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¿Y si Dios existe, qué?

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Una reflexión sobre ciencia, espiritualidad y el sentido de la existencia

La intersección entre ciencia y espiritualidad ha sido durante mucho tiempo un terreno fértil para el debate y la reflexión profunda. En este contexto surge el libro “¿Y si Dios existe, qué? La ciencia, las pruebas. El albor de una revolución”, escrito por los franceses Michel-Yves Bolloré y Olivier Bonnassies, una obra que llega a México con la intención de desafiar y enriquecer nuestra comprensión sobre la existencia de lo divino.

Los autores del libro son dos pensadores franceses con formaciones distintas pero complementarias. Michel-Yves Bolloré, ingeniero informático y empresario, cuenta con un amplio interés en la historia de la ciencia y la religión, además de haber dirigido importantes grupos empresariales. Por su parte, Olivier Bonnassies, licenciado en Politécnica y empresario, ha liderado varias empresas de consultoría y comunicación, además de ser reconocido por su trabajo en medios de promoción del diálogo interreligioso.

En primer lugar, el libro se distingue por su enfoque riguroso y objetivo. A diferencia de muchos tratados sobre religión y ciencia que se sumergen en debates teológicos o filosóficos abstractos, optan por un análisis basado en evidencias científicas contemporáneas. Desde el Big Bang hasta la teoría de la evolución, los autores exploran cómo estos descubrimientos han impactado nuestra concepción del universo y, por ende, nuestra noción de un posible creador.

Uno de los pilares fundamentales de su argumento es el concepto del ajuste fino del universo. Este principio sostiene que las constantes físicas del universo están tan perfectamente ajustadas que permiten la existencia de vida tal como la conocemos. Desde la fuerza de la gravedad hasta las propiedades de las partículas subatómicas, cada detalle parece estar cuidadosamente configurado para sustentar la complejidad y la diversidad de formas de vida en el cosmos. Para muchos científicos, este ajuste fino sugiere la existencia de una inteligencia detrás del diseño del universo, lo cual es central en la discusión propuesta por los autores.

Además, el libro aborda las implicaciones filosóficas de los descubrimientos científicos más recientes. La muerte térmica del universo, predicha por la teoría termodinámica y confirmada por la expansión acelerada del cosmos, plantea no solo el origen del universo, sino también su destino final. Este contexto cósmico invita a reflexionar sobre si el universo es un fenómeno autónomo o si requiere una causa externa que lo haya iniciado y que lo mantenga en funcionamiento.

Por otro lado, el libro no se limita a la ciencia pura; también explora las dimensiones espirituales y metafísicas del debate. Los autores argumentan que la ciencia moderna, lejos de refutar la existencia de Dios, puede ofrecer una perspectiva complementaria. Sugieren que la búsqueda de la verdad científica y la búsqueda de lo trascendental no son incompatibles, sino que pueden enriquecerse mutuamente. Este enfoque resonará especialmente entre aquellos que buscan integrar sus creencias religiosas con una comprensión moderna y científica del mundo.

Para un ingeniero civil creyente, este enfoque representa una valiente reconciliación de la fe con la razón. La estructura lógica y el análisis meticuloso de los datos científicos pueden servir como un puente hacia una comprensión más profunda de la existencia de Dios. Al aplicar un método científico riguroso al estudio de lo divino, nos invita a considerar no solo la posibilidad de un creador, sino también su papel en el universo y en la vida humana.

Invita a los lectores a cuestionar sus propias creencias y a explorar nuevas formas de entender la relación entre ciencia, espiritualidad y el sentido de la existencia. En un mundo donde las preguntas fundamentales sobre la vida y el universo continúan siendo tan relevantes como siempre, este libro se presenta como una valiosa contribución al debate contemporáneo, ofreciendo perspectivas que desafían y enriquecen nuestra comprensión del mundo que habitamos.

Puedes encontrar el libro en varias tiendas como ejemplo la plataforma digital de la flecha amarilla que emula una leve sonrisa o en la cadena mexicana reconocida por sus tiendas departamentales y sus servicios diversos cuyo logo son tres búhos.

Mtro. Guillermo Moreno Ríos
Ingeniero civil, académico, editor y especialista en gestión integral de riesgos, resiliencia empresarial, seguros y derechos humanos.
incide.guillermo@gmail.com

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx



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Crecimiento profesional indispensable para hacer realidad el Nearshoring en Sonora

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La implementación efectiva del nearshoring en Sonora demanda una transformación profunda en varios aspectos. El potencial de la región como hub industrial y logístico depende de su capacidad para superar retos relacionados con el clima extremo, la escasez de agua, la falta de infraestructura adecuada y la necesidad de adaptación cultural y social.

Una estrategia clave para abordar estos desafíos es el desarrollo de certificaciones profesionales que capaciten a la fuerza laboral en las habilidades y competencias necesarias para enfrentar estas condiciones particulares:

  1. Infraestructura Verde y Resiliencia Climática
    Promover soluciones bioclimáticas que optimicen el uso de agua y energía solar, ayudando a las empresas a adaptarse al clima extremo de Sonora mediante construcciones resilientes al cambio climático.
  2. Gestión Hídrica Sostenible
    Capacitar en la administración eficiente del agua, con enfoque en captación pluvial, tratamiento y reutilización, para enfrentar la escasez hídrica en la región.
  3. Logística Multimodal y Transporte
    Desarrollar competencias en planificación de redes de transporte integradas que mejoren la conectividad internacional de Sonora.
  4. Políticas Públicas para el Desarrollo Económico
    Fomentar la inversión extranjera y el nearshoring mediante marcos regulatorios e incentivos para atraer empresas internacionales.
  5. Integración Cultural y Social
    Capacitar en gestión intercultural para facilitar la convivencia entre trabajadores locales e internacionales en empresas extranjeras.
  6. Ciudades Inteligentes
    Planificar ciudades inteligentes incorporando tecnología avanzada en transporte y gestión urbana para soportar el crecimiento industrial.
  7. Energías Renovables
    Aprovechar el potencial solar de Sonora para diseñar y gestionar proyectos de energías limpias, como paneles solares y parques eólicos.
  8. Automatización y Robótica Industrial
    Capacitar en sistemas automatizados para mejorar la competitividad industrial, optimizando la producción y reduciendo costos.
  9. Optimización de Procesos Digitales
    Formar desarrolladores para crear herramientas de gestión que optimicen producción, inventarios y logística en industrias locales.
  10. Seguridad Informática
    Formar en ciberseguridad para prevenir ataques, gestionar crisis digitales y proteger información sensible de las empresas.
  11. Mantenimiento de Infraestructuras Industriales
    Preparar técnicos para realizar el mantenimiento de plantas industriales, asegurando la eficiencia operativa.
  12. Telecomunicaciones y Conectividad Empresarial
    Desarrollar redes de telecomunicaciones de alta velocidad para asegurar la operación continua de las empresas locales y globales.
  13. Sostenibilidad y Responsabilidad Social Corporativa
    Desarrollar estrategias sostenibles que promuevan prácticas ambientales responsables y participación comunitaria.
  14. Relaciones Laborales y Mediación
    Formar mediadores para gestionar disputas laborales, crucial en un entorno multicultural.
  15. Gobernanza Digital y Gestión de Datos
    Capacitar en el uso ético y eficiente de los datos, promoviendo la transparencia operativa.
  16. Arquitectura Bioclimática y Construcción Sostenible
    Dado el clima extremo de Sonora, diseñar edificaciones que aprovechen las condiciones climáticas de la región para reducir el consumo energético y mejorar la habitabilidad de las industrias y zonas urbanas.
  17. Desarrollo de Redes de Transporte Sustentable
    Dado el reto del transporte y movilidad en la región, preparar en el desarrollo de redes de transporte sustentable, como sistemas de movilidad eléctrica o híbrida, que reduzcan la dependencia de combustibles fósiles y mejoren la conectividad regional.
  18. Monitoreo y Evaluación de Proyectos de Inversión Extranjera
    Para atraer y retener inversión extranjera, es vital tener mecanismos de evaluación de proyectos. Monitoreo y mejora de proyectos industriales, asegurando que los resultados sean acordes con los objetivos de desarrollo regional y nacional.

Conclusión

El éxito del nearshoring en Sonora no solo depende de la infraestructura física, sino también del capital humano que esté preparado para enfrentar los desafíos y aprovechar las oportunidades que esta estrategia presenta. Las certificaciones profesionales propuestas son una herramienta esencial para capacitar a los trabajadores y profesionales de la región, brindándoles las habilidades y conocimientos necesarios para construir un entorno industrial, social y ambientalmente sostenible. La combinación de estas certificaciones y capacitaciones permitirá que Sonora no solo atraiga inversión extranjera, sino que también establezca una base sólida para un desarrollo económico y resiliente.

¿Quieres participar? Estoy para orientarte.

Mtro. Guillermo Moreno Ríos
Ingeniero civil, académico, editor y especialista en gestión integral de riesgos, resiliencia empresarial, seguros y derechos humanos.
incide.guillermo@gmail.com

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx

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Resiliencia Política en México: Aprendiendo de la Tormenta

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¿Qué hacer ahora? Esa es la gran pregunta que muchos se plantean tras los recientes cambios políticos en el país. Para algunos, la respuesta inmediata es resistir, enfrentarse a lo que parece inevitable. Sin embargo, tal vez la verdadera lección no radica en detener la tormenta, sino en aprender a sobrevivirla y, más importante aún, en aprovecharla. Para ello, se necesita visión, paciencia y la capacidad de aceptar que el cambio ya está en marcha.

A lo largo de la historia, los intentos de detener cambios inevitables mediante la negación y la confrontación han demostrado ser infructuosos. Muchos, al ver los primeros signos de la tormenta política que se avecinaba, optaron por desacreditarla, por atacar a quienes la anunciaban. Sin embargo, esta actitud no era más que una forma de negar una realidad que ya estaba echada a andar. Los ciclos políticos son como las tormentas naturales: incontrolables, pero predecibles.

Aquellos que pensaron que lanzando piedras podrían frenar el avance de esta fuerza, no hicieron más que agotar sus recursos y energías en una batalla perdida.

En el caso de México, los eventos recientes son una prueba más de cómo los ciclos políticos se repiten cada cien años, trayendo consigo transformaciones que redefinen el rumbo del país. Hace poco más de un siglo, la Revolución Mexicana sacudió la nación, y hoy, una nueva tormenta política nos exige repensar nuestras estrategias. Es el momento de dejar de resistir lo inevitable y comenzar a prepararnos para lo que viene.

La resiliencia se presenta como el concepto clave en este escenario. No es solo la capacidad de resistir pasivamente, sino de adaptarse y sacar provecho del evento, en beneficio de todos. En la naturaleza, cuando una tormenta se avecina, los más sabios no intentan luchar contra ella; en cambio, buscan formas de guarecerse. Recogen agua, limpian sus tierras, o preparan sus casas para resistir mejor la próxima tormenta o mitigar su impacto. En la política, este mismo principio debería aplicarse.

La indiferencia también ha jugado un papel crucial en la falta de preparación para esta tormenta política. Parte de la población ha permanecido absorta en las trivialidades del entretenimiento mediático, ignorando los signos claros de cambio que se gestaban. Esta indiferencia colectiva no es nueva; ha sucedido antes, como en la caída de grandes civilizaciones, cuando las amenazas externas e internas fueron subestimadas por una ciudadanía distraída.

Frente a este panorama, la resiliencia política no debe entenderse como una resignación, sino como una oportunidad para aprender y prepararse. México ha demostrado una capacidad innata para sobreponerse a las crisis, y ahora no es la excepción. La tormenta política que enfrentamos es parte de un ciclo que ha sucedido antes y la diferencia la marcarán aquellos que, en lugar de luchar contra lo inevitable, elijan aprovechar las circunstancias para construir un futuro más fuerte y preparado.

Hoy, la oposición actúa en muchos casos como aquellos que, en medio de una tormenta, intentan gritarle al cielo para que se detenga. Sin embargo, la naturaleza, al igual que los cambios políticos, sigue su curso. Lo que se necesita ahora no es más resistencia, sino una estrategia de adaptación y preparación. La tormenta sólo fue un reflejo del deseo de una parte importante de la población, una que durante años ha acumulado frustración y descontento por promesas incumplidas y crisis no resueltas que con una manifestación no harás que olviden.

México se encuentra en una encrucijada histórica. La pregunta no es si habrá más tormentas, sino si estaremos mejor preparados para ellas. La resiliencia se convertirá en el pilar sobre el cual construiremos los sistemas políticos que nos permitirán no solo resistir las crisis, sino fortalecernos como país. Es momento de dejar de ignorar las señales y comenzar a construir esos diques que nos protegerán del próximo temporal, porque, en el fondo, sabemos que siempre habrá una nueva tormenta y no puedes volver a ser omiso, como en Acapulco que se culpó a “no nos dijeron que venía tan fuerte”.

Este es el momento de reflexionar, de aprender de la historia y de prepararnos mejor para el futuro. Porque, aunque la tormenta actual parece devastadora para algunos, trae consigo oportunidades para aquellos que estén dispuestos a escuchar sus lecciones y no olvidar que México sigue siendo de ciclos y este, ya empezó.

Mtro. Guillermo Moreno Ríos
Ingeniero civil, académico, editor y especialista en gestión integral de riesgos, resiliencia empresarial, seguros y derechos humanos.
incide.guillermo@gmail.com

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx

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Pendientes (3): Construyendo la Paz

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Tras varias décadas de sufrir la siembra del odio entre los mexicanos, ahora estamos en un gran problema: ¿Cómo sembrar la paz para este país? Hasta ahora, una gran parte de nuestra acción ciudadana se ha limitado a hacerle peticiones al gobierno.

La Iglesia Católica y la Compañía de Jesús, a raíz de los asesinatos de dos Jesuitas y un guía de turistas, crearon una serie de propuestas para alcanzar la paz, generadas por consultas en las zonas del país más aquejadas por la violencia. Básicamente, fueron un conjunto de peticiones al gobierno.

Estas propuestas se les presentaron a los diferentes candidatos a puestos de elección popular, a diversos niveles, con respuestas muy desiguales. Algunos expresaron una aceptación muy gustosa, porque realmente nadie se atreve a decir que no esté a favor de la paz. Pero también hubo otras respuestas: algunos aceptan que es un asunto por tratar, pero no aceptan el diagnóstico. Y poco se puede esperar de un gobierno o de un gobernante, si piensa que todo debe seguirse atendiendo del mismo modo, porque piensa que otros análisis no son los correctos. Y, por lo tanto, cree que se deben seguir usando los mismos medios, que han demostrado ser ineficaces y, obviamente, esperaríamos los mismos resultados.

Problemas como la Procuración de Justicia, la modernización de las policías investigadoras, tuvieron muy pocas propuestas concretas. Pero queda algo pendiente aquí. ¿Qué es lo que le toca hacer a la Sociedad Civil? Un tema que se puede decir que estuvo bastante ausente. Más allá de la queja, más allá de la denuncia.

Al país le urge la paz. La paz buscada como algo diferente de lo que da el mundo. Una paz completa. Una paz que sea la tranquilidad en el orden. Una paz que incluya todos los aspectos que importan la sociedad. Y no es claro que podamos, o debamos, dejar toda la tarea al gobierno.

Sí, necesitamos en nuestra Sociedad Civil un cambio de actitud. Dejar de tener la actitud de vencer. Y a cambio de ella, buscar convencer. Estas son cosas muy difíciles. Como, por ejemplo, querer a quien nos ataca. Sin más razón de que somos humanos, que somos mexicanos, y con eso basta para que queramos buscar la armonía. Tener la convicción de que la división, la polarización, la siembra del odio, no nos llevarán a la Paz.

Víctimas y victimarios han sido muy lastimados. Muy heridos. Y eso no lo estamos tomando en cuenta. Como si solo algunos fueran los verdaderamente dañados. Y tendríamos que empezar por ahí. Entender que, en ocasiones, tanto el atacante como el atacado han sufrido de diferentes maneras y en diferentes aspectos.

A veces nosotros, como Sociedad Civil, no hemos hecho el mal. Pero tampoco lo impedimos. Lo único que hemos hecho es criticar. Habiendo podido impedirlo o, al menos, protestar. Muchos fallamos de alguna manera. Porque no nos preocupamos del asunto, hasta que fue excesivamente grave.

Por ejemplo: se sabe desde hace mucho que solo la décima parte de los delitos, se denuncian. Y que, de los denunciados, solo la décima parte llega a una sentencia. Y, como Sociedad Civil, hemos aceptado que esa impunidad, sea la normalidad. No vemos protestas porque los policías no estén justamente remunerados, bien capacitados y adecuadamente equipados o que sus familias tengan seguros proporcionales al riesgo que los policías asumen para proteger a la población. No nos hemos preocupado por tener una relación de colaboración y apoyo con las fuerzas civiles del orden, y solo, parcialmente, con las militares.

Hay que reconocer que muchos fallamos. No estamos en el bando de los buenos o el bando de los malos. A veces tenemos algo que componer, que arreglar. Muchos, de alguna manera, tenemos que pedir perdón por lo que hicimos o por lo que dejamos de hacer. Por diversas razones. A veces porque ni siquiera nos importó lo que estaba pasando. En ocasiones, también, porque no vimos, porque no queríamos ver cómo estaban ocurriendo injusticias y dónde se estaba creando este grave problema: que una parte importante de la población no estaba recibiendo la justicia a la que tiene derecho.

Deberíamos cuestionarnos: ¿qué hicimos por impedir lo que estaba ocurriendo? ¿Por qué no vimos o no quisimos ver el daño que se hacía a otros? ¿Por qué no nos importó lo que otros recibían? No trabajamos por construir la paz, una paz verdadera para todos, independientemente de sus edades, su estado social, su situación económica o su afiliación política. Creíamos que todos tenemos derechos, pero no necesariamente en la misma medida.

Esto, que es tan triste, por otro lado, tiene la gran ventaja de que aún no es tarde. Si nos queda un poco de cariño por los demás, sin excepciones, sin mezquindades, buscando que todos reciban lo que deberían recibir de parte de la Sociedad, la situación será diferente. ¿Se podrá realmente tener Paz? Tal vez no para nosotros, pero sí para nuestros hijos y para nuestros nietos.

Tendremos una medida de paz que nos vendrá de que lo intentamos. Y aún si no se logró plenamente, si no pudimos tener lo que verdaderamente queríamos, por lo menos tener la tranquilidad de que lo intentamos. Aunque el resultado completo: una paz plena, una paz verdaderamente justa, no lo veamos. Porque los resultados vendrán a largo plazo, como a largo plazo fue la siembra de odio y división. Pero que nos quede esa satisfacción de haberlo intentado. Hoy, no tenemos esa certeza, esa alegría.

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx

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Un solo México

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TU DECIDES

Por Pablo Mier y Terán

La grandeza del zócalo, la disciplina del ejército, el alboroto del pueblo viendo el desfile militar, la majestuosidad de la catedral metropolitana, un cielo azul y miles de soldado marchando con disciplina y gallardía, representando a más de 400 mil corazones -SEDENA, SEMAR, GUARDIA NACIONAL- plenos de amor a la patria, me hicieron sentir orgullo de ser mexicano.

Con ese orgullo, quizá un poco averiado y roto, mientras los soldados marchaban al son de los tambores, puse en orden 10 ideas -que recomiendo- para navegar con esfuerzo y paz en búsqueda de un México mejor.

México sólo hay uno y ahí cabemos todos, es como un mosaico que albergan todos los colores y que por más necios y cerrados que seamos, ni está roto, ni debemos romperlo y conste que lo hemos violentado pensando que solo nuestras ideas valen.

Cada mexicano, y ahí nos incluimos todos, puede soñar en el México que desea, el México de mis sueños, el México de mis amores; se vale soñar, más aún, se debe soñar.

Pero junto al sueño necesario está el México real, ese país pleno de luces y sombras que nos tocó vivir y ese México en lo que hay y debemos aceptarlo, quererlo y mejorarlo, en base a un esfuerzo personal y diario por crecer como persona.

Al final los países son y valen lo que son y valen las personas que los habitan, cada país tiene el gobierno que se merece.

La otra idea, delirante también, fue la del barco y el capitán, hay que distinguir siempre entre el país y su presidente. Los capitanes van y vienen, los barcos -con su grandeza- permanecen siempre y en nuestro México por hablar tanto del capitán estamos dejado de hablar del barco.

Viene cambio de capitán, para el que se va sea su lápida nuestro silencio, para quien viene, postura moderada, ubicación siempre.

Ni todo está bien, como asegurar unos, ni todo es un caos como aseguran otros; insultar, criticar, dividir, aborrecer y maldecir son los verbos favoritos de los fanáticos.

Me queda claro el cambio no se hace vía WhatsApp y que no aportan al país quienes difunden insultos, chistes y agresiones; tienen derecho a querer un México distinto, pero ese México no se construye en las redes ni en la división, ese México se construye en el esfuerzo diario, en la propuesta, en el diálogo, la aceptación, la inclusión, la aversión al fanatismo y en la lucha.

Pablo Mier y Terán @pablomieryteran

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