Siete24.mx

Siete24.mx

Por José Vilchis Guerrero

Al viejo estilo priista de hace 50 años se cumplió el ritual de ese partido que hizo del dedazo una liturgia irremplazable para el Presidente de la República en turno que tiene –por única vez en su mandato- la facultad metapolítica, más allá de sus facultades constitucionales, de designar a su sucesor. Todo ello previo al simulacro de los priistas que niegan a ultranza el método de selección y simulan largas sesiones de análisis de los presuntos suspirantes al máximo cargo de elección popular.

Parecía que todo el escenario ya estaba montado, el número ya estaba preparado con anticipación, pues el viernes anterior 24 de noviembre –Miguel Ángel Osorio Chong dixit- fue advertido de que no sería él el ungido, por lo que el mismo secretario de Gobernación dio el banderazo para la cargada priista a favor de José Antonio Meade, el único en anunciar su renuncia a la Secretaría de Hacienda para competir en el 2018 y el único destapado precandidato a la más alta investidura por el PRI, pese a que por meses MAOC tuvo a su favor las encuestas que lo favorecían por encima de Meade, Luis Videgaray, José Narro, Aurelio Nuño, Enrique de Lamadrid e Ivonne Ortega.

El 25 de octubre el senador Emilio Gamboa, quien ha disfrutado de las mieles del sistema político y ha tenido privilegios en su militancia en el PRI desde 1976 con cargos importantes en el gobierno y sobre todo en el poder Legislativo, y por lo tanto experto en las cuestiones políticas que le favorezcan, mencionó a los anteriores como los “tapados”, excepto Videgaray, quien se descartó desde que comenzó la carrera por la sucesión, el año pasado.

El jueves 23 el presidente Peña Nieto pretendió distraer a los reporteros que le preguntaron sobre los cambios que urgían en su gabinete y los obligatorios que modificarían su estructura cuando los “tapados” comenzaran a renunciar para disponerse a la competencia del 2018 para la candidatura priista. Sin embargo, para entonces ya se había tomado la decisión presidencial, que omitió dar a conocer el nombramiento del sucesor de Agustín Carstens como gobernador del Banco de México, decisión que hasta ayer pospuso el presidente Peña Nieto por más de tres meses, lo que ocasionó el desbordamiento de la inflación, que se disparó de tres por ciento hasta julio a más de 6.4 por ciento, pues se perdió el control.

El lunes 27 se echaron a volar las campanas de la felicidad de la clase política al conocer la identidad del precandidato que ya aparece como candidato y como tal procede, pues luego de inscribir su precandidatura, acudió a la sede de la Confederación de Trabajadores de México, donde fue el “destape” del sector obrero priista, cuyos dirigentes no dudaron en levantarle la mano y cambiarle la corbata a “su candidato” en medio del ruido de las matracas, que posteriormente se escucharon en la sede de la Confederación Nacional Campesina y se repitieron en la Confederación Nacional de Organizaciones Populares. Así se consumó el destape, y ya salen sobrando los demás temas de la convocatoria priista para la selección de su representante en el proceso electoral. Que en este caso se trata de alguien que no tiene militancia priista.

Desde el lunes 27 de noviembre empezó a desdibujarse la figura de Peña Nieto que por cinco años consecutivos se mantuvo entre los claroscuros de la violencia sin límites por una delincuencia que no disminuyó y que convirtió el mes de octubre como el más violento de todos los tiempos, pues hubo aumento en los homicidios culposos, secuestros, ejecuciones y las bandas del narcotráfico se mantuvieron incólumes, de bajo perfil, pues ya no se difundieron con tanta profusión sus crímenes, como ocurrió hace seis años con Felipe Calderón, que registró más de cien mil homicidios –incluidas ejecuciones y batallas entre cárteles de la droga- y que en este sexenio la cifra anda por el mismo nivel, cuando todavía falta un año de gobierno peñista.

Por supuesto que en lugar de la difusión del incremento de la delincuencia se ha destacado el crecimiento de la inversión extranjera, las faraónicas obras como el nuevo aeropuerto y las autopistas en todo el territorio nacional, que trajo mayores fuentes de empleo, aunque para estas fechas el desempleo supera el tres y medio por ciento. La euforia priista ignora por el momento que el paso de Meade por la cancillería fue gris, pues no hubo grandes repercusiones internacionales; su paso por la Secretaría de Desarrollo Social no disminuyó la pobreza y hubo denuncias de desviación de recursos; su llegada a la Secretaría de Hacienda no detuvo el gasolinazo y a la fecha el consumo interno bruto no se ha fortalecido y se avecina un crecimiento del Producto Interno Bruto anual de 2.4% en tanto que la inflación rebasa el seis por ciento y las reformas estratégicas que tanto defendió Meade, aún no dan fruto: tengo aquí, enfrente, el recibo de la luz, que creció 100% respecto al mes anterior.

Ah, pero eso sí: dice que no le teme al puntero Andrés Manuel López Obrador, candidato de Morena, que ya abrió sus cartas y presentó su alternativa de gobierno; un programa que tiene como punto central el combate a la corrupción. Y justo la corrupción que se ha manifestado ampliamente en este sexenio es lo que ha generado el hartazgo de la población. Y a ver quién lo va a negar cuando está documentado el desvío de miles de millones de pesos del erario público al enriquecimiento ilícito de algunos ex gobernadores priistas y uno que otro panista, que están bajo proceso, aunque por negligencia de la Procuraduría General de la República el ex de Sonora, el panista Guillermo Padrés, está a punto de salir de prisión luego de un año de estar tras las rejas por diversos delitos, pero un amparo a su favor –sin que haya reaccionado la PGR para impugnarlo- está a punto de favorecerlo para continuar su proceso en libertad.

Falta que inicien las campañas y entonces se verá la verdadera confrontación de programas de gobierno de los candidatos de los que ahora sólo hay dos y ofrecen o más de lo mismo o una renovación nacional a partir de una nueva visión en el gobierno, en base a la lucha contra la corrupción. Al tiempo sabremos más conforme avance el proceso electoral.

 

La opinión emitida en este texto es responsabilidad del quien lo emite y no representa la opinión ni la postura de Siete24.mx ni de deportes.siete24.mx