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Huertos familiares: el camino hacia la sustentabilidad alimentaria

Semillas, gallinas y conejos cambian la realidad de comunidades de Querétaro.

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Querétaro.— En las comunidades rurales de Querétaro, la vida está cambiando. En lugares como Los Trigos, Puerto San Antonio, Las Matanzas o la ruta del Coyote, familias enteras han encontrado un camino distinto para asegurar su alimento y fortalecer su futuro.

Hasta hace poco, muchas familias, principalmente papás y mamás, tenían que recorrer kilómetros a caballo, invirtiendo hasta tres horas ida y vuelta para conseguir el sustento diario. Un esfuerzo que además del tiempo significaba un gasto económico de más de mil 200 pesos a la semana. Hoy, esa historia comienza a escribirse de otra manera.

Los huertos familiares son importantes en la región. Foto: Germán Díaz.

Huertos familiares y donaciones comunitarias

Con el apoyo de la Fundación Incluyendo México, Veggie Prime y Haz Eco, llegaron las semillas. Y con ellas, los huertos familiares: espacios donde ahora crecen verduras, hortalizas y legumbres, junto con árboles frutales que dan color y alimento. En los corrales se crían gallinas y conejos que completan una mesa más variada y nutritiva.

“Gracias a Dios se ha notado más producción, porque tengo cuatro hijos y me ayuda mucho para su alimentación, para la verdura, ya que es muy saludable y natural, porque no tiene nada de químico”, compartió Blanca Ledezma, habitante de Los Trigos.

Pero este esfuerzo local se conecta con un reto global. En 1996, en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, los Jefes de Estado reunidos en Roma, a invitación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, la FAO, reafirmaron el derecho de toda persona a una alimentación adecuada, recordando lo que ya establece el artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos: toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud, el bienestar y la alimentación.

El reto global: cifras que alarman

Hoy ese derecho sigue siendo un desafío. La inseguridad alimentaria no es solo falta de comida. Es no saber si mañana habrá alimento suficiente.

Es que un niño crezca sin los nutrientes necesarios, debilitando su sistema inmune, limitando su desarrollo escolar y perpetuando el círculo de la pobreza. También obesidad en adultos y niños, al depender de alimentos baratos pero carentes de nutrientes.

En 2020, el 9.9% de la población mundial padeció subalimentación. Eso significa 768 millones de personas. De ellas, 418 millones en Asia, 282 millones en África y 60 millones en América Latina y el Caribe.

Más de 2 mil 300 millones de personas, un 30% de la población mundial, carecieron de acceso a alimentos adecuados durante todo el año. La pobreza golpea sobre todo al campo: el 76% de quienes viven en pobreza habitan zonas rurales y dependen de la agricultura para sobrevivir.

El hambre tiene rostro de mujer: 6 de cada 10 personas con hambre son mujeres. Y la mitad de las familias afectadas son agricultoras. Cada año, la malnutrición provoca 8 millones de muertes prematuras.

La niñez es la más golpeada: 3 millones de niños menores de cinco años murieron de hambre en 2020, lo que equivale a una muerte cada 10 segundos.

Además, 149 millones padecieron retraso en el crecimiento, 45 millones emaciación, es decir, la pérdida visible de masa muscular y grasa y 39 millones sobrepeso.

En México, la realidad también duele. Con 126 millones de habitantes, 43.9% de la población vivía en pobreza en 2020, es decir, 55.7 millones de personas. Y 8.5% en pobreza extrema, casi 11 millones.

El 22.6% de la población enfrentaba pobreza alimentaria, con 881 mil niños con desnutrición crónica. En zonas urbanas, la desnutrición infantil era de 7.7%, pero en las zonas rurales subía a 11.2%.

Más de la mitad de los hogares mexicanos enfrentaba inseguridad alimentaria: 55.5% a nivel nacional y 69.1% en zonas rurales. Y entre la niñez indígena, la cifra es aún más alarmante: uno de cada cuatro niños padece desnutrición crónica.

Ante esta realidad, iniciativas como el Programa para la Seguridad y Sustentabilidad Alimentaria de Haz Eco han sido un respiro para cientos de familias. Su modelo se desarrolla en cuatro etapas: educación y huerto escolar, huerto familiar, gallinas ponedoras y árboles frutales.

“El huerto sí fortalece a la familia, porque nos sirve para quitar un poquito el estrés, para hacer ejercicio y, sobre todo, que tenemos alimentos sanos, que nosotros sabemos de dónde vienen”, explicó Guillermo, esposo de Blanca Estela Rangel, habitante de Matanzas.

“Prácticamente salió la necesidad, porque en temporada de lluvia nosotros no tenemos el servicio de agua potable de la red de agua y surgió la idea de aprovechar los techos para captar el agua de lluvia”, agregó Guillermo.

El objetivo es claro: interrumpir el círculo del hambre, educar desde la niñez en cultura alimentaria, garantizar una nutrición adecuada y generar cadenas autosustentables de producción de alimentos.

Programa Haz Eco: etapas y resultados

En Querétaro, este programa ya muestra resultados concretos. En 2025, se atendieron mil 364 familias en comunidades como Matanzas, Derramadero y Colón, beneficiando directamente a más de 6 mil 800 personas.

Niñas y niños que antes dependían de la caridad o de largas jornadas de traslado, hoy participan en la siembra, en el cuidado de gallinas y en la plantación de árboles frutales que alimentarán a toda la comunidad.

Los beneficiarios ven mejorada su alimentación. Foto: Germán Díaz.

“Hay días que les toca regar el huerto a los niños, hay días que nos toca a nosotros y así nos vamos turnando”, dijo Blanca Estela Rangel, mostrando orgullosa las plantas en su patio.

Los conejos son importantes en la estrategia para el consumo de proteína. Foto: Germán Díaz.

“Sabemos que tener el huerto en casa es muy fácil y también nos ayuda en la economía”, agregó.

De su huerto, dijo, han cosechado lechugas, jitomates, apio y acelgas.

“Estas son las gallinas que nos dan muy buen abastecimiento del huevo para la familia y de vez en cuando un caldito para variarle a la alimentación”, señaló Blanca Estela y destacó que en promedio, recolecta hasta 30 huevos por semana.

Para Mireya Martínez, habitante de San Antonio, el cambio también ha sido evidente.

“Hace como mes y medio que nos dieron las gallinas, ahorita están muy pequeñas todavía, y cuando nos dieron la semilla para sembrar, yo de ahí empecé con el jitomate, el cilantro y los rábanos. La mera verdad sí es un gasto menos”, compartió.

A su lado, Ismael, también de San Antonio, comentó que el huerto ha abierto incluso una oportunidad económica.

“Sí cambia la vida porque los jitomates siempre me ha gustado plantarlos, porque ya no se compran, los tiene uno aquí a la mano. Ahora que tenía harto cilantro, ya salíamos a venderlo y de ahí sacábamos para comprar cualquier otra cosa que hace falta aquí para la casa”, relató.

El impacto, más allá de lo material, también se refleja en el entorno familiar.

“Recordar que aparte de incluir una dieta más sana en la familia, también baja muchísimo la violencia familiar y baja la migración de las familias”, destacó Elena Arreguín, directora del DIF municipal de Colón.

Isaac Sutton, director de Finanzas de Veggie Prime, explicó que el proyecto busca mucho más que sembrar alimentos.

“Sabemos que en muchas comunidades lejanas no llega lo básico, no llega lo fundamental y con eso apoyamos a que obviamente se elimine la desnutrición, la gente se alimente, se elimine un poquito la pobreza y se haga el vínculo familiar”, señaló Sutton.

“Es una combinación perfecta para una época que estamos viviendo cada vez más difícil, en donde necesitamos entre todos salir adelante y unir esfuerzos”, añadió.

Y lo más valioso no está solo en la tierra. Está en la unión familiar. Papás, mamás, hijos y abuelos trabajan juntos, siembran juntos y cosechan juntos. El alimento se convierte en fruto del esfuerzo compartido y fortalece los lazos familiares, porque la vida se defiende y se sostiene desde lo más cercano: la propia casa.

Creatividad y reutilización de material, la clave. Foto: Germán Díaz

Los datos de 2025 nos recuerdan que aún queda mucho por hacer. Millones de personas en México y el mundo siguen sin acceso a una alimentación digna. Pero experiencias como las de Querétaro demuestran que el hambre no es un destino inevitable.

Con organización comunitaria, solidaridad y programas de sustentabilidad, es posible transformar la estadística en esperanza. Porque cuando una familia logra alimentarse con lo que produce, logra también algo más grande: vivir con libertad, con unidad y con dignidad.

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Milagro de Año Nuevo: policía salva la vida de una bebé

De 25 días de nacida

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policía de Tonalá salva a bebé
Captura de pantalla

Ciudad de México.– Lo que comenzó como una noche de angustia, en medio de la celebración, terminó como un verdadero milagro de Año Nuevo. En la colonia Colinas de Tonalá, Jalisco, una joven madre de 24 años corrió hasta el módulo de policía con su bebé de apenas 25 días de nacida en brazos, rogando por ayuda: la pequeña no respiraba.

Entre el llanto y la desesperación, pidió auxilio a los uniformados. Sin perder tiempo, los agentes iniciaron maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) para intentar devolverle la vida.

“Arribó con su bebé en brazos, mencionándonos que no tenía signos vitales, ya que no respiraba. Se le retira a la bebé de sus brazos, realizando RCP en el lugar”, relató el oficial Antonio Sevilla, policía municipal de Tonalá.

La carrera contra el tiempo

Al ver la gravedad del caso, los oficiales decidieron trasladar a la bebé de inmediato a un hospital cercano. Durante el trayecto, continuaron con las maniobras de reanimación dentro de la patrulla, aferrándose a la esperanza de que la pequeña respondiera.

“Durante el traslado en la unidad seguimos haciéndole RCP en su pechito a la bebé, con respuesta favorable, ya que comenzó con movimientos en su manita y abrio los ojos”, narró Sevilla.

Minutos después, al llegar al hospital, la bebé fue recibida por personal médico que logró estabilizarla. Permaneció media hora bajo observación y con oxígeno hasta confirmar que se encontraba fuera de peligro.

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El milagro de Año Nuevo

De acuerdo con los médicos, la pequeña habría sufrido un espasmo respiratorio, lo que ocasionó la pérdida momentánea de la respiración. Gracias a la pronta reacción de los policías y a la atención médica, su recuperación fue posible.

La bebé fue reportada como estable, y su madre agradeció entre lágrimas el apoyo de los agentes, quienes se convirtieron en héroes anónimos en una jornada de Año Nuevo.

En medio de los festejos por el inicio de 2026, esta historia recordó a todos que la esperanza también puede llegar de personas dispuestas a ayudar.


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Nacen trillizos en Tamaulipas de forma natural

Sin tratamientos de fertilidad y con excelente salud

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Nacen trillizos en Tamaulipas

Ciudad de México.- En Reynosa, Tamaulipas, reciben una noticia esperanzadora este inicio de año. En las últimas horas del 2025 una joven madre de 27 años dio a luz a trillizos en el Hospital Materno Infantil, lo que se tradujo en alegría para la familia y la comunidad del hospital.

Lo que hace extraordinario este nacimiento múltiple no es solo la fecha, sino las condiciones de salud y la naturaleza del embarazo. A diferencia de muchos casos similares en la medicina moderna, este alumbramiento fue completamente natural, sin que la madre se sometiera a ningún tipo de tratamiento de fertilidad.

Un seguimiento médico ejemplar

El éxito de este nacimiento es el resultado de una vigilancia médica estrecha que comenzó desde las primeras etapas de la gestación. La ginecóloga Lesly Rosas, a cargo del seguimiento del embarazo, destacó la disciplina de la paciente y el manejo institucional para llevar el embarazo a las 36 semanas, un tiempo considerablemente sano para un parto múltiple.

“Esta paciente nos llegó a nosotros en un embarazo del segundo trimestre con 18 semanas aproximadamente, esta paciente no tenía complicaciones, sólo tenía un embarazo previo con una cesárea previa, se le hicieron toda la detecciones y se llevó el control aquí”. 

Debido a la complejidad de dar a luz tres vidas, el hospital coordinó esfuerzos incluso externos:

 “Se llevó su embarazo adecuado, inclusive con equipo materno fetal por fuera porque no contamos con él aquí; de hecho, estaba programada para el día de hoy”, puntualizó la ginecóloga el 31 de diciembre, sobre la exitosa cesárea programada que dio la bienvenida a los nuevos integrantes de la familia Cabrera Fuentes.

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El primer caso de trillizos en la familia

La noticia causó sorpresa incluso dentro del núcleo familiar. Aunque existen antecedentes de embarazos múltiples, este caso superó todas las expectativas. La abuela de los trillizos relató a medios locales que, si bien la genética jugó a su favor, la llegada de tres bebés a la vez es una novedad absoluta en su árbol genealógico.

“Si hay antecedentes ya de mi abuelita y ya en la familia ya hay antecedentes de gemelos, pero son gemelos, no trillizos, mi hija es la primera de la familia que tiene trillizos”, comentó emocionada mientras esperaba verlos en uno de los pasillos del hospital.

Salud y esperanza: Bebés de “buen peso”

El reporte médico es sumamente positivo. Los tres recién nacidos —dos varones y una niña— presentaron un estado de salud excelente. En los embarazos múltiples, es común que los bebés nazcan con bajo peso, pero en este caso, la naturaleza y el cuidado prenatal marcaron la diferencia.

“Son dos nenes y una nena, los tres empezaron arriba de 2 kilos, 2 kilos 222 gr., es el más pesado que es la niña. Primero nació un niño, luego la niña, luego el niño”, detallaron los familiares. 

Los médicos confirmaron que la gestación fue tricorial y triamniótica: “tenían tres placentas y tenían tres bolsas, cada quien en su bolsa, muy seguramente es hereditario, no tuvo ningún tratamiento, ella ya llegó así con embarazo múltiple de tres”.

Un nuevo capítulo para la familia

La madre, quien ya tiene un pequeño de cuatro años, se recupera satisfactoriamente bajo cuidados especiales tras el esfuerzo físico de un embarazo de 36 semanas. Mientras tanto, en su hogar ya se preparan las cunas y los espacios para recibir a los tres pequeños que han convertido este Año Nuevo en una fecha inolvidable.

Este nacimiento en Reynosa no es solo una estadística médica, sino un recordatorio de esperanza y de la fuerza de la vida que se abre paso sola.

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Dignidad Humana

La última lección de Juan Pedro Franco: una historia de lucha contra la enfermedad

El hombre más obeso del mundo

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Juan Pedro Franco, conocido internacionalmente por haber sido el hombre más obeso del mundo

Ciudad de México.— Juan Pedro Franco, conocido internacionalmente por haber sido el hombre más obeso del mundo, falleció a los 40 años tras complicaciones renales. Pero más allá de los titulares, su historia es la de un hombre que luchó con fe, disciplina y apoyo familiar por recuperar su vida y su salud.

Una vida marcada por la lucha y la esperanza

Originario de Aguascalientes, Juan Pedro llegó a pesar más de 595 kilogramos, lo que le valió un reconocimiento del Récord Guinness en 2017. Aquel título, sin embargo, no representó un motivo de orgullo, sino el punto de partida de una batalla por sobrevivir.

Juan Pedro Franco, conocido internacionalmente por haber sido el hombre más obeso del mundo

A lo largo de los años, y acompañado por un equipo multidisciplinario encabezado por el doctor José Antonio Castañeda, Juan Pedro se sometió a diversas cirugías bariátricas y tratamientos médicos que le permitieron perder más de 400 kilos. Su objetivo nunca fue solo bajar de peso, sino recuperar su movilidad, su dignidad y su propósito de vida.

“Este nacimiento es un logro sin precedentes…”, decía de sí mismo en entrevistas anteriores:
“No quiero que me vean como un récord, sino como alguien que pudo levantarse de nuevo”.
Su historia se convirtió en símbolo de superación para miles de personas que enfrentan obesidad o enfermedades crónicas.

El poder del acompañamiento

Durante su proceso, su familia fue su mayor sostén. Su madre y sus médicos estuvieron presentes incluso en los momentos más críticos, cuando las infecciones y las complicaciones respiratorias amenazaban su salud.

El doctor Castañeda destacó, tras su fallecimiento, que “Juan Pedro nunca perdió la esperanza ni la fe. Su fuerza interior y su deseo de vivir fueron ejemplo para todos los que lo conocimos”.
Esa misma fe lo acompañó hasta el final. Juan Pedro hablaba con frecuencia del deseo de “seguir inspirando a otros para no rendirse”.

Más que una curiosidad médica, una lección de vida

Los especialistas que lo atendieron recuerdan que su proceso fue también una lección sobre salud mental y empatía social. La obesidad, explicaban, no es un asunto de voluntad, sino una enfermedad compleja que requiere tratamiento integral y comprensión.

Su historia mostró la importancia del acompañamiento familiar, médico y espiritual, y dejó un mensaje vigente: la dignidad humana no depende del cuerpo, sino del valor con el que se enfrenta la vida.

Hoy, su legado inspira campañas de concientización sobre obesidad, alimentación y salud emocional. “La historia de Juan Pedro Franco nos recuerda que nadie debería ser definido por su enfermedad, sino por su lucha”, concluyó su médico.
npqCiudad de México.— Juan Pedro Franco, conocido internacionalmente por haber sido el hombre más obeso del mundo, falleció a los 40 años tras complicaciones renales. Pero más allá de los titulares, su historia es la de un hombre que luchó con fe, disciplina y apoyo familiar por recuperar su vida y su salud.

Una vida marcada por la lucha y la esperanza

Originario de Aguascalientes, Juan Pedro llegó a pesar más de 595 kilogramos, lo que le valió un reconocimiento del Récord Guinness en 2017. Aquel título, sin embargo, no representó un motivo de orgullo, sino el punto de partida de una batalla por sobrevivir.

A lo largo de los años, y acompañado por un equipo multidisciplinario encabezado por el doctor José Antonio Castañeda, Juan Pedro se sometió a diversas cirugías bariátricas y tratamientos médicos que le permitieron perder más de 400 kilos. Su objetivo nunca fue solo bajar de peso, sino recuperar su movilidad, su dignidad y su propósito de vida.

“Este nacimiento es un logro sin precedentes…”, decía de sí mismo en entrevistas anteriores:

“No quiero que me vean como un récord, sino como alguien que pudo levantarse de nuevo”.

Su historia se convirtió en símbolo de superación para miles de personas que enfrentan obesidad o enfermedades crónicas.

El poder del acompañamiento

Durante su proceso, su familia fue su mayor sostén. Su madre y sus médicos estuvieron presentes incluso en los momentos más críticos, cuando las infecciones y las complicaciones por el covid amenazaban su salud.

El doctor Castañeda destacó, tras su fallecimiento, que:

“Juan Pedro nunca perdió la esperanza ni la fe. Su fuerza interior y su deseo de vivir fueron ejemplo para todos los que lo conocimos”.

Esa misma fe lo acompañó hasta el final. Juan Pedro hablaba con frecuencia del deseo de “seguir inspirando a otros para no rendirse”.

Más que una curiosidad médica, una lección de vida

Los especialistas que lo atendieron recuerdan que su proceso fue también una lección sobre salud mental y empatía social. La obesidad, explicaban, no es un asunto de voluntad, sino una enfermedad compleja que requiere tratamiento integral y comprensión.

Su historia mostró la importancia del acompañamiento familiar, médico y espiritual, y dejó un mensaje vigente: la dignidad humana no depende del cuerpo, sino del valor con el que se enfrenta la vida.

Hoy, su legado inspira campañas de concientización sobre obesidad, alimentación y salud emocional. “La historia de Juan Pedro Franco nos recuerda que nadie debería ser definido por su enfermedad, sino por su lucha”, concluyó su médico.

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Pediatra toca su violín para alegrar a niños hospitalizados

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Morelos.- En plenas fiestas decembrinas, cuando el hogar reúne a millones de familias, un médico pediatra, cambia el silencio hospitalario por música que acompaña la esperanza.

Los niños hospitalizados del Hospital General Regional No. 1 del IMSS, en Cuernavaca, Morelos; viven escenas distintas durante la temporada de fiestas de navidad y de finde año.

El doctor Christoph Claus Peter Clausen Strate, pediatra, recorre las salas con un violín.

No busca aplausos. Busca calma para niñas y niños hospitalizados.

Mientras afuera avanzan las celebraciones, adentro suenan melodías breves.

Los pacientes escuchan desde la cama. Las familias acompañan con sonrisas contenidas. La música irrumpe como un gesto humano en un entorno clínico.

El pediatra deja el consultorio por momentos y entra a hospitalización. Viste su bata blanca y sostiene el violín con naturalidad, interpreta piezas breves, pensadas para escuchar en reposo.

Además, el personal observa con respeto, los pacientes mantienen la atención. La escena se repite en distintos turnos durante diciembre.

El médico combina su vocación clínica con un acto cultural sencillo.

La iniciativa ocurre dentro del IMSS y en horarios compatibles con la atención médica. No interfiere con tratamientos ni protocolos hospitalarios.

¿Quién es el médico detrás del violín?

Christoph Claus Peter Clausen Strate ejerce la pediatría en Cuernavaca, Morelos.Su labor médica mantiene reconocimiento entre pacientes y colegas. En Navidad, suma un gesto que prioriza el bienestar emocional. El médico entiende el hospital como espacio de cuidado integral.

Reconoce que la infancia hospitalizada vive ansiedad y temor, además responde con presencia, tiempo y música.

El violín funciona como puente.

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Acerca al médico con sus pacientes desde un lenguaje distinto. Humaniza la relación clínica sin palabras. La hospitalización infantil implica rutinas estrictas y separación familiar. Durante las fiestas, esa distancia se siente con mayor intensidad.

La música ofrece un respiro emocional breve.

La Organización Mundial de la Salud promueve enfoques integrales de atención. El IMSS impulsa prácticas que fortalecen el trato digno. En ese contexto, el gesto del pediatra adquiere sentido social.

No sustituye tratamientos. Complementa la experiencia hospitalaria.

Las notas no se sostienen solo en cifras. También cuentan acciones que mejoran la vida cotidiana. En Cuernavaca, un hospital escucha violín en diciembre. Las niñas y los niños reciben atención médica y un momento de paz.

La escena recuerda que la medicina también comunica cercanía. Invita a valorar prácticas que colocan a las personas en el centro. La historia sigue cada vez que suenan los acordes entre camas.

ARH

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