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"Fuchi, guácala, es como la corrupción”, llamó a los revoltosos a que le bajen

Domingo Días

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Ciudad de México.— Durante este fin de semana donde tuvimos más de 270 muertos, con beneplácito recibimos la noticia de que se va a endurecer el ataque frontal al crimen, reforzando las medidas tan exitosas que esta Cuarta Transformación ha implementado.

En conferencia de prensa en Tamaulipas, nuestro presidente claramente endureció su postura: “Fuchi, guácala, es como la corrupción”, llamó a estos revoltosos a que le bajen, que nos portemos bien y muy directamente les dijo: “ya, al carajo con la delincuencia”, duras palabras para los criminales, no cabe la menor duda.

Siempre es bueno mirar hacia atrás y sobre todo en este tema tan sensible para todos nosotros, para poder así darnos cuenta de que la brillante estrategia está operando como debe de ser y sus resultados se ajustan a lo esperado.

En un video, Felipe “El Comandante Borolas” Calderón, nos explica la que fuera su infantil y ridícula guerra al crimen organizado, en él explica cómo el crimen se va apoderando de ciudades e incluso de estados o países completos, desplazando al Estado y empiezan a cubrir las funciones inherentes y exclusivas a este: el uso de la fuerza pública, el establecimiento de las leyes y su aplicación y la recaudación de impuestos.

Qué cosa más ridícula, como si esto sucediera, de dónde se inventó que existe el cobro de derecho de piso, la extorsión a comerciantes y demás tropelías que le atribuyen al crimen organizado.

Imagínese, nomás decía que estos criminales no hacían nada, únicamente se dedicaban a cobrar por permitir que otros realizaran sus maldades, es decir, habían sustituido al gobierno en el cobro de impuestos. La verdad que cosa más ridícula. Quién le dijo al comandante “Borolas” semejante insensatez.

Y ya para cerrar con broche de oro, nos describe cuáles fueron sus acciones para acabar con estos males inexistentes. Tenía que actuar en tres frentes: atacar al crimen organizado, sacarlo de las instituciones de gobierno que tenía infiltradas y regresarlos a los callejones oscuros; reconstruir la instituciones de seguridad y justicia ya que hay policías que sirven al crimen organizado, había que hacer pasar la pena a estos honestos funcionarios de la ley por el polígrafo y pruebas de confianza, ¿quién ha visto o siquiera sabido de un policía deshonesto? y por último mucho trabajo social, hay que reconstruir el tejido social.

Y acaba defendiendo esta ridiculez diciendo que Enrique Peña Nieto no la continuó correctamente que se dedicó a pactar con ellos y le cedió muchos espacios al crimen.

Qué gran diferencia con la estrategia de esta Cuarta Transformación. Quién si no un genio podría desarrollar una estrategia tan sólida y que no deja la menor duda de que solucionará nuestros problemas de seguridad.

Los tres frentes que nos propone nuestro señor Presidente, mi viejito lindo, son muy claros y contundentes:

Primero, Abrazos y no balazos: No hay que agredir, para no ser agredido, todo se soluciona con amor y ejemplo, acaso no ya se acabó con la corrupción y el huachicol, simplemente hablando con ellos y dándoles un sueldo a los pobres delincuentes que no tenían con qué comer, esto si es ejemplo de “abrazos y no balazos”.

Su segundo frente es más fuerte aun, al que se porte mal lo va a acusar con su mamá, ¿quién en su sano juicio tiene la osadía de enfrentarse a su madre? No requiere de más explicación, ¿quién no se ha enfrentado a la poderosísima “chancla voladora”?.

Y su tercer frente es permitirle al pueblo bueno, hacer lo que quiera, mandándoles militares sin capacidad de acción para que se burlen de ellos e incluso los agredan físicamente y en algunos casos hasta han llegado a desarmarlos, cuestión que es una falta para el militar desarmado según los códigos castrenses. De esta manera el pueblo bueno se desahoga, al fin el Ejército no está para reprimir al pueblo ya lo dijo:” los narcotraficantes también son pueblo”.

Pero parece ser que debido a que las cifras de violencia en nuestro país van en aumento, un infiltrado que hay en Presidencia me informa que está a punto de implementarse una estrategia, que por inhumana y violenta, no quería utilizar nuestro presidente.

Ustedes se preguntarán cuál estrategia puede ser mas inhumana y violenta que acusarlos con sus mamacitas, pues sí, hay una y resulta ser que junto con la cartilla moral que reparten puerta a puerta los evangélicos contiene una edición especial del disco de poemas de Paco Stanley donde viene aquel de Héctor Giagliardi que reza así:

Oye negra, ¿Te puedo hablar?
ya los chicos se han dormido
Así que, así que deja el tejido
que después te equivocas.

Hoy te quiero preguntar
Por qué motivo las madres
amenazan a sus hijos
Con ese estribillo fijo de
¡Ah, cuando venga tu padre!

Domingo Días    [email protected]

ebv

[La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx]