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Análisis y Opinión

Bienaventurados los confinados

Felipe Monroy

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#QuédateEnCasa, no hay más. En estas tres palabras se sintetiza el núcleo de la información que las autoridades sanitarias han pedido al pueblo mexicano. Quedarse en casa es, sin duda, una contribución desde la responsabilidad personal y familiar para responder a los escenarios probabilísticos más negros de la pandemia.

Y aunque para muchos ‘quedarse en casa’ sea apenas una molestia o un fastidio; para otros es en sí un riesgo, un acto dolorosísimo, una tortura mental y física. Según el Informe de Derecho a la Vivienda del Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) en el 2018 se estimaba que 14 millones de hogares mexicanos no contaban con los mínimos en infraestructura o servicios para alcanzar a ser una vivienda digna. Esto es 45% de las viviendas en el país no cuenta con las condiciones favorables para el desarrollo humano, social y económico de quienes las habitan.

Y eso, sólo es la mitad del problema.

El panorama se agrava cuando sabemos que, cuando menos, 34 millones de mexicanos viven en hacinamiento. Es decir, cuando en un solo cuarto viven más de dos personas según consigna el Centro de Investigación y Documentación de la Casa y la Sociedad Hipotecaria Federal. Somos más de 112 millones de habitantes viviendo en 28.6 millones de viviendas; y de aquellos, la mitad no puede cubrir sus necesidades básicas, incluyendo la de tener un hogar digno.

Quedarse en casa en aquellas zonas marginadas, invisibles, hacinadas y periféricas de las grandes urbes produce escalofríos. En reportes recientes de trabajadores sociales se evidencia que en algunas viviendas en colonias céntricas de la Ciudad de México hasta más de siete miembros de la familia ocupan una habitación para dormir; mientras en el Estado de México no es mejor el escenario: en municipios de alta densidad se registran 150 familias por cada 80 viviendas. Es decir, que, en promedio, en una sola casa casi siempre viven dos familias.

Estas condiciones, según los psicólogos, son precursores de estrés, tensión, ansiedad, depresión, falta de sueño, falta de privacidad, mal desempeño escolar, accidentes, enfermedades, abusos, violencia, etcétera. Es predecible que estos factores de riesgo se incrementen durante un confinamiento prolongado.

Es un hecho que la falta de vivienda digna ante la creciente demanda del país se debe a diferentes procesos de corrupción, gentrificación, falta de financiamiento, crecimiento de la economía informal y un largo etcétera; pero no es momento de buscar culpables sino de encontrar mecanismos y recursos creativos para auxiliar a que estas familias -forzadas a confinarse en el hacinamiento- no pierdan del todo la paz, la paciencia o la esperanza.

Aún falta creatividad para proveer servicios y ayuda que animen el espíritu y resguarden la robustez de las personas, para que esas familias sean -como lo anhelamos todos- la más valiosa institución de seguridad social ante la pandemia.

@monroyfelipe Director VC Noticias

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx



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Análisis y Opinión

El camino a la movilidad

Domingo Días

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El 28 de febrero cuando se confirmó el primer caso de Covid-19 en México, Mi Viejito Lindo nos tranquilizó diciendo “Serenos, tranquilos, tenemos capacidad para enfrentar la situación”, y así, serenos y tranquilos hemos transitado por estos ya casi tres meses.

Días después nos dio su primer pronóstico, el 2 de marzo con apenas 5 enfermos confirmados comentó: “En cuanto a México siento que no vamos a tener problemas mayores. Ese es mi pronóstico”.

Lo malo es que no se trata de sentir. Y como él sintió que no íbamos a tener problemas mayores no se preparó como era debido, entonces porqué se la pasa presumiendo que desde el primer caso en China se ha venido preparando, ¿preparando para qué?, si no pasa nada.

Y continuó sin darle la mayor importancia, y nos recomienda abrazarnos: “Lo del coronavirus, eso de que no se puede uno abrazar, hay que abrazarse, no pasa nada”.

Para el 22 de marzo nos invita a seguir saliendo: “No dejen de salir. Vamos a seguir haciendo la vida normal”.

Y el 26 de marzo nos da su nuevo pronóstico, ahora sí apoyado de los técnicos, supongo se refería a El Otro Lopez: “De acuerdo con nuestros técnicos, el 19 de abril vamos a poder salir de la gravedad”.

Ya para el 5 de abril, cuando ya sólo faltaban 14 días para salir de la gravedad nos tranquiliza diciendo: “México es, después de la India el país con menos infectados por Coronavirus”, y para nuestra mayor tranquilidad al día siguiente nos asegura que: “No es posible que afecte tanto una pandemia, en lo económico, en lo social”, y eso que apenas teníamos poco menos de 2 mil 500 casos confirmados.

Para el 26 de abril, cuando ya había pasado una semana de que nos pronosticó salir de la gravedad, sin acordarse de lo que él y sus técnicos habían dicho, nos tranquiliza: “Vamos bien porque ya se ha podido domar a la epidemia”, más claro ni el agua, habíamos incrementado nuestro número de casos confirmados en tan sólo 12 mil personas, casi 5 veces, así es como se doma a una bestia.

Y así fuimos saliendo de esta, para el 29 de abril nos aseguraba que: “Se redujo el contagio se volvió horizontal, se aplastó la curva”, ya con casi 18 mil contagiados, lo malo es que se me hace que vio la gráfica acostado y confundió lo horizontal con lo vertical, porque a la fecha no ha sucedido esto.

Y al día siguiente, el mismísimo Día del Niño, después de asustarlos amenazándolos que junto con la No Primera Dama más tarde les mandaría un mensaje grabado, presentó a los integrantes de la Fundación Mexicana por la Salud, a quienes les agradeció su labor de coordinar el apoyo de diversas agrupaciones, para seguir reforzando todo lo que se necesita en camas, ventiladores, médicos, especialistas, apoyo en la logística, todo lo que se requiere.

Y ya para el 12 de mayo con más de 38 mil afectados no le quedo más que reconocer que nos había estado tomando el pelo durante un buen rato y reconoció: “Yo les confieso que hace un mes y medio que estaba en Baja California, en Tijuana, recibí un informe en el sentido de que teníamos que tomar decisiones con urgencia porque podíamos ser rebasados, y a partir de ahí se le empezó a llamar a la gente”.

Así es que a partir de mediados de mayo pareciera que la historia ya es otra, ya se habla de fechas pico de contagio, fechas de inicio de la recuperación, hasta un sistema de semáforos a nivel municipal y que en base a esto estaremos recuperando la movilidad.

Para no variar el discurso de la 4T, si ya tenemos el Instituto para devolverle al Pueblo lo Robado, la Secretaria del Bienestar, Instituto de Salud para el Bienestar y demás bienestares, a los municipios con muy bajo número de afectados o sin afectación, aunque en varios de ellos es un misterio ya que no se ha realizado prueba alguna, se les bautizó como “Municipios de la Esperanza” y estos ya podrán iniciar sus labores el 1 de junio.

Y ante esta gran noticia, ¿quién creen ustedes que ya va a salir a trabajar este 1 de junio?, sí le atinó, pues nada más y nada menos que Mi Viejito Lindo, ya inicia sus giras y sale de un estado sin Municipios de la Esperanza, CDMX, a otro en las mismas condiciones, Quintana Roo.

Como siempre le ha gustado obedecer las normas y seguirlas al pie de la letra, de seguro irá sin cubrebocas, que, aunque Mi Científica de Cabecera, la Dra. Sheinbaum convirtió su uso en obligatorio en la CDMX y el gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González hiciera lo mismo, su amigo y especialista de confianza El Otro López aún no se lo recomienda.

Perdón parece ser que ya El Otro López empieza a dar su aval al uso, así que nos informan que sí utilizará cubrebocas Mi Viejito Lindo.

Y así nos dice casi a diario: “Mi recomendación por mi investidura de presidente de la República es que sigamos las recomendaciones, los consejos que nos están transmitiendo los especialistas y de manera muy particular del doctor Hugo López-Gatell”.

Y así es, él mismo le hace caso en todo y cuando quiere no hacerlo, muy sencillo, lo llama y solicita haga público que él se cuece aparte, para algo es el jefe, y así es como ya le dio inmunidad con su escudo moral y aprobó científicamente el uso del Detente y ahora ante la imperiosa necesidad de seguir en campaña de Mi Viejito Lindo, a El Otro López sólo le quedó declarar:

“El Presidente debe se salir ya que la vida pública del país es muy importante, incluyendo las actividades gubernamentales, así como la vida política y social”

Y tiene toda la razón, cómo va a arrancar la obra del Tren Maya sin el banderazo de Mi Viejito Lindo.

Domingo Días.
domingo.dias@yahoo.com.mx
Twitter: @domingodias7
www.domingodias.com

• “Un año más para que esto cambie por completo”, AMLO 1/11/19. Que emoción en tan sólo 155 días México será otro

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Análisis y Opinión

Coaching para mirar feo una pantalla

Felipe Monroy

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Soy pacifista, pero reconozco que disfruto una buena confrontación verbal humana. No por morbo sino porque en cualquier conflicto que busca dominar la razón y el espacio, se comprenden los contextos, los intereses y las habilidades de los interlocutores para utilizar sus argumentos. Sin embargo, la proliferación de videoconferencias y comunicación desde las pantallas parece impedirnos buena parte de esta importantísima práctica social.

Ha sido el caso de la video-comparecencia del subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell con senadores de la República, miembros de la Junta de Coordinación Política, realizada esta semana. Se anticipaba como una gran oportunidad de contrastar y debatir los argumentos que han mantenido en tensión social a gran parte de la población mexicana respecto a la pandemia de coronavirus; pero también, como el espacio natural de la oposición política a promover los perfiles de los liderazgos que cuestionen al régimen en el poder. En todo caso, un encuentro de alto impacto para el interés público.

Quizá parezca curioso que los medios de comunicación se hayan enfocado en apenas diez minutos de entre las cinco horas y media que duró la transmisión de la video-comparecencia del subsecretario, pero es comprensible cuando en casi todo el ejercicio privó la imposibilidad de seguir el diálogo o la construcción de confrontación: el exceso de formalismos y cálculo político aunado a la fría y cómoda distancia de la pantalla impidieron una buena comunicación.

Con honrosas excepciones, los funcionarios públicos no dominan los espacios ni lenguajes tecnológicos y simplemente trasladaron a la pantalla sus secos discursos parlamentarios desde la sala de su casa o de sus oficinas. Incluso los momentos más destacados por la prensa (la intervención de la senadora Reynoso y la respuesta del doctor López-Gatell) sucedieron con tanta distancia anímica y espacial que no ha sido fácil trasladarlo a las narrativas periodísticas.

En concreto, ella le cuestionó sobre si estaba arrepentido por anteponer su función política a su labor profesional y él le respondió que es una lástima que la gente no ponga atención; ella deslizó la idea de que el gobierno ha mentido y él le reviró que hay intereses de agenda política en construir noticias falsas sobre la actuación del gobierno. Esto, dicho así, parece una confrontación interesante; pero en la videoconferencia hay tanta distancia física como temporal y verbal; no hay suficiente intención, no hay manera de sentir los ánimos ni las reacciones de los involucrados en el ejercicio, existe demasiada comodidad en los oponentes. No hay mecanismos de defensa o agresión no verbales que den cauce a las tensiones. Tuvieron que pasar 5 horas de transmisión para que sucediera el quiebre del conflicto, básicamente cerrando los micrófonos de los participantes.

Y es que la comunicación en persona incluye comportamientos, expresiones, contacto visual y el tono de voz; también otro tipo de mensajes más sutiles pero indispensables para nuestra convivencia y supervivencia como la gesticulación, la postura o las dinámicas cinético-espaciales. Aún no hay capacitación para mirar con desprecio a un dispositivo y lograr que el interlocutor se perturbe mientras atiende -o no- su propia pantalla. El pueblo irlandés acuñó la expresión “No hay palabra capaz de tirar dos dientes”. Y es que, para aquellos, la violencia física y la violencia verbal viven en dos esferas absolutamente diferentes; quizá se adelantaban a estas confrontaciones modernas, porque sin los inmensos matices y riquezas de la comunicación no verbal estamos condenados a huir de nuestros problemas, con un clic.

*Director VCNoticias
@monroyfelipe

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