México
Leche materna salud de inicio: la ciencia confirma su papel decisivo en el microbioma infantil
Ciudad de México.— La composición de la flora intestinal durante los primeros meses de vida se perfila hoy como un factor decisivo para el desarrollo de la salud infantil.
La ciencia confirma que la alimentación temprana, en particular la lactancia materna, no solo nutre al bebé, sino que contribuye activamente a la formación de un microbioma intestinal estable, diverso y protector.

Un estudio publicado en Nature Communications refuerza esta visión al demostrar que la leche materna transfiere bacterias vivas al intestino del lactante, especialmente del género Bifidobacterium, consideradas fundamentales para el desarrollo inmunológico y metabólico en la primera infancia.
La investigación analizó 507 muestras de leche materna y heces de 195 pares madre-hijo durante los primeros seis meses de vida.
El trabajo se desarrolló en Estados Unidos dentro del proyecto Mothers and Infants LinKed for Healthy Growth (MILK) y empleó análisis metagenómicos avanzados para rastrear la transferencia bacteriana directa.

Los científicos identificaron que bacterias presentes en la leche materna aparecen posteriormente en el intestino del bebé y logran persistir en el tiempo, lo que confirma una transmisión microbiana vertical durante la lactancia.
Bifidobacterias: aliadas invisibles del desarrollo infantil.
Entre los microorganismos detectados, las bifidobacterias destacan por su capacidad para digerir oligosacáridos de la leche humana y fortalecer la barrera intestinal. Especies como Bifidobacterium longum, B. breve y B. bifidum aparecen tanto en la leche como en el intestino infantil.

B. longum se detecta en el 55% de las muestras de leche materna y en el 98% de los microbiomas intestinales de los lactantes, lo que subraya su papel central en los primeros meses de vida.
Pamela Ferretti, investigadora de la Universidad de Chicago y autora principal del estudio, señala que, aunque la lactancia materna es ampliamente recomendada, el microbioma de la leche aún guarda interrogantes clave para la ciencia.
Transmisión, diversidad y persistencia bacteriana.
El estudio documenta doce casos en los que la misma cepa bacteriana se encuentra tanto en la leche materna como en el intestino del bebé. Además, cerca del 19% de las bacterias presentes en el primer mes persisten hasta el sexto, favoreciendo una mayor estabilidad microbiana.

Los bebés nacidos por parto vaginal presentan una mayor persistencia de cepas que aquellos nacidos por cesárea, lo que refuerza la importancia del nacimiento y la lactancia como procesos biológicos complementarios.
También se identifican bacterias de la cavidad oral del bebé en la leche materna, lo que sugiere un flujo retrógrado durante la succión, integrando nuevos microorganismos al ecosistema lácteo.
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Genes de resistencia y retos científicos.
El análisis detecta la presencia de genes de resistencia a antimicrobianos tanto en la leche como en las heces infantiles, incluso sin exposición previa a antibióticos.
Aunque la diversidad es menor en la leche, la coincidencia madre-hijo abre nuevas líneas de investigación sobre el impacto a largo plazo de la lactancia en la salud pública.
Los autores reconocen limitaciones metodológicas, como la baja carga microbiana de la leche y la necesidad de estudios longitudinales que profundicen en la relación entre microbiota, sistema inmune y bienestar futuro.
ARH
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