Columna Invitada
Los promotores del aborto
Tú decides
Por Pablo Mier y Terán
El aborto en el mundo no es una práctica nueva, desde el antiguo Egipto, varios siglos antes de Cristo, se hablaba del tema, al igual que lo hicieron los griegos en los primeros siglos de nuestra era, sin embargo, asistimos, en los últimos 70 años, a una un momento histórico que se ha caracterizado, entre otras cosas, por una promoción intensa y orquestada de esta práctica a nivel global.
El incremento de la práctica del aborto en el mundo ha sido orgánico, no se debe a una libre y auténtica demanda de los seres humanos; detrás de las marchas feministas, de los pañuelos y las manifestaciones, la punta del iceberg existe una red unida, poderosa y bien articulada, que impulsa su promoción en todo el mundo.
Las mentiras en el lobby del aborto.
Christopher Henry Smith que cumple su vigésimo primer mandato como representante de los Estados Unidos para el cuarto distrito del Congreso de Nueva Jersey, siempre interesado en la promoción y defensa de los derechos humanos, ha sacado a la luz el esfuerzo, poco transparente y en ocasiones claramente obscuro, sobre cómo se ha promovido, desde USA, el aborto en el mundo.
Smith es el decano de la delegación del Congreso de Nueva Jersey y el miembro del Congreso con más años de servicio en la historia de Nueva Jersey. Ha centrado su carrera en la promoción de los derechos humanos en el extranjero, incluida la redacción de la Ley de protección de las víctimas de la trata y la violencia de 2000 y varias leyes posteriores.
En repetidas ocasiones Smith ha pedido que tanto los estadounidenses como el público extranjero tomen conciencia sobre los trabajos y actividades de los que promueven el aborto en el mundo. “Es especialmente importante, afirma Smith, que los políticos conozcan y comprendan mejor las prácticas engañosas empleadas por el lobby del aborto. (Congressional Records, Extensions and Remarks E2534-E2547)
En los mismos documentos el congresista americano denuncia que en sesiones de estrategia del Centro de Derechos Reproductivos (CRR – Center for Reproductive Rights), cuya misión siempre ha sido la promoción del aborto en el mundo, uno de los directivos del CRR afirmó: “Tenemos que luchar más duro, jugar un poco más sucio”.
El diputado Smith ha puesto a la luz lo que para casi todos es desconocido, afirmando que existe un programa jurídico internacional de planeación estratégico del aborto, que en sus documentos expresan con claridad “nuestro objetivo es ver los gobiernos de todo el mundo garantizando los derechos reproductivos de las mujeres (léase aborto) a partir de darse cuenta de que están obligados a hacerlo. Una condición previa esencial es la existencia de normas jurídicas internacionales, que abarquen los derechos reproductivos y les garanticen la más amplia protección posible”.
Por todo ello desde su tribuna en el congreso Smith no se ha cansado de pedir transparencia y exponer al lobo vestido con piel de oveja revelando un Caballo de Troya y un plan para “jugar un poco más sucio” en las propias palabras de ellos; el congresista Smith afirma con las pruebas en la mano cómo los grupos que promueven el aborto no usan argumentos directos, sino palabras y definiciones distorsionadas. Discutiendo estrategias legales para legalizar el aborto internacionalmente.
El proyecto LAICIA, primer experimento latinoamericano.
El proyecto LAICIA (Litigio de alto impacto en Colombia: la inconstitucionalidad del aborto) Vale mucho la pena conocer el texto que pretende validar las acciones públicas de inconstitucionalidad como una herramienta de cambio social y convocar a la sincronización de agendas para adelantar campañas que promuevan los derechos de las mujeres.
El 14 de abril del 2005 fue interpuesta una demanda frente a la Corte Constitucional colombiana que pedía la declaración de inconstitucionalidad del artículo 122 del Código Penal que penalizaba el aborto sin excepción.
El proyecto, como han afirmado los expertos, es una acción propositiva, intencional y planificada, no simplemente reactiva o casual. Se puso en movimiento con el fin de alcanzar un objetivo específico: despenalizar el aborto y en esa medida promover los derechos sexuales y reproductivos.
Dicho objetivo se desarrolló a través de ciertos medios o estrategias en los que se involucraron grupos de personas u organizaciones en la toma de decisiones y otros que hicieron las veces de operadores. La participación de éstos no ha sido espontánea, se debe a la socialización de un esquema argumentativo que ha procurado no sólo transmitir palabras, sino sobre todo persuadir y modificar el lenguaje y los esquemas de pensamiento que han acompañado durante años el debate sobre el aborto.
Ahora, respecto a la participación general de las mujeres colombianas en el proceso, se puede decir que fue poco. A pesar de que los grupos de mujeres han convocado en reiteradas ocasiones a movilizaciones, plantones y marchas en pro de la despenalización del aborto, la asistencia nunca fue la esperada. Al parecer, hay no sólo un desconocimiento del discurso de los derechos sexuales y reproductivos, sino también un miedo a apropiarse del mismo. A lo largo del desarrollo del proyecto LAICIA fue recurrente oír voces femeninas (madres comunitarias, senadoras, amas de casa, ejecutivas, académicas, etc.) y en contadas ocasiones masculinas, es decir que para los hombres aceptar públicamente que estaban de acuerdo con la campaña por la libre opción a la maternidad, acarreaba costos sociales y políticos muy altos.
En todo caso aseguramos que LAICIA fue un programa piloto para América latina, impulsado y financiado desde el extranjero. Monica Roa, una de sus principales promotoras, fue siempre orientada y financiada a través de www.womenslinkworldwide.org
Glen Cove, un secreto revelado
Una conferencia, que inicialmente debió haber sido mantenida en secreto, realizada por cierto en Glen Cove en 1996, coordinada por el Center for Repreductive Rights de New York en 1992, acordó, en lo “obscurito” con Fundaciones, ONGs, Comités de Derechos Humanos, imponer a los países latinoamericanos el aborto como un derecho humano falsamente pactado a nivel internacional.
Los representantes de las organizaciones [a favor del aborto] dentro de la ONU sabían que era necesario iniciar un proceso para derrumbar el muro de resistencias a sus políticas. Por este motivo, fue organizado un encuentro cerrado y secreto en Glen Cove, Nueva York, en diciembre de 1996, entre oficiales de la ONU y estrategas de los movimientos feministas.
Estuvieron presentes, en este encuentro, miembros de las seis agencias de la ONU, relacionados con la supervisión de los tratados de derechos humanos, representantes de otras organizaciones y agencias de la ONU, algunos activistas [a favor del aborto] cuidadosamente seleccionados.
En la conferencia fue establecido un esquema que incluiría una reinterpretación de los derechos humanos fundamentales, con la intención de incluir el aborto entre ellos. Estos últimos derechos, nunca fueron escritos, ni ideados por los estados que firmaron los documentos de la ONU, cuando éstos fueron ratificados.
Es importante subrayar que la intención de estos estrategas y oficiales de la ONU se manifiesta en el sentido de que estos nuevos derechos implícitos del aborto y de los derechos homosexuales deberán sustituir a los derechos fundamentales, universalmente aceptados, tales como los derechos religiosos.
De esta forma, aunque la religión de un país, musulmán o católico prohíba el aborto o los derechos homosexuales, estos países deberán ser obligados, en función de haber firmado los tratados de la ONU, a implementar y acatar las nuevas directrices políticas. En caso de que sucedan divergencias deberán ser denunciados como estados que violan los derechos humanos de sus propios ciudadanos.
Las piezas del rompecabezas.
Con el paso del tiempo se ha construido lo que podríamos llamar la maquinaria de la promoción del aborto que basada más en principios ideológicos que jurídicos, plagada de sofismas, se ha encargado de que los abortos en el mundo se multipliquen.
Todo inició en 1952 cuando John Rockefeller funda el Populación Council y establece las bases para la promoción del aborto en el mundo (Donald T. Critchlow: Intended Consequences – Birth Control, Abortion and the Federal Government in Modern America, Oxford University Press, New York, 1999). El autor ha consultado por mucho tiempo todos los archivos pesonales de John Rockefeller III que no habían sido vistos antes por nadie, y ha podido reconstituir en las páginas 19-29 la fundacion del Population Council com base en las propias actas del evento, igualmente el libro habla de las actividades de John Rockefeller III en conjunto con los miembros del Population Council para establecer en aborto en el mundo através del gobierno federal de Estados Unidos.
Quince años después, en 1967, sociólogos asociados a Rockefeller hacen una primera propuesta de radicalización a favor del aborto (Kingsley Davis: Population Policy: ¿Will Current Programs Succeed?, Science, Vol. 158, No. 3802, Nov. 10, 1967, pp. 730- 739).
Posteriormente, pero en el mismo sentido, como piezas de ensambladas de una maquinaria que funciona, en 1990 nace el programa de Derechos Sexuales y Reproductivos de la Fundación Ford (Ford Foundation: Reproductive Health – A Strategy for the 1990s – A Program Paper of the Ford Foundation)
Paralelamente ya desde los años cincuenta la Fundación Ford empieza un programa de transformación de la actividad y la enseñanza jurídica buscando que los juristas pasen de la defensa de los clientes para la defensa de las causas. El objetivo de la causa ya no es defender ciudadanos según las leyes, sino modificar las leyes, creando nuevos derechos. (Walter Olson: The Ford Foundation – Shaping America ́s Law by re-making her law schools. Foundation Watch, July 2013.
En 1980 la Fundación Ford, Soros y MacArthur habiendo entendido que para avanzar habría que modificar el derecho internacional, pasar a litigar en las Cortes con base en el derecho internacional y crean oficinas de juristas mediante las cuales los abogados litigantes pudieron instrumentalizar los medios de comunicación para presionar a las Cortes. Los litigios no se ganarían por el valor jurídico de los argumentos, pero a través del activismo mediático y político. (Walter Olson: The Ford Foundation – Shaping America ́s Law by re-making her law schools. Foundation Watch, July 2013)
La maquinaria de la promoción del aborto en el mundo se siguió fortaleciendo y diez años después, en 1990, la Fundación Ford crea el concepto de derechos sexuales y reproductivos y decide que las estrategias relativas al aborto deberían pasar de programas de control demográfico a programas de derechos reproductivos y que los promotores deberían dejar de ser los médicos y políticos y pasar a ser los colectivos feministas orientados por sociólogos. (Ford Foundation: Reproductive Health – A Strategy for the 1990s – A Program Paper of the Ford Foundation).
De este modo en 1992, con ayuda de la Fundación MacArthur, la Fundación Ford crea el Centro de Derechos Reproductivos de Nueva York. Su finalidad seria modificar en la ONU y otros organismos internacionales la legislación vinculante y también su jurisprudencia e interpretación y presionar a las Cortes nacionales para crear derechos al aborto. (Harrison Smith: Janet Benshoof, lawyer who pursued abortion rights for women, dies at 70. Washington Post, December 19, 2017. in 1977).
Finalmente durante la primera década de este siglo el Centro de Derechos Reproductivos crea el concepto de Litigio de Alto Impacto que, consiste en estudiar el escenario político de los países y, habiendo condiciones favorables, entrar con una causa en las Cortes con base en el derecho internacional ya reinterpretado, al mismo tiempo que se movilizan organizaciones y actores nacionales e internacionales para presionar al pueblo, al legislativo y principalmente a las Cortes a legalizar el aborto.
La pelota está en juego.
Por un lado, la maquinaria internacional que inició su construcción hace 70 años, donde unos cuantos mueven hilos desde arriba manejando mayorías verdes para impulsar el aborto y por otro lado un sector que quiere abrir los ojos a la verdad y al escrutinio, al juicio crítico y a la libertad, para promover la vida.
Por un lado, un Centro de derechos Reproductivos que cuenta con el apoyo de todas las principales fundaciones filantrópicas del mundo y de más de 200 de las principales oficinas de abogados en más de 80 países, con la ONU como su principal aliado y por otro, hombres libres en países libres, que se resisten a la imposición de agendas extranjeras.
Por un lado, el Centro de Derechos Reproductivos promoviendo por el mundo litigios de alto impacto con la mira en Brasil donde el Poder Ejecutivo gubernado por el PT de Lula, se prepara para promoverlo, pero por otro lado juristas, políticos, gobernantes y millones de brasileños listos para denunciar intervencionismo, privilegiar el derecho sobre la ideología y la vida sobre la muerte.
Finalmente, compartir que existe un derecho humano fundamental que es el derecho a la información, mismo que, como decía Carlos Soria, reside en la persona, en todos y cada uno de los seres humanos que no queremos más noticias falsas y verdades a medias.
Todas las verdades que hemos compartido, sobre las mentiras del aborto, sofismas y cuentos que lo rodean, deben ser desveladas y conocidas, porque no tienen vida propia, no se sostienen en pie, como no lo hace una marioneta cuando es desconectada de los hilos que la mueven.
Columna Invitada
Los Reyes Magos: la primera gran red global
Vivimos en la era de TikTok, de los virales y de los mensajes breves. Nos cuesta imaginar un tiempo sin redes, sin satélites o sin imprenta. Y sin embargo, la humanidad siempre ha tenido formas de transmitir ideas poderosas. Una de las más antiguas y eficaces es la historia de los Reyes Magos.
Cada año repetimos la escena: tres hombres, un niño, una estrella, regalos. La postal es tan conocida que olvidamos lo que realmente es: uno de los relatos más profundos de la historia. Los Reyes Magos no son un adorno del nacimiento de Cristo: son un símbolo del ser humano en camino hacia una verdad.
Si somos intelectualmente honestos, hay que empezar por lo básico. El Evangelio de Mateo solo dice que “unos magos de Oriente llegaron a Jerusalén”. No dice cuántos eran, ni que fueran reyes, ni sus nombres o su origen. La palabra magoi designaba a sabios y astrónomos orientales, sobre todo de Persia y Babilonia. Heródoto, Estrabón y Plinio el Viejo usan ese término para esa casta intelectual-religiosa. Eran, literalmente, parte de una red internacional de conocimiento: observaban los astros, interpretaban signos y compartían saber entre regiones lejanas.
Estos hombres no pertenecían al mundo judío ni esperaban al Mesías de Israel. Y sin embargo, interpretan un signo en el cielo y emprenden un viaje larguísimo. Antes de que existieran internet o las redes sociales, ya había una red invisible: la de las ideas que cambian la historia. Un rumor en Oriente, una señal en el cielo, un viaje, un mensaje que se expande por todo el mundo conocido.
Con el paso de los siglos, la Iglesia leyó este episodio a la luz del Antiguo Testamento: Isaías habla de pueblos que traerán oro e incienso, y el Salmo 72 de reyes de tierras lejanas que ofrecerán dones. Así, teológicamente, los sabios se convierten en reyes. No por historia, sino por mensaje: no solo los sabios, también el poder y las naciones se postran ante algo que los supera. Es catequesis simbólica.

En la Edad Media, el mundo conocido tenía tres continentes: Europa, Asia y África. Y el cristianismo, consciente del poder de la imagen, construyó una gran narrativa visual: un rey europeo, uno asiático y uno africano; uno joven, uno adulto y uno anciano. Luego vinieron los símbolos: camello, caballo y elefante. Nada de esto viene de la Biblia, sino del arte medieval. Como la mayoría no sabía leer, la imagen comunicaba más rápido que el texto. El mensaje era claro: Cristo es reconocido por toda la humanidad.
En el relato aparece Herodes, el político que teme perder el poder. Frente a él están los Reyes, que teniendo poder y prestigio reconocen algo superior. Ahí está un conflicto eterno: el poder que quiere controlarlo todo y la verdad que solo puede ser reconocida. Hoy seguimos viendo sistemas que temen a la verdad, y personas que, aun a costo personal, la siguen.
En un mundo donde el poder suele imponerse por la fuerza, los Reyes llegan con regalos. No conquistan: reconocen. Y no eran ingenuos: eran sabios, analistas del universo de su tiempo. Como hoy con el James Webb o la inteligencia artificial, buscaban comprender. Pero nos dejaron una lección vigente: usaron el conocimiento no para dominar, sino para arrodillarse ante la verdad.
Hoy hablamos de globalización como si fuera algo nuevo, pero el cristianismo entendió antes que nadie que un mensaje universal debe contarse de modo que todos se sientan dentro. Los Reyes Magos no son un dato histórico exacto, sino una construcción teológica genial para decir una verdad mayor: Cristo no nace para un pueblo, sino para todo el mundo.
Hoy las ideas viajan por redes y medios, pero hay una diferencia esencial: ellos no compartían entretenimiento, compartían una verdad que transformaba la vida. No necesitó likes, pauta ni algoritmo. Cuando un mensaje tiene sustancia, encuentra su camino.
Quizá el verdadero milagro no fue la estrella. Quizá fue esto: que en un mundo sin redes ni tecnología, se creó el mensaje más persistente de la historia.
Tal vez por eso su historia sigue viva. Porque no habla del pasado. Habla de nosotros.
Mtro. Guillermo Moreno Ríos
Ingeniero civil, académico, editor y especialista en Gestión Integral de Riesgos y Seguros. Creador de Memovember, Cubo de la Resiliencia y Promotor del Bambú.
[email protected]

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx
Columna Invitada
Construyendo la Paz
En esta época festiva, donde todos estamos pensando en los regalos que daremos y los que nos gustaría recibir, ¿cuál es el regalo que más nos gustaría, como sociedad civil? Si se hiciera una encuesta imparcial, seguramente el resultado sería que la población quisiera tener el regalo de la Paz. Una paz completa, confiable, duradera y que alcance a toda la población, a todos los niveles sociales.
Valdría la pena preguntarnos qué es lo que puede hacer la sociedad civil, de qué manera podría estar contribuyendo, probablemente de un modo decisivo, a que se reduzca el nivel de violencia que estamos sufriendo en este momento. Cosa que, por otro lado, también ya había sido advertida: que las soluciones que se proponen como las más efectivas son, precisamente, las de largo plazo. Las soluciones de corto plazo, siendo importantes, no dan soluciones completas. Sí, se requiere una reforma de fondo de la Sociedad, de nuestra cultura. Lo cual es algo verdaderamente lento y particularmente difícil.
La renovación debe ser de la Sociedad y también en la persona, porque al final de cuentas los cambios en la Sociedad son el resumen de los cambios en las personas. A nivel privado, valdría la pena cuestionarnos: ¿qué tanto tengo una actitud violenta en mi vida diaria? ¿Cuáles son los cambios que requiero en lo personal? ¿Soy realmente alguien que promueve la Paz? ¿Cómo es mi manera de ver la vida, es verdaderamente pacífica? ¿O soy de los que ataco a otros que no piensan lo mismo que yo?
También necesitamos un cambio en el trato. En la vida diaria, donde también puede haber conflictos y recriminaciones. Cuando tenemos alguna diferencia, ¿podemos decir que somos constructores de la Paz? Porque al final del día, cualquier conflicto humano es porque alguno quiere imponer a otro su voluntad y convencer o hacer creer que sus principios y sus valores son los que verdaderamente valen.
Tenemos que encontrar medios para lograr una conversión, un cambio de valor; un cambio de corazón si queremos construir realmente la Paz. Ya sé que seguramente a más de uno le molesta este tipo de afirmación. La conversión del país no se va a lograr únicamente por medios violentos. Hay que respondernos en silencio para nosotros mismos: ¿qué tanto la violencia que estamos padeciendo solo es la exageración de nuestras costumbres familiares y sociales? Me temo que si hacemos esta pregunta y la tratamos de contestar honestamente, podremos encontrar muchas semillas de la violencia en nuestro trato diario, que no escala, que no llega a las alturas de lo que estamos viviendo. Pero, finalmente, es el mismo concepto: imponer mi voluntad a la voluntad del otro, sin respetar sus propias necesidades y sus propios derechos.
Es algo que valdría la pena estar meditando en esta época de fin de año, donde se habla de paz y armonía con una frecuencia mayor; recordamos canciones donde habla de la noche de paz y temas parecidos. Podría ser un asunto interesante de reflexión personal. Empezar a decir dónde puedo transformar mi actitud, mi manera de ver las cosas, precisamente en esta época donde le cantamos a la Paz, pero no necesariamente la estamos construyendo.

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx
Columna Invitada
El tesoro de la paz
TU DECIDES
Por Pablo Mier y Terán
Hay palabras que, cuando se pronuncian, parecen encender una luz suave en medio del ruido cotidiano. Eso ha sucedido esta semana con el mensaje Urbi et Orbi de León XIV, un texto que no pretende dividir, sino tender puentes. Más allá de credos y banderas, su invitación es sencilla y profunda: “la paz no es un sueño ingenuo; es una tarea compartida”.
León XIV nos recuerda que la paz empieza en lo pequeño: en la mesa familiar donde vuelve el diálogo, en la escuela donde nadie queda fuera, en la calle donde un saludo puede ser el primer gesto de reconciliación. Su mensaje no se instala en la nostalgia ni en el reproche; se abre al futuro con esperanza, como quien confía en que cada persona guarda dentro un tesoro capaz de iluminar a los demás.
Ese tesoro, dice el Papa, es la “dignidad humana”, innegociable e igual para todos. No depende de la edad, del barrio, del idioma, de la fe o de la falta de ella. Cada vida cuenta. Cada voz merece ser escuchada. Cada herida pide cuidado. En un mundo que a veces parece acostumbrarse a la prisa y al conflicto, estas palabras caen como lluvia mansa en tierra árida.
Y en el centro de este mensaje aparece una imagen cargada de simbolismo: “la figura del Niño Dios”. León XIV recuerda que «el Niño que hoy nace en Belén es el mismo Jesús que menciona: “les digo esto para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán que sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo” (Jn 16,33)». Para los creyentes, este niño frágil representa la fuerza serena que vence al miedo sin violencia, la certeza de que incluso en medio de la dificultad puede brotar una paz interior que sostenga y acompañe. Y aun para quienes no comparten esta fe, la imagen del niño recién nacido sigue siendo un símbolo universal: la vida que empieza, la confianza, la posibilidad de un nuevo comienzo”.
El mensaje insiste también en algo esencial: la paz no es pasiva. No se trata solo de desearla, sino de construirla. Se levanta con gestos solidarios, con políticas que incluyan, con economías que no olviden a nadie, con comunidades que celebren la diversidad sin miedo. Con un verdadero respeto y amor por la vida. León XIV nos invita a mirar al otro no como rival, sino como compañero de camino. Nos recuerda que nadie pierde cuando gana la fraternidad.
Quizá lo más valioso de este mensaje es que no habla desde lo alto, sino a la altura de las personas. Reconoce las luchas de quienes trabajan, de quienes cuidan, de quienes buscan oportunidades, de quienes atraviesan duelos, migraciones o incertidumbres. A todos les dirige una palabra de aliento: “la paz es posible, y empieza en ti”.
Y así, su llamado no queda encerrado en los muros de ningún templo. Sale a las plazas, a los hogares, a las redes, a los medios. Se vuelve conversación abierta, invitación amplia. Porque la paz, cuando es verdadera, no excluye a nadie.
Quizá este sea el mayor tesoro que hoy descubrimos en León XIV: una voz que recuerda lo esencial, que no grita, que no impone, pero que señala un horizonte común. En tiempos de ruido, la serenidad también es noticia.
Construir la paz será siempre un desafío. Pero mientras existan palabras como estas —claras, humanas, esperanzadas— tendremos brújula. Lo demás dependerá de nosotros: de nuestras manos, nuestras decisiones, nuestras ganas de cuidar la vida. De nuestra decisión para viajar con la mirada, la imaginación, la fe y el amor al Belén de hace 2000 años para contemplar el momento en el que Dios se hace hombre e inevitablemente enseña el camino de la paz a cada corazón y al mundo entero.

Pablo Mier y Terán @pablomieryteran
La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx
Columna Invitada
Cuando la coyuntura se vuelve destino
Para INCIDE existen momentos en los que los temas no se eligen: se imponen, porque la realidad habla con demasiada claridad para ignorarla. La revisión de las ediciones de este año confirma que no abordamos asuntos aislados, sino un mismo proceso observado desde distintos ángulos. Agua, ciudad, infraestructura, economía, juventud, marco legal y gobernanza dejaron de ser temas separados para convertirse en un solo sistema.
Hoy es evidente que las decisiones postergadas ya generan consecuencias y que discusiones antes técnicas se han transformado en asuntos de estabilidad social, viabilidad económica y futuro territorial.
De la urgencia al límite
Al inicio el agua apareció como preocupación estructural; después como problema operativo; más tarde como derecho; y finalmente como factor de gobernabilidad. No como crisis episódica, sino como resultado acumulado de crecimiento desordenado, rezagos históricos, planeación desconectada de la realidad y decisiones postergadas durante décadas.
Por eso dejó de ser un tema exclusivo de organismos operadores o ingenierías especializadas. Se convirtió en una variable que condiciona inversión, cohesión social y continuidad del desarrollo.
La ciudad como protagonista del problema
Algo similar ocurrió con la infraestructura y el territorio. La obra dejó de entenderse como sinónimo de progreso automático. La conversación se desplazó hacia la calidad, el sentido y la resiliencia de lo que se construye.
Movilidad, normatividad urbana, ordenamiento territorial y servicios básicos comenzaron a leerse como un mismo sistema. Las ciudades ya no son solo escenario: son actores que pueden amplificar o mitigar los riesgos que enfrentan.
El contexto internacional tocó la puerta
El viraje más evidente fue económico. La región dejó de analizarse en clave local para entenderse como parte activa de Norteamérica. Nearshoring, cadenas de valor, energía, minería y comercio dejaron de ser promesas abstractas para convertirse en presiones reales.
La lectura fue clara: las oportunidades mal gestionadas también generan riesgos. Atraer inversión sin infraestructura adecuada, sin agua, sin energía confiable, sin talento y sin reglas claras no es estrategia; es improvisación costosa.
El futuro dejó de ser discurso
Otro cambio relevante fue la manera de hablar de juventud y relevo. Se abandonó el lenguaje aspiracional para asumir una realidad incómoda: los modelos actuales se están agotando y alguien tendrá que tomar decisiones en escenarios más complejos que los de hoy.
La profesionalización, la capacitación continua y la certificación dejaron de ser complementos para convertirse en condiciones mínimas de competitividad. Sin capital humano preparado, no hay continuidad institucional ni desarrollo sostenible posible.
Cuando la omisión también es riesgo
En paralelo, el análisis normativo y de gobernanza se volvió constante. No como debate ideológico, sino como diagnóstico práctico. La ley suele ir detrás de los hechos, y cuando eso ocurre, los costos los pagan las ciudades, los sectores productivos y la sociedad.
La regulación, la mejora administrativa, la certidumbre jurídica y la corresponsabilidad social aparecieron como infraestructura invisible, pero determinante. Sin reglas claras, el desarrollo se fragmenta; sin gobernanza, la sostenibilidad se debilita.
Entre la gestión y la contienda
México entra al 2026 en un entorno de crecimiento moderado, alta exposición externa y una complejidad política cada vez mayor. A este escenario se suma un factor determinante: el calendario electoral del 2027 comienza a imponerse sobre la conversación pública y, con ello, sobre la toma de decisiones que deberían concentrarse en lo esencial.
En este contexto, la economía deja de ser ya el único indicador relevante. Conforme se acerca el relevo político, la atención institucional se desviará hacia la contienda, mientras problemas estructurales quedarán en segundo plano.
Para Sonora, las fortalezas existen, pero no son automáticas ni permanentes. Además de competir por inversión y talento, el mayor riesgo es la distracción de un relevo político no puede ni debe significar borrón y cuenta nueva. La continuidad técnica, la institucionalidad y la responsabilidad pública serán el verdadero factor de competitividad en un entorno cada vez más exigente.
Lo que viene no será un tiempo de certezas, sino de decisiones y caprichos forzados por la presión del contexto que marcarán el rumbo del estado mucho después de la coyuntura electoral. Esperemos que los políticos estén a la altura, que el sector productivo actúe con visión y que la sociedad no renuncie a exigir un verdadero bienestar conjunto.
Cerramos este año con la convicción de que aún estamos a tiempo.
Deseamos una Feliz Navidad y que el próximo año sea, de verdad, un buen año para todos.
Mtro. Guillermo Moreno Ríos
Ingeniero civil, académico, editor y especialista en Gestión Integral de Riesgos y Seguros. Creador de Memovember, Cubo de la Resiliencia y Promotor del Bambú.
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