Un helicóptero lanzó dos luces de bengala...

Ciudad de México.— Un helicóptero lanzó dos luces de bengala, una roja y una verde, de pronto con las detonaciones las balas empezaron a caer sobre los miles de estudiantes reunidos aquella tarde del 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco. Quienes disparaban formaban parte de las fuerzas del Estado.

Aunque permanecen ciertas formas de control social, ahora los jóvenes pueden organizar protestas y expresarse con más libertad, son dos logros de la generación del 68.

Para el Dr. Hugo Sánchez Gudiño, investigador de la facultad de ciencias políticas y sociales de la UNAM expresó que esa generación es quien hizo posible que hubiera una apertura del sistema político mexicano que logró la apertura para una mayor libertad de expresión y que amplios sectores de la sociedad civil hoy se pueden expresar, además las generaciones actuales tienen esta posibilidad incluyendo a un sector de la población tan importante como son las mujeres quienes también estuvieron presentes en esa desafortunada masacre.

“Había una participación muy reducida pero tenía que ver con una sociedad poco tolerante en esos años la mujer tenía una participación más activa en el hogar, por ello esas mujeres también son pioneras en términos de igualdad como los varones”, expresó el catedrático de la UNAM.

Sánchez Gudiño aclaró que este movimiento estudiantil que no ha sido borrado desde hace medio siglo, fue una reacción en cadena de lo que estaba ocurriendo en todo el mundo, y esa rebelión de jóvenes que se dio en Francia, en países europeos y en los Estados Unidos; hizo que México no fuera la excepción y llegó a través de la UNAM y del Politécnico, porque los jóvenes de ese tiempo demandaban al gobierno mayor apertura, transparencia, democracia y solicitaban una mayor participación ciudadana.

“La movilización dejó huella en demandas antes prohibidas que hoy son políticas públicas”.

Para el investigador de la UNAM han existido varios movimientos estudiantiles de trascendencia después de Tlatelolco en 1968, como son el registrado el 10 de junio de 1971, pero nuevamente saca a la luz pública los famosos “halcones” y el autor intelectual que era Luis Echeverría de ahí pasan los movimientos universitarios hasta el año de 1988 es decir 20 años después de la matanza de los estudiantes.

“El movimiento relevante se registra dos décadas después en 1988, donde los estudiantes protestan contra las cuotas; el rector en ese entonces era Jorge Carpizo y ese movimiento del Consejo Estudiantil Universitario (CEU), es ahora la generación que nos va a gobernar como Martí Batres, Claudia Sheimbaum entre otros políticos que fueron estudiantes activistas en ese tiempo”, agregó el investigador.

Además el catedrático de la Máxima Casa de Estudios dijo que hay un movimiento estudiantil de fin de siglo registrado en el año de 1999, que también es producto de un paquete de cuotas, el Rector de aquella época era Francisco Barnes de Castro.

“El movimiento del Consejo General de Huelga (CGH), en el que hacen visibles los líderes que son muy radicales como Alejandro Echavarría Zarco, conocido como el “Mosh” y que logran detener ese paquete de cuotas y ese rector tuvo que renunciar y de esa generación hay algunos líderes que forman parte de algunos partidos políticos como Fernando Belaunszarán del PRD.”

Sin embargo el especialista en ciencias políticas también recordó que 18 años después es decir el pasado 3 de septiembre de 2018, vuelve a ocurrir otro movimiento en la UNAM con los porros que cerraron el CCH Azcapotzalco, entre otros planteles de la universidad.

Pero las amenazas contra los estudiantes parecen ya no provenir sólo del gobierno o del ejército, ahora los grupos delincuenciales los atacan, los someten, los asesinan y en el caso más sencillo los grupos porriles los violentan en sus propias escuelas actuando con total impunidad.

Sobre la Fiscalía Especial para los Movimientos Políticos y Sociales del Pasado, Sánchez Gudiño dijo que fue una iniciativa muy positiva, para que lograra recuperar la información que estaba oculta y quizá se podía hacer alguna lista de los responsables, pero desafortunadamente no se pudieron construir los expedientes que terminó sólo en una iniciativa de buena fe.

Las víctimas de Tlatelolco no sólo cayeron por las balas. Muchos compañeros murieron en la plaza, otros cayeron presos y estuvieron años en Lecumberri, muchos más abandonaron la escuela o escaparon del país.

Por ello a 50 años de la masacre de Tlatelolco, cometida en 1968, gran parte de la sociedad mexicana desconoce las violaciones sistemáticas a los derechos humanos cometidas por parte del Estado durante los sexenios de Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría Álvarez, José López Portillo y Miguel de la Madrid. En el marco internacional de la llamada Guerra Fría, México, al igual que el resto de América Latina, fue escenario de represión estatal a todo tipo de disidencia y movimientos sociales, desde censura y encarcelamientos políticos, hasta masacres, tortura y desapariciones forzadas.


ebv