La Ley General de Cultura y Derechos Culturales (LGCDC), aprobada por el Congreso de la Unión en abril pasado, subraya el carácter pluricultural de nuestro

Ciudad de México.— La Ley General de Cultura y Derechos Culturales (LGCDC), aprobada por el Congreso de la Unión en abril pasado, subraya el carácter pluricultural de nuestro país, que se reconoce en la Constitución Política.

De acuerdo con un análisis del Instituto Belisario Domínguez, del Senado de la República (IBD), reconocer un escenario social plural y culturalmente diverso es fundamental para favorecer el diálogo intercultural y para que la provisión de los bienes y servicios culturales sean incluyentes y respetuosos de la diferencia.

Una encuesta incluida en el documento, establece que siete de cada diez mexicanos afirman que es preferible hablar de varias culturas mexicanas, en vez de una sola; pero al mismo tiempo 58.3 por ciento considera deseable que todos tengamos la misma cultura y los mismos valores.

La homogeneidad cultural en nuestro país representaría un riesgo para el respeto a la diversidad cultural y para el ejercicio de los derechos culturales de los pueblos indígenas, resultado de una lucha histórica por mejorar sus condiciones de vida y por ser reconocidos por el Estado mexicano.

"Un deseo de homogeneidad puede desembocar en formas de discriminación y exclusión de expresiones culturales distintas, no representativas de una mayoría étnica”, advierte el análisis del IBD.

Además, destaca que al publicarse en el Diario Oficial de la Federación (DOF), la LGCDC será el primer ordenamiento jurídico que establezca la importancia de resguardar el patrimonio cultural inmaterial.

Señala que en otras legislaciones culturales, a nivel internacional, se ha privilegiado la protección de los bienes culturales materiales como las zonas arqueológicas y los monumentos históricos. Con la nueva ley “las fiestas tradicionales, los rituales y otras expresiones vivas de nuestros antepasados ahora tienen un mandato legal para su preservación”.

El análisis del IBD aborda la diferencia entre cultura y derechos culturales, incluye los antecedentes de la LGCDC, los tratados sobre derechos culturales que han sido ratificados por nuestro país, de 1975 a la fecha; y el proceso legislativo que hubo de atravesar en el Congreso, así como su estructura.

El estudio señala que el presidente de la cámara de origen de la LGCDC, en este caso de la Cámara de Diputados, ya está facultado constitucionalmente para publicar esta legislación en el DOF, pues han concluido los plazos que tenía el Poder Ejecutivo para hacer observaciones, y para promulgar y publicar dicha ley.

JAHA