Emocionado en su último mensaje

Jorge Francomárquez

Jorge Francomárquez

Ciudad de México.— Llevaba dos meses desaparecido, eclipsado, al menos notablemente disminuida su presencia en medios de comunicación, no por decisión personal sino por la robusta actividad de su contraparte: el presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador.

Este lunes apareció para despedirse de los mexicanos y hacer la última defensa pública de su proyecto de gobierno, de sus seis años como presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos: Enrique Peña Nieto.

Tranquilo, pero sumamente emocionado, hizo su aparición el primer priista de la nación, el exgobernador mexiquense, el líder moral de un partido que hoy ha quedado reducido a cenizas; en un Palacio Nacional que lo acogió de la mejor manera, con generosas tandas de aplausos, buscando que se esfumara el recuerdo de los que no aplauden.

Así fue recibido Enrique Peña Nieto, de forma cálida, sentida, apapachado por los ahí presentes, como solo los mexicanos, ya sean priistas, panistas o morenistas, lo saben hacer; sabedores de que esta era su irreversible despedida, pues los votos del pasado 1° de julio habían decidido que no querían más al PRI en Los Pinos, que no querían más los excesos de la clase gobernante que marcaron el sexenio, que volvió con Peña y se van con él.

Empezó así, el sexto y último Informe de Gobierno del presidente Peña Nieto, y en el primer rubro de los cinco en que se dividió este mensaje, en el correspondiente al tema de Seguridad, al hacer un sentido reconocimiento a las Fuerzas Armadas, había un Presidente emocionado al tope, con el corazón en la mano y las lágrimas llenando sus ojos, aunque sin desbordarse, dando un aplauso enérgico y enfático, reconociendo la labor desarrollada y que, dicho por él mismo, no alcanzó a cumplir el objetivo de recuperar la paz y seguridad en el país.

Además de emoción hubo autocrítica, eso sí, Peña Nieto señaló que hubo avances en todos los rubros que se pueden constatar en las cifras documentadas; no obstante, persisten los rezagos.

Enfrentamos a todos los grupos criminales, sostuvo el mandatario mexicano, se redujo su capacidad y dimensión, sin embargo, esto provocó el surgimiento de bandas locales más pequeñas que hicieron que al final del sexenio las cifras no fueran las deseadas.

Habló del Pacto por México y de los avances derivados de sus Reformas estructurales. Además, aceptó que de los 266 compromisos que hizo en su campaña presidencial, hasta el último día de su gobierno alcanzará a cumplir solo el 97%.

Frente a las mil 500 personas que presenciaron el acto, entre empresarios, políticos, líderes de organismos sociales y periodistas, había dos filas que enmarcaban la figura de Peña Nieto en el atril del que lleva la voz cantante; del lado izquierdo su gabinete ampliado, del derecho los gobernadores, que por cierto faltaron seis, y en el asiento más cercano al centro, tanto por derecha como por izquierda, estuvo Peña flanqueado por los presidentes de las Cámaras de Diputados y Senadores; Porfirio Muñoz Ledo y Martí Batres, líderes de Morena, el partido que no comparte la visión de lo expresado por el titular del Ejecutivo federal en este Informe.

Las intervenciones del Presidente fueron una por tema, en poco más de 90 minutos. Al término de cada una intercalaron videos que complementaban la información; cinco videos cinco temas: México en Paz – Seguridad; México incluyente – pobreza, desarrollo social y salud; México con Educación de Calidad – Educación; México Próspero – Economía; México con responsabilidad Global - Relaciones Exteriores.

Al final los entrevistados no quisieron polemizar, hacer leña del árbol caído. Sabedores que lo dicho ahí, nada podía cambiar la historia de los últimos seis años ni de los siguientes seis. La suerte estaba echada y este informe mero protocolo fue.

El propio Martí Batres, presidente del Senado, se limitó a decir que no compartía la visión expresada por el mexiquense, pero en un acto republicano asistió al evento, no obstante, el pueblo ya se había expresado en las urnas.

En entrevista, la presidenta de Alto al Secuestro, Isabel Miranda de Wallace, señaló que en materia de seguridad, el actual gobierno del presidente Enrique Peña Nieto quedó mucho a deber, ya que muchas de las víctimas se quedaron sin acceso a la justicia.


ebv