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Alfonso Durazo, Secretaría Seguridad, Pemex, Octavio Romero Oropeza, Omar Hamid García Harfuch, Alfonso Durazo, Secretaría Seguridad, Pemex, Octavio Romero Oropeza, Omar Hamid García Harfuch,

Opinión

Cuando el puesto te queda grande

Alfonso Durazo
Domingo Días

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Ciudad de México.- A finales de octubre cuando le tocó comparecer ante la Cámara de Diputados, Octavio Romero Oropeza, Director General de PEMEX, no le quedó mas que ser sincero y declarar: “No manejo bien el tema financiero, espero no haberlos enredado más”.

Nos gustaría saber cuáles temas maneja bien y cómo se relacionan estos con la dirección de la empresa más importante de todos los mexicanos.

Según su currículo es tabasqueño, ya empiezan a verse sus cualidades, se graduó de ingeniero agrónomo, trabajó en puestos de coordinación en el PRD, ha sido diputado por representación proporcional, oficial mayor del Distrito Federal y flamante “secretario de la Honestidad y Austeridad Republicana” en el sexenio de la presidencia legitima de mi viejito lindo y de ahí a la grande: “Director de Pemex”.

Como podemos ver su amplia experiencia en el sector petrolero y financiero, lo hacen la persona más adecuada para el puesto, al fin y al cabo, si comete un error sólo perdemos dinero, y eso no le preocupa a mi viejito lindo ya que él está ocupado en cosas más importantes como salvar la vida de los culichis.

Otro servidor público, el últimamente multicitado Doctor Alfonso Durazo Montaño, quien a través de su preparación como ingeniero civil, abogado, maestro en administración pública y doctor en políticas publicas y su amplia actividad profesional como secretario particular de Luis Donaldo Colosio (PRI), de Vicente Fox (PAN), este último quien lo promoviera a coordinador de comunicación social y por fin se convirtió en “PRIMOR” y cuando la revolución y el chapulineo le hicieron justicia fue diputado federal.

Y ahora es el más capacitado de los servidores públicos que tenemos en el gabinete de mi viejito lindo, es ni más ni menos el encargado de la Secretaría de Seguridad Publica, el encargado de resolver el principal problema de los mexicanos: la inseguridad.

Nada que ver este perfectamente capacitado secretario con el “inepto” que nombró la jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, un improvisado cualquiera, un tal Omar Hamid García Harfuch, nada más es licenciado en derecho y seguridad pública, ha tomado cursos en la Administración de Control de Drogas (DEA), la Academia Nacional del FBI y Harvard entre algunos más, entra a la policía federal en el 2008 des jefe de departamento y fue creciendo ahí hasta hacerse cargo de la Jefatura de la División de Investigación, tiene condecoraciones por parte de la Policía Federal. Puso en marca a la División de Gendarmería y ha sido titular de la Agencia de Investigación Criminal de la entonces PGR.

Como ven no tiene nada que hacer Omar ante Alfonso, por eso el operativo de Culiacán como todos sabemos fue un éxito, con algunas pequeñas fallas que ya ha venido explicando con gran claridad y transparencia el secretario.

Se logró platicar aunque sólo por un rato con Ovidio Guzmán, sólo hubo 8 muertos según la federación, pero la fiscalía local dice que fueron 13. Por desgracia estos detalles y el terror que vivió el pueblo sinaloense fue debido a que nuestro estratega en seguridad se encontraba incomunicado en un avión comercial rumbo a Oaxaca, quien no sabía del operativo, aunque todas las mañanas degusta café recién hecho con sus respectivas conchas con natas, en compañía de quienes designó encargados de la seguridad nacional.

Pero no hay que temer en cuanto aterrizó el avión se puso a salvar vidas y ya no paso a mayores, vamos bien y el pueblo sigue feliz, feliz, feliz.

Cabe mencionar que, de acuerdo con lo explicado en el show mañanero, este exitoso que consistía en establecer varios puntos de control, fue avanzando poco a poco y aunque no lograron tomar esos puntos, según explicaron sólo uno se logró tomar, aun así nuestro gran estratega Alfonso dio pa’lante, como dicen en su tierra.

Y con una gran visión humanista y seguros que las mamás de los maleantes ya los tenían amenazados, armados con abrazos y gritos imponentes de “FUCHI, WUACALA” continuaron.

Y al día siguiente para que los malos tiemblen y se pongan de rodillas, nada mas y nada menos les informaron quién es el cerebro que los investiga, aunque después reconocieron que ponían en riesgo a esta persona y su familia por lo que se desmintieron, y como la 4T es honesta y transparente inmediatamente los malhechores agradecieron esta corrección y ya no van tras el cerebro investigador.

En cambio, en el operativo del “improvisado” Omar en contra de La Unión Tepito fue un fracaso total, para empezar el informe que realizan mediante rueda de prensa es totalmente confuso y contradictorio, nadie sabe quién lo organizó, todas las corporaciones actuaron por separado, les faltaron las órdenes de cateo y no fue posible coordinar el ataque simultáneo a varios lugares.

Cómo coordinar a 147 efectivos de las Fuerzas Armadas de México que cuidarían el perímetro, la secretaria de seguridad de la CDMX con 600 policías y 90 agentes de la Policía de Investigación, ante lo improvisación de Oscar estos 837 efectivos se hicieron bolas y no sabían qué hacer.

Por lo anterior todo un fracaso y sin un solo disparo, respetando los derechos humanos y sin violencia, sólo pudieron detener a 31 personas, localizar 2 laboratorios de drogas sintéticas, decomisar 50 kilos de precursor químico, dos y media toneladas de mota, 20 kilos de cocaína y 20 de metanfetamina, además de 13 armas cortas, 7 largas, y tan sólo unos miles de cartuchos y algunas granadas y demás chunches como lanzagranadas.

No es posible este fracaso, mientras Alfonso logró platicar con Ovidio Guzmán algunas horas, estos ineptos no cruzaron ni media palabra con “El Lunares”, no se vale.

Ya sé que dirán que después las eficientes autoridades de la CDMX liberaron a casi todos y perdieron lo incautado, pero esto gracias a Dios ya no es culpa del incompetente de Oscar.

Por cierto, hay que agradecer al Doctor Durazo que en su comparecencia en la Cámara de Senadores ya les advirtió a los criminales que se porten bien, que sólo va a ir contra de ellos si un país extranjero los denuncia, si no, no hay problema.

De seguro esto lo aprendió cuando a raíz de algo muy similar se generó en Colombia con los “Extraditables” una época de gran violencia en ese país.

Como podemos ver, son muy claras las diferencias que existen entre designar a un funcionario adecuado al puesto que va a ocupar y uno que no tiene ni la más remota idea de que hacer.

Y como dirían en la radio de mi época: “Y usted por cuál vota?

“Estamos a 362 días para que esto cambie por completo”: Mi Viejito Lindo.

Domingo Días
domingo.dias@yahoo.com.mx
@domingodias7

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx



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Análisis y Opinión

Un cierre doloroso pero necesario

Felipe Monroy

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Histórica, dolorosa y sin duda controversial decisión han tomado las autoridades civiles y religiosas para mantener cerrado por cuatro jornadas la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México en el marco de las Fiestas Guadalupanas que año tras año convocan entre 6 y 8 millones de peregrinos hasta los pies de la imagen de la Virgen Morena.

La decisión no ha sido sencilla. Se trata en primer lugar un centro devocional que permanentemente recibe fieles y procesiones que acuden al Tepeyac para pedir, agradecer o sentirse cobijados por el maternal amparo de la Virgen de Guadalupe; es el recinto religioso de mayor afluencia del continente americano y el santuario mariano más visitado de todo el mundo. A lo largo del año, se estima, unos 20 millones de fieles provenientes de todas partes del mundo acuden a La Villa a visitar a la Virgen.

En segundo lugar, es un espacio de convergencia social que reafirma y renueva varias expresiones del profundo sentido cultural mexicano: la solidaridad con el prójimo, la organización local o comunitaria, el tesón, el sacrificio, la compasión y el compromiso con una mejor versión de uno mismo. Entre el 10 y el 13 de diciembre de cada año, miles de personas extienden el mejor de los gestos de hospitalidad para con los millones de peregrinos; y, por su parte, los fieles acuden hasta el Santuario con uno o varios compromisos personales o espirituales que consideran ayudarán a mejorar su vida en su familia o su localidad. Ya sea por obligación moral o por vocación, los voluntarios y los peregrinos son ciudadanos con espíritu renovado que, en su mejor perfil, coadyuvan positivamente a las instituciones fundamentales e intermedias del pueblo mexicano.

Mirar el fenómeno guadalupano exclusivamente bajo perspectivas económicas o demográficas no refleja la verdadera riqueza que existe en esta manifestación popular que no pocas veces ha definido el curso de la historia nacional o de los valores culturales ampliamente aceptados por las familias mexicanas. El fenómeno guadalupano pertenece al pueblo y, como aporta el papa Francisco, ‘pueblo’ no es una categoría lógica o mística, sino una categoría mítica: “La palabra pueblo tiene algo más que no se puede explicar de manera lógica. Ser parte de un pueblo es formar parte de una identidad común, hecha de lazos sociales y culturales”.

La pandemia de COVID-19 ha privado a la sociedad mexicana de esta trascendente experiencia anual y no hay que minimizar los efectos que esto conlleve en los próximos meses. Sin embargo, ha sido un acierto de las autoridades buscar conjurar con esta dolorosa decisión otras verdaderas tragedias familiares que sufrirían ante el ignominioso silencio de quienes, pudiendo hacer algo, prefirieron no adaptarse. Además, aventuro, esta decisión podría ayudar a los fieles guadalupanos a comprender una riqueza de su devoción no advertida y que quizá la costumbre y el folclor disfrazan.

Cierto, hay voces de creyentes más cercanas al fariseísmo, que elogian otras experiencias de fe comunitaria frente al COVID; como la vivida este mes en el patriarcado ortodoxo en los Balcanes donde celebrantes y fieles sin vigilancia de medidas sanitarias participaron el domingo 22 en el funeral del patriarca serbio Irinej (muerto por COVID) quien, a su vez, había celebrado sin cuidados sanitarios al funeral del arzobispo montenegrino Amfilohije Radovic el 1 de noviembre (muerto también por COVID). Afirman que aquellos fieles fueron valientes por no supeditar a Dios ante la pandemia del coronavirus; pero en realidad, aquellos antepusieron la forma al fondo. Y ese es el error en la perspectiva que tienen de su fe y de su experiencia religiosa.

Me explico y concluyo: Se dice que la expresión ‘lengua muerta’ es sumamente precisa porque un idioma muere cuando ya no puede cambiar, cuando sólo se puede ‘aprender’ en el canon gramático, cuando no ‘vive’ ni ‘evoluciona’ en las relaciones ni en las conversaciones, ni en la literatura ni en la cultura de sus hablantes. El fenómeno guadalupano es un lenguaje vivo, que no se limita a los márgenes celebrativos formales, litúrgicos o tradicionales; que ha sobrevivido, madurado y se ha transformado radicalmente a lo largo de la historia. Este tiempo también es una prueba para reencontrar ese sentido, es una prueba para comprobar que más allá de la costumbre, hay un pueblo que vive su devoción abrazando con dolor el presente para sembrar el futuro de aprendizaje.

LEE Caso Cienfuegos: El dilema

*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe

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Análisis y Opinión

Caso Cienfuegos: El dilema

Felipe Monroy

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Es conocida la anécdota del general villista Pablo Seañez con el periodista norteamericano John Reed mientras iban en un carro para alcanzar al general Urbina allá en 1915. En el automóvil iban el general, un mayor de nombre Vallejo, Reed y una mujer embarazada (la llevaban a la ciudad para ver a un médico); al cruzar un arroyo, el auto se atoró, el general sacó la pistola y sugirió que, para aligerar el sobrecargado vehículo, había que matar al periodista. Vallejo convenció a Seañez de guardar la pistola mientras Reed se bajaba a empujar el carro. El general al final dijo riendo: “Bien, ahora llevamos un caballo más”.

La historia marca varias pautas a considerar: Uno, que las fuerzas militares en ocasiones pueden poner los recursos a su alcance para ayudar al pueblo necesitado (representado en la mujer embarazada). Dos, que ante los problemas, la decisión y la orden son prestas para responder a favor de un ‘bien mayor’, incluso si para ello se debe sacrificar algo o alguien; bien se dice que se rompe la soga por lo más delgado. Y tres, que a pesar de que el forastero o el periodista ponga de su parte la creatividad y el coraje para ayudar a desatorar una marcha detenida por la desavenencia, no será sino un recurso para la satisfacción de los mandos.

Viene todo esto a cuento por el caso del general Salvador Cienfuegos y su peculiar -y fugaz, si lo vemos bien- paso por la justicia norteamericana. La mayoría de los comentaristas de noticias considera que el affaire del general en Estados Unidos es un tema que no se puede minimizar. Desde su aprehensión en Estados Unidos hasta su retorno a México vía un acuerdo bilateral del que se desconocen todos sus matices, el asunto obliga a reflexionar quiénes son los personajes de la historia, cuáles son sus motivaciones y qué se ha sacrificado para intentar desatar ese nudo Gordiano que aún inquieta entre la sociedad.

En resumen, al general Cienfuegos -exsecretario de la Defensa Nacional durante el sexenio de Peña Nieto- lo aprehende la DEA en Los Ángeles el 15 de octubre pasado bajo la acusación de tres delitos de narcotráfico y uno de lavado de dinero; casi un mes más tarde, las autoridades de Estados Unidos entregan a la Fiscalía General de la República los documentos que soportan la investigación contra el general y configuran un acuerdo con el Estado mexicano para la repatriación del militar de 72 años. México tiene enfrente la obligación -legal, moral y hasta diplomática- para realizar todas las diligencias necesarias en el proceso contra Cienfuegos.

Para la Fiscalía no es sino un escollo en el que hay demasiado peso como para continuar avanzando en otros casos de corrupción que también reciben presión especialmente de la ciudadanía. La respuesta: aligerar la carga. Para el general Seañez la respuesta era obvia al aniquilar a una de las partes; el periodista Reed sabe que debe ser él quien apoye antes de que lo hagan ayudar contra su voluntad.

Ningún recurso, en el fondo, es inagotable y la Fiscalía seguro no goza de todos los necesarios para atender los procesos que tanto Presidencia como la ciudadanía le exigen y menos cuando le derivan uno del calibre del Caso Cienfuegos. Alguno de los casos debe poner a enfriar, alguno deberá abandonar en el camino, aniquilarse para salir de escollo en que se encuentra la Cuarta Transformación. ¿Qué casos debería ir soltando? ¿Collado, Serna, Ancira, Calderón, el huachicoleo, Videgaray, Lozoya, Peña, Ayotzinapa, al exsuperdelegado en Chihuahua, al grupo élite de la Marina, a la empresa Iban Wallet?

Para los medios de comunicación, la persecución de ‘los peces gordos’ siempre es un atractivo noticioso, pero tiene sus consecuencias. Las manifestó con claridad meridiana el fiscal de la zona norte en Chihuahua, Jorge Nava a inicios de noviembre: La Fiscalía General de la República no tiene tiempo, ni recursos para investigar ni procurar justicia a los miles de crímenes de índole federal que se cometen todos los días en el territorio mexicano. El resultado: impunidad por encima del 95% en casos donde se requiere la acción de las instancias federales. Eso, sin contar los errores que comienzan a acumularse en la dependencia: La mala integración del caso contra los militares implicados en el Caso Ayotzinapa dan una muestra de ello.

Adivine quién va a bajarse a empujar para salvar el propio pellejo.

LEE Abusos sexuales en la Iglesia, después del Informe McCarrick

*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe

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