¿Qué tanto sabe de los esfuerzos chinos por extender su influencia en el mundo? Este jueves y viernes, Trump y Xi Jinping se verán las caras.

Este jueves y viernes, Trump y Xi Jinping, como solemos decir coloquialmente, se verán las caras.

En la residencia que posee en Florida el actual Presidente de Estados Unidos, serán celebradas las pláticas de las cuales, el denominador común entre quienes por razones profesionales deben seguir sistemática y permanentemente las actividades de ambos personajes, poco se sabrá de manera oficial -salvo las conocidas formas de la diplomacia- pero, esos mismos profesionales no descartan las filtraciones de rigor.

Asimismo, dada la propensión del Presidente anfitrión a enviar tweet tras tweet, sea para celebrar algo que él considera triunfo personal, o para denostar a alguien, se espera que haya material tweetable.

Sea cual fuere el conocimiento que tengamos de la presencia china en el mundo en los tiempos que corren, y de lo que se publique y difunda de la reunión entre los dos mandatarios, vale la pena comentar la política puesta en práctica por el gobierno y el Partido Comunista Chino -que para todo fin práctico son la misma cosa-, con miras a incrementar su presencia en la escena geopolítica internacional, a la vez que asegurase el abasto de materias primas a largo plazo.

Desde hace por lo menos 25 años, la República Popular China (RPCH) se propuso convertirse en un actor de primer orden en la escena política y militar mundial.

Asimismo, dada sus limitaciones en cuanto a capacidad para producir ciertas materias primas, tanto para la producción de alimentos como para productos industriales, decidió utilizar su gran capacidad en lo que se refiere a Reservas, para con ellas facilitar su arribo a países donde, mediante sobornos y prácticas corruptas abiertas, podría asegurarse el abasto de aquéllas.

Primero fue en el Continente Africano donde desembarcaron, primero empresas del Ejército Popular de Liberación (EPL) y después, empresas en sociedad con el gobierno central y/o gobiernos de las provincias. La tercera etapa de esta invasión de empresas chinas se dio ya con empresas propiedad de empresarios privados, pero con las mismas prácticas corruptas de quienes les antecedieron.

Respecto a este proceso, vale la pena leer el muy recomendable libro de la autoría de Howard French cuyo título mismo es todo un señalamiento claro de las intenciones chinas en África: China´s Sercond Continent: How a million migrants are building a new empire in Africa.

Una vez asegurada su presencia en África, el siguiente paso a dar fue en América Latina. Venezuela, Brasil, Argentina, Bolivia y Ecuador, son buen ejemplo de lo que en nuestra Región han logrado.

Sin embargo, el país al que los chinos le han echado el ojo desde hace una buena cantidad de años en América Latina, no es otro que México.

Sin embargo, las cosas no parecen haberles salido bien en sus primeros intentos. ¿Recuerda usted la suerte corrida con la Línea 12 del Metro aquí en la CDMX?  Mucho del problema se generó, por la decisión de Ebrard de otorgar el contrato para la fabricación de los trenes a una empresa china de manera directa.

Otro ejemplo, éste más reciente, fue la desastrosa experiencia con el tren de alta velocidad a Querétaro. La forma abrupta de la cancelación del proyecto, dicen que fue el resultado de las presiones de Estados Unidos.

El gobierno de ese país, no de ahora sino desde hace muchos años, ha tenido muy claro cuáles son las intenciones expansionistas de la RPCH en México y, todo parece indicar que lejos de suavizar esa posición será endurecida con la llegada de Donald Trump a la Presidencia.

Por lo pronto, lo que tenemos de los planes de expansión de la presencia china en México en particular y en general, en América Latina, es el poder corruptor -como si para corromper a nuestros políticos se requiriere mucho- de los empresarios de aquel país.

¿Se discutirá el tema en la reunión entre Trump y Xi Jinping? ¿Permitirán los norteamericanos la expansión de la presencia china en México? ¿Qué posición adoptarán ante las inversiones chinas en energía y telecomunicaciones, por ejemplo?

Estemos atentos pues, a lo que se difunda de la reunión entre los dos mandatarios.

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ebv

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