El bostezo es un acto innato e involuntario no solo en el ser humano sino también en distintas especies animales mamíferos

México.—  El bostezo es un acto innato e involuntario no solo en el ser humano sino también en distintas especies animales y una de sus funciones estaría relacionada con la termorregulación de las estructuras faciales y del cerebro.

Así lo determinaron las pruebas realizadas en ratas blancas de alto bostezo que se desarrollaron en el Laboratorio de Neurofisiología de la Conducta y Control Motor del Instituto de Fisiología de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), a cargo del doctor José Ramón Eguibar Cuenca.

Para la Agencia Informativa Conacyt, el doctor Eguibar Cuenca, miembro de la Academia Nacional de Medicina de México y nivel III del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), explica que en el Laboratorio de Neurofisiología de la Conducta y Control Motor se dedican al estudio y desarrollo de modelos animales correlacionados con enfermedades humanas.

Entre las líneas de investigación que desarrollan, están la conducta maternal en la rata, su conducta sexual, mecanismo de aseo, el bostezo, el sueño y sus reflejos espinales, entre otros trabajos.

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Para llevar a cabo sus investigaciones, el Laboratorio de Neurofisiología cuenta, entre otras, con ratas albinas de alto y bajo bostezo de la cepa Sprague-Dawley. Las de alto bostezo en promedio bostezan 20 veces por hora, mientras que las de bajo bostezo tan solo dos veces por hora.

Estos grupos de ratas fueron obtenidos a partir de un macho con una alta frecuencia de bostezo espontáneo; con ese ejemplar se realizó un entrecruzamiento consanguíneo para fijar el carácter genético, recurriendo para mayor éxito al retrocruce (apareamiento entre el macho y sus hijas), lo que permitió reproducir las ratas de alto bostezo desde 1982 a la fecha, más de 90 generaciones.

La hipótesis Gallup sobre el bostezo

En 2010, el doctor Olivier Walusinski organizó la primera conferencia del bostezo (First International Conference on Yawning). El doctor Eguibar Cuenca, que ya tenía estudios previos sobre el bostezo, asociado a estados de ansiedad y estrés, conoció en este congreso la propuesta del doctor Andrew Gallup, de la Universidad de Nueva York.

La hipótesis del doctor Gallup plantea que al hacer una inspiración de aire fresco al momento de bostezar permitirá refrescar la sangre que va hacia el cerebro y, por lo tanto, lo enfría.

Al contar con las ratas de alto bostezo, el doctor Eguibar Cuenca propuso realizar mediciones de la temperatura de la córnea y la concha de la oreja en este tipo de ratas a través de una cámara termográfica y así comprobar de manera más certera la teoría del doctor Gallup.

Pruebas en laboratorio

“Capturamos la imagen termográfica durante el bostezo usando las ratas de alto bostezo, tomando la temperatura de la córnea y de la concha de la oreja. Esto permitió determinar los valores mínimos, el promedio y el máximo en ocho animales. Se obtuvo que cuando la rata abre la boca para bostezar, que es cuando entra el aire fresco del medioambiente, la temperatura disminuye de 36.3 a 36.1 grados. Diez segundos después desciende aún más hasta llegar a 35.8 grados, cinco décimas de grado Celsius. Y tan solo 20 segundos después del bostezo la temperatura facial regresó a 36.3 grados”.

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emc