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Opinión

Muchos hablan de las pensiones, pero muy pocos hacen algo  

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El jueves de la semana próxima pasada y ayer lunes, una vez más comenté el tema del envejecimiento demográfico y algunos de sus efectos. Si bien esta vez me centré en la parte que prácticamente nadie toca (La caída brutal de la fecundidad), hoy le hablaré a usted del mismo tema, pero desde una perspectiva general, macro dirían algunos.

Desde hace unos tres años quizás, no más, empezaron algunos a hablar del problema de las pensiones y de la falta de sustentabilidad financiera de los sistemas públicos y de otros problemas relacionados.

A medida que los meses pasaron, unos pocos revisaron los excelentes materiales que elabora el área de investigación y divulgación de la CONSAR, y la seriedad con la que ese tema debe ser tratado, aumentó; no mucho, pero aumentó.

Hoy, podemos decir que, al hablar de las pensiones y sus efectos negativos, los que lo hacen se concentran en eso: Únicamente hablar. Para tragedia nuestra, esos hablantines son, en la mayoría de los casos, funcionarios de las áreas del Ejecutivo que deberían, desde hace años, haber tomado cartas en el asunto. Junto con ellos aparece, de manera destacada, otro grupo que hace gala de una irresponsabilidad que asusta: los legisladores.

Entre estos y el Secretario de Hacienda y la Subsecretaria Rubio, no se hace uno en lo que se refiere a las pensiones, y la urgente necesidad de empezar a enfrentar el problema. Es más, no pido mucho, sólo que empecemos a discutirlo con seriedad, y un alto sentido de responsabilidad.

Sin embargo, sabe usted por qué nadie se atreve a hacer algo, así fuere mínimo, por las consecuencias políticas que el tema tiene. Al adoptar una actitud así, conocida y muy popular entre los integrantes de la clase política: Hablar y hablar, y nada hacer, el problema de los sistemas públicos de pensiones y sus efectos negativos continúa agravándose, ahora sí de manera acelerada.

¿Cuándo entenderemos que, problema cuyo análisis y definiciones en materia de su solución se pospone, problema que se agrava? ¿Jamás? Yo también pienso eso.

Cuando el agravamiento sea de tal magnitud que tengamos que entrarle al problema, el costo a pagar será varias veces mayor que si hubiésemos hecho algo ayer, o anteayer. Así somos.

El contenido, comentarios y fuentes de información de los colaboradores y/o columnistas que se difundan en Siete24 y Deportes Siete24, son responsabilidad de cada uno de sus autores.



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Columna Invitada

¿Para qué sirve la Suprema Corte de Justicia?

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Por Antonio Maza Pereda

El gran tema postelectoral, curiosamente, ha sido la reacción por parte del sector privado frente al dominio de la 4T, que le permite hacer cambios en el modo de elegir a los ministros de la Suprema Corte de Justicia. Es cierto que se está politizando el punto, y qué bueno. Se trata de un concepto político.

El problema no es la politización; el asunto es, si se vale la expresión, la partidización. El hecho es que, al poner el nombramiento de la Suprema Corte de Justicia en manos de los partidos, se deja sin contrapeso al Ejecutivo. Y esto es incompatible con la democracia.

De inmediato reacciona la candidata electa. Llama al futuro secretario de hacienda para que tranquilice al sector privado y no funciona. La doctora Sheinbaum declara que se discutirá y se debatirá el tema. Sin gran efecto.

Algo importante. Si le preguntamos al votante: ¿Para qué te sirve la Suprema Corte de Justicia?, es probable que no tenga una respuesta clara. Y no es por ignorancia. Estoy seguro de que, si les hacemos la misma pregunta a alumnos de posgrado, pocos responderían adecuadamente.

¿Con quién se puede negociar este conflicto? Habrá que negociar con el sector privado, que teme que la falta de independencia de la Suprema Corte de Justicia, deje en manos del gobierno la posibilidad de cambiar las reglas del juego.

Por otro lado, el T-MEC tiene cláusulas específicas sobre el punto del Estado de derecho y se tienen que cumplir. Y siempre estarán las famosas calificadoras que influyen para decidir si a México se le presta o no y en qué condiciones, cuando requiera dinero.

El dilema está presente y todavía faltará algún tiempo para poder definir, con claridad, cómo se resolverá.

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx

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Columna Invitada

Los grandes asuntos

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Por Antonio Maza Pereda

Una vez que terminemos esta época de discusiones y demandas en los tribunales electorales, valdría la pena analizar algunos conceptos que, en mi opinión, se quedaron pendientes, tanto en las discusiones, en los debates, como en la mercadotecnia política de los partidos. Cuestiones a las que podríamos llamarles las grandes materias, los temas nacionales, que requieren de un trabajo muy complejo. Son diferentes de lo que se ha presentado en los planes de gobierno, que normalmente se tratan de puntos tácticos. Se trata de asuntos de largo plazo, de muy largo plazo, más allá de sexenios. Algunos de ellos, tal vez, ocupando casi una generación.

Que, por otra parte, no depende nada más del gobierno, sino que tienen mucho que ver con la colaboración, el manejo que hace la población, los ciudadanos. Materias que, por regla general, no son muy apetecibles para los políticos por varias razones. Una de ellas es porque el plazo es muy largo y, a los partidos les interesa, normalmente, mostrar resultados dentro de un sexenio, en su periodo de gobierno.

Y, por otro lado, porque se requiere participación muy completa de la ciudadanía, lo que tiende a despartidizar esos temas y, por lo tanto, tampoco se pueden presentar como los grandes resultados de esos grupos. Esa es la dificultad. Desgraciadamente, muchos de ellos se han quedado pendientes.

Se podría decir que algunas de estas cuestiones son las siguientes, no necesariamente en este orden:

Educación: El punto donde estamos dando resultados bastante malos. Tenemos el lugar más bajo en los países que forman parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Estar en último lugar en ese grupo quiere decir que no estamos al nivel de nuestros socios comerciales, de aquellos con quienes necesitamos estar compitiendo y colaborando frecuentemente. Y habrá países que, sin estar dentro de la OCDE, tienen mejores resultados que nosotros en este punto.

Un objetivo de muy largo plazo. Si consideramos la enseñanza preescolar, primaria, media, media superior y licenciatura, los niños que inicien preescolar en el 2024, se estarán graduando de licenciatura en el 2043. Y si se empieza desde ahora a mejorar la enseñanza, para entonces tendremos los primeros graduados de alto nivel, como los que requerirá la economía mundial. Claro que podremos avanzar más rápidamente, mediante una verdadera cruzada de educación remedial. El tema es donde encontrar suficientes profesores para ese propósito. Probablemente, habría que recontratar una cantidad importante de profesores jubilados. Considerando, además, la necesidad de motivación masiva para los educandos y el apoyo de los padres de familia. Algo que se ha descuidado por décadas y que requiere de un apoyo nacional, tanto de los padres de familia como los profesores, para poder ponernos al día en este tema.

Estado de derecho: Otro cambio de cultura, sobre todo, en el aspecto jurídico, donde normalmente los mexicanos somos bastante ignorantes. Tal vez porque no sentimos que las leyes reflejan nuestras costumbres ni anhelos. Porque no nos ha interesado saber cómo se manejan estas cosas. Y de ahí la impunidad. Algo que se discute mucho, que se habla, pero que, de fondo, no tiene cambios. En buena parte porque a la población no le interesa o no le afecta de una manera tan directa. Y, claro, no es que no se trabaje creando nuevas leyes y mayores penalidades. Pero sin que se invierta en reducir la ilegalidad.

Tenemos una tasa enorme de impunidad: hay quienes dicen que solo el 1 % de los crímenes cometidos, verdaderamente se castigan. Lo cual, a su vez, es algo de dudar. Si, por definición: no hay demandas penales, malamente se pueden tener estadísticas de cuánto se sanciona.

La generación y distribución de riqueza. Un tema que se ha manoseado mucho, en buena parte por razones ideológicas. Hay ideas preconcebidas sobre si la riqueza es buena o es mala, y cómo lograr su distribución, no solo equitativa sino, además, que no dañe la creación de riqueza. Pero, algunos dicen: si se genera riqueza, hay necesidad de concentrarla en unas cuantas manos. Mientras que otros opinan que, para realmente poder tener una distribución justa de la riqueza, se deben tener empresas no lucrativas o estatales, aunque no compitan internacionalmente.

Y no son los únicos temas. Regresar a la enseñanza del civismo, como una base de la salud de la sociedad. Enfrentar el cambio climático, donde no estamos cumpliendo con nuestros compromisos con la comunidad mundial. El gravísimo punto del manejo del agua, reconociendo que somos un país de clima semiárido, que requerimos tener cambios tecnológicos y culturales para aprender a vivir con un mínimo desperdicio de este recurso, sin contar con que se requerirán décadas para remediar el desperdicio por fugas que, algunos dicen, es del 50 % del líquido que llega a las poblaciones. Además, considerando que buena parte, mucha agua no está en condiciones potables.

Lo central es que estos asuntos rebasan las capacidades de los gobiernos. Se requiere un fuerte empuje de la sociedad, la creación de sociedades intermedias y lograr una cooperación eficaz entre conciudadanos. Que no todo puede, ni debe, estar en manos de los gobiernos.

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx

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Columna Invitada

Elecciones sin sorpresas, pero con sorprendidos

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Por Guillermo Moreno Ríos

México a través de los Ciclos, artículo que escribí sobre los tres momentos históricos que comparten la búsqueda de justicia social, la lucha contra estructuras de poder y la presencia de líderes carismáticos que movilizaron a las masas, aunque obviamente ciertos sectores de la sociedad, no logren entender que ellos solo representan una abrumadora minoría. (24 de abril de 2021, en la página 27 de EL INVERSIONISTA.)

Los ciclos de la historia de México siempre son un recordatorio de la fuerza del pueblo y su capacidad para forjar su propio camino. Cuestionado sería saber si hubo o no resiliencia que evitó una mayor violencia y derramamiento de sangre en un cambio de ciclo que era inevitable.

Independencia (1806-1824): Desde la Conspiración de los Machetes en Morelia en 1806, hasta Miguel Hidalgo que inicia la lucha con el Grito de Dolores en 1810 y que continuó tras su muerte José María Morelos. En 1824 Guadalupe Victoria, es el primer presidente de México. Líderes que encabezaron una lucha contra el dominio colonial español, caracterizada por un fuerte componente indígena y sensibilidad religiosa. Buscando la emancipación de las castas y la abolición de la esclavitud.

Revolución Mexicana (1906-1924): Iniciando con la Huelga de Cananea en 1906, Francisco I. Madero lideró el levantamiento armado contra la dictadura de Porfirio Díaz en 1910; caudillos luchan por los derechos de los campesinos y obreros; en una marcada lucha de castas, Plutarco Elías Calles asume el poder en 1924. Estos líderes surgieron como respuesta al régimen autoritario y promovieron reformas sociales y económicas.

La Cuarta Transformación (2006-2024): Las elecciones de 2006, polarizan la política conduciendo a protestas y movimientos sociales. Las castas se transforman en partidos y la elección de Andrés Manuel López Obrador en 2018 marcó el inicio de la 4T, que busca una transformación profunda en términos de justicia social, combate a la corrupción y reducción de la desigualdad económica. Claudia Sheinbaum, arrolla en las elecciones y enfrenta desafíos como crecimiento económico, la inseguridad pública, migración y el cambio climático.

2024

Tanto Guadalupe Victoria, Plutarco Elías Calles y Claudia Sheinbaum, figuras de distintas épocas y contextos, comparten similitudes en sus desafíos políticos y heredando un poder casi absoluto de una lucha que duró 18 años en consolidarse y teniendo como meta la construcción del nuevo México próspero, equitativo y en paz.

Guadalupe Victoria

Asumió la presidencia en un México recién independizado, enfrentando el reto de consolidar la estabilidad y autoridad del nuevo gobierno. La promulgación de la Constitución de 1824 estableció a México como una república federal y secular, limitando el poder de la Iglesia. Posterior hubo conflictos internos y guerra con Estados Unidos, perdiendo gran parte de su territorio. Benito Juárez lideró la Reforma Liberal, enfrentó la intervención francesa y consolidó su liderazgo con la restauración de la República en 1867.

Plutarco Elías Calles

Desde que asumió la presidencia en 1924, México enfrentó tensiones con la Iglesia Católica que llevaron a la Guerra Cristera. Calles fundó el PNR, precursor del PRI, y sectorizó el poder en CTM, CNC y Unidad Revolucionaria, que en 1946, Manuel Ávila Camacho, migró a la CNOP. Esto desmilitarizó el poder y consolidó el poder del PRI en la dictadura rotativa perfecta y preparó el terreno para la llegada de liderazgos de dedazo, disfrazado de democracia interna, a la presidencia iniciando, así la debacle del ciclo.

Claudia Sheinbaum

En 2024, México presenció un hito histórico al elegir a su primera mujer presidenta, quien asume el cargo en medio de una serie de desafíos contemporáneos significativos. Uno de los principales desafíos es la persistente violencia generada por los cárteles de la droga, que continúan representando una amenaza para la seguridad y estabilidad del país. Además, la polarización política y social ha alcanzado niveles preocupantes, lo que exige un enfoque cuidadoso y conciliador para promover la unidad y el diálogo nacional.

Enfrenta el reto de asegurar la viabilidad de los programas sociales en medio de un importante déficit público, requiriendo medidas financieras prudentes. Además, debe evitar tensiones con los grupos conservadores y, en las relaciones internacionales, especialmente con Estados Unidos, es crucial una gestión diplomática efectiva para preservar los intereses nacionales y la estabilidad regional, para alcanzar el México próspero, equitativo y en Paz que anhelamos.

Mtro. Guillermo Moreno Ríos
Ingeniero civil, académico, editor y especialista en gestión de riesgos, resiliencia empresarial y urbana, seguros y derechos humanos.
incide.guillermo@gmail.com

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx

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Felipe Monroy

Los frutos de la sangre

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La dimensión mística cristiana asegura que la sangre de los mártires fecunda la tierra; es una expresión que, sobre todo, consuela y anima a los sobrevivientes en dos convicciones: que los horrores, por más absurdos que parezcan, nos obligan a reflexionar; pero también, que en la memoria de las víctimas reside un potencial transformador radical. El mundo secular ha retomado el sentido de esta elocuente indignación y frente a los crímenes sin respuesta levanta su voz de forma semejante: “Nos sepultaron sin saber que éramos semilla”.

El próximo 20 de junio, se cumplirán dos años de los trágicos eventos en Cerocahui, Chihuahua, donde la furia asesina de un capo local terminó con la vida de cuatro personas en el transcurso de 24 horas hasta ser literalmente apaciguado por religiosos jesuitas, dos de los cuales pagaron con la vida su exhortación a la paz y la calma.

El asesinato de los religiosos Javier Campos y Joaquín Mora constituye una herida profunda en el tejido social y ha puesto de manifiesto la urgente necesidad de un compromiso genuino y sostenido hacia la construcción de paz. Este trágico evento no solo enlutó a la comunidad católica mexicana, sino que también despertó cierta conciencia apaciguada en no pocos sectores sociales sobre la violencia que afecta a muchas regiones de México. La respuesta colectiva y estructurada a estos crímenes fue un claro ejemplo de cómo la sociedad puede organizarse para atender el drama de violencia en el país, para exigir justicia y promover un entorno más seguro para todos.

Tras el asesinato de Mora y Campos, se han realizado una serie de acciones que implicaron diálogo y compromisos de paz compartidos. Este proceso involucró a diversos actores sociales, políticos y religiosos, quienes entendieron que la violencia no se combate sólo a través de medidas punitivas, sino también con esfuerzos conjuntos que buscan sanar las heridas sociales y prevenir futuros conflictos.

En los últimos meses, durante las campañas electorales, se realizaron notables eventos coronados por las firmas de compromisos de paz por parte de los candidatos a diferentes puestos de representación popular. Ahora que los aspirantes ya han sido electos y -si son consecuentes con lo que firmaron- deben mantener abierto el diálogo con esa parte de la sociedad civil, pues la firma y el evento sin duda fueron un simbólico pero crucial acto público que refleja el deseo compartido por transformar la realidad desde sus raíces. Unas raíces que deben ser alimentadas con la memoria de las víctimas, con la sana y activa indignación transformadora.

Dice el papa Francisco que la construcción de paz se asemeja a un delicado y tenaz tejido social, en el cual cada hilo representa un esfuerzo individual y colectivo que, entrelazado, forma una red resistente, cohesionada y duradera. Este tejido no se crea de la noche a la mañana; requiere paciencia, perseverancia y la voluntad de abordar los problemas de manera integral y colaborativa. La paz no es la mera ausencia de conflicto, sino la presencia de condiciones que permiten el desarrollo pleno de las personas y las comunidades. En este contexto, la paz se construye a partir del diálogo, la justicia y el reconocimiento de la dignidad humana.

Los hechos de Cerocahui evidenciaron que la violencia no solo afecta a las víctimas directas, sino que se extiende a todo el entorno social, generando miedo, desconfianza y fragmentación. Pero también nos ha recordado que, la memoria es una fuerza activa: La respuesta colectiva ha sido un testimonio de resiliencia y una demostración de que, a pesar de la gravedad de los actos de violencia, la sociedad tiene la capacidad de unirse y trabajar hacia un objetivo común.

Este movimiento por la paz emanado e irradiado desde la Tarahumara en Cerocahui muestra cómo la construcción de paz implica la participación activa de todos los sectores, incluyendo a líderes comunitarios, organizaciones no gubernamentales, autoridades locales y ciudadanos.

Para este próximo 20 de junio, la Compañía de Jesús y otras organizaciones vinculadas a los diálogos por la paz organizan eventos orientados a fortalecer la #MemoriaCerocahui: Una misa en la parroquia de San Francisco Javier donde fueron ultimados los religiosos, un repique general de campanas en todos los templos jesuitas del país y la develación de un mural en la Ciudad de México, en la simbólica parroquia de la Sagrada Familia donde se veneran los restos de otro mártir jesuita mexicano contemporáneo: el beato Miguel Agustín Pro Juárez, el padre Pro.

*Director VCNoticias.com @monroyfelipe

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