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Opinión

Un año después: ¿Rumbo a la transformación?

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Ciudad de México.— A un año de las elecciones presidenciales sigo creyendo lo que entonces aventuré: el triunfo de López Obrador era necesario, inevitable incluso. Pero no para sus propósitos sino para un proceso que aún no nos había tocado vivir.

En términos estrictos, para muchos de nosotros, el camino hacia el primero de julio del 2018 comenzó con aquella ruptura del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas con el partido del poder hegemónico en 1987; pero también con esa especie de quiebre en el hasta entonces monolítico sistema de gobierno. Por supuesto, en el curso de todas estas décadas, incontables partidos, movimientos y liderazgos políticos nacieron y perecieron bajo los engranajes de ‘concertacesiones’, fraudes, arreglos, opresiones, simulaciones, acuerdos, traiciones e inconfesables crímenes. La grieta se hizo más evidente y visible para la ciudadanía, pero jamás estuvo en peligro la estructura porque faltaba una parte del proceso ciudadano.

Es cierto que el 2 de julio del 2000 la sociedad mexicana logró una verdadera transición democrática. Acontecimiento incuestionable y trascendente. El recambio de poderes construyó un nuevo lenguaje y estilo de relación política, pero no despertó ni siquiera la excusa para un cambio profundo, como prometía la mercadotecnia de campaña foxista.

Dice el rabino Abraham Twerski en su famosa metáfora de la langosta que la incomodidad es imprescindible para crecer y adaptarse; pero, en el fondo, la transición de partidos en el poder jamás propició incomodidad en la estructura: ni en la breve oligarquía ni en el estrecho sistema crematístico.

Por ello, el candidato ‘contra corriente’ no sugirió una transición confortable sino una incómoda transformación, un acontecimiento a la estatura histórica -según él- de la Independencia, la Reforma o la Revolución. Esa es la expectativa contra la que la administración de López Obrador desea medirse: un profundo cambio en el sistema, en las actitudes, en el lenguaje, en la ley, en la estructura social, en las dinámicas relacionales del poder.

Pero, a un año de su triunfo, ¿lo está consiguiendo? ¿Con qué apoyos cuenta? ¿Basta la estructura de gobierno para romper la estructura de gobierno? ¿Será suficiente la dinámica del sistema existente para transformar la dinámica del sistema imperante?

Resulta evidente que la oportunidad de López Obrador ha tropezado con una serie imperdonable de errores, pero no los que la mayoría de los opinadores asegura.

Explico: las consecuencias de las tres primeras transformaciones fueron: la identidad de la nación, la misión ulterior del Estado y la institucionalización social de dicha misión. La cuarta transformación -si no fuera sólo un eslogan- debiera apuntar a todo un escenario diferente y no a la mera ocurrencia de programas y de terquedades en el desarrollo de obras.

Las críticas a la cuarta transformación siguen ocurriendo desde las certezas del Estado y el sistema heredados. Pero por ello se equivocan. Permítase la ironía: la recurrente violación a la ley no debería ser tan grave si finalmente habrá de cambiar el marco constitucional, los mecanismos de regulación económica y administrativa existentes funcionan sólo para el paradigma anterior y por eso está bien si se minimizan o se contrastan con ‘otros datos’, la prohibitiva participación de las religiones en la vida pública y en las funciones del Estado son cosa del pasado y por ello no debería causar conflicto que los principios morales de la nación sean predicados por las distintas iglesias en México; es más: el sistema electoral que impidió el verdadero cambio de régimen en cada oportunidad desde 1988 también podría reajustarse a las nuevas necesidades democráticas de una nación transformada.

Sé que sabrán perdonar la exageración, pero es la única manera que podemos evidenciar los excesos de ambos lados del espectro: Ni la transformación planteada por el presidente tiene altura de los tres acontecimientos históricos con los que se pretende contrastar, ni la sociedad siente un deseo profundo de cambiar radicalmente su sistema ni su estilo de vida.

Esto último es lo que alimenta las marchas de esa población que prefiere volver al corrompido y simulado sistema anterior que aventurarse a un nuevo sistema que no quieren siquiera imaginar.

Entonces, ¿con qué nos quedamos de aquel primero de julio del 2018? ¿Qué se celebra y qué sentido tiene para la Cuarta Transformación? Parece que aún es prematuro responder con claridad a estas inquietudes; primero porque la transformación se ha diluido en mera administración y la sociedad no parece pedir verdaderos cambios, sino apenas ‘ajustes convenientes’.

Lo explico con una última reflexión: Dicen que los refranes son capaces de resistir el paso de los años pero que las monedas son tan frívolas que se adaptan a las circunstancias. Pienso que la moneda es la obsesiva transformación prometida por el presidente; y terminará por adaptarse. Por el contrario, el refrán que nos sigue gobernando dice así: “A la gente se le conoce por lo que calla”.

@monroyfelipe

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Opinión

Affaire editorial, crisis política y guerras pontificias

Felipe Monroy

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Affaire Editorial, Crisis Política Y Guerras Pontificias

Ciudad de México.— Una larga, sutil y hasta elegante tensión en el seno político de la Iglesia católica ha llegado a un quiebre obtuso e irreparable. Las luchas intestinas en la cúspide de la burocracia vaticana dejaron la acuidad y se han lanzado burdamente a crear un conflicto entre dos supuestas ‘Iglesias’, la de Joseph Ratzinger y la de Jorge Mario Bergoglio; han aprovechado el malentendido del libro “Desde el fondo de nuestros corazones” del cardenal guineano Robert Sarah para crear todo un affaire que vertió demasiada tinta en los medios de comunicación.

Los actos polarizantes que parecen enemistar a los católicos entre sí —más atentos a la corte vaticana que a sus prójimos inmediatos— han llegado a tal grado que hubo quienes hablaron de una guerra abierta entre los partidarios de Benedicto XVI y los de Francisco. Una guerra en la que parecen participar todos excepto los propios pontífices. Es un fenómeno que ha alcanzado la cultura popular alimentada de falacias y alarmismos; es un conflicto creado cuyos prosélitos e ideólogos obran bajo el criterio: “Para vaciar aquí es preciso amontonar allá”.

El episodio sobre el libro del cardenal Robert Sarah, prefecto para la Sagrada Congregación para el Culto Divino, ha sido sencillamente alucinante y además es el más claro ejemplo de cómo ha funcionado esta operación de división. La noticia originalmente saltó al plano internacional porque el libro fue aparentemente escrito en coautoría con el papa emérito Benedicto XVI; las pléyades anti-Francisco vendieron el acontecimiento como la declaración abierta de que el emérito Benedicto encontraba la manera de ‘corregir la plana’ al papa Bergoglio y los defensores de éste acusaron al cardenal guineano de manipulación.

Vamos por partes. El adelanto del libro, que sería presentado oficialmente el 15 de enero, fue exquisitamente calculado. En el escenario global católico se encuentra la alta expectativa por el documento post sinodal del papa Francisco respecto al reciente sínodo Panamazónico; el morbo ha crecido por la audacia reformista que el pontífice argentino suele verter en sus documentos. En no pocas ocasiones, Bergoglio ha insistido que prefiere una Iglesia accidentada por arriesgarse a salir que enferma de encierro; y por ello se espera que dé un paso adelante respecto a la votación positiva que dieron los obispos sinodales a la posibilidad de ordenar de manera extraordinaria (y sólo por causas extremas que ameriten en la selva amazónica) a diáconos casados como sacerdotes presbíteros.

Esto por supuesto ha despertado voces de alarma provenientes de cardenales y peritos de la curia romana que defienden la tradición y la disciplina con tanta vehemencia como a los dogmas, advierten que lo extraordinario se hace ordinario y consideran que sin control se pierde el rumbo de la fe en la Iglesia. No han sido pocos y sus títulos son mayúsculos: los cardenales Burke, Brandmüller, Müller y hasta los finados Caffarra y Meisner han incluso perdido las formas diplomáticas para desacreditar el estilo del Papa argentino. Uno de estos ‘guardianes de la ortodoxia’ ha sido justo el cardenal Sarah quien, a pesar de insistir en la fidelidad al pontífice reinante, parece no poder salvarse de ser instrumento de incordio en el corazón de la Santa Sede.

Ahora ya se sabe casi con plena certeza qué fue lo que ocurrió en el affaire del libro. Ha sido el propio Prefecto de la Casa Pontificia y secretario del papa Benedicto XVI, George Gänswein, quien ha esclarecido la historia: El cardenal Sarah visitó al papa emérito y posteriormente le escribió su interés de reflexionar sobre el ministerio sacerdotal católico; más tarde animó a Ratzinger a escribir unas cuantas líneas que éste le compartió también vía epistolar. El cardenal le agradeció personalmente su reflexión y le manifestó su interés de usarlo en un libro; un generoso Ratzinger confió su texto al purpurado. Todo esto aparece en las cartas presentadas por el cardenal Sarah para responder a quienes ya lo acusaban de manipular y mentir con el nombre del pontífice.

El libro fue adelantado con bombo y platillo como escrito ‘a cuatro manos’ entre el cardenal Sarah y Benedicto XVI, en la portada aparecen las fotos de ambos y el título (“Desde el fondo de nuestros corazones”) advertía que el Papa alemán daba certificado a todo el volumen.

Mediáticamente se insistió que era un libro en coautoría del Papa emérito con el cardenal guineano. La caja de Pandora se desató cuando la casa Mater Ecclesiae (donde vive actualmente Benedicto XVI) confió a algunos periodistas que Ratzinger no había aceptado ser coautor del libro; de inmediato se acusó al cardenal Sarah y éste tuvo que salir a defenderse con pruebas; finalmente el propio Prefecto de la Casa Pontificia zanjó la cuestión llamándola ‘malentendido’ de la editorial y recomendando un cambio de portada y estrategia de venta: Benedicto XVI sí escribió siete páginas del libro pero jamás fue consultado como coautor del mismo.

Al final, considero oportunos dos comentarios sobre todo lo acontecido. El filósofo Emerson ya decía que “una dualidad ineludible divide la naturaleza en dos, de suerte que cada cosa no es sino una mitad”. Los prosélitos que azuzan y alimentan estas tensiones entre ratzingerianos y bergoglianos como ubicaciones teológicas y pastorales mutuamente excluyentes no sólo trabajan por la división sino por la disminución de la integralidad de la unidad católica; si su naturaleza se puede expresar en dos partes entonces cada expresión de ‘su catolicismo’ no es sino la mitad de lo que puede ser.

Bien se ha dicho que la cabeza coronada siempre será más vulnerable a los ataques de su propia corte y justo hay que explorar con cautela cuáles son las dinámicas con las que las cortes pontificias socavan justo la autoridad papal. Aunque tampoco hay que ser tan despiadados con este ‘entourage vaticano’, quizá no todos estén enojados o sean ambiciosos o estén alarmados, son instrumentos de los enemigos del Papa porque viven en un momento completamente desconocido para ellos.

Hay que remontarnos a la histórica renuncia de Benedicto XVI en febrero del 2013. A partir de entonces sabíamos que toda la curia romana, cardenales, obispos y sacerdotes andarían sobre territorio completamente nuevo. Ninguna preparación les habría facilitado comprender el delicado momento que se avecinaba y aún a la distancia de los años, la gran mayoría de los pastores sigue experimentando, encontrándose con escenarios inéditos.

En este año 2020, el papa Francisco cumple tantos años en el trono pontificio como los cumplidos por Benedicto XVI. Es decir, por primera vez en toda la historia de la Iglesia, los católicos han gozado de una larga presencia vital de un papa reinante y de un papa emérito, se han tenido que enfrentar a dinámicas vaticanas que diariamente conviven con esta realidad y, sin referencia histórica alguna, parece que sólo pueden voltear al cielo para intentar comprenderla.

El último comentario es sobre el papel de los medios de comunicación (institucionales católicos o no) en este affaire. Cada hora se fue desvelando un fragmento de la historia y cada hora los medios debían recomponer las aparentes certezas que habían esparcido como verdades absolutas. Apostaron por el conflicto, pero no por la resolución; hicieron más eco del descrédito que de las voces prudentes y, en lugar de hacer pausado periodismo profesional, vertieron filias y fobias según su posicionamiento político. Se apasionaron al extremo de confundir sus deseos con la realidad y esto es un enorme peligro contemporáneo pues abre la puerta a la difamación, la calumnia, la parcialidad y el amor al escándalo.

Una vez allí, los medios de comunicación se encuentran en verdadero riesgo de ser utilizados como vehículos de propaganda y esto, en conclusión, ha sido lo peor que ha ocurrido con esta supuesta guerra entre pontífices y tipos Iglesia; porque si estamos en esas, ¿qué idea se han ocupado en verter: un asunto sobre la riqueza de contar con dos personalidades y dos estilos o un conflicto de dos Iglesias que desde las antípodas parecen querer desacreditarse mutuamente?

Ya lo escribió el sabio Kautylia en Artasastra: “Cada reino tiene embajadores cuyo mejor servicio debe ser promover y defender las causas humanas y superiores de la soberanía; y pueden ser brillantes, pero si no guardan modestia ni lealtad, no pueden recibir la confianza plena del rey”.

@monroyfelipe

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx

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De Santa Lucía al INSABI

Domingo Días

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De Santa Lucía al INSABI

Ciudad de México.— Inicia un año nuevo y parece ser que Mi Viejito Lindo sigue de campaña, ya lleva más de un año de presidente y sigue prometiendo más y más, a pesar de que mucho de lo prometido no se ha realizado o su avance es poco.

Es prácticamente imposible en un espacio tan pequeño poder relatar, aunque sea brevemente, los increíbles logros de la 4T, así que sólo comentaremos algunos de ellos, los que a corto plazo han logrado resultados maravillosos; ya que hay programas y proyectos que son de mediano y largo plazo, cuyo resultado se verá hasta dentro de unos años.

Sólo a manera de ejemplo, habrá que esperar el despegue monumental que vamos a tener en materia de turismo, ahora que los “ineptos” de ProMéxico desaparecieron y nuestros brillantes embajadores serán los encargados de promocionar nuestra tierra en el extranjero, igual que lo hizo Ricardo “ El Uñas” Valero, exembajador que renunció al cargo de embajador en Argentina “por motivos de salud”, en medio de acusaciones de robo.

Podríamos decir que el primer gran anuncio de López Obrador como mandatario del país fue la cancelación de NAIM, cómo no cancelar esta obra infestada de neoliberalismo y corrupción, razón por la cual debió ser arrancada de tajo.

Ya a un año de esto, “Mi viejito Lindo” nos comenta: “si hubiésemos continuado con la construcción del aeropuerto en Texcoco además del costo elevadísimo de 300 mil millones de pesos, además de que se iba a hundir, lo íbamos a terminar en 2025, esto de acuerdo con el proyecto, puedo probar lo que digo”, y acaso no dijo lo mismo cuando habló de la corrupción en esta obra, cosa que ya reconocieron él y Javier Jiménez Espriú no existió.

El avión presidencial voló a los Estados Unidos para ser vendido y a la fecha no se ha podido concretar, no tendrá algo que ver que se compró a través de Banobras en abonos chiquitos para pagar poquito, a tan sólo 15 años por lo que hasta finales del 2027 tendremos la factura endosada.

Además, en tan sólo 9 meses estacionado en los Estados Unidos, la SEDENA pagó casi 12 mil millones de pesos para mantenerlo lavado y pulido, así como prenderlo de vez en cuando para que no se le baje la batería.

Por ahí andan circulando cuentas que muestran que de haber usado el TP-01 el gasto hubiera sido muy poco más, solamente permitir que el presidente esté trabajando cómodamente y comunicado con tierra mientras viaja sería más que suficiente para justificar este gasto adicional y así evitaría a pilotos neoliberales de la oposición que le reclaman por el NAIM y Rocío Nahle estaría feliz ya que no se encontraría con usuarios de la terminal de autobuses “Tapo” a su paso.

Vendió los suntuosos vehículos blindados utilizados por los neoliberales, f1f1’s del PRI ya que su utilización insultaba al pueblo bueno, él mismo se transportaba en un humilde Jetta y a menos de un año ya el SAT adjudica contrato para rentar por cuatro años 79 camionetas de lujo blindadas por tan sólo 277 millones de pesos, es decir, a poco más de $3.5 millones cada una , eso sí modelos económicos como son la Tahoe Premier, Suburban Premier y Grand Cherokee Limited y el ya circula por todos lados en camionetas Suburban.

Lo curioso y delicado aquí es que se le preguntó a la Presidencia los nombres de los dueños de estos vehículos usados por Mi Viejito Lindo y la Dirección General de Recursos Materiales y Servicios Generales de Presidencia declaró inexistente esta información, cómo es posible que no sepan ni de quién son los vehículos en los que se transporta el presidente del país. ¿Usted les cree algo?

Desapareció el programa de estancias infantiles por exceso de niños fantasma, gracias a esto los niños están a buen resguardo de sus abuelos y de las medicinas ni qué decir, ante la alta corrupción en su compra se concentró en una sola dependencia y ya no hay corrupción, y esto queda más que demostrado, si no hay medicinas quiere decir que no hubo compras, y si no hubo compras pues cuál corrupción.

Como dijera Mi Viejito Lindo: “Qué sociedad somos si la enfermera, el médico, el director de hospital, si cualquier ciudadano no toma la decisión de comprar el medicamento para que no pierda la vida el niño o la niña”.

Ya para concluir esta brevísima reseña no nos queda más que mencionar la desaparición de uno de los programas más corruptos e inútiles que iniciara en el sexenio de Vicente Fox, “el Seguro Popular”, que brindó atención a más de 50 millones de mexicanos que no tenían acceso a servicios de salud, muy chafa sólo cubría 249 padecimientos, medicamentos, estudios de gabinete y de laboratorio entre otros, eso si pagando una cuota de acuerdo a los ingresos de la familia, donde si la familia ganaba menos de 7 mil pesos al mes era gratis y si no pagabas desde $640.00 hasta $10,200.00 al año según ganara la familia, muy caro ¿no se le hace?.

Pero gracias a nuestros brillantes diputados y senadores, en su mayoría de Morena, se creó el Instituto Nacional de Salud para el Bienestar, eso si no cabe duda de que era muy importante recalcar que es para el bienestar, no vaya a ser para otra cosa, si fuera neoliberal seria para las transas.

Y como todo proyecto de la 4T, el INSABI arranca con una planeación perfecta, en este caso gracias a los legisladores de Morena, Mario Delgado y Ricardo Monreal, que lograron que el proyecto del INSABI estuviera completo con todas sus leyes, reglamentos y normas, si no nunca lo hubieran aprobado.

Tan es así que no hubo objeción alguna para que, mientras la SHCP autorizó un incremento en los costos de recuperación de los hospitales, de tan sólo el 400%, para ser aplicado a partir del primero del año, con gran eficiencia se empato esto con el arranque del INSABI que ofrece hospitalización y medicinas gratuitas para todos los mexicanos. Alto grado de complejidad cobrar y dar gratis al mismo tiempo, sólo la 4T logra esto.

Hoy Mi Viejito Lindo, defendió esta gratuidad: “Se decide que la atención médica y los medicamentos son gratuitos, ¿quién lo decide?, la Constitución, no es conmigo, es con la ley, la Constitución establece el derecho del pueblo a la salud y ahora la nueva ley lo señala no se pueden cobrar cuotas en los hospitales para atender a la población, pero es un proceso porque hay quienes no ven bien esto”.

Habrá que concertar una cita entre “La Constitución”, el Secretario de Hacienda y los directores de los hospitales para que arreglen esto, muy claro lo dijo “no es conmigo es con la ley”.
Sólo me quedaría preguntarles, no acaso “Mi Viejito Lindo” el día de su toma de posesión pronunció estas palabras: “Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, … y si así no lo hiciere que la Nación me lo demande”.

Domingo Días.
domingo.dias@yahoo.com.mx
Twitter: @domingodias7
www.domingodias.com

• “Un año más para que esto cambie por completo”, AMLO 1/11/19. Que emoción en tan sólo 295 días México será otro.

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx

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