles.

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