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Laboratorio de Ideas

Que tu “Nueva Normalidad” sea vivir el ahora

Samantha Alcázar

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Iniciemos con la neta de la semana…

En nuestra vida cotidiana, nos encontramos con sucesos día tras día.

Algunas veces nos encontramos con la misma gente, el bus, en el metro, en el trabajo, y ahora con la cuarentena, las cosas cambiaron.

Hay situaciones que nos hacen tomar ciertas decisiones, a la espera de tomar algún rumbo.

Pero, ¿por qué a veces no disfrutamos de las cosas? Porque nos estamos enfocando en el futuro y dejamos pasar la vida, por no enfocarnos en el AHORA.

Esta temporada que llevamos de confinamiento, creo que a todos nos ha hecho pensar cosas, tan solo en saber cual es el rumbo que queremos seguir en nuestra vida, desde disfrutar el ir a tu trabajo, estar tiempo con tu familia, salir, ver amigos, un abrazo, es lo que más echamos de menos.

Disfruta de lo que haces, tal vez en 20 años te arrepientas por no aceptar aquella cita, o aquel trabajo, o simplemente por no haber llamado alguien, de ver un atardecer, de un abrazo.

Cuando lleguemos a la madurez entenderemos lo que tal vez ahora nos preguntamos. De las posibilidades que teníamos, oportunidades, etc. Nunca sabremos cuándo será la última vez que veremos a alguien o le abracemos.

La gloria de los jóvenes es su fuerza.”

Proverbios 20:29

No te preocupes por cosas que tal vez son pasajeras.

No te preocupes de más por el futuro. Las cosas que tienen que suceder, sucederán en el momento justo.

A veces las cuestiones por las cuales debemos preocuparnos, nos toman por sorpresa.

Cada día de tu vida atrévete hacer cosas diferentes, cosas a las cuales le tengas miedo, cosas pequeñas que te ayuden a ser y llegar al objetivo que tienes, dar un extra.

Canta en cada lugar que puedas, en la ducha, en el carro, en la oficina en donde quieras, después podrá ser tarde.

No toleres que la gente pueda jugar con tus sentimientos, y no juegues con los sentimientos de las personas.

Vive relajado, no permitas que celos tontos invadan tu mente, a veces se gana y a veces se pierde.

No compitas con la gente, por cosas absurdas, vive tu vida y deja vivir.

Recuerda las palabras lindas que deja la gente en ti y disculpa las ofensas, no te enfrasques en ellas.

Guarda cada carta de amor, los detalles que la gente te hace, en algún momento los volverás a leer y sentirás el amor de la persona.

Estira tu cuerpo, desestrésate.

Cuida tu cuerpo, tal vez en un futuro lo agradecerás, no fumes frente a personas que no lo hacen y menos ahora, ¡evítalo!.

Quizás tengas hijos, quizás no, quizás te cases, quizás no, quizás bailes un vals increíble por celebrar tú 50 aniversario de bodas.

Hagas lo que hagas mantente humilde, la vida da muchas vueltas.

Baila, aunque tengas que hacerlo en tu habitación o en la ducha.

Vas a lograr todo lo que te propongas.

Vive tu día como si fuera el último, porque en algún momento lo será.

Sana tu corazón, no lo dejes con dudas o enojos, es mejor mantenerlo sano y dar amor, ya que este mundo es lo que necesita. Más amor y menos odio.

Celebra tus pequeños éxitos y deja a un lado la actitud negativa.

Disfruta a tus padres y a las personas que están a tu lado, en algún momento no estarán y los echarás de menos.

Llévate bien con tus hermanos, son el mayor vínculo con tu pasado, y probablemente de tu futuro.

Quédate con amigos que valgan la pena, con aquellos que en un futuro puedas recordar las cosas que hicieron juntos.

Vive en aquellos lugares que has soñado. Viaja, tal vez después no podrás hacerlo. Nuestras vidas están cambiando, la nueva “normal” será diferente. 

Disfruta las pequeñas cosas, cuando seas viejo añorarás tu juventud.

Trata de ser amable, el mundo necesita más gente que se preocupe por los demás.

Cuida tu cuerpo y tu piel, en algún momento te pasará la factura.

Abraza a las personas, no sabrás cuando una persona lo necesitaba.

Sonríele a la gente, a veces una sonrisa puede cambiar el día.

No crees prejuicios, se libre y ama demasiado.

Haz a un lado tus miedos, tal vez después será muy tarde. 

El miedo también es la señal de que valdrá la pena.

Escucha los consejos que te da la gente, algunos pueden contener mucha verdad.

Nunca dejes a Dios fuera de tus proyectos, Él es la clave del éxito. 

Nos leemos en la siguiente neta…

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Nadie puede dar lo que no tiene

Columna Invitada

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Por Alejandra Carmona O.

De acuerdo con la teoría evolutiva de Darwin, “las especies que sobreviven no son las más fuertes ni las más inteligentes, sino aquellas que se adaptan mejor al cambio”.

Como parte de la especie humana, no me había tocado vivir un reto de “cambio” como el que esta pandemia nos está ofreciendo. No es casualidad el verbo seleccionado, estoy convencida de que esto es una oportunidad.

Y como mujer, sin duda seré parte de las especies con alta probabilidad de sobrevivencia, no sólo por seguir las recomendaciones en materia de salud, sino porque he vuelto a descubrirme y desde ahí, agradezco la vida como se nos está presentando.

Soy una mujer casada, mamá de dos increíbles seres humanos (mis más grandes maestros), ejerzo mi profesión (abogada), estoy estudiando una maestría, amo el ejercicio, considero que las amistades son la familia que uno escoge y creo que los días serían significativamente mejores si duraran 36 horas pues siempre tengo la sensación de que “pude haber hecho” tal o cual cosa más.

Y así, arranqué la “sana distancia” aferrándome a las actividades anteriores, tratando de cumplir con todo lo que hacía antes, asumiendo nuevos roles en un espacio convertido en casa, oficina, escuela, gimnasio, café, restaurante y bar.

Me enfoqué en una casa limpia y recogida, una comida hecha en casa, conexiones a Zoom, tareas terminadas, hacer ejercicio, etc. Una máquina. Terminé agotada.

Una tarde, después de clase de ballet (sí, también hay que seguir tomando todas las “afterschool”) mi hija estalló en llanto con un sentimiento profundo dejando salir todas sus angustias, toda su impotencia, todo su cansancio, todo el estrés ocasionado por el cambio. Me sacudió.

Nos abrazamos mucho, mucho tiempo. “¿Qué estoy haciendo?”, pensé. Me enojé con los chinos, sigo enojada con el gobierno, me duele la ignorancia de México y me pregunté miles de veces ¿por qué?

Debatiendo con mi esposo, enojada, sacando toda la frustración resonó en mi cabeza Viktor Fankl: cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos encontramos ante el desafío de cambiarnos a nosotros mismos”.

Y entonces recordé que yo soy mi activo más valioso; que cultivar el crecimiento y bienestar propio redunda en la paz y armonía de mi entorno. De pronto los porqués se transformaron en paraqués: ¿qué me están queriendo decir? ¿qué eliges hacer con esto que está sucediendo?

Me detuve, respiré y volví a escucharme. Mi voz interior influenciada por los “deber ser” que cargamos todos los días.

Descubrí que no siempre tengo la voluntad, paciencia, compasión y humildad para escucharme. Que soy muy exigente y dura conmigo. Nunca es suficiente: ¡qué agotador! No me gusté. No me reconocí.

Me gusta ser esposa, mamá, amiga, deportista, profesionista, estudiante, hija. Asumo todas las cachuchas que con mucho orgullo y entusiasmo me pongo todos los días pero ahora entiendo que cansada, estresada y agotada estaría fallando en todas esas áreas porque a quien estoy abandonando es a mí misma.

¿Egoísmo? No quiero entrar en un debate moral pero la respuesta sería afirmativa entendiendo a éste como asumir la responsabilidad de nuestra propia vida.

Cargo mi propio equipaje con el “equilibrio” como desafío que asumo todos los días. Es mi punto de partida para valorarme, quererme como persona, arrancar cada día y concluirlo tratando de ser un poco mejor que antes.

Mucho más fácil escribirlo que hacerlo. Todos los días debo desandar exigencias autoimpuestas a través de las cuales miro el mundo y aprender a dedicarle a cada cosa su justo valor, su justo tiempo, su justo espacio. Sin duda me equipo, me sacudo y vuelvo a empezar.

Gracias al COVID-19 he tenido la oportunidad de confirmar que me volvería a casar con mi esposo, de conectar con mis hijos desde sus actividades escolares, su amor por la tecnología y las series, descubrir el placer de cocinar, que barrer tiene su chiste para que trapear tenga sentido y que hacerlo durante una conferencia telefónica es un súper ejercicio.

Y que nada pasa si un día no se lava, no se plancha, no está la casa perfecta o tuviste que comer tortas, pero que pasa mucho si me olvido de mi propósito de vida.

Nadie puede dar lo que no tieneSólo cuando estás bien contigo mismo, puedes estar bien con los demás… Sólo cuando manejas tu soledad, puedes manejar una relación…N ecesitarás amarte para amar, respetarte para respetar, valorarte para valorar, aceptarte para aceptar. Recuerda que nadie puede dar lo que no tiene.

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¿Ya terminó la implementación?

Gerardo Medina Romero

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¿En dónde termina un proyecto de cambio? ¿Cuándo deja de ser responsabilidad del equipo de proyecto? ¿Quién es responsable de que el cambio se mantenga?

Estas son preguntas que muchos clientes me han hecho y que actualmente siguen siendo muy comunes por muchos ejecutivos involucrados en los proyectos internos de cambio.

Para mí, las estructuras organizacionales fueron creadas para que un jefe, supervisor, gerente, director o como se llame, se asegurara de que los colaboradores a su cargo hagan el trabajo como lo deben hacer, y ¿cómo lo deben hacer? Pues como la empresa ha definido que se haga.

Luego entonces, para mí la responsabilidad de que un cambio se aplique y se mantenga, es del jefe, sin importar el nivel de la organización que tenga. Pero cuando hablamos de un proyecto de cambio, el problema es determinar el momento exacto en que la implementación deja de ser responsabilidad del equipo de proyecto y pasa a ser responsabilidad de los jefes.

La respuesta para mí es cuando el cambio ya se implementó, a partir de ahí, la responsabilidad de mantenerlo es de los jefes.

Aquí surge otro problema, cada quién entiende la palabra “implementar” cómo mejor le conviene, así que lo primero que deberíamos hacer es tener claro lo que significa implementar y en qué momento puedo decir que un cambio ya está implementado, de otra manera el pase de estafeta en cuanto a la responsabilidad de que algo que la organización quiere que se ejecute, sea ejecutado, quedará en el limbo.

Hay muchas personas que piensan que implementar es tan solo capacitar o incluso que liberar una herramienta tecnológica es suficiente para considerar que ya se implementó y eso no es verdad, implementar significa poner en ejecución y si no se está ejecutando, pues no se ha implementado, así de sencillo.

Implementar una nueva manera de evaluar el desempeño del personal por ejemplo, no termina con liberar la herramienta para ello, se debe asegurar que los jefes saben cómo establecer objetivos, acordarlos con cada miembro de su equipo, dar retroalimentación, que las personas son capaces de recibirla, de medir y gestionar su propio desempeño y que todo eso está sucediendo.

Implementar un proceso no termina con capacitar a la gente para explicárselo, requiere asegurar que todas los procedimientos, políticas, criterios y formatos que forman parte del mismo, están perfectamente definidos, que se cuenta con el equipo e infraestructura, que las herramientas tecnológicas tienen la funcionalidad requerida, que el personal no solo esté capacitado, sino perfectamente informado, habilitado, y soportado por sus jefes, que sus indicadores de desempeño estén alineados e infinidad de detalles más.

Implementar significa observar y verificar que las cosas se hacen y suceden como se ha definido, y cuando no es así sigue siendo responsabilidad del equipo de proyecto el detectar lo que falta completar para ello y resolverlo. 

Es hasta que se tiene evidencia de que ya no hace falta nada por definir o construir, de que la infraestructura esta lista y los sistemas liberados con la funcionalidad requerida, que el personal está perfectamente informado, capacitado y organizado bajos sus nuevos roles y responsabilidades y que sus objetivos e indicadores individuales estén alineados, cuando se podrá ejecutar cada una de las actividades y se podrá considerar que el cambio se ha implementado.

Una vez que el equipo de proyecto demuestre a los jefes, que las actividades del nuevo modelo de trabajo se pueden ejecutar porque todo está listo, será entonces cuando los jefes deberán tomar la responsabilidad de ejecutar y mantener el nuevo modelo de trabajo.

Muchas veces hasta que no corres el nuevo modelo, no te das cuenta de todo lo que falta, así que no te conformes con capacitar al personal, haz que las actividades definidas se ejecuten, identifica lo que le hace falta al equipo, atiende ese pendiente y vuelve a ejecutar hasta que el nuevo modelo de trabajo corra perfectamente.

Será entonces cuando los jefes deberán tomar la responsabilidad de que el cambio se mantenga y la organización logre el beneficio esperado.

Recuerda, ninguna organización invierte para tener una herramienta que no se usa, o una carpeta de procesos que no se ejecuta, invierten para recibir un beneficio económico en los indicadores del negocio con un valor mucho mayor a la inversión que hicieron.

Sugerencias y comentarios en Twitter: @gemedinaro

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