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Análisis y Opinión

Home Office en México y los desafíos laborales con la nueva variante ómicron

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Cuando muchos pensaron que poco a poco volvíamos a la normalidad, llega una nueva variante que cambia todo y deja al descubierto nuestra vulnerabilidad una vez más.

Es por esto que reiterativamente hablo de la nueva realidad y con ella se necesitan cambios de fondo en las organizaciones, que vienen desde transformar su ADN, su cultura y el gran llamado a mejorar la calidad de vida laboral. Por cultura nos referimos a a una cultura remota o híbrida flexible, fresca y con ganas de estar siempre renovada que se ajusta rápidamente a las nuevas condiciones no sólo del mercado laboral, sino el mercado global y las tendencias.

El alto crecimiento de ofertas de trabajo remotas se ha convertido en el dolor de cabeza de quienes consideran que el trabajo es hora escritorio, los mismos que han tenido fuga de talento, pues las personas eligen de por sí la flexibilidad, que va de la mano de mejorar su calidad de vida y, por ende, su productividad.

Lo anterior, también debe considerar el calcular el costo de mantener personas en un sitio de trabajo permanentemente -este es de seguro en muchos negocios el segundo mayor costo, después del costo de personal-. Es por eso que no se puede perder de vista que no se trata sólo de adaptarse, sino de diversificar ese costo en herramientas que brinden la tranquilidad de un adecuado seguimiento y control, y garantizar una comunicación fluida y un bienestar integral de las personas.

Ahora, con esta nueva ola, seguramente volvamos a mantenernos un poco aislados y debemos estar alerta a temas como el síndrome burnout o del ‘trabajador quemado’ (fatiga física y mental) y el estrés tecnológico en nuestros colaboradores, causado por extensas horas en home office.

Volviendo a la transformación de la cultura, esta se hace necesaria principalmente porque se convierte en la fórmula secreta que cada compañía crea y con la cual fortalecerá la confianza con las personas, brindando la fuerza para enfrentarse al mercado y dando vida a la estrategia y cumplimiento de los objetivos.

¿Pero y cómo lograrlo?

  1. Cree una experiencia de valor a los colaboradores desde el día 0; esto es decisivo para potenciar la cultura.
  2. Conéctelos con un propósito superior que les haga sentir orgullosos de ser parte de un legado que contribuye a un mundo mejor.
  3. Comunique el rumbo, el mapa estratégico, cómo vamos, que se espera de cada uno y por qué son tan importantes en el resultado final, informe los logros y las oportunidades de mejora, y fomente la comunicación abierta y plana. Las jerarquías quedaron en el olvido.
  4. Mida la capacidad organizacional, en qué nivel está y en qué forma. El momento, las necesidades y las expectativas personales y profesionales de cada uno cambiaron; éramos unos antes de la pandemia, otros después y seguiremos cambiando.
  5. Abra espacios de creación, de generación de ideas. Permita estructurar procesos más flexibles, involucrando a las personas en el cómo hacerlo mejor, y déjese sorprender.
  6. ¿Sabe si sus colaboradores se sienten más cómodos trabajando en casa, en la oficina o de forma híbrida? ¿Sabe si se sienten felices en la compañía? Podría realizarles una evaluación de clima organizacional.
  7. Reconozca y valide los valores, esos que no son de colgar en la pared, sino la verdadera esencia y lo que cada uno que hace parte debe vivir desde que ingresa a la compañía.

Reclutar, seleccionar y realizar un buen onboarding (proceso de ingreso) está siendo cada vez más una tarea dispendiosa, compleja y costosa en tiempos de pandemia, por lo que perder el talento clave de su empresa, como consecuencia de no consolidar una fuerte relación de confianza entre empleador y colaborador, basada en una sólida cultura organizacional, podrá hacerle perder tiempo, dinero y credibilidad como compañía.

LEE Tecnología, clave en la transformación organizacional

Fundadora y CEO de Grupo Soluciones Horizonte (GSH)
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www.gsh.com.co
www.linkedin.com/in/andrea-villamizar-giraldo/

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx



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Análisis y Opinión

Tres muertes ante Dios

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Hincado de cara al templo de ‘Nuestro Padre el Señor de los Trabajos’, abatido ante una jardinera de cantera, con su frente postrada sobre la piedra y sus manos secas y rígidas cuyo último esfuerzo fue una plegaria; así murió de hambre ‘El abuelo’, un indigente de 65 años, el pasado 17 de mayo en la capital de Puebla.

La gente del lugar reconocía al hombre, lo veían día tras día mendigar mendrugos de pan sobre la calle Norte 11, dormir sobre cartones bajo el frondoso jardín y rezar ante la efigie de la Alegoría de la Fe.

Resulta difícil no coincidir con quienes afirman que el anciano murió por la indiferencia y el egoísmo del prójimo; pero no fue la única escena estremecedora que trajo la semana: Un niño, huyendo de las ráfagas de bala, suelta las flores que vendía frente al templo de ‘Nuestra Señora de Guadalupe’ en Fresnillo, Zacatecas; algunos proyectiles lo alcanzaron y le dan muerte; en la tibia noche, los únicos testigos de piedra son la estatua del indio Juan Diego y las rosas que, como el niño, el santo deja caer sus brazos.

Las autoridades afirmaron que el jueves 19 un comando armado perseguía a un sujeto que buscó refugio tras el portón de la moderna iglesia de la avenida Plateros, los sicarios dispararon sin importarles la vida del inocente niño vendedor de flores.

“Un niño inocente, traspasado como criminal y muerto por las balas como un delincuente. Un templo sagrado que fue testigo de la tragedia y el horror. Un pueblo que sólo permanece impactado y sin palabras porque no encuentra ningún tipo de ayuda… estamos consternados e indignados”, me escribió el obispo de Zacatecas, Sigifredo Noriega, al día siguiente del crimen.

La mañana anterior, tuve oportunidad de charlar en la sacristía de la Catedral de Toluca con el arzobispo de Tijuana, Francisco Moreno Barrón, me acerqué a darle el pésame por uno de sus curas, asesinado el fin de semana anterior. Moreno aseguró que las autoridades ministeriales le entregarían ese mismo día el cadáver del sacerdote José Guadalupe Rivas Saldaña, director de la Casa de Migrantes de Tecate, quien fuera brutalmente ultimado junto a otra persona el fin de semana pasado.

En sólo una semana, las muertes de dos inocentes al pie de recintos sagrados y un tercer crimen contra un agente religioso promotor de la acción social revelan parte de un rostro de la cruda realidad que experimenta el país. La inseguridad y la carestía asfixian hasta la muerte a no pocos mexicanos y, para desgracia, quienes dan un paso al frente para auxiliar las fronteras más dolorosas de la realidad, también resultan ultimados cuando no intimidados o despreciados por sus convicciones religiosas que sustentan su humanitarismo.

No son sólo estos casos; prácticamente no hay rincón en el país donde no se vean ejemplos del desmoronamiento del tejido social y comunitario. Hay problemas evidentes de violencia e inseguridad; y, por si fuera poco, la intensa polarización ideológica pseudo-política desvía la mirada de la profunda y sistemática indiferencia ante la ingente cantidad de descartados, precarizados, despreciados, víctimas y damnificados de un modelo social que no coloca como referente la dignidad humana.

Ante estas muertes, ¿no parecen absurdamente ociosos los conflictos partidistas, las confrontaciones ideológicas de azules y guindas, de chairos y fifís, de progres y fachos? ¿No acaso esa misma polarización tiende a enaltecer a los necios que apuestan por la ‘radicalidad’ subversiva como única vía de cambio? ¿No acaso sólo los desesperados propondrían violar los márgenes de la ley para ‘acabar con sus enemigos’, con ‘el mal’, con ‘los otros’?

El radicalismo y la polarización ni siquiera se cuestionan sobre los actos moralmente válidos que se deben emprender para enfrentar el crimen y la descomposición social; los polarizados prefieren nombrar culpables de aquellas tres muertes en lugar de mirar hacia el bien y la justicia.

*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe

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Análisis y Opinión

Expertos hacen llamado a México para regular alternativas

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El dicho “no hay peor sordo que el que no quiere oír” es aplicado por el Gobierno federal al aferrarse a prohibir las alternativas al cigarro, pese a que hay cientos de voces que claman por una regulación de estos productos.

Entre las voces que piden un verdadero trabajo legislativo están las de científicos, autoridades de salud y expertos quienes participaron en la Cumbre de cigarros electrónicos: Ciencia, Regulación y Salud Pública, que se llevó a cabo en Washington, Estados Unidos.

El mensaje es claro, en México hay un vacío legal que se intenta llenar con leyes prohibicionistas que permiten que el mercado ilícito crezca con productos de mala calidad, sin entender que regular ayuda a que los fumadores adultos accedan a alternativas que disminuyen su exposición a sustancias peligrosas para su salud y minimiza que los no fumadores y jóvenes comiencen a usarlos.

México debe comenzar a escuchar las voces de los expertos en el tema sobre los beneficios que podrían traer en la reducción de daños por el tabaco en el país.

Por Gerardo Rivadeneyra

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