El 11 de octubre, el sacerdote Ícmar Arturo Orta, celebró la última misa en su parroquia de San Luis Rey de Francia

Felipe Monroy

Felipe Monroy

México.— El 11 de octubre, el sacerdote Ícmar Arturo Orta, celebró la última misa en su parroquia de San Luis Rey de Francia en la zona alta de la ciudad fronteriza de Tijuana y no se tuvo noticia de él hasta tres días más tarde cuando su cuerpo sin vida fue localizado en Rosarito (a 15 kilómetros de la frontera con Estados Unidos) por agentes de la Fiscalía del Estado de Baja California. El sacerdote de 49 años fue ultimado a tiros y abandonado en el interior de un vehículo.

Es el séptimo sacerdote asesinado del año y el vigésimo sexto de la administración de Peña Nieto. Ante la noticia, el arzobispo de Tijuana, Francisco Moreno Barrón, envió un mensaje a la comunidad católica de Baja California en el que adelanta que “las autoridades realizan las investigaciones para saber las causas de su muerte”.

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El procurador de la zona, Manuel Guillén Armenta, explicó que los primeros peritajes revelaron que el homicidio sucedió las primeras horas del viernes en la colonia Chula Vista de Rosarito; según la procuraduría el sacerdote manejó su automóvil desde Tijuana hasta Rosarito pero no descartan ninguna hipótesis ni línea de investigación.

Arturo Orta era originario de Saucillo, Chihuahua, comenzó su ministerio sacerdotal en 1996; según la unidad de investigación del CCM, para la feligresía de Tijuana es el tercer ministro ultimado en la ciudad desde 2005 cuando José Luis Vázquez Romero fue asesinado presuntamente por un sicario del cártel de los Arellano Félix y Salvador Ruiz Enciso fue secuestrado y calcinado en 2011.

No es todo, apenas en junio del año pasado, el sacerdote Juan Antonio Zambrano fue agredido al interior de su parroquia cuando un sujeto le clavó un desarmador en la cabeza. El sacerdote sobrevivió con lesiones considerables, al recuperarse el religioso denunció la situación de violencia e inseguridad en la ciudad fronteriza.

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La Conferencia del Episcopado Mexicano expresó su solidaridad con el arzobispo de Tijuana y la comunidad de fieles de la colonia Obrera donde Arturo Orta era párroco: Pedimos a nuestro Padre Dios por el eterno descanso del Pbro. Ícmar, para que el Señor conceda a sus familiares y a su comunidad parroquial, la fortaleza y el consuelo de la fe y la esperanza; confiamos en que las autoridades competentes esclarecerán lo sucedido a nuestro hermano sacerdote, y actuarán en consecuencia”.

Los sacerdotes mexicanos asesinados en el 2018 son: Germaín Muñiz García de la diócesis de Chilpancingo-Chilapa; Iván Añorve Jaimes de la arquidiócesis de Acapulco; Rubén Alcántara Díaz de la diócesis de Cuautitlán Izcalli; José Miguel Contreras García de la arquidiócesis de Guadalajara; Moisés Samuel Fabila Reyes de la arquidiócesis de México; Miguel Gerardo Flores Hernández de la diócesis de Zamora e Ícmar Arturo Orta de la arquidiócesis de Tijuana.

JAHA