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Residencias Medicas

Residencias médicas en México: formación profesional que exige dignidad

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Ciudad de México.— En hospitales mexicanos, médicos residentes sostienen guardias de hasta 36 horas continuas mientras aprenden, atienden y resisten un sistema que normalizó el desgaste.

La salud mental entra a la opinión pública con nuevos testimonios

El tema resurgió tras el suicidio del médico Abraham Reyes y abrió una pregunta necesaria sobre cultura hospitalaria. La evidencia testimonial muestra prácticas persistentes que impactan la formación, seguridad del paciente y bienestar humano.

¿Qué sucede dentro de las residencias médicas?

La Dra. Jessica Nanoush Rayek, especialista en salud mental del Hospital ABC, describió una realidad conocida y poco visible. Los residentes ocuparon un lugar híbrido entre trabajador, becario y estudiante.

Esa condición acumula desventajas laborales, académicas y legales

La especialista en la salud explica que el acoso, las jornadas extenuantes y los descansos insuficientes se ha normalizado por generaciones.

“Las guardias de 36 horas aparecieron como práctica frecuente. A ellas se sumaron jornadas diarias de 7 a 18 horas. Como castigo, algunos residentes recibieron más guardias”, externó.

La especialista señaló humillaciones verbales y no verbales. Escuchó descalificaciones profesionales y agresiones de género. Esas conductas minaron la autoestima y la vocación.

La Dra. Nanoush Rayek afirmó que estas condiciones favorecieron depresión, burnout e ideas suicidas.

La mala alimentación y los espacios de descanso inadecuados agravan el impacto, lo que desincentiva a los residentes e incluso muchos de ellos abandonan la carrera.

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La formación continua fuera del hospital con tareas, clases y exámenes. El residente en turno vive en “modo supervivencia”, según la especialista en la salud.

También expresa que el desgaste no queda en lo personal.

La especialista advierte también riesgos para los pacientes cuando el cansancio extremo aumenta la posibilidad de cometer errores humanos. La seguridad clínica también depende del cuidado al cuidador.

La cultura hospitalaria reprodujo prácticas heredadas

Médicos formados en contextos de abuso tienden a normalizar ésta “practica” lo que se repite de generación en generación.

La especialista explica que el miedo a denunciar persiste. En varios casos, las denuncias no prosperan y los residentes enfrentan represalias, lo que genera aún más rencor y depresión en ellos.

Las políticas de “cero tolerancia” existen en el discurso. Sin sistemas robustos de denuncia y acompañamiento, su efectividad resulta limitada.

La Dra. Nanoush Rayek propone mecanismos anónimos, protección al denunciante y consecuencias claras para agresores. También sugierie prevención y seguimiento psicológico periódico.

Consecuencia extrema y fallo institucional

El fallecimiento de Abraham Reyes funciona como una alerta social. Sin acusar, el caso evidencia un bloqueo institucional histórico.

Además, los residentes no encajan plenamente como trabajadores ni como estudiantes. Esa ambigüedad los deja derechos y sin protección.

La conversación social avanza con movimientos de denuncia en redes.

La visibilización aparece como primer paso para el cambio.

¿Existe un camino de salida?

Asimismo, la médica plantea horarios dignos, sanciones claras y acompañamiento real. Señaló la necesidad de capacitación emocional para enfrentar pérdidas clínicas.

Además, propone espacios de terapia psicológica y formación en manejo del duelo. Nadie enseña a los médicos a procesar la muerte de un paciente, resalta.

“El cambio, afirma, inició dentro del gremio. La ética médica exige romper la cadena del abuso y construir entornos formativos más humanos”, aclara.

ARH

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