Ciencia
Dormir no basta: las razones detrás del cansancio y las recomendaciones para evitarlo
Ciudad de México.- Instituciones médicas y organismos internacionales señalan que la calidad del descanso, los hábitos cotidianos y algunos trastornos pueden explicar por qué una persona siente cansancio aunque haya pasado suficiente tiempo en la cama.
La Organización Mundial de la Salud advierte en informes sobre salud pública que el descanso insuficiente o de mala calidad puede impactar funciones cognitivas, emocionales y físicas.
La Organización Panamericana de la Salud, por su parte, destaca que promover rutinas de sueño saludables contribuye a reducir riesgos asociados a enfermedades crónicas y a mejorar el desempeño diario.
Dormir no es lo mismo que descansar
Investigaciones difundidas por la Universidad de Harvard señalan que el sueño es solo una parte del descanso integral.
Eric Zhou, profesor de la División de Medicina del Sueño, explicó en un artículo publicado por Harvard Health Publishing que muchas personas asocian el descanso únicamente con dormir.
“Dormir y descansar no son sinónimos; el sueño cumple una función restauradora, pero no aborda todas las áreas donde una persona puede tener carencias”, indicó Zhou.
Las investigaciones académicas apuntan a que una persona puede dormir entre siete y nueve horas, tiempo recomendado para adultos, y aun así sentir agotamiento si el sueño se interrumpe constantemente o no alcanza fases profundas.
Entre las causas más frecuentes se encuentran los microdespertares nocturnos, el uso de pantallas antes de dormir, la exposición a luz artificial, horarios irregulares y factores ambientales como ruido o temperatura inadecuada.
La calidad del sueño y su impacto en la salud
La OMS señala que la falta de sueño adecuado se asocia con mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, alteraciones metabólicas y problemas de salud mental.
Datos publicados por la academia médica estadounidense y difundidos por Harvard Health Publishing indican que dormir mal puede afectar la memoria, la atención y el tiempo de reacción durante el día.
“El descanso es una forma de autocuidado que reduce la tensión”, explicó Natalie Dattilo-Ryan, profesora de la Facultad de Medicina de Harvard, en entrevista con Harvard Health Publishing, al referirse al impacto del sueño en la regulación emocional y la respuesta al estrés.
Además del aspecto físico, investigaciones citadas por la Fundación Nacional del Sueño (National Sleep Foundation) indican que una proporción significativa de adultos en sociedades industrializadas no está satisfecha con la cantidad ni la calidad del sueño que obtiene.
Los distintos tipos de descanso que influyen en la energía
La doctora Saundra Dalton-Smith, especialista en medicina interna, plantea en su libro “Descanso sagrado” que el descanso incluye distintas dimensiones que van más allá del sueño nocturno.
“Hemos combinado incorrectamente los conceptos de sueño y descanso, creando una cultura de alto rendimiento con cansancio crónico”, señala la también bioquímica por la Universidad de Georgia.
De acuerdo con Dalton-Smith, entre los tipos de descanso que influyen en la energía diaria se encuentran el físico, mental, emocional, social, sensorial, creativo y espiritual.
En su libro, la doctora señala que el descanso sensorial se relaciona con la exposición constante a pantallas y estímulos digitales, el descanso mental implica reducir la carga de pensamientos, mientras que el descanso social tiene que ver con la calidad de las relaciones interpersonales.
Recomendaciones respaldadas por instituciones médicas
Harvard Health Publishing comparte la siguiente guía para reducir el cansancio matutino, aún después de haber dormido durante una extensa jornada.
- 1.- Mejorar la higiene del sueño.
- 2.- Establecer horarios regulares para dormir y despertar.
- 3.- Mantener el dormitorio oscuro y silencioso.
- 4.- Evitar pantallas electrónicas como tablets, celulares o Smart-TV antes de acostarse.
- 5.- Reducir el consumo de alcohol durante la noche.
- 6.- Evitar comidas pesadas antes de dormir.
Entre las medidas más señaladas están establecer horarios regulares para dormir y despertar, mantener el dormitorio oscuro y silencioso, evitar pantallas electrónicas antes de acostarse y reducir el consumo de alcohol o comidas pesadas durante la noche.
La meditación y ejercicios de respiración también son incluidos en recomendaciones académicas para favorecer la relajación previa al sueño.
Harvard Health Publishing señala que comenzar con sesiones breves puede ayudar a disminuir la sobreestimulación mental.
La OPS destaca que reconocer el descanso como una necesidad básica forma parte de las acciones de autocuidado que influyen en la salud física y emocional a largo plazo, especialmente en contextos de estrés cotidiano y uso constante de dispositivos digitales.
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