"Avengers: Infinity War " bajo la lupa de Mario Székely.

Los Ángeles.- Resulta que ha llegado el momento para que los ‘Avengers’ se encuentren en su hora cero. Esto no sólo es una prueba para saber si las historias de 18 películas anteriores desembocan en un clímax satisfactorio, sino para comprobar si los personajes poseen la química y magia necesaria para algún día ser mitos del celuloide.

Porque al hablar de esta década Marvel, sin duda es hablar de la era de Hollywood cuando todas sus super estrellas optaron por portar capa o vestir spandex.

Allá en el panteón cinéfilo radican los Humphrey Bogart y James Dean, luego los Sean Connnery, Mel Gibson, Arnold y Stallone. Ahora estamos a punto de decir: en el principio estaban ellos, los superhéroes.

Y antes de los superhéroes los cómics, manifestados en arquetipos en el cine y con la casa Marvel dándoles la magia de los efectos visuales y un canvas de pantalla para contarse las historias de Hulk, Capitán América, Spider-Man, Iron Man, Black Widow, Thor y Black Panther, sumados una decena más y a los recién llegados Guardianes de la Galaxia.

En ‘Infinity War’ es tiempo para ver de qué cuero salen más correas y el responsable de poner a todos en jaque es Thanos, del planeta Titán, interpretado por un James Brolin que nos obsequia uno de los villanos más memorables del género.

La aventura se vuelve un circo de 5 pistas, con el encuentro y alianza esperada entre los Avengers y Guardianes de la Galaxia.

El argumento que dirigen los hermanos Anthony y Joe Russo (‘Capitán America: Soldado del Invierno’), es efectivo en reunir duplas conocidas de héroes, pero a la vez explorar nuevas relaciones, como Vision (Paul Bettany) con Scarlet Witch (Elizabeth Olsen).

Lógico existe el drama de padre e hija, entre Thanos y Gamora (Zoe Saldana), conflicto que eleva la historia a niveles épicos con tintes de tragedia griega.

Hay oportunidad de una guerra sideral, al tiempo que hay otra en el vecindario africano de Black Panther. También vemos al chico Spidey portando su traje espacial y a Iron Man con una armadura de nuevos gadgets, incluso al Capitán América con barba.

Pero el corazón del filme radica en cómo Thanos enfrenta a cada Avenger, representando su sentir de creerse un dios y creyendo que él tiene la solución de la sobrepoblación del universo.

Thanos podrá trascender como el villano de la época de Trump, al que como espectadores tememos venga a rompernos y quitarnos todo lo bueno que teníamos.

‘Avengers: Infinity War’ es una invasión a nuestros sentidos; pero el knock out no está en el espectáculo visual, sino en saber que ha llegado, como la vida misma, tiempo de decir adiós.

Porque el cine es para siempre...