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Ciencia

Plástico mexicano, biodegradable y renovable

Julio Alberto Hortiales

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Pachuca.— Con el fin de hacer factible la sustitución del plástico convencional por uno biodegradable y renovable en la industria, investigadores de diversas universidades desarrollan un proyecto para disminuir costos de producción y aumentar la capacidad de fabricación de un material hecho a base de bacterias. 

En un comunicado, se informó que en este proyecto trabajan científicos de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH)Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav), Instituto Politécnico Nacional (IPN) y el Tecnológico de Monterrey Campus Estado de México.

Ante la contaminación que generan los productos de corta vida útil y largo proceso de degradación, como los popotes, desechables, bolsas, envases de plástico y PET en general, la investigadora del Instituto de Ciencias Agropecuarias (ICAP) de la UAEH, María del Rocío López Cuéllar, señaló que la industria en general voltea hacia nuevas formas más sustentables de producir y de consumir.

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La doctora en Biotecnología sostuvo que es posible sustituir plásticos sintéticos por otro material biodegradable hecho a base de biopolímeros, lo que puede ocurrir en un mediano plazo, si los gobiernos regulan a las industrias para generar productos y sus envases, mediante materiales biodegradables.

“Debe haber una conciencia ética y social donde realmente veamos cuáles son los impactos ambientales que tenemos y evaluar, así como regular desde la sociedad y desde el gobierno, los materiales que no se degradan, para no dar lugar a la corrupción por encima del daño ambiental”, consideró.

La investigadora trabaja en la producción de polihidroxialcanoatos, que son polímeros de origen bacteriano que poseen grandes ventajas en comparación con los plásticos de origen petroquímico: son biodegradables, biocompatibles y renovables.

Añadió que al poseer esas características, tienen una amplia gama de aplicación en la industria alimentaria, farmacéutica, biomédica e incluso automotriz. Este proyecto se ha trabajado de forma interinstitucional durante dos años y medio entre el Cinvestav, la UAEH y el Tecnológico de Monterrey Campus Estado de México.

Así, de forma conjunta se trabaja en la producción de biopolímero, la generación de micro-organismos o bacterias recombinantes (modificaciones que se le hacen a los micro-organismos para mejorar los tipos de biopolímero que pueden producir), producción de bio-películas para funciones alimentarias y producción de nano-partículas.

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De acuerdo con la doctora, los costos todavía son mucho más altos que obtener un plástico de origen sintético, por ello se trabaja en la reducción de precios y la maximización, así como mejora de la producción. López Cuéllar espera que en el nuevo gobierno haya un mayor apoyo a la ciencia y la tecnología y, sobre todo, a la industria verde.

“México está comenzando a impulsar este tipo de tecnologías para mejorar algunos procesos, sin embargo, todavía es caro y falta hacer mucha investigación”, dijo, al celebrar que cada vez más industrias busquen fuentes tecnológicas renovables y biodegradables.

El cuerpo académico que trabaja en este proyecto está integrado por Norberto Chavarría Hernández, Adriana Inés Rodríguez Hernández, María del Rocío López Cuellar, Apolonio Vargas Torres y Heidi María Palma Rodríguez.

Por parte del Tecnológico de Monterrey, participa en el proyecto Berenice Vergara Porras, experta en biodegradación, y Fermín Pérez Guevara, del Cinvestav.

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El Pacífico mexicano, un mar de microplásticos

Una de las principales fuentes de microplásticos son las fibras sintéticas

Notimex

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Ciudad de México.— El Pacífico central mexicano es un mar de microplásticos, pues se detectó la presencia de pequeños fragmentos de polímeros sintéticos menores a 5 milímetros, afirma Eva Rose Kozak, doctora en Biosistemática, Ecología y Manejo de Recursos Naturales y Agrícola, e investigadora del Centro Universitario de la Costa Sur de la Universidad de Guadalajara.

Tan sólo en Barra de Navidad, en la costa sur de Jalisco, hay miles de piezas de microplásticos por kilómetro cuadrado de superficie y por metro; se calcula la presencia de una a dos piezas, explica en su trabajo.

Según un estudio publicado en la revista científica Plos One, se estima que los mares del planeta están contaminados con aproximadamente 5.25 billones de micropartículas de basura plástica flotante, pero “en los mares mexicanos, la investigación es prácticamente nula”.

El estudio de Kozak es apoyado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y es el primer esfuerzo de investigación para cuantificar microplásticos en las aguas costeras del Pacífico mexicano y su efecto en los sistemas marinos.

La investigadora indica que mediante la acción bacteriana, el oxígeno atmosférico, la radiación ultravioleta y el movimiento de las olas, el plástico que llega a los océanos se fragmenta y se convierte en minúsculas partículas.

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La científica comenta que, en el caso de la Barra de Navidad y Cuastecomate, en Jalisco, así como en Manzanillo y Santiago, en Colima, una de las principales fuentes de microplásticos son las fibras sintéticas; “al lavar la ropa, el agua se va directamente al mar porque las plantas de tratamiento no existen o no funcionan. Las microfibras de polietileno que se desprenden se convierten en la mayor concentración de microplásticos detectada”.

El zooplancton “confunde las partículas con alimento, lo que no les permite vivir y crecer, lo cual podría disminuir la transferencia de biomasa, situación que pone en riesgo a estos diminutos organismos, de quienes “depende la mayoría de la vida marina”.

En los últimos años, las campañas de reciclaje y anti-popotes han sido las estrategias para hacer un llamado colectivo a la acción con el fin de crear conciencia sobre la contaminación por plásticos, “pero el esfuerzo ha sido insuficiente”.

Para la investigadora, es necesario un cambio en los patrones de consumo. Sensibilizar a las poblaciones locales es una actividad que inicia mediante el Programa Interdisciplinario de Educación Nacional para la Salvaguarda Ambiental -PIENSA. Es necesario “hacer ese vínculo con la comunidad y dar a conocer información sobre cómo impactar lo menos posible”, finaliza.

Esta iniciativa contará con la participación de alumnos de biología marina, quienes realizarán talleres y actividades con los habitantes de la comunidad de San Patricio – Melaque, ya que 80 por ciento de la basura que flota en los océanos es plástico, según un estudio publicado en la Revista de Polímeros y medio ambiente (Journal of Polymers and the Environment).

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Ciencia

Buscan estrategias para proteger a la vaquita marina

Siete24.mx

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vaquita marina, UNESCO

Ciudad de México.— El Gobierno Federal instaló este martes la mesa de trabajo “Estrategia del Golfo de California” para buscar soluciones en la protección de la vaquita marina, el mamífero marino que más cerca está de la extinción tras haberse convertido en víctima colateral de la captura en aguas de México de la totoaba.

La totoaba es un pez cuyo buche es comprado por sumas exorbitantes en China, pese a que su exportación es completamente ilegal.

“La mesa tiene el objetivo de, en conjunto, lograr acciones oportunas para resolver la situación que afecta el Alto Golfo de California”, especificó la Secretaría de Gobernación (Segob) en un boletín.

La estrategia será coordinada por la Segob, y su titular, Olga Sánchez Cordero, hizo un llamado a sumar esfuerzos, sobre todo “en cuatro líneas de acción principales”.

La Segob se propone trabajar en el bienestar de los pobladores y las regiones afectadas, en salvaguardar las actividades en la zona del golfo, en la vinculación internacional y la mejora regulatoria de las labores pesqueras y en combatir las prácticas indebidas sobre el terreno.

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“No tenemos tiempo que perder. Lo último que sabemos es que quedarían menos de veinte vaquitas. Tenemos la oportunidad de hacer crecer la población de esta especie si se ponen en marcha todas las medidas para eliminar la pesca ilegal”, dijo en septiembre a Efe Ivonne Higuero, responsable de la convención de la ONU que regula el comercio internacional de especies amenazadas (CITES).

Desde 2015 en el Alto Golfo de California había una veda de pesca compensada con una paga mensual a los pescadores impedidos de salir a la faena, una ayuda que el Gobierno del presidente Manuel López Obrador suprimió a principios de 2019 por considerar que no contribuyó en nada a la protección de la vaquita.

El pasado mes de octubre, las autoridades mexicanas colocaron las primeras boyas del área de recuperación de la vaquita marina, un territorio de 288 kilómetros cuadrados.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) de México emitió en ese momento una recomendación dirigida a los organismos gubernamentales relacionados con el incumplimiento de disposiciones jurídicas para proteger a la vaquita marina, la totoaba y otras especies endémicas de la reserva de Alto Golfo de California. EFE

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