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Tamal de huevo Tamal de huevo

Opinión

Tamal de huevo

Domingo Días

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Ante la controversia que se desató por la supuesta eliminación del Código Penal el delito de feminicidio, delito que según informes oficiales “solamente” ha crecido un 104% en los últimos tres años y existen muchos casos que no se consideran feminicidio por la misoginia e intereses políticos, íbamos a dedicar esta columna al tema.

Pero a petición de Mi Viejito Lindo dejaremos este tema de un lado ya que hay pruebas de que sus detractores lo están magnificando para causarle daño a su imagen, y nos distrae de lo realmente importante que es la rifa no rifa del avión presidencial y que por andar de flojos ya ni nos acordamos de nuestra Constitución.

Con gran acierto y su magnífico ojo clínico, vio cómo el pasado 3 de febrero nadie se acordó de la Constitución Mexicana, cosa que le preocupó de sobremanera.

Con la finalidad de que nuestros niños no se olviden de nuestros héroes, o más bien de los que la versión oficial de la historia nos ha dado, una versión oficial en blanco y negro sin grises, donde sólo hay héroes y villanos, sin ningún ser humano con virtudes y defectos, Mi Viejito Lindo manda iniciativa al Congreso para eliminar la movilidad de estas fechas.

Estamos ansiosos de saber qué sucede, ya que nuestros legisladores han demostrado con creces que creen fervientemente en la separación de poderes y no reciben línea de Palacio Nacional, ya que la existía en Los Pinos ya se canceló por falta de pago.

Cabe mencionar que el actual secretario de Turismo, Miguel Torruco, cuando estaba del lado empresarial fue de los principales promotores de esto, y ahora no le quedó de otra y al acostumbrado estilo de la 4T, ni modo: “si lo dice Andrés a lamerle los pies”, donde podemos darle la medalla de oro al ingeniero Javier Jiménez Espriú que ya domina este esto.

Por más argumentos que se han dado en diversos medios, desde la parte económica con la derrama que en materia de turismo genera, hasta la parte social donde se habla de la integración familiar, lo cual es fundamental en la reconstrucción del tejido social del país, elemento clave del “abrazos y no balazos” para lograr la paz en Mexico, estos no fueron suficientes.

Y como van a ser suficientes, si Mi Viejito Lindo, experto en historia y amante de los héroes patrios, sabe de la importancia de llevar tatuado en el corazón el amor por la patria, acaso no han visto el fervor y la enjundia con la que entona nuestro Himno Nacional en las ceremonias oficiales, y la gallardía y porte para saludar a nuestro lábaro patrio. No cabe duda, su ejemplo va permeando en nuestros corazones, de igual manera que su honradez probada ya es una consigna personal en sus más cercanos colaboradores como Marcelo Ebrard y Manuel Bartlett.

Pero como siempre en esta 4T, Miguel Torruco ya tiene un “Plan B” y ya está viendo con Esteban Moctezuma encontrar fechas para que los alumnos puedan tener fines de semana largos y hacer estos obligatorios para todos.

Excelente plan, ahora descansaremos los tres fines de semana largos para apoyar al turismo y la integración familiar, además de los días oficiales y los puentes que se puedan lograr cuando estos caigan en martes o jueves, eso si con el compromiso de cumplir nuestro deber cívico de acordarnos porqué nos tocó rascarnos el ombligo ese día.

De la rifa, cada día todo está más claro, se rifa un avión que no es avión, pero se rifa lo que vale el avión, un avión que prometió vender y no ha vendido y ahora lo está rifando, pero no lo va a rifar, “parece trabalenguas”.

Nuevamente con su ojo clínico se dio cuenta que al no rifar realmente el avión se generó un desánimo en participar, ya que es más de lo mismo, un simple sorteo a los que ya nos tiene acostumbrada la ahora extinta Lotería Nacional para la Asistencia Publica en proceso de fusión con Pronósticos Deportivos, decidió organizar una cena con los 100 hombres y mujeres que dominan el ámbito empresarial de este país para venderles algunos boletitos.

El objetivo de esta cena era colocar 4 millones de los 6 millones de cachitos de $500.00 cada uno en paquetes de 40 mil boletos cada uno con una aportación de 20 millones cada empresario.

En esta deliciosa cena de tamales de chipilín y chocolate, ya que a estos no les gusta el atole con el dedo, se dedicó a explicarles con detalle el objetivo de la rifa y cómo se está organizando esta. Y estos que han demostrado que de negocios si saben y que siempre hay que estar bien con quien les puede dar o revocar concesiones, mandar auditorías, dar y quitar contratos, no se les atragantaron los “Tamales de (a) Huevo” y sacaron las chequeras.

Nuestro flamante e independiente fiscal general, Alejandro Gertz Manero, quien no recibe línea de Mi Viejito Lindo, como buen investigador y con la perspicacia que lo caracteriza, encontró cómo convencer a una empresa constructora, a la que le habían dado una lanita por la cancelación de un contrato con el Infonavit, regresara 2 mil millones, el 40% de lo que recibió por esta cancelación.

Le entregó como dicen por allí, haciendo “caravana con sombrero ajeno”, estos 2 mil millones que pertenecen al Infonavit, es decir, a los trabajadores que han puesto su dinero para poder hacerse de su casita.

Hay que ver como resuelven el problema del Infonavit cuando éste quebranto salga a flote y se necesiten esos 5 mil millones que debió pagar Alejandro Murat Hinojosa, actual gobernador de Oaxaca, cuando era Director General de este instituto para poder cancelar el contrato que tenía de exclusividad con una constructora.

Domingo Días.
domingo.dias@yahoo.com.mx
Twitter: @domingodias7
www.domingodias.com

• “Un año más para que esto cambie por completo”, AMLO 1/11/19. Que emoción en tan sólo 260 días México será otro.

ebv



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Laboratorio de Ideas

¿Qué aprendimos de la elección del 2006?

Cristian Ampudia

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De pronto, y en medio de una pandemia mundial, nos encontramos con la madre de todas las batallas electorales: la elección del 2021 en México, por la que ya comenzamos a ver cambios en el panorama político en el país y en la vida pública.

Y no es para menos. Es probable que estemos hablando de las elecciones más importantes en la historia de México, pero pongámoslo en perspectiva: el año entrante se renovarán 15 gubernaturas estatales, de las cuales actualmente ocho son del PRI, cuatro del PAN, una independiente (Nuevo León), una del PRD (Michoacán) y una de Morena (Baja California).

De entrada esto puede pintar de una color diferente el mapa electoral del país, o de varios, ya se verá en los meses siguientes.

También se renovarán 27 legislaturas y 28 ayuntamientos de entidades federativas.

Si lo vemos en cifras, en los próximos comicios electorales estarán en disputa alrededor de 3 mil 200 cargos de elección popular, entre diputados (federales y locales), alcaldes, regidores y síndicos municipales. Además de los ya citados 15 gobernadores.

Sólo Durango y el Estado de México no tendrán comicios locales, lo que puede dar una muestra de la dimensión de estas elecciones, sin embargo, no es lo más importante de este ejercicio democrático, no.

La importancia radica en que estarán en juego dos visiones de país (difícilmente habrá una tercera), de cómo manejar las riendas de México y una sociedad polarizada al extremo, tal y como sucedió en las elecciones del 2 de julio de 2006.

Aquella jornada electoral se caracterizó, además de la marcada división entre los seguidores de Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador, por la ventaja que tuvo el tabasqueño al inicio de los conteos rápidos, misma que se fue diluyendo conforme avanzó la noche.

Fue hasta las primera horas del jueves 6 de julio, con casi el 98% de las casillas computadas, que se dio a conocer que Calderón desplazó a López Obrador en la contienda por la presidencia. El conteo finalizó aquella misma tarde y el presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), Luis Carlos Ugalde, declaró vencedor a Calderón Hinojosa por un margen mínimo.

Desde entonces, se desataron una serie de movimientos en defensa del voto por parte de ambos bandos, los cuales parecían comenzar a ser cosa del pasado. Hoy enfrentamos un escenario muy similar en cuanto a polarización se refiere y Morena buscará demostrar que puede llevarse el carro completo y no suena descabellado. La razón es sencilla: sus oponentes no parecen estar listos ni organizados para dar pelea.

Restan muchas variables a tomar en cuenta en el futuro de esta elección. ¿Recuerdan que abrimos esta columna señalando que estamos en medio de una pandemia que aún no ha sido superada? Es muy posible que el resultado de las elecciones dependa de lo bien o mal librado que salga México de este infortunado asunto.

Una vez más la premisa dictada “estás conmigo o contra mí” (con todas las consecuencias que tuvo para el país) parece ser el común denominador para la siguiente elección. La polarización ya se respira y los partidos tienen lista la maquinaria para salir a buscar una vez más el voto… entonces, una vez más le pregunto: ¿qué aprendimos de la elección del 2006?

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Análisis y Opinión

Discurso para un entremés sexenal

Felipe Monroy

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¿Por qué la comunicación de López Obrador parece cada vez menos eficiente? ¿Qué ha pasado con ese orador absoluto que motivaba, cautivaba y convencía a millones de mexicanos desde el podio? A dos años de su triunfo electoral, el presidente ofreció nuevamente un informe sobre el estado de la administración federal en lo que ha denominado Cuarta Transformación de la vida pública de México, y vale la pena analizar lo que sucede en materia comunicativa presidencial.

Debido a la pandemia y a la incertidumbre, el mensaje de este primero de julio sufrió obvias limitantes: El escenario, aunque simbólico, resultó más sombrío que solemne; en el proscenio, una inquietante silla vacía sin propósito tensaba la atención al orador; y el público (Beatriz Gutiérrez más un puñado de miembros del gabinete), apenas se hizo notar por sus aplausos de reciedumbre. Lejos del pueblo y de la base social que lo llevó al poder, López Obrador sólo tenía su discurso para brillar.

Y, sin embargo, nada destacó en la base del discurso. El presidente se mantiene en sus trece respecto a su mensaje. El texto es idéntico en estructura a los ofrecidos los últimos cinco primeros de julio y diciembre. Todos están construidos de la siguiente manera: 1. La identidad de la 4T; 2. Los nobles principios que le caracterizan; 3. Los logros y avances de la administración; 4. La naturaleza y resistencia de los adversarios; y 5. El legado histórico al que se aspira.

No es una mala estructura; de hecho, guarda una cualidad pedagógica eficiente. Pero algo sucede con estos mensajes (que en realidad son muy altas oportunidades de comunicación por su expectativa): cada vez se asemejan más a un inocuo ruido de fondo, un sonsonete prescindible cuyo sentido se ha diluido. ¿Por qué?

Hay un riesgo en este tipo de discursos, suelen provocar vacío en el oyente honesto, en el ciudadano que dispone su atención sin fanatismo ni prejuicio. Es un hecho que al partidario no le interesa el contenido del mensaje sino la forma y la retórica de la victoria; mientras, el malqueriente sólo espera con malsana fruición las fallas y las ofensas para señalarlas. Pero ¿qué hay para esa franja ciudadana que escucha con criterio y expectativa razonables? ¿Cómo volver a ganar su interés?

Para muchos, el modelo de comunicación presidencial de López Obrador está ya agotado debido a la permanente y extensa conferencia matutina junto a los profusos y reiterados informes a la nación. La identidad de la 4T requiere más hechos que palabras; sus principios exigen ejemplos y no sólo promesas; los mencionados avances esperan el imprescindible contraste periodístico; los adversarios evidencian sus credenciales por sí mismos; y corresponderá a la historia juzgar si esta administración deja o no buen legado.

Sin embargo, hay una explicación más simple: el mensaje presidencial ya no interpela ni a la imaginación ni a la expectativa de las audiencias. Los ciudadanos, ávidos de teorizar, interpretar y participar activamente en la comunicación (los llamados ‘prosumidores’, productores y consumidores de información), no reciben estímulo alguno para construirse narrativas sociales futuras, para animarse a la esperanza o para sentirse partícipes de una ilusión.

En el pasado, el discurso lopezobradorista conseguía esa esperanza: motivaba narrativas en millones de mexicanos que eran capaces de imaginarse en escenarios distintos a la podredumbre política imperante; detonaba en la mente de los ciudadanos la idea de su papel crucial en la urgente necesidad de un cambio radical; despertaba en ellos la necesaria confianza para depositar en él la misión de acabar con la corrupción que mantenía sumida en la pobreza y la violencia a toda una nación.

El futuro, no obstante, será de quien hoy siembre en las historias personales de los ciudadanos, una narrativa que le conmueva o apasione hasta la diligencia participativa. Por desgracia, el discurso presidencial parece ahora apelar a la pasividad, a la paciencia del respetable; más que partícipe, el ciudadano se reduce a espectador de conferencias y mensajes.

Si se pone atención, López Obrador colocó en posiciones equidistantes (justo antes y después de enumerar los avances de su administración) dos ideas aparentemente distintas pero que cumplen un mismo propósito: “Nunca, en más de un siglo, se ha insultado tanto a un presidente de la República…” y “sostengo que para el 1° de diciembre de este año estarán ya establecidas las bases de la nueva forma de hacer política”. En concreto, dice que, a pesar de las resistencias, buscará cincelar su oportunidad histórica. Es un bello pensamiento dicho en voz alta, pero nada más.

*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe

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