Dignidad Humana
“No pude solo, pedí ayuda”: El Rey del After habla sobre su lucha diaria por vivir
Ciudad de México.— Diez años después del video viral que marcó a una generación en Internet, “Los Reyes del After”, el influencer Luisito Comunica volvió a la misma calle de la Ciudad de México donde conoció a tres jóvenes que, en medio del influjo del alcohol, se volvieron virales. De aquellos protagonistas, uno falleció, otro está desaparecido y el tercero, Oscar, decidió enfrentar sus demonios. Hoy, limpio y con un nuevo propósito, se reencontró con el youtuber que lo inmortalizó en aquel momento.
Una década después, una vida transformada
El encuentro no fue una simple entrevista: fue un retrato profundo sobre la redención, la enfermedad del alcoholismo y el poder de una segunda oportunidad.
“Viví una experiencia horrible”
Oscar, el más recordado de aquel video y vestido con el mismo abrigo que llevaba hace diez años dijo “La vida es una, y la vida es hermosa. Vale la pena luchar por ser mejor cada día”.
Esa prenda, símbolo de una vida que parecía perdida, se convirtió en testigo de su renacer.
“Viví una experiencia muy horrible. Hoy tengo dos años y medio limpio. Admito mi impotencia ante el alcohol. Con la copa en la mano torcí mi vida y mi mente. Ahora lucho con todo el corazón por mi propio proyecto”, explicó.
Luis Arturo Villar Sudek, nombre de Luisito Comunica, escuchó atentamente mientras caminaban por las calles donde Oscar alguna vez se perdió en el vicio. “Aquí la gente fue testigo de cómo me fui destruyendo”, recordó. “Desconocía que el alcoholismo es una enfermedad progresiva, incurable y mortal. Hoy lo sé, y estoy echándole muchas ganas”.
“De las risas a la conciencia”
El video original fue un fenómeno viral para la creación de memes, pero detrás del humor había historias reales de dolor. Oscar contó que después de la viralización muchas personas lo reconocían, incluso niños.
Con el tiempo comprendió que aquellas imágenes, aunque duras, ahora son testimonio. “Sirven para mostrar cómo andaba. Y ahora, con mi proyecto, puedo mostrar la otra cara: la recuperación. Esta enfermedad no perdona sexo, raza ni posición económica. Perdí siete años de mi vida, pero hoy estoy contento de que eso ya pasó”, añadió.
Un camino de pérdidas y esperanza
Oscar recordó a sus antiguos compañeros del video. Pancho, conocido como “El Collaso”, murió a los 21 años tras caer en el alcoholismo. “Dejó un hijo llamado Whisky”, relató.
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El otro amigo, Jorge, cayó en las drogas y está desaparecido. “Nadie sabe de él”, contó. “De los tres, sólo yo quedo. Y eso me hace valorar aún más la vida”.
Dormir en cajeros, despertar en la fe
Durante su etapa más oscura, Oscar durmió en cajeros y calles de la Glorieta de Insurgentes. “De repente todos se iban y yo me quedaba solo, bebiendo. Entraba a un cajero para calentarme, me daba vergüenza estar ahí sin sacar dinero y terminaba durmiéndome”, recordó.
Sufrió robos, enfermedades y una soledad que lo llevó al límite. “Me dio hepatitis por andar compartiendo tragos. Estuve muy enfermo, pero logré curarme”, contó. “Hoy me da miedo volver a eso. Decido no beber. Un día a la vez”.
“No pude solo, pedí ayuda”
Oscar confesó que no logró salir del alcoholismo por sí mismo. “Tuve que pedir ayuda. Hay programas y apoyo para quien realmente quiere cambiar. No para quien lo necesita, sino para quien lo quiere”.
Su proceso de rehabilitación le devolvió la relación con sus hijos, su salud y su fe. “Nunca tuve padres que me apoyaran. Pero ahora tengo a mis hijos y ellos son mi motor”, expresó. “Antes los dejé plantados muchas veces por estar en la calle. Hoy lucho para no repetir esos errores”.
Román, su compañero
Parte fundamental de su recuperación ha sido su perro, Román, a quien rescató de un entorno violento. “Lo usaban para pelear, le decían el asesino. Pero con cariño cambió su vida, igual que yo. Ahora se llama Román”, dijo. “Tenerlo me ayudó a sentirme útil y acompañado”.
Oscar también adoptó dos pequeños geckos, a los que cuida como símbolo de su nueva responsabilidad. “Antes no me cuidaba ni a mí mismo. Hoy cuido de otros seres vivos y eso me llena”.
“Cada 10 de abril celebro mi renacer”
El 10 de abril de 2023 marcó el inicio de su nueva vida. “Ese día decidí cambiar. Cada año voy al centro donde me rehabilité para dar testimonio y motivar a otros”, contó. “No estoy curado, todavía se me antoja beber, pero decido no hacerlo. La vida vale demasiado”.
De los vicios a las redes sociales
Con el apoyo de Luisito Comunica, Oscar abrirá sus propias redes sociales para compartir su proceso de cambio. “Voy a mostrar cómo sigo transformándome, mis nuevos tatuajes, mi ejercicio, mi vida limpia”, explicó.
Luisito lo acompañará en los primeros pasos, pero el proyecto será completamente suyo. “Quiero inspirar, no olvidar mi pasado, pero mostrar que se puede salir”, mencionó Oscar.
Una lección de vida
Al final de la charla, Luisito resumió lo que muchos sintieron al ver la entrevista: esperanza. “Tú inspiras, das esperanza”, le dijo. Y Oscar respondió con humildad: “Sigo mi lucha, Luis. Este es el comienzo de una nueva vida”.
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ebv
Ciudad de México.- El cierre del año 2025 arrojó cifras preocupantes para la Iglesia Católica y sus agentes de pastoral. El balance anual sobre misioneros ejecutados en el mundo, publicado por la Agencia Fides, confirma una tendencia al alza: 17 misioneros fueron asesinados por causa de su labor, tres más que en 2024. Sin embargo, al poner la lupa sobre México, la realidad territorial supera esos datos.
México, la persecución religiosa y la realidad nacional
Aunque el reporte internacional de Fides es un referente, para el caso mexicano presenta una omisión. El informe solo documenta el asesinato del padre Bertoldo Pantaleón Estrada, en Guerrero, cuyo cuerpo fue hallado el 6 de octubre cerca de Mezcala, tras su desaparición en Cocula.
Los datos del Centro Católico Multimedial (CCM) obligan a señalar que el los casos de otros dos clérigos víctimas de la violencia este mismo año en nuestro país: el padre Marcelo Pérez Pérez, asesinado en San Cristóbal de las Casas, Chiapas —una voz en la defensa de los pueblos indígenas—, y el padre Ernesto Baltazar Hernández Vilchis, ejecutado en el Estado de México.

Esto subraya la gravedad de la situación en México: en los últimos 30 años, el CCM ha registrado al menos 95 ataques violentos contra sacerdotes e instalaciones religiosas. Estos hechos, que incluyen secuestros, extorsiones y ataques armados, colocan al país entre los más peligrosos del mundo para ejercer el ministerio sacerdotal, aterrorizando a comunidades donde el clero es, a menudo, el último bastión de defensa de los derechos humanos.
Jorge Atilano, Director para el Diálogo Nacional por la Paz, de la Conferencia del Episcopado, hizo énfasis en la persecución y menazas que reciben los sacerdotes en México, en una entrevista para TV Azteca.
“Por un lado es conocido el número de sacerdotes que han sido asesinados, pero no es tan conocida la cantidad de sacerdotes que son extorsionados, amenazados o levantados”.
Misioneros y agentes pastorales en América: El mapa de la tragedia
En el resto del continente, la violencia también se ejerció contra los misioneros. Mientras que en Haití, las monjas Evanette Onezaire y Jeanne Voltaire fueron asesinadas el 31 de marzo en Mirebalais por bandas armadas. En Estados Unidos, el padre Arul Carasala fue acribillado en su propia rectoría en Seneca, Kansas, el 3 de abril.
Un blanco global: El recuento en otros continentes
África se mantiene como el continente más letal con 10 víctimas documentadas. Nigeria es el país más afectado con cinco asesinatos, incluyendo a los sacerdotes Sylvester Okechukwu, Godfrey Chukwuma Oparaekwe y Matthew Era. En Burkina Faso, los catequistas Mathias Zongo y Christian Tientga, ejecutados por yihadistas, mientras que en Sierra Leona, Kenia y Sudán la guerra civil y el crimen común cobraron la vida de otros religiosos.
Asia reportó dos víctimas: el padre Donald Martin, primer sacerdote católico birmano asesinado en el actual conflicto civil de Myanmar, y el laico Mark Christian Malaca en Filipinas. Europa registró el asesinato del sacerdote Grzegorz Dymek en Polonia, estrangulado en su parroquia en febrero.
Más de 600 víctimas en el siglo XXI
Desde el año 2000, al menos 626 misioneros y agentes pastorales fueron asesinados en el mundo. El informe destaca que el término “misionero” abarca a todo bautizado con labor apostólica. Históricamente, 1994 sigue siendo el año más negro con 274 víctimas debido al genocidio de Ruanda.
En la actualidad, la cifra de 17 víctimas en 2025 enciende las alarmas sobre la vulnerabilidad de quienes, en palabras del CCM, cumplen un papel clave en la paz social y la defensa de los marginados.
Fuentes: Informe Fides, Aleteia y registros del Centro Católico Multimedial (CCM).
npq
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Ciudad de México.- Durante los festejos de Año Nuevo, elementos de la Policía Bancaria e Industrial asistieron un parto de emergencia dentro de un taxi en el CETRAM Tacubaya. Madre e hijo se reportan sanos.
Una historia de vida en medio del Año Nuevo
Mientras se celebraba la llegada del 2026, una historia de vida se escribió en el corazón de Tacubaya. Elementos femeninos de la Policía Bancaria e Industrial (PBI) se convirtieron en heroínas al auxiliar a una joven madre que dio a luz dentro de un taxi, y recibieron al bebé sano y salvo en los primeros minutos del año.
El hecho ocurrió en la carpa de seguridad instalada en el cruce de avenida Jalisco y Manuel Dublán, en el Centro de Transferencia Modal (CETRAM) Tacubaya.
Un joven de 23 años se acercó desesperado a los policías pidiendo ayuda: su esposa, de 20 años, presentaba contracciones intensas en el asiento trasero de un taxi rosa con blanco.
Mujeres policías reciben al bebé dentro del taxi
Al percatarse de que no había tiempo para trasladarla a un hospital, dos mujeres policías actuaron con rapidez y serenidad. Recostaron a la futura madre en el asiento trasero del vehículo y, aplicando sus conocimientos en primeros auxilios, asistieron el parto.
Tras unos minutos de tensión, el llanto del bebé rompió el silencio de la madrugada. Las oficiales lo arroparon de inmediato para protegerlo del frío, mientras los paramédicos de Protección Civil llegaban al lugar para brindar atención médica.
“Fue un parto fortuito”, reportaron los servicios de emergencia tras confirmar que tanto la madre como el recién nacido estaban en buen estado de salud. Ambos fueron trasladados posteriormente a un hospital especializado.
#Boletín | En el #CETRAM #Tacubaya, ubicado en la @AlcaldiaMHmx, efectivos de la #PBI de la @SSC_CDMX, apoyaron oportunamente a una mujer que se encontraba en labor de parto dentro de un vehículo tipo taxi y recibieron a un bebé. #SiempreAlerta
— PBI_SSC (@PBI_SSC) January 1, 2026
Enlace 👉🏻 https://t.co/x2CfMplMXZ pic.twitter.com/xQNbRhD79S
Un nuevo comienzo para una familia capitalina
El joven padre agradeció la pronta reacción de los uniformados, cuyo apoyo permitió que su hijo naciera sin complicaciones.
“No sabíamos qué hacer, todo fue muy rápido. Gracias a las oficiales por ayudarnos”, comentó visiblemente emocionado.
En medio del bullicio y las celebraciones, la historia de este nacimiento es un símbolo de esperanza en la capital.
npq
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Dignidad Humana
La última lección de Juan Pedro Franco: una historia de lucha contra la enfermedad
El hombre más obeso del mundo
Ciudad de México.— Juan Pedro Franco, conocido internacionalmente por haber sido el hombre más obeso del mundo, falleció a los 40 años tras complicaciones renales. Pero más allá de los titulares, su historia es la de un hombre que luchó con fe, disciplina y apoyo familiar por recuperar su vida y su salud.
Una vida marcada por la lucha y la esperanza
Originario de Aguascalientes, Juan Pedro llegó a pesar más de 595 kilogramos, lo que le valió un reconocimiento del Récord Guinness en 2017. Aquel título, sin embargo, no representó un motivo de orgullo, sino el punto de partida de una batalla por sobrevivir.

A lo largo de los años, y acompañado por un equipo multidisciplinario encabezado por el doctor José Antonio Castañeda, Juan Pedro se sometió a diversas cirugías bariátricas y tratamientos médicos que le permitieron perder más de 400 kilos. Su objetivo nunca fue solo bajar de peso, sino recuperar su movilidad, su dignidad y su propósito de vida.
“Este nacimiento es un logro sin precedentes…”, decía de sí mismo en entrevistas anteriores:
“No quiero que me vean como un récord, sino como alguien que pudo levantarse de nuevo”.
Su historia se convirtió en símbolo de superación para miles de personas que enfrentan obesidad o enfermedades crónicas.
El poder del acompañamiento
Durante su proceso, su familia fue su mayor sostén. Su madre y sus médicos estuvieron presentes incluso en los momentos más críticos, cuando las infecciones y las complicaciones respiratorias amenazaban su salud.
El doctor Castañeda destacó, tras su fallecimiento, que “Juan Pedro nunca perdió la esperanza ni la fe. Su fuerza interior y su deseo de vivir fueron ejemplo para todos los que lo conocimos”.
Esa misma fe lo acompañó hasta el final. Juan Pedro hablaba con frecuencia del deseo de “seguir inspirando a otros para no rendirse”.
Más que una curiosidad médica, una lección de vida
Los especialistas que lo atendieron recuerdan que su proceso fue también una lección sobre salud mental y empatía social. La obesidad, explicaban, no es un asunto de voluntad, sino una enfermedad compleja que requiere tratamiento integral y comprensión.
Su historia mostró la importancia del acompañamiento familiar, médico y espiritual, y dejó un mensaje vigente: la dignidad humana no depende del cuerpo, sino del valor con el que se enfrenta la vida.
Hoy, su legado inspira campañas de concientización sobre obesidad, alimentación y salud emocional. “La historia de Juan Pedro Franco nos recuerda que nadie debería ser definido por su enfermedad, sino por su lucha”, concluyó su médico.
npqCiudad de México.— Juan Pedro Franco, conocido internacionalmente por haber sido el hombre más obeso del mundo, falleció a los 40 años tras complicaciones renales. Pero más allá de los titulares, su historia es la de un hombre que luchó con fe, disciplina y apoyo familiar por recuperar su vida y su salud.
Una vida marcada por la lucha y la esperanza
Originario de Aguascalientes, Juan Pedro llegó a pesar más de 595 kilogramos, lo que le valió un reconocimiento del Récord Guinness en 2017. Aquel título, sin embargo, no representó un motivo de orgullo, sino el punto de partida de una batalla por sobrevivir.
A lo largo de los años, y acompañado por un equipo multidisciplinario encabezado por el doctor José Antonio Castañeda, Juan Pedro se sometió a diversas cirugías bariátricas y tratamientos médicos que le permitieron perder más de 400 kilos. Su objetivo nunca fue solo bajar de peso, sino recuperar su movilidad, su dignidad y su propósito de vida.
“Este nacimiento es un logro sin precedentes…”, decía de sí mismo en entrevistas anteriores:
“No quiero que me vean como un récord, sino como alguien que pudo levantarse de nuevo”.
Su historia se convirtió en símbolo de superación para miles de personas que enfrentan obesidad o enfermedades crónicas.
El poder del acompañamiento
Durante su proceso, su familia fue su mayor sostén. Su madre y sus médicos estuvieron presentes incluso en los momentos más críticos, cuando las infecciones y las complicaciones por el covid amenazaban su salud.
El doctor Castañeda destacó, tras su fallecimiento, que:
“Juan Pedro nunca perdió la esperanza ni la fe. Su fuerza interior y su deseo de vivir fueron ejemplo para todos los que lo conocimos”.
Esa misma fe lo acompañó hasta el final. Juan Pedro hablaba con frecuencia del deseo de “seguir inspirando a otros para no rendirse”.
Más que una curiosidad médica, una lección de vida
Los especialistas que lo atendieron recuerdan que su proceso fue también una lección sobre salud mental y empatía social. La obesidad, explicaban, no es un asunto de voluntad, sino una enfermedad compleja que requiere tratamiento integral y comprensión.
Su historia mostró la importancia del acompañamiento familiar, médico y espiritual, y dejó un mensaje vigente: la dignidad humana no depende del cuerpo, sino del valor con el que se enfrenta la vida.
Hoy, su legado inspira campañas de concientización sobre obesidad, alimentación y salud emocional. “La historia de Juan Pedro Franco nos recuerda que nadie debería ser definido por su enfermedad, sino por su lucha”, concluyó su médico.
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Celebridades
La dura caída de Tylor Chase: la exestrella de Nickelodeon
Su batalla y la de su familia por recuperar la salud mental
Ciudad de México.- El actor Tylor Chase, recordado por su papel en Manual de supervivencia escolar de Ned, atraviesa una profunda crisis de salud mental y adicciones. Su historia, lejos del sensacionalismo, abre una conversación urgente sobre la compasión, la rehabilitación y el costo emocional del estrellato infantil.
A comienzos de los 2000, Tylor Chase era una de las promesas juveniles más queridas de Nickelodeon. Con su carisma y talento, alcanzó la popularidad en Manual de supervivencia escolar de Ned, serie que marcó a toda una generación. Pero detrás de los reflectores, el joven actor enfrentaba un peso que se volvió insoportable: la presión del éxito precoz, las expectativas de la industria y el abandono emocional que a menudo sigue al final de la fama.
Hoy, con 33 años, su historia vuelve a los titulares por motivos muy distintos. En los últimos días, fue hospitalizado de emergencia en California tras un nuevo episodio de crisis psiquiátrica.
Las imágenes que circularon en redes lo mostraban desorientado y en situación de calle. Lejos de la burla o el juicio, su caso ha despertado un debate necesario: ¿cómo acompañar a quienes viven con enfermedades mentales en medio de la exposición pública?
Su familia pide comprensión, no lástima
El padre de Tylor explicó que el actor fue diagnosticado con trastorno bipolar, esquizofrenia y adicciones.
“Mi hijo no es un caso perdido, es una persona enferma que merece comprensión y ayuda”.
Desde hace más de una década, su tratamiento es intermitente, condicionado por recaídas y falta de acompañamiento médico constante.
Lo que necesita es empatía, expresó su hermana a TMZ:
“Necesitamos dejar de señalar a las personas que atraviesan enfermedades mentales. Muchos no piden ayuda porque temen ser juzgados. A Tylor lo han grabado, se han burlado, cuando lo que más necesita es empatía”
Organizaciones de salud mental en Los Ángeles, que insisten en que los casos como el del actor exponen la urgencia de crear redes de atención accesibles, sin discriminación y con acompañamiento emocional para los familiares.
Una red de apoyo que vuelve a tenderse
Tras conocerse su situación, varios excompañeros de Nickelodeon, entre ellos Devon Werkheiser, protagonista de la serie que los lanzó a la fama, enviaron mensajes públicos de apoyo.
“No puedo dejar de pensar en mi amigo. Lo que Tylor está viviendo puede pasarnos a cualquiera. Si lo conoces, sabes que es un alma noble que solo necesita ayuda”.
Otros actores, como Daniel Curtis Lee, Miranda Cosgrove y Drake Bell, también se sumaron al llamado para romper el silencio sobre los problemas de salud mental en la industria infantil, un tema que durante años se ha tratado con secretismo.
El valor de hablar: salud mental sin estigmas
La historia de Tylor Chase es, sobre todo, una invitación a mirar con humanidad a quienes enfrentan batallas invisibles. No se trata solo de un exactor que perdió la fama, sino de una persona que busca sanar.
npq
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