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Análisis y Opinión

Morena y el Covid 19

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El Comité Ejecutivo Nacional de Morena, emitió la convocatoria para renovar a sus dirigentes. Como organismo de interés público, cualquier ciudadano puede conocer y solicitar información sobre los procesos de elección de dirigentes y de candidatos.

Los partidos políticos son el resultado del ejercicio del derecho ciudadano de “asociarse individual y libremente para participar en los asuntos políticos del país”.

Sin embargo, de acuerdo a la Ley General de Partidos Políticos, es un derecho exclusivo de sus integrantes participar en los procesos internos, ya sea como elector y/o como elegido. Nadie ajeno a un partido político puede participar en su vida interna.

Ningún ciudadano que decida ejercer su derecho puede afiliarse a más de un partido político. En términos político ideológicos, cada partido representa un proyecto distinto sobre el devenir social. En las democracias liberales, las opciones básicas son dos, los partidos con una visión de izquierda y los partidos de derecha.

Luego hay matices más o menos coincidentes con estos dos grandes apartados. Pero es impensable e inadmisible que los miembros de una formación se inmiscuyan en los asuntos internos de otra y viceversa.

Todo esto viene a cuento, porque el Tribunal Electoral resolvió el 26 de febrero que la Presidencia y la Secretaría General Nacional de Morena se resuelva por el método de una encuesta abierta y el partido político queda en libertad de elegir el método de renovación de los demás órganos directivos del partido. Dicho así, es una manzana envenenada y una intromisión en la vida interna.

El Tribunal indica en su sentencia que el proceso de renovación de dirigentes de Morena, el último acto de este proceso se haga mediante el método de encuesta y no por el voto directo por parte de los congresistas nacionales como lo establece el Estatuto de Morena.

Y ese es el punto. El proceso de renovación de dirigentes en Morena es uno solo. Escalonado y encadenado. Primero se eligen hasta tres mil seiscientos delegados efectivos al Congreso Nacional. Solo los congresistas nacionales podrán aspirar a ser parte de los trescientos integrantes del Consejo Nacional.

Finalmente, solo los integrantes del Consejo Nacional pueden aspirar a ser parte del los veintiún integrantes del Comité Ejecutivo Nacional, incluidos la Presidencia y la Secretaría General. De tal manera que la encuesta abierta se tendrá que realizar una vez que concluyan los actos previos.

La convocatoria de Morena establece que las 300 asambleas distritales en las que se elegirán diez delegados (5 mujeres, 5 hombres), deben realizarse el sábado 11 de julio en los estados de la circunscripción 1, el domingo 12 de julio en la circunscripción 2, el sábado 18 de julio en la circunscripción 3, el domingo 19 de julio en la circunscripción 4 y el domingo 25 de julio en los estados de la circunscripción 5.

En ellas podrán participar todos los afiliados hasta el 11 de junio del presente año. Que son poco más de tres millones de personas.

El Consejo de Salubridad General declaró el 30 de marzo Emergencia Sanitaria por causa de fuerza mayor, a la epidemia de enfermedad generada por el virus SARS-COV2 (COVID 19) y delegó en la Secretaria de Salud autorizar las acciones necesarias para atender la emergencia.

A partir del 1 de junio las actividades que se autorizan corresponden a la semaforización que se acuerda entre la Secretaría de Salud y los gobiernos estatales y que va cambiando semana con semana de acuerdo a la evolución de la pandemia.

En este momento hay 15 estados en semáforo rojo y 17 en semáforo naranja. Y todo indica que así permanecerán por lo menos todo el mes de julio.

De los 300 distritos donde deberán realizarse las asambleas electivas de Morena, 162 están en semáforo rojo y 138 en semáforo naranja. Es decir, que donde hay semáforo rojo no está permitido hacer reuniones y en donde está en naranja se requiere autorización previa de la autoridad de salud de acuerdo al aforo previsto.

Para documentar la situación, un dato. En octubre de 2019 se realizaron 230 asambleas con una participación promedio de 850 personas con un padrón de 1 millón 700 mil afiliados. Ahora el padrón será del doble.

Además hay que agregar 14 asambleas a realizarse en el exterior, donde la situación de la pandemia es muy parecida.

Siendo realistas, la posibilidad de que se realicen las asambleas para elegir a los congresistas es mínima. Y se requiere al menos el 50 por ciento para contar con quorum. Si no hay asambleas no habrá renovación de órganos.

Hace tiempo propuse que ante la situación de emergencia sanitaria y la imposibilidad de realizar reuniones presenciales, se pudiera hacer uso de otro método previsto en el estatuto: la insaculación.

Es muy sencillo. Todos los protagonistas del cambio verdadero inscritos en el padrón de Morena tienen la misma probabilidad de resultar electos como delegados congresistas a través de la insaculación, lo cual lo hace un método plenamente democrático.

El procedimiento sería el siguiente: se abriría un periodo de registro (cinco días) por distrito para todas y todos los interesados en participar y que se encuentren en el padrón de afiliados.

Una vez levantado el registro, la Comisión de Elecciones llevaría a cabo la insaculación entre los registrados, de tal manera que las primeras 5 mujeres y los primeros 5 hombres que salieran de la urna de la insaculación serían los congresistas de ese distrito. Así se haría con los 300 distritos. Lo mismo aplicaría para los afiliados que residen en el extranjero. Eso nos ocuparía a lo sumo una semana.

Una vez electos los congresistas, los demás actos previstos para la renovación de dirigentes estatales y nacionales, se pueden realizar a través de las plataformas tecnológicas. Se puede, tiene fundamento legal y solo le hace falta la voluntad política del Comité Ejecutivo Nacional.

En el escenario donde no se pueda contar con los congresistas, hay que ir pensando la situación legal y política en que se colocará la dirección de Morena después del 31 de agosto. Todo puede pasar, con una mayoría de magistrados del Tribunal, que no se caracterizan propiamente con respetar la Ley.

Agustín Guerrero
Político
Twitter: @agustingc2012



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Análisis y Opinión

Escarnio religioso con fines políticos

Felipe Monroy

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Justo quince horas después de que líderes de una docena de diferentes religiones en México se reunieran para orar por la paz; el presidente de la República -desde el púlpito moral de su individual certeza- volvió a arremeter contra las prácticas religiosas, particularmente contra la grey católica y sus actos de fe. No ha sido la primera vez; de manera sistemática mezcla, confunde y politiza a propósito la dimensión espiritual de millones de personas.

Algo ha pasado en el fuero interno del presidente. A partir del 2020, sus críticas a lo que él identifica como ‘hipocresía católica’ se han tornado recurrentes y socarronas. Hasta antes de la campaña presidencial y en los primeros meses de gobierno, López Obrador siempre había aderezado con conceptos religiosos su ideario político; pero -quizá la pandemia, quizá la incertidumbre- ha revelado en el presidente ese discurso anticatólico moralizante de un rancio protestantismo para-cristiano que fue sumamente popular a finales de los setenta y hasta los años noventa en México.

A diferencia del anticlericalismo secular (que se enfoca en una crítica a la institución católica), el anticatolicismo cristiano contemporáneo es un estilo discursivo, especialmente utilizado por distintas ramas de protestantismo, que a través de estereotipos negativos y lenguaje peyorativo critican a los católicos, a sus prácticas religiosas y a las fallas de sus miembros que aseguran son una ‘hipocresía moral’ intrínseca a la religión católica. La reacción católica a esta discriminación indirecta ha sido también una desvaloración de la identidad cristiana de evangélicos, protestantes y otras comunidades religiosas.

Sin embargo, el acercamiento entre líderes cristianos, el diálogo interreligioso, el ecumenismo y la vasta producción de fraternas reflexiones espirituales han favorecido el respeto, la tolerancia y hasta la amistad entre referentes y miembros de religiones otrora enemistadas. El encuentro interreligioso de oración por la paz, el pasado 10 de junio, es símbolo de este esfuerzo de entendimiento y madurez entre creyentes.

Pero el presidente no abandona el discurso moralizante: “mi cristianismo, lo que yo practico… si todos fuésemos así viviríamos en una sociedad mejor”. Y, con frecuencia -especialmente para eludir algún tema álgido- utiliza la fórmula que su inmejorable cristianismo es superior por no parecerse al cristianismo hipócrita del prójimo.

En la primera conferencia presidencial del 2020, López Obrador espetó la fraseología que ya ha hecho leitmotiv recurrente: “Los conservadores van a misa y olvidan los mandamientos; van a la iglesia, comulgan, confiesan, van a dejar en cero el marcador y el domingo vuelven a lo mismo”.

Al inicio de la pandemia, el presidente mostró un par de imágenes del Sagrado Corazón de Jesús (sumamente veneradas por católicos) y las comparó con un trébol de cuatro hojas y un billete de un dólar como amuletos de buena suerte. En julio 2020, durante la presión por el famoso ‘aplanamiento de la curva’ de contagios por COVID-19 en México, el presidente volvió a calificar a los creyentes: “Son sectores reducidos, pero con mucha pasión. Es obvio, amenazas y al mismo tiempo por eso es irracional, muchos de ellos van a los templos, confiesan y comulgan, pero olvidan los mandamientos”.

El 8 de marzo, con motivo de las movilizaciones feministas; y el 5 de mayo, como respuesta a la tragedia del metro capitalino donde fallecieron 26 personas, López Obrador aplicó el mismo epíteto a los que identifica como adversarios, pero los ejemplifica como católicos: “Son clasistas, son racistas, son partidarios de la discriminación. Pueden ir a los templos los domingos y confiesan y comulgan, y dejan el cero marcador, eso es hipocresía”, dijo el día de la Mujer y en el aniversario de la Batalla de Puebla insistió: “Son muy perversos y estos conservadores son también muy hipócritas. Porque estoy seguro de que hasta van a misa los domingos y confiesan y comulgan”.

¿Por qué el presidente ridiculiza y adhiere sistemáticamente la imagen de sus enemigos a las prácticas religiosas sacramentales de la Confesión y la Comunión, de la asistencia a Misa y el estudio de los Mandamientos?

Es una verdadera pena que el mandatario de una República laica no sólo no valore ni respete las identidades religiosas de todos los ciudadanos, sino que las politice e identifique a algunos perfiles religiosos como potencialmente adversos a su movimiento político. López Obrador, no hay que olvidarlo, ganó con un margen amplísimo las elecciones del 2018 y su personalidad política aún convoca a millones de partidarios de su ideología. Con certeza, el 95% de todos sus apoyos sociales profesa alguna fe o es miembro de alguna institución religiosa; lo mismo se puede decir de la clase media que lo ha llevado al poder.

¿Por qué continúa denostándolos? ¿Qué es lo que en el fondo busca reclamar a esa dimensión espiritual de una vasta porción de la sociedad mexicana que, en principio, no sólo goza de la libertad de culto, sino que también está llamada a participar desde su identidad espiritual, personal, familiar y comunitaria en la transformación necesaria del país?

*Director VCNoticias.com
@monroyfelipe

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Análisis y Opinión

No naciste líder, pero te crees uno

Gerardo Medina Romero

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El Mundo Interno de las Organizaciones

Si de algo he visto que se ha escrito más en los últimos 25 años es sobre liderazgo. También podría apostar que es el tema del que más cursos y talleres existen, y sobre el que más libros se han escrito.

La mayoría de los grandes líderes nacieron con las condiciones biológicas necesarias para que sus comportamientos innatos les facilitaran influir en las personas que los rodearon a lo largo de sus vidas. Esas mismas condiciones biológicas determinaron sus emociones y fueron la fuente de sus actitudes y de su capacidad para adquirir los conocimientos y desarrollar las habilidades necesarias para ser líderes. En pocas palabras, nacieron líderes.

No dudo que alguno que otro de los grandes líderes de la historia y del mundo organizacional no haya nacido con esas mismas condiciones biológicas, pero lo lograron gracias a mucho trabajo, preparación y esfuerzo constante a lo largo de muchos años. Es decir, se hicieron líderes aunque estoy seguro de que fueron los menos.

En mi opinión ser un buen líder es un proceso constante que requiere mucha preparación, disciplina y sacrificio, y aun así, nada te garantiza que lo logres. Lamentablemente sigo viendo todos los días a grandes ejecutivos con posiciones estratégicas en compañías muy importantes que carecen de esta competencia lo cual, por supuesto, repercute negativamente en los resultados de negocio de sus organizaciones. El problema es que ni se dan cuenta ni les agobia.

Si no tienes la suerte de nacer líder, lamento decirte que para llegar a serlo no te bastará con leer todos los libros sobre liderazgo que encuentres; tampoco te serán suficientes varios cursos o incluso un diplomado o postgrado sobre liderazgo. Mucho menos te lo dará una promoción o el simple título de tu puesto, por más que diga Gerente, Sub Director o Director. Tampoco te lo dará tu apellido.

No estoy de acuerdo con las instituciones educativas y las empresas de capacitación que siguen vendiendo castillos en el aire, ofreciendo a los ejecutivos cursos, talleres y programas de liderazgo cuando, en realidad, se requiere mucho más que eso para que una persona que no nació líder lo llegue a ser.

El liderazgo requiere, en primer lugar, adquirir una serie de conocimientos de aspectos de negocio, psicológicos y del comportamiento humano. No puedes liderar si no conoces técnicas para mantener una buena comunicación, para ofrecer retroalimentación, para establecer objetivos, para identificar el estilo de trabajo de cada persona a tu cargo. No puedes influir en las personas si no conoces los fundamentos del comportamiento humano, las emociones, las motivaciones y la manera de impulsarlos y gestionarlos.

También necesitarás desarrollar y perfeccionar distintas habilidades para persuadir, influir, convencer o negociar. Recuerda que debemos partir de la idea de que no nacimos con esas habilidades instaladas, por lo tanto, debemos entrenarnos todos los días para lograr los niveles que requerimos para liderar.

Finalmente necesitarás trabajar mucho en el manejo de tus emociones, comenzando por aprender la auto observación y hacerte consciente de tus sentimientos ante determinados estímulos para posteriormente lograr controlar las reacciones y fortalecer tu inteligencia emocional. Solo así podrás asumir las actitudes requeridas para poder ejercer un buen liderazgo.

Adquirir los conocimientos, desarrollar las habilidades y lograr las actitudes adecuadas es un proceso que lleva tiempo, disciplina y mucho trabajo; solo así podrá alguien desempeñar de una manera decorosa una posición de liderazgo en una empresa, sobre todo cuando no nacimos líderes.

El problema es que muchos ejecutivos se creen líderes por el simple puesto que ocupan y se conforman, en el mejor de los casos, con leer un libro o tomar un programa de liderazgo en algunos de los institutos de moda, donde más que a aprender van a socializar y a ampliar su red de contactos.

Las empresas, y en general el país, requieren de mejores líderes, capaces de llevar a sus equipos de trabajo a utilizar al máximo su potencial y lograr mejores resultados de negocio. Líderes que logren y gestionen equipos de alto desempeño conformados por personas con un equilibrio emocional adecuado y con los alicientes necesarios para sacar lo mejor de sí mismos día con día.

Me parece muy soberbio y una falta de respeto que un ejecutivo con el título de Jefe, Supervisor, Gerente, Director o cualquiera de sus variantes, deje de trabajar todos los días en seguir preparándose y fortaleciendo sus conocimientos, habilidades y actitudes para servir como líder a su equipo de trabajo. Pero tranquilo, estoy seguro que no es tu caso.

LEE ¿Por qué no hacemos un Onboarding adecuado?

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