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Andrea Villamizar Andrea Villamizar

Opinión

Nómina electrónica, un paso hacia la transformación electrónica en Colombia

Andrea Villamizar

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Siguiendo los pasos de muchos países de Latinoamérica, Colombia avanza en su proceso de digitalización de la economía con la implementación de la nómina electrónica, un documento estratégico para reducir trámites, mejorar su administración tributaria y tener acceso más eficiente a la información.

A diferencia de otras economías, a través de la facturación electrónica, esta nueva normativa resulta más sencilla en territorio colombiano, pues solo exige la firma electrónica a aquellas empresas sujetas al pago del Impuesto Sobre la Renta (ISR) y el Impuesto al Valor Agregado (IVA), y no a los empleados.

Entendamos que la nómina electrónica es el documento electrónico que reporta los pagos a la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) -de costos, deducciones o impuestos descontables, derivados de pagos que se realizan en virtud de una relación laboral o legal- y no a la forma de cubrir la nómina de un negocio  través de un medio digital. Según establece el Proyecto Resolución, las empresas deben adaptar sus sistemas de facturación para comenzar a emitir las nóminas de forma electrónica a partir del 31 de mayo y hasta el 1 de diciembre.

No olvidemos, que la implementación de esta herramienta contempla, por un lado, las emisiones de nóminas electrónicas, y, por otro, notas de ajuste del documento de soporte de pago, es decir, los documentos electrónicos que deben emitirse para rectificar o modificar las nóminas electrónicas en caso de error.

Para mayor control, la autoridad fiscal de Colombia prevé un cronograma de adopción escalonado, hasta enero de 2022, según el número de empleados de las compañías, aunque cualquier empresa que cuente con firma electrónica puede anticiparse al calendario establecido y comenzar a emitir las nóminas de dicha forma.

Las exigencias naturales del mercado y de la competitividad obligan a las compañías a delegar procesos y operaciones que no son parte de su core business, y que le restan competitividad y productividad; por supuesto, la administración de la nómina -incluida la implementación de la nómina electrónica- no es la excepción.

Por consiguiente, los recursos, experiencia, know-how y tecnologías de un aliado estratégico como Grupo Soluciones Horizonte, pueden simplificar el cumplimiento de diferentes normativas y mejorar notablemente el rendimiento de una organización.

En el caso particular de las empresas nacionales creadoras de software y tecnología, la nómina electrónica se presenta como una gran oportunidad  para demostrar su capacidad de responder de forma rápida ante las normativas gubernamentales y dar soporte a otras firmas.

Es por eso que con mucho trabajo por delante para consolidar la transformación digital de las empresas colombianas, es claro que las autoridades y las empresas especializadas en el rubro tributario debemos trabajar de la mano para la correcta puesta en marcha de los esquemas de control y fiscalización, e ir a la par de naciones de la región, tales como Chile, Brasil o México, que son pioneras en la modernización tributaria.

*Andrea Villamizar Giraldo
Founder & CEO GSH Grupo Soluciones Horizonte



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Análisis y Opinión

Narcotráfico a las puertas de la frontera y lejos de la justicia

José Vilchis Guerrero

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Nigromante

Cuando el Departamento de Estado norteamericano triplicó la recompensa para dar con el paradero de Ismael El Mayo Zambada, líder del Cártel de Sinaloa, con la participación de los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán, se revivió la polémica por la impunidad que gozan éstos últimos en la imaginería popular. Y con la política del nuevo gobierno de la 4T en el combate al narcotráfico, es difícil siquiera imaginar que pudiera concluir la impunidad de estos criminales luego de 3 años en que no se ha visto nada espectacular en esta lucha.

El ofrecimiento del gobierno de Estados Unidos al subir de 5 a 15 millones de dólares la recompensa a quien ofrezca información para capturar a El Mayo despierta el interés por intensificar la guerra contra el narcotráfico, que hace 12 años contó con la incondicional ayuda del presidente rijoso Felipe Calderón Hinojosa, quien para ganar credibilidad retó al crimen organizado y declaró la guerra al narcotráfico sin antes haber volteado hacia las fuerzas armadas a las que utilizó a su antojo en una guerra sin sentido que al final fue una guerra perdida.

Ahora el gobierno de la 4T tiene otro punto de vista y aplica otros mecanismos basados en labores de inteligencia para combatir a los cárteles de los cuales tiene ubicados a 37 entre los más relevantes aunque entre algunos de ellos se trate de grupos que se desprendieron de organizaciones que se han expandido en todo el territorio. No hablamos de “abrazos no balazos”, porque esa es una postura que no explica nada, porque en esa ambigüedad no se entiende la estrategia.

Al ponerle precio a la cabeza de El Mayo Zambada, de quien la agencia antidrogas Drug Enforcement Administration (DEA) sólo tiene la última fotografía que el personaje se sacó junto a don Julio Scherer García y que fue la portada icónica del semanario Proceso, es uno de los pocos datos con que cuenta, por lo que ofrece la recompensa más alta que se haya ofrecido por tener información de cualquier otro capo mexicano. Está más abajo el precio que ofrece de 10 millones de dólares a cambio de información sobre Nemesio Rubén Oseguera Cervantes alias El Mencho.

En la DEA, donde tradicionalmente trabajan algunos encubiertos que en ocasiones se han convertido en agentes dobles que están dentro del narcotráfico y negocian la compra venta de narcóticos, como se ha demostrado en casos como el del legendario Enrique Camarena Salazar, sobre quien pesaron las sospechas de su complicidad con cabezas de los nacientes cárteles en los años setenta con Caro Quintero a la cabeza, a quien responsabilizan a la fecha en la DEA de haberlo victimado a mediados de 1984 en Guadalajara, Jalisco, y por lo cual estuvo preso por 28 años.

Según el Departamento de Estado, El Mencho, a la cabeza del Cártel de Jalisco Nueva Generación sería uno de los principales socios de la organización de Sinaloa, porque mantiene una sólida relación comercial con El Mayo Zambada, en el sucio negocio del embrutecimiento que ocasiona la muerte de 250 adictos cada día del otro lado de la frontera del principal país consumidor de drogas del mundo.

“Zambada García es socio comercial desde hace mucho tiempo del líder del Cartel de Sinaloa, el convicto Joaquín Guzmán Loera, también conocido como “El Chapo”. El aumento es acorde con su posición de liderazgo en el Cartel de Sinaloa”, señala un comunicado del Departamento de Estado.
Como es sabido, El Mayo Zambada fue el principal socio y hasta compadre de Joaquín Guzmán Loera, quien se convirtió en la sensación mediática de todos los tiempos y que ahora purga una condena de por vida en Nueva York.

Si, como dice todos los días el presidente Andrés Manuel López Obrador y repite a coro Rosa Icela Rodríguez, la titular de Seguridad, que no por los abrazos no balazos el gobierno está cruzado de brazos, falta ver que sea eficaz la política para conseguir la paz y no ganar la guerra; o los explosivos con mensajería privada –regalos de cumpleaños- pasarán a la normalidad con el riesgo de que Joe Biden llegue a donde no alcanzó a llegar el belicoso Donald Trump, quien buscó tipificar el narcotráfico con el terrorismo.

ebv

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Análisis y Opinión

A punta de látigo

Felipe Monroy

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Muchas veces he oído que la sociedad avanza, que modifica su cultura gracias a los desarrollos técnicos y científicos, que la incontenible realidad empuja los necesarios cambios legales y educativos porque los valores de ayer no pueden ser los de mañana; luego aparecen escenas de hombres azotando, a punta del ignominioso látigo y desde su imperial poderío cabalgante, a humildes inmigrantes, familias en orfandad de patria cuyo único pecado ha sido dirigir sus pasos hacia la fuente del dinero que dejó su tierra yerma y desolada.

El respeto a la dignidad y naturaleza humana es quizá la deuda que el siglo XXI debía saldar tras el terrible comportamiento de los estados y los gobiernos durante el siglo de las grandes guerras; y, sin embargo, casi en todos los rincones de este planeta, persisten los malabaristas ideológicos que inventan conceptos anti-antropológicos para no responder a los verdaderos dramas de la especie humana: las pobrezas, las violencias, las migraciones y las incontables carencias sociales que condenan a una tragedia sisífica a las familias para las cuales ningún estado moderno trabaja.

Pulverizadas, las familias son vistas desde el Estado y las estructuras sociales modernas apenas como conglomerados fortuitos de egoístas individuos cuyo mayor anhelo es, más que la independencia y la cooperación, la autocomplacencia en sus confusiones, seducciones y obsesiones. Más que ayudar en las afecciones y aflicciones más profundas de la psique y la naturaleza humana, se obliga a invisibilizar el dolor con las máscaras de bienestares ilusorios y modernísimos relativismos dignos de Poncio Pilatos. Más que abrirle espacio y certeza a la vida, se garantiza que el cálculo de los limitados recursos existentes le cercene al futuro la esperanza y se sanciona a quienes, en gestos de honesta otredad, ofrecen la débil fortaleza de sus brazos y su conciencia.

Desde la capital de un imperio decadente y desgarrado por las fantasías del mercado, las imágenes de agentes norteamericanos azotando con látigos a migrantes haitianos (cuya patria han ido perdiendo a brazadas por el infortunio y la avaricia) son tan indignantes como las de los menores migrantes aislados en jaulas de metal y tan dolorosas como los incontables actos de discriminación racial, xenófoba y aporófoba como los que atestan los noticiarios nocturnos.

Estas agresiones sistémicas nos urgen a dar respuestas; sin embargo, es claro que no todas son válidas, útiles o permanentes. No todas se alinean con la justicia o la paz; y, peor, no todas dignifican al ser humano, a su naturaleza o su libertad.

Hace justo seis años, durante la visita del papa Francisco a la Asamblea General de las Naciones Unidas, el líder católico aseguró que “el desarrollo humano integral y el pleno ejercicio de la dignidad humana no pueden ser impuestos” sino edificados desde las personas y sus familias; también advirtió que, sin el reconocimiento de límites éticos naturales, existe el riesgo de que el ideal que busca salvar a las futuras generaciones se convierta en “un espejismo inalcanzable o, peor aún, en palabras vacías que sirven de excusa para cualquier abuso y corrupción, o para promover una colonización ideológica a través de imposición de modelos y estilos de vida anómalos, extraños a la identidad de los pueblos y, en último término, irresponsables”.

En el discurso, el entonces presidente norteamericano Barack Obama, parecía entenderlo pero tuvo demasiadas oportunidades para demostrar todo lo contrario; después transitó Donald Trump en el empíreo de la nación y su esencia política fue claramente el radicalismo polarizante y el vértigo de la autorreferencialidad. Ahora Joe Biden nuevamente parece comprender esto en sus discursos de espíritu humanitario y católico, pero los látigos de la superioridad descarnada dicen todo lo contrario.

Y no es sólo el tema de migratorio; son las muchas polémicas y porosas fronteras de la modernidad que, fuera de los avances técnicos y sociales, no logran atender la esencia humana en su dignidad y en conciencia. El papa Francisco ha aseverado en diversas ocasiones que entre las patologías sociales modernas hay una visión distorsionada de la persona, una mirada que ignora su dignidad y su carácter relacional, “miramos a los demás como objetos de usar y tirar… esa mirada nos ciega”.

Sin embargo, esa mirada no sólo hace daño al prójimo, también a nosotros mismos. Por ello, el filósofo Byung-Chul Han considera que la curva de agresiones y violencias sólo pueden culminar en una fusión entre la víctima y el victimario, entre el amo y el esclavo, entre la libertad y la violencia; nosotros mismos, destruimos nuestro sentido al negar el sentido al otro.

En conclusión, en la punta de ese látigo no está el migrante, el pobre o el indefenso, estamos nosotros mismos con toda la arrogancia de usar el fuste sólo “porque el mundo avanza” y porque “tenemos la libertad de ir marcándonos el paso” aunque perdamos algo de humanidad en el proceso.

*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe

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