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Ciencia

Explican cómo se construyeron las Pirámides de Guiza

El Río Nilo habría sido de gran ayuda

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El Cairo.— Uno de los grandes misterios de la historia de la humanidad ha sido revelado tras 4 mil 500 años. Un estudio reveló al fin cómo se construyeron las Pirámides de Guiza, en Egipto.

Un artículo publicado en la revista PNAS explica que “los ingenieros del antiguo Egipto explotaron un antiguo canal del Nilo para transportar materiales de construcción y provisiones a la meseta de la región”.

Hasta hace poco, la historia fluvial del Río Nilo era desconocida, pero los estudios recientes indican que los niveles del río ayudaron a la construcción de las pirámides.

Los análisis indican que el puerto usado en la construcción legendaria estaba a siete kilómetros al oeste del actual río.

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Para llevar los materiales empleados hasta el lugar de construcción se usaron ensenadas bastante profundas.

“Sin embargo, hay una escasez de evidencia ambiental sobre cuándo, dónde y cómo evolucionaron estos paisajes antiguos”, indica el análisis.

Pero persisten las preguntas sobre cómo los egipcios diseñaron el acceso al agua a las pirámides de Giza. En el momento en que se estaban construyendo, el norte de Egipto estaba sufriendo algunos cambios climáticos extremos.

Estos cambios incluían inundaciones repentinas que asolaban repetidamente la Ciudad Perdida de las Pirámides, Heit el-Ghurab, que albergaba a trabajadores temporales.

Los investigadores recurrieron a los granos de polen fosilizados para pintar una imagen más detallada del sistema fluvial tal como funcionaba hace milenios.

Los granos de polen se pueden conservar en sedimentos antiguos.

JAHA



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Ciencia

Descubren virus de murciélago similar a SARS-CoV-2

Es capaz de infectar humanos y resistente a las vacunas

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Washington.— Un virus recientemente descubierto en un murciélago y similar al SARS-CoV-2 es capaz de entrar en las células humanas y sería resistente a las vacunas.

El virus se llama Khosta-2 y es un sarbecovirus, la misma subcategoría que el virus causante del covid-19, indica el estudio que publica Plos Pathogenes.

Expertos de la Universidad Estatal de Washington descubrió que las proteínas de Khosta-2 pueden infectar células humanas. Además, son resistentes tanto a los anticuerpos monoclonales como al suero de personas vacunadas contra el SARS-CoV-2.

Los virus Khosta-1 y Khosta-2 fueron descubiertos en murciélagos en Rusia en 2020 y en un primer momento parecía que no amenazaban a los humanos.

Sin embargo, tras analizarlos a profundidad, vieron que podían infectar a las células humanas.

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Se determinó que Khosta-1 es un bajo riesgo para los humanos. Pero el Khosta-2 mostraba “algunos rasgos preocupantes”, según un comunicado de la Universidad de Washington.

Al igual que el SARS-CoV-2, Khosta-2 puede utilizar su proteína Spike (S) para infectar uniéndose al receptor ACE2 de las células humanas.

Los investigadores quisieron determinar si las actuales vacunas podrían proteger contra este virus y vieron que no era neutralizado por el suero derivado de grupos vacunados para covid-19.

También probaron con suero de personas que habían sido infectadas por la variante ómicron, pero los anticuerpos tampoco fueron eficaces.

De acuerdo a la publicación, el Khosta-2 carece de algunos de los genes que se cree que están implicados en la patogénesis en humanos.

Esto podría cambiar, pues existe el riesgo de que se recombine con un segundo virus como el SARS-CoV-2.

El descubrimiento expone la necesidad de desarrollar vacunas universales que protejan contra los sarbecovirus en general y no sólo contra variantes de SARS-CoV-2

JAHA

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Ciencia

Covid-19 aumenta el riesgo de problemas cerebrales a largo plazo

Los problemas de memoria o niebla cerebral son uno de los síntomas más comunes relacionados con el cerebro.

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Estados Unidos.- Un estudio señala que son un 50 % más propensas a sufrir un ictus y tiene un 77 % más de riesgo de desarrollar problemas de memoria.

La investigación que publica Nature Medicine y lidera la Universidad de Washington en Saint Louis (EE.UU) señala, entre los problemas que se pueden desarrollar en el primer año tras la infección son accidentes cerebrovasculares.

Además de convulsiones, depresión, ansiedad, trastornos de la memoria y del movimiento.

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El autor principal del estudio, Ziyad Al-Aly, de la Universidad de Washington dijo que han visto problemas en individuos previamente sanos y en aquellos que han tenido infecciones leves, independientemente de la edad, el sexo, la raza o los hábitos de vida.

El equipo estudió 44 trastornos cerebrales y neurológicos entre pacientes hospitalizados y no hospitalizados, incluidos los ingresados en la unidad de cuidados intensivos.

Analizaron unos 14 millones de historiales médicos y crearon un conjunto de datos controlados de 154.000 personas que habían dado positivo en Covid-19 entre el 1 de marzo de 2020 y el 15 de enero de 2021.

Y que habían sobrevivido a los primeros 30 días después de la infección.

Crearon dos grupos de control, uno con personas no infectadas durante ese mismo periodo y otro con datos de personas de antes de que se declarara la pandemia.

Pocos participantes en el estudio estaban vacunados pues en las fechas escogidas las vacunas no estaban ampliamente disponibles.

Los investigadores examinaron la salud del cerebro durante un año y los datos indicaron que las afecciones neurológicas se produjeron en un 7 % más de personas con covid-19 frente a las que no habían sido infectadas.

Los problemas de memoria o niebla cerebral son uno de los síntomas más comunes relacionados con el cerebro y con el virus de larga duración.

En comparación con los grupos de control, las personas que contrajeron el virus tenían un 77 % más de riesgo de desarrollar problemas de memoria, que “se resuelven en algunas personas, pero persisten en muchas otras”, dijo Al-Aly.

Además, las que habían tenido el virus eran un 50 % más propensas a sufrir un ictus isquémico; un 80 % a sufrir epilepsia o convulsiones.

Un 43 % a desarrollar trastornos como ansiedad o depresión, un 35 % a tener dolores de cabeza y un 42 % a padecer trastornos del movimiento, como contracciones musculares y temblores.

El estudio también indica que los afectados por la enfermedad tenían un 30 % más de probabilidades de sufrir problemas oculares, como visión borrosa, sequedad e inflamación de la retina.

Finalmente, un 22 % más de desarrollar anomalías auditivas, como acúfenos o pitidos en los oídos.

ARH

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