Ciudad de México.— Para muchas familias, el teléfono móvil se consolidó como el regalo más deseado durante la Navidad, especialmente entre adolescentes que lo pidieron como primer dispositivo personal.
Daniel Enguídanos Vanderweyen, profesor especialista en tecnología del CES Cardenal Cisneros, advirtió que el primer móvil siempre debe ir acompañado de reglas y acuerdos de uso.
Desde su perspectiva, el dispositivo no representa solo un objeto tecnológico, sino una puerta de entrada a entornos digitales complejos.
Diversos organismos internacionales coincidieron en que el uso temprano e intensivo de pantallas se asoció con riesgos para el bienestar infantil y adolescente.
La Organización Mundial de la Salud alertó sobre efectos en el sueño, la atención y la salud mental vinculados al tiempo excesivo frente a pantallas. Por su parte, la Asociación Americana de Psicología documentó relaciones entre uso problemático de redes sociales, ansiedad y autoestima en adolescentes.
Riesgos asociados al uso temprano del celular
Enguídanos explicó que los peligros más conocidos, como ciberacoso o grooming, representaron solo una parte del problema. El uso inadecuado de celulares, redes sociales y videojuegos se vinculó con dificultades emocionales, reducción de la motivación académica y aislamiento social progresivo.
Investigaciones citadas por la OCDE señalaron que la multitarea digital afectó procesos de memoria y atención en contextos educativos.
Estos efectos se intensifican en etapas tempranas del desarrollo, cuando el cerebro aún se encontró en formación.
El profesor subrayó que muchos impactos negativos no provinieron solo de los contenidos digitales, sino de actividades saludables que dejaron de realizarse. El tiempo frente a pantallas sustituyó lectura, juego libre, convivencia familiar y actividad física, elementos clave para el desarrollo integral.
Tecnología diseñada para captar atención
Especialistas en neurociencia y psicología coincidieron en que muchas plataformas digitales se diseñaron bajo la lógica de la economía de la atención.
Autores como Jonathan Haidt y Anna Lembke documentaron cómo estas tecnologías buscaron maximizar el tiempo de uso mediante estímulos constantes y recompensas inmediatas.
Enguídanos explicó que esta dinámica afectó con mayor intensidad a adolescentes, debido a su etapa emocional y a la búsqueda de validación social. En contextos de estrés o frustración, el móvil funcionó como vía de escape, con consecuencias acumulativas a largo plazo.
Meta, empresa propietaria de Instagram y Facebook, enfrentó señalamientos públicos tras la filtración conocida como Facebook Files, donde se reconocieron impactos negativos en usuarios jóvenes, según reportes del Wall Street Journal.
Estrategias familiares para un uso acompañado
El especialista señaló que la formación de madres y padres resultó fundamental. Sin información previa, las familias enfrentaron dificultades para establecer normas coherentes o comprender conflictos derivados del uso digital.
Entre las estrategias básicas, destacó el acompañamiento temprano antes del primer móvil, la supervisión activa y límites claros de tiempo.
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Para adolescentes mayores, recomendó herramientas de control parental y evitar el uso nocturno, práctica respaldada por la Academia Americana de Pediatría.
También enfatizó la importancia de ofrecer alternativas fuera del entorno digital. Actividades sociales, deportivas y culturales redujeron la dependencia de pantallas y favorecieron el equilibrio cotidiano.
Alfabetización digital y acuerdos de uso
Enguídanos sostuvo que regalar un móvil sin acuerdos previos incrementó el riesgo de uso descontrolado. La alfabetización digital incluyó comprender la manipulación de contenidos, los efectos en la autoestima y las consecuencias de compartir información personal.
Diversos estudios europeos coincidieron en recomendar los 16 años como edad mínima para redes sociales, criterio adoptado en legislaciones recientes, como el caso de Australia.
Estas recomendaciones se basaron en el desarrollo de la identidad y la reducción de vulnerabilidades psicológicas.
El acompañamiento, el diálogo y la construcción conjunta de normas permitieron abordar el uso tecnológico como una responsabilidad compartida dentro del entorno familiar.
JAHA
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