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Análisis y Opinión

Arbitraje y equilibrio

Felipe Monroy

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En ‘La oveja negra’, el escritor Italo Calvino fantasea con la historia de un pueblo donde todos eran ladrones y vivían en esa singular paz; el caos se desata cuando llega un hombre honrado a romper el equilibrio al que estaban acostumbrados. En este pueblo fabulado se desarrollan nuevas dinámicas, nuevas estructuras y, principalmente, se diferencian las personas básicamente entre aquellas que pueden y las que no.

Estos días, se debate mucho sobre el papel del arbitraje de las instituciones intermedias y el equilibrio que se debe lograr en el actual proceso electoral. En particular, hay quienes critican al Instituto Nacional Electoral (INE) y al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF); y otros -los más, hay que reconocer- lamentamos la posición del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador. Y es que, el futuro del ambiente democrático está decididamente en juego si esta rencilla sigue creciendo.

El conflicto lleva madurando varios meses y por diferentes desencuentros. En la superficie están los resolutivos de cancelación de candidaturas impugnadas, o el tema de la sobrerrepresentación partidista en el Congreso; sin embargo, el fondo del problema radica en la particular comprensión de lo que entiende cada parte respecto al ‘arbitraje’ y el ‘equilibrio’.

Por ello, cada vez que se cuestiona al presidente por actos que revelan signos de corrupción, amiguismo y caprichos paralegales en su administración y correligionarios, responde con el mismo mantra: “Nosotros no somos iguales”; como si la mera esencia de su proyecto sustituyera todo reglamento. Es tal la convicción de López Obrador de que un verdadero equilibrio en las instituciones legales y democráticas de México debe estar cargado a su favor que es capaz de reclamar los inmorales privilegios que ofreciera y sigue ofreciendo un supuesto arbitraje neutral.

En el otro lado del conflicto se encuentran las instituciones de promoción y vigilancia democrática. Son instituciones que, sin duda, deben ser preservadas. Sin embargo, ha sido claro que la conducción de algunas de estas instituciones (especialmente el INE bajo la presidencia de Lorenzo Córdova) entró en un estado de ‘resistencia’ frente a las propuestas que la administración de López Obrador fue implementando. Más que la ‘promoción’ de una democracia horizontal, social y participativa, el INE se ha decantado por erigirse en un ente sancionador de la vigilancia democrática.

A su modo, la posición del INE se parece a la de López Obrador, de allí el antagonismo insalvable: Pareciera que Córdova y sus aliados considerasen que, el desequilibrio creado tras la elección del 2018 requiere de un arbitraje no neutral, que tense su actuar hacia el lado contrario de la ola de poder depositado en los partidarios del presidente. Por ello, no hay sonrojo en cancelar candidaturas argumentando faltas menores al reglamento de 20 mil pesos; pero no hay mayores consecuencias en otros partidos que deben decenas de millones de pesos por ilícitos mayúsculos.

Es cierto, el Tribunal ha exigido al PRI comenzar a pagar en mensualidades su multa de 84 millones 388 mil 178.20 pesos por haber vendido el padrón electoral de los mexicanos en 2015 (para los despistados, el padrón electoral sí tiene por lo menos un dato biométrico en las huellas digitales) pero no hay mayor restricción a los derechos electorales de nadie en ese partido por esta sanción. Situación que sí ha sucedido con Salgado y Morón.

Con esto último no estamos diciendo que se deberían perdonar a estos últimos sus faltas o que han obrado mal las instituciones con la cancelación de sus candidaturas, no. Lo que debemos asumir sin fingir falsas purezas es que, en este singular proceso electoral, no hay mucho interés en que tengamos un arbitraje neutral e imparcial; porque el equilibrio anhelado por todos no está entre los que pueden y los que no pueden (diría Calvino), sino entre los que quieren poder aún más.

Sólo, a modo de advertencia, hay que recordar a todos los contendientes de esta tensión democrática, que nada de lo que crece a la sombra de la injusticia otorga verdadera libertad.

LEE Mensaje audaz en el infierno

*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe



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Análisis y Opinión

Indiferencia corrosiva

Felipe Monroy

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Ayuda a la Iglesia Necesitada presentó esta semana su reporte sobre la Libertad Religiosa en el Mundo; y, si bien, en la amplia fotografía global resulta indignante la deteriorada condición de libertades en buena parte de los países africanos y asiáticos, hay casos preocupantes como el de México donde las agresiones contra creyentes y la indiferencia de las autoridades para sancionar estos actos anticipan el debilitamiento mismo de los derechos humanos.

Por una parte, el informe de la fundación pontificia distingue claramente a las naciones donde regímenes autoritarios, nacionalismos étnico-religiosos y el terrorismo fanático discriminan y persiguen a los pueblos. A pesar de que la mayoría de los países han aceptado la Declaración de los Derechos del Hombre que garantiza la libertad de credo, pensamiento y conciencia, la organización asegura que, por lo menos, dos terceras partes de la población mundial vive bajo estas adversas condiciones.

Y aunque México no se encuentra formalmente en la lista negra de las naciones donde los creyentes son perseguidos o discriminados, los investigadores y directivos de la fundación miran con preocupación el aumento en agresiones a los fieles, a los templos y a los derechos humanos de ciertos grupos sociales sin que las autoridades mexicanas ejerzan lo que la ley les mandata para mantener el orden, procurar la paz y la sana convivencia social.

En especial, la inquietud es por el fenómeno de las movilizaciones vandálicas pseudofeministas integradas por milicianos encapuchados que, sea por ideología o por interés económico, han perpetrado agresiones a personas, bienes muebles e inmuebles bajo la indiferencia de las autoridades cuya responsabilidad es garantizar la sana convivencia en el espacio público.

Un verdadero régimen de libertad religiosa no sólo procura la protección de los fieles contra actos de agresión o discriminación de terceros, también debe velar por el respeto a los centros de culto formalmente erigidos pues muchas veces es impredecible la reacción o la capitalización de la indignación comunitaria avivada por indeseables liderazgos religiosos.

La indiferencia y la inacción de las autoridades mexicanas ante la destrucción de centros religiosos o agresiones criminales contra creyentes (en las movilizaciones pseudofeministas de marzo pasado hubo testimonios de católicos que fueron atacados con gas pimienta y tasers paralizantes por encapuchadas) lamentablemente normaliza la agresión ideológica en el espacio público. Realidad que no sólo afecta a los creyentes sino también a ateos y agnósticos.

Para la fundación, México ha entrado en el listado de países ‘en observación’ por el deterioro de los derechos humanos y religiosos verificado por el aumento en la hostilidad hacia organizaciones religiosas, los ataques contra lugares de culto, la discriminación a la posición de los creyentes en los debates sobre el laicismo, los desplazamientos internos agravados por conflictos religiosos y la falta de diálogo en la codefinición de un enfoque unificado entre las autoridades civiles y religiosas para actuar frente a la pandemia de Covid-19.

Sin embargo, hay un elemento más que también preocupa a los investigadores consultados por la fundación: la banalización de la dimensión religiosa y espiritual de los mexicanos desde la esfera del poder público. Esa minusvaloración de la complejidad y pluralidad religiosa creciente en el país descompone la convivencia formal, legal y fraterna en el espacio público y fomenta el brote de células fundamentalistas amparadas por la indiferencia del Estado.

Una sana laicidad, por tanto, no es absoluta indiferencia a las dinámicas religiosas ni tampoco una graciosa concesión a grupos ideológicos o religiosos específicos sino un compromiso para que los verdaderos derechos humanos promuevan diálogo, tolerancia, participación y bienestar en todos los ámbitos de la sociedad.

LEE Los diferenciadores electorales

*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe

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Análisis y Opinión

La digitalización no es tan costosa

Gerardo Medina Romero

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El Mundo Interno de las Organizaciones

Se ha hablado mucho sobre que la pandemia del COVID-19 aceleró la transformación digital en muchas empresas, aunque en realidad nos referimos a la digitalización de su trabajo o mejor conocida como DX (digital experience platform) y no tanto a la digitalización que impacta al cliente y al consumidor de sus productos y servicios, conocida como CX (customer experience platform), que es donde quizá esta transformación debería estar enfocada. Ambas plataformas son similares al administrar contenido que produce experiencias interactivas, pero con un foco distinto en cuanto a la audiencia final que se busca impactar.

El teléfono inteligente ha dejado de ser exclusivo para las clases alta y media para convertirse en una extensión de prácticamente cualquier persona; por lo tanto, la digitalización debe comenzar por que las empresas se pregunten: ¿qué tanto sus productos y servicios están disponibles a través de ese sencillo dispositivo?

Podemos dejar de pensar en la digitalización como la necesidad de acceder a tecnología costosa para ofrecer servicios interactivos a través de medios digitales donde, por ejemplo, el consumidor pueda entrar a una tienda automatizada y seleccionar a través de tecnología sofisticada los productos que necesita, recibir atención personalizada de manera virtual e incluso a distancia para asesorarlo en su compra y pagar de manera digital. Otro ejemplo son los bancos que hoy han implementado sistemas de reconocimiento facial para identificar a sus clientes y permitirles hacer las transacciones sin necesidad de que nadie los atienda de manera física, o las líneas aéreas que hacen el check in a través de la misma tecnología sin que el pasajero tenga que mostrar su pase de abordar; los sistemas de seguridad para hacer trámites en línea, firmas electrónicas para realizar procesos automatizados, productos conectados y controlados entre sí a través del internet de las cosas, edificios y casas inteligentes donde los electrodomésticos, la iluminación y los servicios son controlados a través de comandos de voz.

Parece tecnología muy costosa para que nosotros como empresa pequeña o mediana podamos acceder a ella en el corto plazo, pero la realidad está en este momento en la palma de nuestra mano, literalmente. Hoy en día desarrollar una app resulta muy accesible para cualquier empresa, dependiendo de la funcionalidad que queramos tener, pero generalmente lo que se puede hacer es simplemente conectar al cliente y consumidor con nuestros sistemas y plataformas existentes, donde reside realmente esa funcionalidad. Tener una página web básica pero interactiva hoy en día resulta muy barato y el impacto que eso puede generar en un cliente para que nos pueda elaborar un pedido a través de su dispositivo móvil, resulta de mucho valor.

Una pequeña empresa de mayoreo en la central de abastos de la Ciudad de México desarrolló una aplicación por menos de treinta mil pesos para que las tiendas de abarrotes y tiendas de conveniencia que son sus clientes le hicieran los pedidos a través del teléfono celular. Eso disparó sus ventas en un 30% los primeros dos meses. Un autolavado desarrolló una aplicación para que sus clientes pudieran hacer cita y evitar perder tiempo esperando su turno; eso le sirvió además para organizar mejor a su personal en turnos con base en la demanda, incrementar sus ventas y optimizar sus recursos. No importa si tienes un salón de belleza, un pequeño taller mecánico o incluso si eres un ama de casa que vende comida a domicilio: en todos los casos se puede digitalizar parte del proceso a bajo costo y generar mayor valor.

Por supuesto que no quiero reducir la digitalización a una simple aplicación en el dispositivo móvil, pero esto sí puede ser el comienzo para que, sin importar el giro de su empresa o negocio, piense fuera de la caja e imagine cómo su empresa puede, a partir de mañana, incursionar a la digitalización que hoy parece exclusiva de los grandes corporativos.

El ser humano ha modificado su manera de interactuar. Hoy las relaciones se crean y se mantienen cada vez menos de manera presencial y cada vez más de manera virtual: ese es el mundo digital en el que nuestra empresa se debe hacer presente. La tecnología está disponible y no es tan costosa como pensamos, lo que hace falta simplemente es creatividad y romper alguno que otro paradigma que nosotros o nuestros líderes pudiéramos tener.

La movilidad, las interacciones virtuales, el internet de las cosas, el reconocimiento facial, la conectividad, el control de nuestra salud, nuestro estilo de vida y prácticamente nuestra formación y aprendizaje entre muchas otras cosas, se encuentran disponibles en nuestros teléfonos celulares en este momento. Solo hace falta creatividad, una baja inversión y la decisión de entrarle.

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